lunes, 4 de mayo de 2026

El Metropolitano Circular de Barcelona: un proyecto que no fue posible


Con motivo del centenario de la entrada en servicio de la primera línea del Gran Metropolitano de Barcelona el 30 de diciembre de 1924 (tramo “Cataluña-Lesseps”) y de la primera línea del Ferrocarril Metropolitano de Barcelona (Transversal) el 10 de junio de 1926 (tramo “Cataluña-Bordeta”) se ha dado a conocer un ambicioso proyecto de red circular de metro proyectada para Barcelona por el ingeniero suizo Adolf Weber (1880-1958) que nunca se hizo realidad, un documento hasta ahora prácticamente desconocido. Tras el fallecimiento de su nieta, la antropóloga, gestora cultural y filántropa suiza Gioia Béatrice Weber (1952-2024) el 29 de agosto de 2024 la señora Katia Pago procedió a acatar su última voluntad: donar al Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona diversos planos y proyectos del citado ingeniero suizo, entre ellos numerosos expedientes relativos al llamado Metropolitano Circular. En septiembre de ese mismo año se efectuó la entrega formal de la documentación para su posterior digitalización y consulta pública.


Si efectuamos un breve repaso histórico, tras haber servido durante la Primera Guerra Mundial y antes del final de la contienda Adolf Weber aprovechó su experiencia en túneles ferroviarios y trabajos de metro en otros países para asumir la planificación del metro de Madrid, el proyecto del túnel de la Bonaigua y la dirección de la construcción de centrales hidroeléctricas en Andalucía, aportando avanzadas técnicas de ingeniería poco comunes en esa época. Ante el notario Luis Rufasta y Banús, con un capital social inicial de 525.000 pesetas, constituyó en la capital catalana el 30 de septiembre de 1922 junto a su hermano D.H. Weber (como consejero) la Sociedad Anónima Ingeniería y Construcciones, una empresa que combinaba capital, ingeniería y gestión técnica, algo poco habitual en los proyectos de infraestructura en la Barcelona de los años 20. Habiendo logrado la adjudicación de algunas obras del recinto ferial de la Exposición Internacional de 1929 (Palacio de las Naciones y Palacio de Construcciones), también elaboró presupuestos, estudios técnicos y documentación económica del metro Transversal, participando en la fase más técnica y preparatoria del proyecto en colaboración con la Sociedad Metropolitana de Construcción, S.A. y el ingeniero Juan Albert Soler. Sin embargo, una vez iniciados los trabajos, tras el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923 la constructora quedó apartada de ambos proyectos, pues muchos de sus socios pertenecían a la Lliga Regionalista y tuvieron que abandonar el negocio.


Una vez relegado del proyecto, decidió elaborar un ambicioso proyecto de red de metro para Barcelona conocida como Metropolitano Circular. Como principal motivo justificó el aumento de la población, de la movilidad regular por motivos de trabajo y del proceso de urbanización de Barcelona, por lo que se trataba de un sistema de transporte de gran necesidad. Defendió que la nueva red contribuiría a descongestionar la ciudad, a facilitar la movilidad de la población especialmente la clase obrera y a ganar usuarios del transporte público. A ello remarcó su compatibilidad con la red de tranvías y autobuses (facilitando la intermodalidad y convirtiéndolos en servicios de aportación) así como con las líneas del Gran Metro y el Transversal y los Ferrocarriles de Cataluña, unos costes de construcción y explotación económicos, amplia cobertura territorial de zonas residenciales (núcleos históricos y ensanche) y de servicios (hospitales, escuelas, mercados, fábricas…), rapidez en los desplazamientos por su naturaleza ferroviaria y tarifas reducidas.
En 1924 finalizó una primera propuesta de seis líneas a la que después se sumó una más: Línea I: Barceloneta-La Salut; Línea II: Catedral-Horta; Línea III: Catedral-Sarrià; Línea IV: Barceloneta-Bonanova; Línea V: Catedral-Les Corts; Línea VI: Can Tunis-Sant Martí; y Línea VII: Sant Andreu-Catedral-La Bordeta. Salvo la Línea VI que era lineal y transversal, todas eran circulares en bucle mar-montaña excepto la Línea VII que era en bucle Llobregat-Besòs.


