Una vez más llegamos a Sant Jordi, la Diada del Libro y de la Rosa. Es costumbre de mi parte promocionar mis libros a la venta, sin embargo con el propósito de romper un poco la monotonía de los años anteriores y deseando publicar algo diferente quisiera recordar especialmente la edición del año 1958, una jornada popular, religiosa e institucional que incluyó como singularidad una cabalgata por Barcelona y una representación teatral en el entonces templo expiatorio de la Sagrada Família. En aquél Sant Jordi firmaban libros escritores como Josep Maria de Sagarra, Tomàs Salvador, Luís Romero, Carles Soldevila, Manuel de Pedrolo, Mercedes Salisachs, Valentí Castanys, Antonio de Armenteras, Ana Inés Bonín, Antonio Guindelain, José Cruset, Prat i Ubach, Francisco Candel, Juan José Poblador, Jaume Vicens Vives, Roig i Raventós, Aureli de Campmany, Blai Bonet y Ana María Matute, entre otros. Fueron grandes ventas obras como “Entre visillos” de Carmen Martín Gaite, “San Juan de Dios” de José Cruset, “Las uñas del miedo” de José María Castillo, “Historia de una monja” de Kathryn Hulme, “La nueva clase” de Milovan Djilas, “Cabo de varas” de Tomàs Salvador, “El etrusco” de Mika Valtari, “Tras las huellas de Adán” de Herbert Wendt y “Cartas de Nicodemo” de Jan Dobraczyński. Y hubo también buenas ventas de libros publicados en lengua catalana como ahora “Obres completes” de Josep Carner, “Homenots” de Josep Pla, “Guia de festes tradicionals de Catalunya” de Joan Amades, “Junceda, home exemplar” de Prat i Ubach, “El mar” de Blai Bonet i “Vint-i-dos contes” de Mercè Rodoreda. Multitud de público asistente y cuatro millones de pesetas en ventas.
Más allá de los actos oficiales, como la misa en la capilla de Sant Jordi, la sesión plenaria y los premios a las paradas de venta de rosas, además de una exposición de esculturas en el palacio de la Virreina y un tributo especial a los soldados españoles en tierras africanas, a las 12:00h del mediodía salió desde el templo expiatorio de la Sagrada Família la cabalgata de la “Consueta de Sant Jordi”. Básicamente constaba de dos carrozas: la de la princesa y acompañantes más la del dragón. Montado a caballo iba el personaje de San Jorge. Desde allá la rúa prosiguió por la calle de Provença, el paseo de Sant Joan, el salón de Víctor Pradera (actual paseo de Lluís Companys), la avenida de Martínez Anido (actual paseo de Picasso), la avenida del Marquès de l’Argentera, el Pla de Palau, el paseo de Isabel II, la plaza de Antonio López (actual Correus), el paseo de Colom, la plaza del Portal de la Pau, la Rambla y la calle de Ferran hasta la plaza de Sant Jaume. Alrededor de las 13:00h la comitiva llegó al Palacio de la Diputación (actual Palau de la Generalitat), siendo éste punto y final del recorrido. Algunos de los miembros de la rúa fueron recibidos en el Salón de la Presidencia por el presidente la Diputación de Barcelona Joaquín Buxó Dulce de Abaigar, marqués de Castell-Florite. Principalmente recibió a los dos intérpretes que representaron a San Jorge y a la Princesa, la cual fue obsequiada con una cesta de rosas rojas.
A las 20:30h de la tarde en la explanada del templo expiatorio de la Sagrada Família se hizo una representación de la “Consueta de Sant Jordi”, un texto medieval mallorquín de carácter hagiográfico del siglo XVI (si bien existe una anterior del siglo XIV menos popular) y de autor desconocido. Para quienes lo desconozcan, el término “consueta” se refiere a un manuscrito con el orden de las representaciones religiosas cuya conmemoración se efectúa tras las laudes (oración oficial de la mañana) y las vísperas (oración del final del día), mientras que el término hagiográfico hace referencia a la vida, milagros y virtudes de un santo. Fue adaptada y dirigida por el poeta y autor teatral afincado en Andorra Esteve Albert i Corp (Dosrius 1914 - Andorra la Vella 1995) y con música del compositor y organista padre capuchino Robert de la Riba (nombre religioso de Joan Sans i Balcells) (La Riba 1912 - Barcelona 1999). En 1967 ambos autores volvieron a representar la pieza en el mismo lugar.
Por la noche en el hotel Majestic tuvo lugar la segunda edición de los Premios Sant Jordi de Cinematografía, siendo ganadora “Un ángel pasó por Brooklyn” de Ladislao Vajda como película española y “La Strada” de Federico Fellini en categoría de película extranjera. Y en el Palau de la Música la Compañía de Fernando Vallejo interpretó “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, adaptación a cargo de Pedro Sas Falguera, con motivo de la conmemoración de la muerte de Miguel de Cervantes, en una representación dedicada a la Agrupación “Los Quijotes” y al Gremio de Libreros de Barcelona.
Y ahora sí, insisto, como es mi costumbre en esta fecha tan señalada, en recomendar la adquisición de mis libros publicados que todavía estén disponibles, concretamente “Els autobusos de Barcelona. 100 anys fent xarxa (1922-2022)”, “Històries dels transports de Barcelona” y “La dona treballadora al metro de Barcelona” (escrito conjuntamente con María José Muñoz), a la vez que os deseo de todo corazón que disfrutéis de la Diada de Sant Jordi y su ambiente.
Fotos: Brangulí, Sáenz Guerrero, Salvador Gutiérrez.











