lunes, 10 de junio de 2024

Joan Termes i Roig: hasta siempre, amigo


El pasado martes día 4 recibí con sorpresa y tristeza la noticia de la repentina muerte del amigo Joan Termes i Roig, a los 83 años de edad. Tuve el placer de conocerlo en persona y de haber entablado una buena amistad con él. A finales de la década de los noventa lo descubrí gracias a una serie de reportajes documentales titulados “Passejant per Horta” que la entonces Televisió de Barcelona (actual Betevé) emitía. Concretamente el episodio dedicado a los transportes resultó muy interesante porque me ayudó en completar información del que fue mi segundo libro “De Casas a Authosa. Història d’uns autobuses d’Horta”.
Sin embargo no lo conocí en persona hasta el año 2013 cuando yo y los otros dos compañeros que redactamos el libro “L’abans  de Nou Barris. Recull gràfic 1890-1984” lo propusimos como uno de los varios miembros supervisores de la obra. Descubrí un hombre inquieto, ambicioso, inquieto y singular con muchas ganas de explicar historias, anécdotas y curiosidades relativas a la historia local de los barrios de Barcelona, concretamente los pertenecientes a los distritos de Horta-Guinardó, Nou Barris y Sant Andreu, un vasto territorio con el cual mantuvo especiales vínculos personales y afectivos desde su infancia hasta su madurez por distintas razones.
A medida que nos fuimos conociendo ambos entablamos una relación muy cordial gracias a su talante afable y cercano. Tras hacerse socio del Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris se interesó activamente en aportar de su parte en todo lo relativo a la historia local de los barrios del distrito, básicamente en su participación en la redacción de artículos para la revista semestral “L’Arxiu” así como en conferencias y rutas guiadas. Su particular forma de narrar al público de manera amena con pequeños toques de humor inevitablemente te arrancaba una sonrisa y enganchaba a todo el mundo. Generalmente en sus parlamentos mezclaba la narrativa histórica del lugar al cual correspondía explicar con anécdotas basadas especialmente en experiencias personales que no eran pocas.


Ambos mantuvimos a menudo algunas estrechas colaboraciones, pues siempre le gustó que yo contara con él. En la Vocalia de Memòria Històrica de la Associació de Veïns i Veïnes del Congrés-Indians participó ofreciendo algunas conferencias (Els dijous fem història) que yo mismo le propuse; gracias a él realicé una charla sobre la anexión del municipio de Sant Joan d’Horta a Barcelona y otra sobre el tranvía de Horta en su etapa de 1939 a 1971; participé en la presentación de su nuevo libro sobre los tranvías de Barcelona y él lo hizo en calidad de presentador y moderador cuando presenté mi nuevo libro “Històries dels transports de Barcelona”; incluso organicé una visita guiada a las instalaciones de la Casa de l’Aigua de la Trinitat Nova para un grupo de gente que él mismo llevó.
Nacido en el barrio de Sant Andreu de Palomar en 1941, después de estudiar en la Academia Cultura y en la Escola del Treball trabajó como autónomo en un pequeño taller de construcción y montaje de cuadros eléctricos. Una vez contrajo matrimonio estableció su residencia habitual en la calle del Tajo, en Horta, un barrio con el cual implicaría notablemente hasta convertirse en toda una institución y un referente. El hecho de haber tenido un par de hijos con discapacidad física le motivó a impulsar la creación de la Vocalia de Discapacitats de la Associació de Veïns i Veïnes d’Horta. Desde esta sección denunció la presencia de barreras arquitectónicas en los equipamientos, comercios y transporte público; reclamó la creación de residencias y pisos tutelados para estas personas; reivindicó la actualización del Código de Accesibilidad para mejorar la movilidad de las personas discapacitadas; y elaboró una serie de reportajes en formato DVD sobre las barreras arquitectónicas de los diferentes barrios de Barcelona para denunciar las dificultades que encuentran las personas con discapacidad.