Destacar que, aun ofreciendo una óptima cobertura territorial de la ciudad desde el centro hasta la periferia, no cubría arterias como la avenida Diagonal, la Gran Vía y el paseo de Gràcia. Las tarifas mínimas serían de 10 céntimos de peseta, las máximas de 30 y trayectos de media hora de viaje de promedio. El conjunto, cuya longitud total era de 90,866 kilómetros de explotación y 74,925 kilómetros de construcción, sumaba un total de 143 estaciones, varias de ellas con correspondencia. El diseño se previó unificado mediante un nivel superior de vestíbulo y un nivel inferior estructurado mediante un andén central y vías laterales de ancho internacional (1.435 mm), lo cual ofrecía como ventajas optimizar el espacio, centralizar en un solo andén las dos direcciones, facilitar el cambio de tren en caso de error por parte del usuario, mejorar la gestión de las aglomeraciones de pasajeros y garantizar la seguridad y la fluidez de los trenes. Los túneles se diseñaron circulares a imitación del modelo del “Tube” de Londres. A destacar que se previeron escaleras mecánicas, algo inédito en el metro barcelonés hasta el año 1929. Para la explotación del servicio se previeron unidades eléctricas de trenes con coches de segunda y tercera clase, con la particularidad de que no sólo serían para pasajeros sino también para el transporte de mercancías.
El 27 de junio de 1925 se presentó a análisis de los Servicios Técnicos Municipales del Ayuntamiento de Barcelona y un año después, el 20 de abril de 1926, en el local de la “Asociación de Propietarios e Industriales de las barriadas de Fargas, Mulassa y sus contornos”, Adolf Weber lo dio a conocer al público barcelonés mediante una exitosa conferencia.


Sin embargo, el proyecto fue desestimado por la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Barcelona. Las principales razones que alegaron fueron los costes de construcción pese a haber encontrado financieros y la complejidad técnica de algunas zonas como las próximas al mar (por las constantes infiltraciones de agua), bajo cascos antiguos (por el peligro de derrumbamiento de edificios muy antiguos) y en barrios montañosos (por la gran profundidad). A ello, también influyeron claramente intereses políticos y la presión de las compañías de tranvías, autobuses y metro que lo veían con recelo.
En 1927 Adolf Weber presentó por segunda vez el proyecto con algunas modificaciones con respecto a la anterior propuesta, entre otras una conexión orbital por toda la corona periférica que enlazara los extremos de los bucles las líneas radiales, así como una prolongación desde Can Tunis hasta el Port y la Font de la Guatlla, rodeando la montaña de Montjuïc. Con estos cambios se pretendió mejorar la conectividad transversal, redistribuir la demanda, reducir el número de transbordos y reforzar la cohesión territorial del sistema de transporte público. Para la financiación tanto Adolf Weber como Hugo Hannebergh contactaron el 3 de junio del citado año con el empresario Percy Litchfield para acordar que su constructora Lichtfield Construction Company de Nueva York ejecutara las obras. No obstante, el Ayuntamiento de Barcelona lo desestimó nuevamente por las mismas razones. Descartado el proyecto del Metropolitano Circular Adolf Weber marchó de Barcelona y residió en París, Londres y Nueva York, donde efectuó diversos estudios. Años después regresó nuevamente a España tras recibir el encargo de construir instalaciones portuarias en Valencia.


En la actualidad el proyecto del Metropolitano Circular ha sido objeto de estudio y valoración por tratarse de un estudio muy completo y detallado, así como por sus interesantes aportaciones en materia de transporte público. Sin embargo, tal y como se ha desarrollado Barcelona en los años posteriores su implantación hubiese sido inviable. En primer lugar, el carácter circular de las líneas impediría prolongarlas hacia distritos como Nou Barris, núcleos como la Zona Franca, el aeropuerto y a las grandes ciudades del área metropolitana, rompiendo así la cohesión. En segundo lugar, la corta distancia entre estaciones hubiese limitado la velocidad comercial de los trenes, aumentando el tiempo de viaje. En tercer lugar, el hecho de atravesar zonas densamente construidas Como Ciutat Vella, Poble Sec y el Eixample habría requerido de unas inversiones superiores a las habituales. En cuarto lugar, la materialización de toda la red hubiese comportado años interminables de trabajos. En quinto lugar, a pesar de la cobertura territorial, el hecho de que unas líneas se usaran más que otras debido a que la demanda nunca es homogénea, habría desembocado tarde o temprano a desequilibrios y a descompensaciones, haciendo unas líneas más rentables que otras. Y en sexto lugar, el hecho de que los trenes del metro preveían transportar pasajeros y mercancías hubiese ocasionado problemas de seguridad y de capacidad (restricciones físicas), además de obligar a utilizar forzosamente otro sistema de transporte para trasbordar la carga hasta su destino (almacenes o edificios industriales).

