lunes, 6 de julio de 2020

Piscinas Bernat Picornell: más de 50 años al servicio de la natación


Las Piscinas Bernat Picornell celebran sus bodas de oro. El nacimiento de este complejo deportivo estuvo enmarcado en un contexto de remodelación de la montaña de Montjuïc con el propósito de recuperarla como espacio de interés ciudadano. En una década se inauguraron numerosos equipamientos sociales, culturales, deportivos y de ocio. El primer gran paso fue la cesión del Castillo de Montjuïc, el 8 de mayo de 1960, coincidiendo con la aprobación de la Carta Municipal. Dos años después, en la misma fortaleza, se abrió el Museo Militar. Otras inauguraciones realizadas durante aquellos años fueron: el Mirador del Alcalde (1962); el restablecimiento del servicio del transbordador aéreo de Miramar a San Sebastián (1962); la remodelación de los funiculares de Montjuïc (1965); el Parque de Atracciones de Montjuïc (1966); el estadio Joan Serrahima (1969); la restauración del Palacete Albéniz (1970); la pista de hockey césped (1970); el Centro Municipal Fonoaudiológico (1970); la pista de hípica "La Fuxarda" (1970); los jardines de Mossèn Costa i Llobera (1970); y los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer (1970). Paralelamente se modernizó e impulsó la Feria de Barcelona para potenciar la ciudad como centro de ferias y congresos.


Su materialización fue una idea del veterano ex-nadador Bernat Picornell Richier (Marsella,1883 - Barcelona, 1970), fundador en 1907 del Club Natació Barcelona (el primer centro de natación de España) del cual llegó a presidente. También ostentó la presidencia de la Federación Española de Natación y del Bureau de la Federation Internationale de Natation Amateur. Fue además el primer cronista de natación del país gracias a sus columnas publicadas en el diario "El Mundo Deportivo" y consiguió codearse con grandes personalidades del mundo de la natación y del deporte. En Barcelona creó la tradicional Copa Nadal de natación en el puerto y los primeros torneos de waterpolo de España. Hombre de gran prestigio, alertó al Ayuntamiento de Barcelona sobre la necesidad de que la ciudad albergara unas instalaciones de natación de alto nivel capaces de acoger acontecimientos nacionales e internacionales. Tras presentar candidatura Barcelona logró en 1967 convertirse en la sede del XII Campeonato Europeo de Natación a celebrarse en 1970, un evento nacido en 1926 y que actualmente se sigue celebrando periódicamente en distintas ciudades del continente europeo. Para ello se constituyó un Comité Organizador del cual Bernat Picornell fue proclamado presidente honorífico.


Aprobado el proyecto constructivo, financiado a partes iguales entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, ganó la propuesta presentada por los arquitectos Antonio Lozoya y Josep Ricart. El complejo se erigió en la avenida del Estadio, en el corazón de la montaña de Montjuïc, sobre los terrenos del antiguo Pabellón de Bélgica de la Exposición Internacional de 1929, que había sido derribado. Las obras se iniciaron el 25 de octubre de 1968. De diseño totalmente funcional y obra vista, ocupaba una superficie de 10.950 metros cuadrados y disponía de de tres piscinas descubiertas colocadas de forma longitudinal: la de competición (de 50x20 metros de longitud y 2,25 metros de profundidad), la de saltos (de 25x20 metros de longitud y 5,10 metros de profundidad) y la de entrenamiento (de 25x30 metros de longitud y 1,15 metros de profundidad). La piscina de saltos incluía unas plataformas de 5, 7,50 y 10 metros de altura con trampolines accesibles mediante escaleras de aluminio. En los laterales flanqueaban las graderías con bancos longitudinales de madera, siendo la del lado mar para 1.600 espectadores y la del lado montaña para 2.400 espectadores. En la parte inferior existían unas dependencias como eran la sala de prensa, la cámara de concentración de nadadores, la cámara de de salidas, la secretaría de pruebas, las salas de juntas y los vestuarios para árbitros, entre otras cosas.