También formó parte del Consell de Discapacitats d’Horta-Guinardó, de las comisiones de Participació Ciutadana, Urbanisme i Transports del Institut Municipal de Persones amb Discapacitat del Ayuntamiento de Barcelona y de la Junta Directiva de la Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB). Como resultado de toda esta intensa trayectoria el año 2005 recibió la Medalla d’Honor de Barcelona por su trabajo en fomento del asociacionismo y la participación ciudadana, especialmente por los derechos de las personas con discapacidad, algo de lo cual siempre presumió con mucho orgullo.
En su faceta como historiador organizó y participó en varias charlas en la Biblioteca de Horta-Can Mariner y organizó visitas guiadas por los distintos barrios y museos de Barcelona. Pero sin duda su otra gran pasión fueron los transportes públicos de la ciudad. Su legado nos ha dejado publicaciones como “Tramvies de Barcelona i rodalies, 1872-2021” (2021), “50 aniversari de l’arribada del metro a Horta” (2017) y “De Fabra i Puig a Torras i Bages. 50 anys de l’arribada del metro al centre de Sant Andreu” (2018). Una de sus reivindicaciones fue la rehabilitación y recuperación de la estación inferior del funicular al castillo de Montjuïc como espacio cultural y de memoria histórica. Pero la lucha más importante fue, sin duda, impulsar la conservación del patrimonio del transporte, hecho que le motivó a fundar y presidir el pasado mes de febrero la Associació Coordinadora Pro Museu del Transport de Barcelona para reivindicar la materialización de este museo, especialmente en uno de los antiguos pabellones de la Fira de Barcelona en Montjuïc aprovechando que el recinto ferial se va a reformar con motivo del centenario de la Exposición Internacional de 1929. Desde dicha coordinadora defendió un proyecto de museo entendido como espacio dinámico tomando como referencias los ejemplos de ciudades como Londres o Glasgow, entre otras, al tiempo que tendría un papel pedagógico especialmente para los alumnos de formación profesional que podrían aprender oficios y al mismo tiempo restaurar los vehículos históricos. Poco antes de su traspaso participó activamente como voluntario en el "Rally de autobuses clásicos" de Barcelona.


Desde aquí quisiera agradecer de todo corazón su más sincera amistad así como la confianza que hacia mí depositó, pues supo valorarme como persona y como historiador, a la vez que contó conmigo para todas aquellas ocasiones en las que ambos podíamos colaborar mutuamente. Hasta siempre, amigo Joan, que allá donde estés puedas seguir narrando historias con aquél estilo que tanto definió tu personalidad. Un abrazo desde la eternidad y ya nos volveremos a encontrar.

Fotos: AHRNB.

domingo, 28 de abril de 2024

Las instalaciones de abastecimiento de agua de la Trinitat (IV). La Central del Besòs (actual ETAP)


Continuando de los anteriores artículos ya publicados y tras haberse explicado la historia de la Casa de l’Aigua de la Trinitat Vella y la Casa de l’Aigua de la Trinitat Nova, ambos actualmente conjuntos patrimoniales, merece la pena conocer unas instalaciones más antiguas que las citadas y que sin embargo, todavía continúan en activo: la Central del Besòs, actualmente Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP). Los orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, con la constitución en Lieja (Bélgica) el 19 de junio de 1867 de la Compagnie des Eaux de Barcelone, formada con las aportaciones de Crédit Général Liégeois, Compagnie Générale des Conduites d'Eau y otros capitales belgas y franceses. Su objetivo era dotar al nuevo barrio del Eixample de la infraestructura de abastecimiento de la que carecía Barcelona hasta entonces. El 14 de mayo y el 15 de octubre de 1881, las sociedades Crédit Général Liégeois y Lyonnaise des Eaux (ahora integrada en Suez Environnement) concluyeron con la Compagnie des Eaux de Barcelone unos acuerdos en virtud de los cuales esta última empresa aportaría todos los sus activos en una nueva sociedad que se fundaría en París. Efectivamente, la Compagnie des Eaux de Barcelone fue adquirida por capital francés y así se constituyó en París (con sede en Rue Grammont, 17-19) el 20 de enero de 1882 la Société Générale des Eaux de Barcelone (SGAB), con un capital social de 4.500.000 francos franceses repartido en 9.000 acciones de 5.000 francos franceses cada una. El 3 de marzo siguiente se aprobaron los estatutos. Poco a poco mediante la progresiva adquisición de distintas sociedades explotadoras y distribuidoras de agua se convirtió en la empresa más capacitada para atender al conjunto de abastecimiento de toda la ciudad. De este modo acabó dominando la totalidad de las empresas privadas y pudo establecer su propia estrategia sin miedo a la competencia.