Fotos. Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, Fons Adolf Weber, Jordi Otix (El Periódico), Montse Giralt.

miércoles, 29 de abril de 2026

150 años de cervezas Damm (1876-2026)


La empresa cervecera Damm cumple 150 años. En el presente 2026 celebra un siglo y medio de vida como la sexta marca de cervezas más vendida de España y el segundo grupo cervecero español que más cerveza produce, con 11,14 millones de hectolitros anuales. El origen de esta mítica marca se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con la fuga de franceses de la región de Alsacia con motivo de la guerra franco-prusiana. En 1872 el alsaciano August Kuentzmann Damm llegó a Barcelona exiliado debido a que él, como muchos de sus compatriotas, quiso mantener su nacionalidad francesa. Con la intención de desarrollar un negocio cervecero, de cuya experiencia había adquirido de su hermano, se asoció con el empresario Francesc Xavier Camps i Puigmartí (socio capitalista) creando la sociedad Camps y Kuentzmann. En la calle dels Pellaires, en Poblenou, entonces del municipio de Sant Martí de Provençals, establecieron la fábrica para la producción de cerveza. En 1873 llegó a Barcelona su primo Joseph Damm Geny para aprender el oficio. Dos años después se disolvió la asociación entre August y Camps, de modo de que éste fundó una compañía de aguas y aquél trasladó en 1876 la fábrica de cerveza en el número 27 de la calle de Viladomat.


En 1877 August Kuentzmann Damm falleció prematuramente a la edad de 34 años y fue su viuda Mélanie quien pasó a dirigir el negocio, primero sola y poco después junto a Joseph, el cual regresó a Barcelona tras unos años ausente para ejercer como maestro cervecero.
En 1880 Mélanie contrajo matrimonio con Adolf Leinbacher Altorfer, responsable de la parte comercial y administrativa de la empresa, el cual asumió la dirección de la fábrica cervecera creando al siguiente año una nueva sociedad llamada Leinbacher y Damm, junto a Joseph Damm. En 1888 se sumó el inversor Carlos Reck y se trasladó la fábrica al número 67 de la calle del Comte d’Urgell. Ese año, coincidiendo con la Exposición Universal de Barcelona, salió al mercado la cerveza negra “Bock-Damm”.
Al enviudar Mélanie se convirtió en heredera universal y gracias a que vendió su parte de la empresa a Joseph Damm nació la sociedad Damm y Cía. En 1893 murió Carlos Reck y en 1897 Joseph Damm, tras haber adquirido la parte del negocio de la hija de aquél, pasó a ser el único y principal propietario de la cervecera.


En 1910 los hijos de Joseph Damm, José, Carlos y Marinette, fundaron la Sociedad Anónima Damm junto a las empresas cerveceras E. Cammany y Cía, y  Musolas y Cía. (cervezas “La Bohemia”). El domicilio y las oficinas así como la planta principal de producción de cerveza pasaron a la fábrica “La Bohemia” de Musolas y Cía. sita en el número 515 de la calle del Rosselló, la cual se modernizó con maquinaria eléctrica en sustitución de las de vapor. La fábrica de la calle del Comte d’Urgell (de Damm) pasó a ser centro de refuerzo mientras que la de la calle de Viladomat (de E. Cammany y Cía) se destinó a cámaras frigoríficas. A modo de curiosidad, mencionar que la cervecera Moritz también estuvo a punto de asociarse pero finalmente no hubo acuerdo. En 1917 tras la muerte de Joseph Damm sus tres hijos pasaron a ostentar el mando de la empresa. 
A partir de 1920 se duplicó la producción de cerveza y un año después lanzaron al mercado la “Estrella Dorada”. Ya en 1921 se producían 600.000 litros diarios de cerveza y para ello se contaba con una plantilla de 300 trabajadores, uno de ellos el anarcosindicalista Buenaventura Durruti. Llegados a 1930 se produjo un notable crecimiento de la producción. Durante la Segunda República se dio la asociación entre Damm y Moritza para participar conjuntamente en la Feria de Barcelona como stand de cervezas españolas.