La iluminación de la instalación se efectuaba mediante ocho torres repartidas simétricamente tras las graderías y que sumaban un total de 68 focos. En el extremo correspondiente a la piscina de competición había el edificio principal, de 900 metros cuadrados, en cuyo interior se instaló un mural en relieve de aluminio y cemento de una tonelada de peso y treinta metros de longitud, obra del artista Francesc Pla Fornells. La planta baja albergaba los vestuarios y la planta superior dependencias varias y un restaurante. Incluía también una planta sótano donde se hallaba toda la maquinaria, entre ella, además de los filtros capaces para recircular el agua en ocho horas, la instalación de calefacción para sostener o elevar el agua a una temperatura de 25 grados, requerida para competiciones de envergadura, servida por gas ciudad. La parte superior del edificio estaba coronada por un gran marcador electrónico.
El 2 de septiembre de 1969, estando a punto de finalizar las obras de construcción, se invitó a la prensa y a distintas autoridades a efectuar una visita guiada por el nuevo complejo, siendo los principales anfitriones el concejal ponente de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona Pablo Negre, y el representante barcelonés en Cataluña de la Delegación Nacional de Deportes Francisco Platón. En sus parlamentos anunciaron que el nuevo complejo de piscinas recibiría el nombre de Bernat Picornell en homenaje al pionero de la natación española, entonces presidente honorífico de la Federación Española de Natación.


El día 11 de los corrientes tuvo lugar la inauguración del 54º Campeonato de España de Natación y Saltos. Participaron 600 nadadores pertenecientes a 14 federaciones y 50 clubs. El día 14 terminó el evento, un ensayo previo al certamen europeo del próximo año que sirvió para demostrar que las piscinas estaban preparadas y reunían las condiciones óptimas
Tras un año de mantenimiento y de corrección de posibles deficiencias, el sábado 5 de septiembre de 1970 tuvo lugar la inauguración del XII Campeonato Europeo de Natación con la asistencia de unas 1.500 personas. El acto se inició con el desfile de los 574 deportistas y 982 oficiales de los veinticinco países participantes, salvo Turquía que a última hora desistió. El equipo de la URSS tuvo una ovación especial por parte del público. Todos los abanderados rodearon la piscina de longitud. En el palco presidencial hicieron presencia las principales personalidades como el delegado nacional de Educación Física y Deportes, Juan Antonio Samaranch; el gobernador civil de Barcelona Tomás Pelayo Ros; el gobernador militar, infante Luis Alfonso de Baviera; el alcalde de Barcelona José María de Porcioles; el presidente de la Federación Española de Natación, marqués de la Florida; el presidente de la Federación Española de Ciclismo, Luis Puig; el representante en Cataluña de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, Francisco Platón; el concejal ponente de Deportes, Pablo Negre; el presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Pablo Porta; y el presidente de la Liga Europea de Natación, Jean de Vries, entre otras autoridades y miembros de los comités ejecutivos de los organismos europeos e internacionales de la natación.


Los discursos fueron a cargo del marqués de La Florida (que homenajeó a Bernat Picornell) y Jean de Vries. Posteriormente Pablo Negre procedió a imponer la medalla de oro de los campeonatos al señor Samaranch. Finalmente, Francisco Platón procedió a declarar inaugurados los XII Campeonatos de Europa de natación.
El campeonato se prolongó hasta el día 12 del mismo mes. La sección de waterpolo se desarrolló en la Piscina Municipal de Sabadell (fases previas) y en la Piscina Sant Jordi (campeonatos). El programa de competición incluyó pruebas de natación de varios estilos y distancias, pruebas individuales y de relevos, saltos de trampolín individuales y por parejas, y natación sincronizada individual y por equipos.
Durante los años posteriores las piscinas acogieron otros campeonatos, como los de natación de 1971 y 1987, natación sincronizada de 1971, y saltos de 1969, 1971, 1979, 1983, 1987 y 1989.
Tras haber sido designada Barcelona para celebrar en 1992 los XXV Juegos Olímpicos, el Estadio Municipal de Montjuïc y sus alrededores tenían que ser adecuadamente remodelados y modernizados para convertirse en la Anella Olímpica, el principal centro de desarrollo de las competiciones deportivas. Ello afectaría entre otras instalaciones las Piscinas Bernat Picornell, que se verían profundamente remodeladas para acoger buena parte de las pruebas olímpicas de natación.


Bajo la dirección de los arquitectos Moisès Gallego y Franc Fernández, en 1990 se iniciaron las obras, cuyo resultado fue la conservación y rehabilitación de las graderías laterales mientras que el resto fue derribado y reconstruido completamente nuevo. Como novedad la piscina de entrenamiento pasó a ser cubierta. Exteriormente el conjunto quedó discretamente integrado bajo una densa arbolada, aliviando su presencia y, a su vez, formando parte de la Anella Olímpica. El edificio administrativo se construyó completamente nuevo. Carecía de distribución y se pensó para acoger el área de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona. Otro edificio completamente nuevo fue el de servicios, que aumentó superficie con respecto al anterior. Dispone de cuatro plantas para la ubicación de bar restaurante, gimnasios y vestuarios complementarios. Bajo las gradas se ubicaron los servicios sanitarios para el público y los servicios técnicos de la competición olímpica, en la misma cota que la piscina de competición, la cual aumentó levemente su profundidad para poder acoger las pruebas de natación sincronizada. En las gradas los bancos longitudinales de madera se sustituyeron por asientos de plástico individuales, sumando una capacidad para 3.000 espectadores. La disposición de la cubierta está formada por tres grandes puentes grúa de estructura metálica tridimensional de la cual cuelga la malla espacial que forma el plano de la cubierta.