El conjunto de las captaciones pasó de 15.000 metros cúbicos en 1890 a 81.000 en 1910, completándose el sistema de elevaciones que en 1905 culminaría en la Torre de las Aguas del Tibidabo que garantizaba el agua a cualquier punto del municipio de Barcelona, con independencia de su altura. En 1909 inauguraron la central de Cornellà de Llobregat para impulsar el agua de los acuíferos del río Llobregat, así como la conexión y depósitos de Esplugues de Llobregat y Sant Pere Màrtir en la sierra de Collserola. Esta infraestructura tuvo como resultado la apertura de la carretera de las Aigües.
La Société Générale des Eaux de Barcelone, con el propósito de procurar un aumento en la cantidad de agua disponible, en terrenos del marqués de Santa María de Barberà a caballo de la carretera de Ribes y las vías ferroviarias de la compañía MZA, limitado por el río Besòs, construyó la Central del Besòs. Una Real Orden de 13 de junio de 1879 permitió la extracción de aguas freáticas del río Besòs. Entre 1890 y 1897 se erigió el conjunto, de 2.569 metros cuadrados de superficie que constaba de 13 edificaciones de obra vista, de las cuales 2 eran para viviendas del guarda y empleados (talleres y habitaciones), 4 servían para almacén (carbonera) y las 7 restantes para usos industriales relacionados con la elevación del agua. Además de impulsar las aguas del acueducto de Dos Rius, posteriormente se realizó una conexión con el acueducto del Baix Vallès para aumentar también la impulsión de las aguas de esta otra infraestructura.


Había dos grandes pozos filtrantes y otro reserva con capacidad para aflorar hasta 30.000 metros cúbicos diarios. Actuaba como instalación de extracción y elevación. Un elevador impulsaba de 18.000 a 22.000 metros cúbicos diarios de agua captada del acueducto de Dos Rius y otro más potente de 22.000 a 26.000 metros cúbicos diarios. Un edificio contenía tres grupos elevadores de vapor y una batería de ocho calderas y otro acogía a otro grupo elevatorio de menor potencia para extraer en caso de necesidad una cantidad supletoria de 6.000 a 9.000 metros cúbicos diarios. El carbón que consumían dichas calderas fue inicialmente asturiano e inglés (1901) y posteriormente alemán (1903). La elevación de las aguas se hacía mediante un sifón. En la montaña de Torre Baró había, además, una pequeña estación elevadora destinada a abastecer a los barrios situados geográficamente a mayor altitud, capaz de bombear hasta 2.700 metros cúbicos al día. La nueva Central del Besòs disponía de un apartadero de vías de la compañía ferroviaria MZA para facilitar el transporte de material y combustible por ferrocarril.


El 24 de junio de 1920 la Société Générale des Eaux de Barcelone pasó a manos de capital español tras la adquisición de la totalidad de las acciones de la sociedad francesa. La operación fue gestionada por la Sociedad Anónima Arnús Garí y supervisada por Josep Garí y Gimeno. Contó con el apoyo del antiguo concejal de la Lliga Regionalista y abogado Josep Rogent i Pedrosa y del abogado y consejero de la empresa Amadeu Hurtado. Hubo además el apoyo financiero del Banco Hispano Colonial con un 13% del capital aportado, el Banco de Barcelona con un 18%, el Banco de Bilbao con un 15%, la Sociedad Anónima Arnús Garí con un 29%, la Banca Arnús con un 12% y el Sindicato de Banqueros de Barcelona, S.A. con un 12%. El valor de la compraventa alcanzó los 45 millones de pesetas y la nueva sede se situó en el número 39 del paseo de Sant Joan, iniciando además su cotización en bolsa. Desde entonces cambió su denominación por Sociedad General de Aguas de Barcelona (SGAB). Inicialmente, su gestión se basó en fortalecer la estructura empresarial con el acuerdo de unificación con la concesionaria del Llobregat, la diversificación del ámbito de negocio hacia otros servicios públicos aparte del abastecimiento de agua y la búsqueda de recursos financieros para hacer frente a inversiones y a la modernización de infraestructuras e instalaciones.