Al estallar la Guerra Civil la cervecera se colectivizó bajo control obrero y sus instalaciones se usaron como refugio antiaéreo. Superada la postguerra a partir de 1950 hubo una consolidación definitiva de la marca con el control de la S.A. Damm de las otras sociedades fundadoras de la marca. Más allá  de las cervezas, en 1954 un grupo de trabajadores aficionados al fútbol fundó el C.F. Damm con la finalidad de formar y educar a la juventud del barrio. En 1955 salió al mercado la “Voll Damm”.
A partir de 1960 empezó su expansión nacional por toda España. Para ello era necesario ampliar la producción, lo cual requirió una ampliación de las instalaciones de la antigua fábrica y la adquisición de una parcela delimitada por las calles del Rosselló, Dos de Maig, Provença y Cartagena, donde se ubicó una planta embotelladora. Sin embargo, al no poder crecer más en el Eixample en 1964 se optó por abrir una nueva planta en Santa Coloma de Gramenet. En 1975 se abrió una nueva fábrica en El Prat de Llobregat fruto de una permuta con la cervecera Cruzcampo
Con motivo de los mundiales de fútbol de 1982, S.A. Damm se convirtió en el patrocinador oficial. En 1989 salió al mercado la cerveza sin alcohol “Free Damm” y en 1991 la cerveza “Estrella Dorada” pasó a llamarse “Estrella Damm”.


En 1992 se trasladó la totalidad de la producción a las plantas de Santa Coloma de Gramanet y El Prat de Llobregat (la planta cervecera más grande de Europa), de modo que la antigua fábrica pasó a ser la sede administrativa central y de las oficinas corporativas. En el solar de la embotelladora se construyeron viviendas (Illa Damm). Precisamente aquél año la S.A. Damm fue una de los patrocinadoras de los Juegos Olímpicos de Barcelona y desde ese mismo año patrocinó y aseguró a los Castellers, los cuales hacen exhibiciones castelleras en la antigua fábrica e incluso se celebra anualmente la "Diada de la Damm". En 1998 la S.A. pasó a promocionar las competiciones de vela y en 1999 apostó por la diversificación. En el año 2000 el cambio de milenio coincidió con la creación junto con Renfe del operador logístico integral Alfil Logistics que maniobra tanto a nivel nacional como internacional.


Entrados al siglo XXI, en 2001 nació la Fundació Damm con el objetivo de de vertebrar y dar difusión a las actividades de mecenazgo y filantropía en los tejidos deportivos, sociales y culturales y en 2006, con motivo del 130 aniversario de la Damm, la antigua fábrica se reinventó como museo de la cerveza y como lugar de eventos culturales y conciertos. Durante las Fiestas de la Mercè es espacio de celebraciones. Ese mismo año nació Damm Distribución Integral (DDI). En 2010 se procedió a una rehabilitación de las instalaciones y su adecuación tanto para eventos corporativos como para actos sociales y culturales varios. En 2011, Damm compró parte de Cacaolat en colaboración con Cobega, produciéndose en la planta de Santa Coloma de Gramenet a partir del siguiente año.
En 2019 se adhirió al Pacto Mundial de las Naciones Unidas y en 2020, con motivo de la pandemia, la Fundació Damm procedió a donar agua, leche, gel hidroalcohólico y mobiliario. Y en el ámbito deportivo, en 2023 el C.F. Damm estrenó su ciudad deportiva en Montjuïc tras haber abandonado el campo de fútbol del barrio de Porta.


El pasado domingo 26 de abril el Gran Teatre del Liceu acogió la gala del 150 aniversario con la presencia de 1.500 asistentes y una propuesta gastronómica en el Mercado de la Boqueria.
Actualmente Damm dispone en el mercado de las cervezas "Estrella Damm", "Bohemia", "Voll Damm", "Damm Lemon", "Complot", "Inedit", "Bock Damm", "Free Damm", "Free Damm Limón", "Free Damm Tostada", "Daura", "Daura Märzen", "A.K. Damm", "Xibeca" y "Cerveza de Navidad". Además fabrica también un total de 24 cervezas de otras marcas. En su citada diversificación ofrece las aguas "Veri", "Fuente Liviana", "Pirinea" y "Font Major". Otros productos son la leche "Agama", los batidos de cacao "Laccao" y "Cacaolat", la sangría "Sureo", la tónica "Fever Tree", los cafés "Garriga", el refresco "Nestea", el energético "Parkour" y la bebida de hidratación positiva "Más+ by Messi".

Fotos: Archivo Histórico de la Damm, C.F. Damm, El Llobregat.