El 16 julio de 1991 se inauguró la remodelación de las instalaciones con la celebración de la VII Copa del Mundo de waterpolo, certamen que duró hasta el día 21. tras el evento se demostró que las nuevas instalaciones estaban a la altura de lo requerido y preparadas para acoger las competiciones olímpicas. Llegados a 1992, entre el 25 de julio y el 9 de agosto se celebraron en Barcelona las XXV Olimpiadas de la historia. En las Piasdcinas bernat Picornell se construyó una grada provisional sobre la piscina de saltos para dar una cabida al recinto de 10.000 espectadores. Durante aquellos días acogió las competiciones de natación, natación sincronizada, las finales de waterpolo y pentatlón moderno de natación. Sin embargo, los saltos y la fase previa de waterpolo tuvo lugar en la Piscina Municipal de Montjuïc. La natación sincronizada contó con 641 participantes de 92 países, siendo Estados Unidos quien acaparó más medallas con un total de 27. En total se batieron nueve plusmarcas mundiales y doce olímpicas. El nadador Martín López-Zubero se colgó el primer oro olímpico de la natación española en 200 metros. La natación sincronizada contó con la participación de 22 países. El waterpolo contó con 12 selecciones y el pentatlón moderno se desarrolló tras la esgrima y antes del tiro olímpico. Del 3 al 12 de septiembre siguiente tuvieron lugar los Juegos Paralímpicos con la participación de 83 países y las piscinas acogieron la competición de natación. España estuvo representada por 233 deportistas, logrando en dicha modalidad deportiva 7 oros, 14 platas y 22 bronces en los diferentes estilos.


Tras los Juegos Olímpicos las piscinas fueron la sede de otras competiciones hasta nuestros días, como el Campeonato de España de natación sincronizada de 1994, 2003, 2008 y 2001; el Campeonato de España de Natación de 1997, 2007, 2010, 2014 y 2015; el Campeonato Mundial de Natación del año 2003 en la especialidad de natación sincronizada; el Campeonato Mundial de Natación del año 2013 en la especialidad de waterpolo; la Final Six de la Liga de Campeones LEN de waterpolo masculino de 2014; la Final Six de la Liga de Campeones LEN de waterpolo masculino de 2015; y el campeonato Europeo de Waterpolo Masculino y Femenino de 2018.
Desde el año 2002 las piscinas pasaron a ser gestionadas por la empresa Aigua, Esports i Salut. En la actualidad siguen funcionando con plena normalidad durante todo el año, siendo de uso público. Cuenta con diversos programas acuáticos de salud, además de una sala de fitness, dos salas de actividades dirigidas, sala de bike, tres pistas de padel y tres zonas de jacuzzi y saunas. Tienen accesibilidad para personas de movilidad reducida y un horario especial para nudistas. Un equipo de natación sincronizada y de waterpolo usa regularmente las instalaciones como centro de entrenamiento.


Fotos: Archivo La Vanguardia, Arxiu Barcelona Olímpica, Club Natació Minorisa, Fundació Barcelona Olímpica, Pérez de Rozas, Piscines Bernat Picornell (grupo de Facebook), Suárez.

domingo, 28 de junio de 2020

50 años del teleférico de Montjuïc (II): aspectos técnicos y de explotación


En el periodo comprendido entre 1970 y 2004 el teleférico de Montjuïc era una línea estructurada en dos tramos articulados que sumaban una longitud total de 823,6 metros y salvaban una diferencia de nivel de 99,1 metros de altitud. Constaba de tres estaciones: "Miramar", "Mirador" y "Castillo". La estación "Miramar" (actual "Parc de Montjuïc") era la inferior y establecía correspondencia con los funiculares al Paralelo y al castillo, situándose pues en la avenida de Miramar, al lado de la plaza de Dante. El edificio tenía forma de nave. Allí había instalado el sistema de accionamiento de la línea, en un semisubterráneo, y constaba de un motor asíncrono de 120CV a 1.450rpm que movía el eje primario y un motor térmico auxiliar que mediante un embrague ponía en marcha la instalación en caso de avería en la red de alimentación. Un reductor hermético del cual salía verticalmente el eje secundario atravesando el techo de la estación movía la polea tractora situada en la larga estructura metálica de la nave de dicha estación.