A partir de 1914 entraron en funcionamiento los primeros equipos eléctricos dotados de una potencia de 1.700 CV mientras que se mantuvieron en reserva los de vapor. Para ello se habilitó una gran nave que albergaría los nuevos transformadores. A pesar de la modernización de las infraestructuras y el aumento del consumo no se incrementó el suministro ni se planteó la municipalización de la SGAB, la cual vio a partir de 1933 un notable incremento de la demanda de agua debido al aumento del número de abonados.
Al estallar la Guerra Civil la SGAB se colectivizó pasando al control obrero y cambiando la denominación por Sindicato Obrero de las Aguas de Barcelona. Con la nueva gestión se intentó garantizar el abastecimiento en la medida de lo posible, incluso ofreciéndola de forma gratuita para las personas más desfavorecidas. Sin embargo los bombardeos sobre la ciudad dañaron algunas infraestructuras, hecho que dificultó cada vez más el suministro a la ciudad.
Ya en la posguerra el sistema de abastecimiento volvió a ponerse en funcionamiento aunque con problemas técnicos. Después de haber recibido una nueva concesión para captar el agua superficial del río Llobregat, en 1955 la SGAB inauguró la estación de tratamiento de agua potable de Sant Joan Despí y en 1961 fundó el Centro de Estudios e Investigación y Aplicaciones del Agua para contribuir al conocimiento, investigación y divulgación de aspectos relacionados con el ciclo integral del agua. Los acueductos de Dos Rius y del Baix Vallès por su obsolescencia dejaron de funcionar en el momento en que entró en funcionamiento la moderna red de abastecimiento de aguas del río Ter.


La Central del Besòs, debido a la elevada contaminación del río Besòs, fue clausurando progresivamente sus instalaciones a partir de 1980. Las aguas que captaban sus pozos presentaban niveles de sustancias tóxicas y microorganismos nocivos muy por encima de los establecidos por la legislación de la época. En 1995 dejó de funcionar el acuífero del Besòs y dos años después se puso en marcha un proyecto de reutilización de las aguas subterráneas del río que culminó en 2002 con la inauguración de la nueva estación de tratamiento del acuífero del Besòs ubicada en la misma Central del Besòs. Se aplicó tecnología de ultrafiltración con capacidad para tratar hasta 45.000 metros cúbicos al día. En 2008 llegaron a potabilizarse hasta 28.000 metros cúbicos diarios. Su puesta en servicio permitió controlar el nivel freático del acuífero y ahorrar muchas extracciones necesarias para evitar inundaciones en el metro y en los aparcamientos. Actualmente lo que ha sobrevivido del Rec Comtal preserva el nivel ecológico del río Besòs, mantiene el Parc Fluvial del Besòs gracias a un sistema de reconducción de aguas de la acequia al río y sus aguas pueden ser potabilizadas gracias a los modernos sistemas de ósmosis inversa y nanofiltración de la Central del Besòs.


La última acción ha sido la ampliación de las instalaciones y que una vez las obras estén finalizadas en verano del presente año, con vistas a hacer frente a la actual sequía será posible triplicar la capacidad de regeneración actual produciendo de 300 litros de agua regenerada por segundo a un total de 900.

Fotos: Archivo RTVE, Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, Associació del Museu de la Ciència i de la Tècnica i d’Arqueologia Industrial de Catalunya, Ricard Fernández Valentí.