lunes, 19 de octubre de 2026

75 años de la Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno (1952-2026)


La Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno de Barcelona cumple 75 años de existencia. Este aniversario coincide con la desvinculación del certamen con las fiestas de la Mercè, trasladando las fechas de la muestra más allá de septiembre, del 16 de octubre al 1 de noviembre, debido a la intención de buscar una campaña literaria propia no asociada con la fiesta mayor barcelonesa, con el objetivo de consolidarlo como evento cultural dinamizador del paseo de Gràcia y potenciar las monografías. Organizado por el Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, tiene sus antecedentes desde tiempos remotos, cuando Barcelona celebraba cuatro ferias al año (Navidad, San José, San Juan y durante la Merced) y en ubicaciones como la Rambla, la rambla de Catalunya, el paseo de Colom, la plaza de la Universitat y la Gran Via. No se trataban de ferias propiamente dichas sino de puestos ambulantes o semipermanentes de venta de folletines, novelas populares de segunda mano y prensa. Otros precedentes fueron la Fiesta del Libro Español de 1926 que en 1931 se fusionó con el Sant Jordi convirtiéndose en la actual Diada del Libro y de la Rosa, y el mercado dominical del mercado de Sant Antoni desde 1936. Ya en la postguerra en 1948 los libreros de viejo se vieron obligados a integrarse en el Gremio Sindical de Libreros, que a su vez dependía del Sindicato Provincial del Papel, Prensa y Artes Gráficas del Instituto Nacional del Libro Español.


Ante tal dispersión de ferias celebradas en distintas fechas y espacios públicos se planteó la decisión de fundar una feria oficial como necesidad de agrupar de forma exclusiva a los especialistas del sector del libro viejo en un gran evento monográfico anual, independizándolo de las festividades generalistas del libro y de las novedades del Sant Jordi. Anunciaba así el Diario de Barcelona del 20 de septiembre de 1952: “Con motivo de las fiestas de la Merced, el Gremio de Libreros ha organizado, bajo la advocación de su patrón, San Jerónimo, la celebración de la I Feria del Libro de Ocasión, Antiguo y Moderno, que durará del 20 al 29 del corriente y cuyo acto oficial de inauguración tendrá efecto hoy, a las doce del día. Dicha feria representa el renacimiento de una de las más tradicionales ferias de libros de ocasión que se celebraron en nuestra ciudad hasta las primeras décadas del presente siglo. La celebración de esta feria, instalada convenientemente por el Ayuntamiento  en la Plaza de la Universidad, durante los expresados días, resultará una nota simpática  de las fiestas de la Merced, con lo cual, a semejanza de otras ciudades europeas, Barcelona dará una prueba de su amor al libro”.


A partir de 1963 pasaron a crearse dos secciones diferenciadas como fueron los libreros de nuevo y los libreros de viejo. En las ediciones de 1970 y 1971 la feria se ubicó en la Gran Via y la rambla de Catalunya, mientras que en las ediciones de 1972 y 1973 regresaron nuevamente al paseo de Gràcia pero además se ubicaron paradas en la plaza de Catalunya, tal y como atestiguan los artísticos carteles publicitarios de esos años. A partir de 1975 la feria se trasladó definitivamente de la plaza de la Universitat al paseo de Gràcia, ubicación que continúa manteniendo actualmente debido a que era una arteria más amable para el paseo ciudadano y evitaba el ruido y las aglomeraciones automovilísticas de la Gran Via. El cambio supuso la modernización de las viejas casetas que experimentaron una profunda transformación estructural, estética y funcional, pasando de ser barracas de madera y lona a módulos metálicos más amplios y accesibles que garantizaban mayor protección ante las inclemencias del tiempo así como seguridad ante posibles robos. Además, el cambio también respondió al objetivo de atraer al coleccionista de arte, el intelectual y al bibliófilo de alto poder adquisitivo. Como novedad la feria pasó a ofrecer en uno de los módulos exposiciones temáticas destinadas a conocer mejor a determinados autores y aspectos del mundo del libro. 


En 1977 el gremio dejó de ser sindical y pasó a denominarse Gremio de Libreros de Barcelona. En ese mismo año la feria hizo su primer pregón oficial inaugural, tradición que ha perdurado hasta la actualidad con la invitación de una personalidad destacada del mundo de las letras y la cultura. En aquella edición el invitado fue el novelista y periodista Avel·lí Artís-Gener “Tísner”. En 1978 se redactaron unos nuevos estatutos y se modificó oficialmente su nombre a Gremi de Llibreters de Barcelona, momento en que se dio mayor impulso a la Fira del Llibre d'Ocasió Antic i Modern. Y en 1979 pasó a denominarse Gremi de Llibreters de Barcelona i Catalunya.


A partir de 1982, además del Ayuntamiento de Barcelona, pasó a colaborar el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y en los años posteriores diferentes empresas, instituciones y entidades como Todocolección, La Vanguardia, La Caixa, IberLibro, El Periódico e Ibusa, entre otras. En la edición de 1994 se inauguró en el cruce del paseo de Gràcia con la Gran Via la obra escultórica “Homenatge al Llibre”, obra de Joan Brossa y Josep Pla-Narbona. Allá mismo a partir de la edición de 1997 hasta la actualidad comenzó a celebrarse anualmente un homenaje a los escritores catalanes con la colocación de una placa al pie del monumento con los nombres y la firma de los homenajeados.


La entrada al siglo XXI puso en evidencia la pérdida progresiva de paradas, año tras año, debido al cierre de librerías de viejo, a la falta de relevo generacional, al auge del comercio digital, al desinterés por parte de un público más joven y a la competencia de otras ferias similares. Así, pasó de ocupar casi la totalidad del paseo de Gràcia a ocupar únicamente el tramo comprendido entre la Gran Via y la calle del Consell de Cent. Con tres cuartos de siglo a las espaldas resiste a pesar de todo a los nuevos tiempos y a los cambios de gustos logrando convertirse en la feria de libros de viejo más longeva del continente europeo.

Fotos: Brangulí, Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, Josep Losada (El Punt Avui), Paseo de Gracia.

jueves, 8 de octubre de 2026

Andrés Naya, del activismo vecinal a la eternidad


Como dijo un lector habitual del presente blog, este año parece un obituario y es un no parar. Y no es para menos pero así es la vida. El pasado martes día 6 recibí la triste noticia del traspaso de Andrés Naya Cabrero a los 80 años de edad, tras sufrir una larga enfermedad. A pesar de que la gente más cercana a él sabía cuál era su verdadero estado de salud, en parte me cogió por sorpresa, pues recientemente el 29 de septiembre presentó en el Casal de Barri de la Prosperitat sus dos últimos libros: "La Prosperitat. Una lucha constante" y "La Prosperitat a cops!! Inventario vecinal muy personal (1970-2020)”. Nacido en Huesca (Aragón) en 1946 era el mayor de seis hermanos. En 1974 se marchó a Barcelona, en el barrio de la Prosperitat, donde se involucró en los movimientos vecinales y residió hasta el final de su vida. Pocos saben que estudió Magisterio pero que jamás ejerció. Laboralmente trabajó como empleado en el Banco Hispanoamericano (actual Santander). En verdad su traslado a Barcelona se debió a que su novia, Lourdes Ponce, más conocida como "Pitusa", también activista vecinal, consiguió una plaza en Telefónica en la capital catalana. Y él la siguió.


En 1974 participó en una manifestación en la Via Júlia contra la ejecución de Salvador Puig i Antich, acción aplaudida por la gente que salía de los bares, tal y como él mismo explicaba. En ese mismo barrio nació su hija Clara, también activista como su padre y, finalmente, su nieta Lola. En 1977 ingresó en la Coordinadora de Asociaciones de vecinos de 9 Barrios y en la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), donde llegó a ostentar el cargo de vicepresidente. En octubre de 1991 fundó, dirigió y coordinó la revista “Carrer”, impulsada por la FAVB con el objetivo de sustituir el antiguo boletín interno “FAVB informa”. Entre sus luchas en la Prosperitat merecen destacar acciones como la reivindicación del alcantarillado, el asfaltado de las calles, el alumbrado público, la instalación de los primeros semáforos para evitar atropellos, así como la reclamación de zonas verdes, ambulatorios y escuelas. También apoyó la huelga de trabajadores de la fábrica Autocesorios Harry Walker. En otros barrios luchó contra la especulación inmobiliaria, se implicó en la Plataforma Pro-metro a Nou Barris, coordinó una insurrección ciudadana contra el encarecimiento de los recibos del agua, visibilizó la crisis de la aluminosis tras el incidente sucedido en el Turó de la Peira y luchó por la creación y autogestión comunitaria de espacios públicos.


Lo conocí por primera vez en el local de la Associació de Veïns i Veïnes del Congrés-Indians, actual Centre Cultural Can Clariana. Fue en 1996 debido a que se anunció la supresión de la línea 18 de autobús tan pronto la L2 de metro fuera prolongada desde “Sagrada Família” hasta “La Pau”. Entre otras personalidades, como el entonces presidente de la citada asociación vecinal, Julio Rosique Rubio, en esa asamblea abierta a los vecinos estuvo invitado Andrés Naya a hablar y a formar parte de una pequeña comisión negociadora para intentar convencer a TMB que mantuviera en servicio el 18. Al cabo de tres años volví a saber de él gracias a mi vinculación con el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, entidad cultural sin ánimo de lucro en la cual colaboro y soy socio desde 1999. Lo recuerdo un hombre algo excéntrico y sobretodo activo, dinámico, inquieto, despierto y atento. Cuando hablé por primera vez con él tuve una buena impresión. Me pareció un tipo por encima de todo simpático, cordial, abierto, conversador y hospitalario. Era de aquellas personas que sabían caer bien enseguida y meterse a la gente en el bolsillo. Sencillo y humilde, sin ínfulas de superioridad, era un buen orador y sabía muy bien lo que decía. Su inteligencia era innata, de la vida y de sus experiencias personales. Su conocimiento acerca del estado de los barrios era extraordinario. Por este motivo no es de extrañar que haya sido un referente tanto para las generaciones contemporáneas a su época que compartieron las luchas a su lado como también para las nuevas generaciones que han aprendido cómo debe de actuar un activista vecinal. Y es que no deberíamos de olvidar que a menudo el movimiento asociativo funciona como una escuela de formación donde aprendes en la práctica.


Su vínculo con el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris fue importante. Participó en varias de las actividades programadas, especialmente en las colaboraciones realizadas con las asociaciones y entidades de la Prosperitat de cara a organizar rutas guiadas, conferencias sobre historia y presentaciones de libros, exposiciones y boletines. Hizo además una gran donación tanto de documentación como de fotografías que se convirtió en una aportación muy rica e interesante de material bastante inédito. A su vez consultó a menudo el fondo documental para elaborar sus libros y artículos, algunos de ellos publicados en la revista “L'Arxiu”. En 2008, con motivo del 25 aniversario de la fundación de la entidad, fue uno de los miembros de la mesa que dirigió unas palabras al público asistente. Y gracias a su apoyo incondicional, junto con otros vecinos y entidades, fue posible el traslado en 2011 al Espai Via Favència. En mi breve periodo como presidente de la entidad tuve el privilegio de conocerlo mejor cuando acudía a menudo a la Coordinadora d’Associacions Veïnals de Nou Barris. En cuanto a publicaciones, fue uno de los miembros del consejo asesor del libro “L’abans Barcelona Nou Barris”, publicado en 2014 y que un servidor escribió junto a los compañeros Jordi Sànchez Ruiz y Marta Grau Serrat. También se ofreció para escribir el prólogo de mi libro “Así era Nou Barris”. En 2016 fue uno de los presentadores del libro "La Transición en Nou Barris" de Roberto Lahuerta y en 2023 del libro "Cròniques del fang" de Jaume Fabre.


Siempre activo y sonriente hasta el último aliento de su vida, nunca dejó de afirmar que la actual democracia de la que gozamos no ha sido en verdad un pacto político o gracias a los padres de la Constitución, sino gracias a los movimientos vecinales y populares que se opusieron a la dictadura y reclamaron libertad y derechos humanos. En este sentido, siempre defendió que las asociaciones vecinales marcaban las directrices a seguir, convirtiéndose en los paraguas de las multitudinarias manifestaciones desde 1976, pidiendo ayuntamientos democráticos y participativos. Para él, Barcelona no tendría nada que ver con lo que es sin las victorias que consiguieron las asociaciones vecinales. Lo que sí puedo asegurar es que la historia del movimiento asociativo barcelonés no podría explicarse sin la figura ineludible de Andrés Naya Cabrero.


Gracias por tu buen trabajo y seguro que pronto tendrás dedicada una calle o una plaza o bien un centro cultural o una biblioteca para perpetuar tu memoria. Saluda y abraza a todos los líderes vecinales que ya cruzaron antes que tú al otro lado y nos vemos dentro de unos cuantos años (si Dios quiere) en la eternidad.

Fotos: Albert García (El País), Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, Arxiu Municipal del Districte de Nou Barris, Marc Asensio (El Periódico), Pérez de Rozas.