La estación "Mirador" era la intermedia y se hallaba a caballo entre el parque de atracciones y el Mirador del Alcalde. La estación "Castillo" (actual "Castell") era la superior y se ubicaba dentro del recinto del castillo. Ambas eran muy sencillas, con forma de castillete y de diseño funcional.
El tramo "Miramar-Mirador" tenía 428,7 metros de longitud, un desnivel de 41,54 metros y una pendiente media del 10%. Los cables se sostenían por medio de cuatro pilotes de 23 metros de altitud. El tramo "Mirador-Castillo" tenía 387,1 metros de longitud, un desnivel de 57,54 metros y una pendiente media del 16%. Los cables se sostenían por tres pilotes de 24 metros de altitud.


El sistema de frenado constaba de freno de servicio y de emergencia. El primero se ubicaba en el eje primario y servía para moderar la velocidad de las cabinas descendientes cuando corrían más que las ascendentes. El otro, que actuaba sobre la polea tractora, se utilizaba cuando la velocidad era excesiva o para emergencias de cualquier tipo. Se accionaba pulsando cualquiera de las diversas setas rojas instaladas en las estaciones.
La línea disponía de un cableado aéreo de 30mm de superficie lisa con una composición 6x19, una carga de rotura de 56.500kg y un coeficiente de seguridad de 6,85. En la estación intermedia había un cambio de dirección mediante un par de poleas y en la estación superior el contrapeso tensor actuaba sobre una carretilla de desplazamiento horizontal que sostenía el volante de reenvío. Para que las cabinas rodaran más silenciosamente había un soporte de banda de goma.


El material móvil constaba de un total de 64 cabinas rojas de aleación ligera, 44 de las cuales eran abiertas y las otras 20 cerradas. Tenían capacidad para cuatro personas sentadas. Cada cabina colgaba por cable mediante un brazo en forma de 4 articulado en la parte superior a una carretilla con dos ejes y cuatro ruedas de doble pestaña en cuyo interior había la pinza de toma de cable.
La oferta era de 54 cabinas en servicio y 10 de reserva. Cuando circulaban, la separación mínima entre ellas no era inferior a 30 metros. El intervalo de paso era de 12 segundos (para asegurar una distancia correcta entre cabinas) y la velocidad comercial de 2,5m/s, lo que permitía un tiempo de viaje de 7 minutos. Cuando finalizaba el servicio, unas vías de garaje servían para guardarlas, habiendo tres en la estación inferior, seis en la intermedia y una en la superior.


Desde la estación inferior, cuando una cabina estaba llena, un empleado ordenaba (mediante la acción de un electroimán) el desenganche del pestillo que la retenía y así emprendía un viaje por una vía descendente que imprimía el empuje necesario para alcanzar la velocidad adecuada. Las pinzas de la toma de cable se cerraban y la cabina empezaba a circular por el cable portador tractor. Una vez en la estación intermedia la pinza se abría y la cabina circulaba por otra vía fija con rampa de desaceleración. Si algún pasajero quería bajar, un empleado detenía la cabina. Después, proseguía por otra vía descendente que la empujaba nuevamente al cable portador tractor en dirección a la estación superior. Del movimiento de las mordazas se encargaba una rueda montada en el extremo de una palanca que se deslizaba sobre unos patines fijos que, inclinados en uno u otro sentido, se encontraban en la entrada y salida de las estaciones. El movimiento vertical disparaba los muelles de potencia. Las tres estaciones se comunicaban entre sí mediante línea telefónica y por los radioteléfonos de los empleados.


El actual teleférico de Montjuïc operativo desde el año 2007 es el resultado de una renovación completa de la línea. Continúa estructurada en dos tramos articulados de 752 metros que salvan una diferencia de niveles de 84,55 metros de altitud.
Consta también de tres estaciones, todas ellas diseñadas por el arquitecto Joan Forgas, integrante del equipo del proyecto «Cims d'ordenació global de Montjuïc». Como aspectos comunes, todas ellas disponen en la parte inferior rampas progresivas de acceso al vestíbulo para personas con movilidad reducida y paredes decoradas con madera; los vestíbulos tienen ventanas panorámicas, algunas de las cuales decoradas con listones de madera separados al modo de persiana que permiten la filtración de la luz natural del sol; en la parte superior hay una caja gris estéticamente respetuosa con el diseño del edificio que cubre todas las partes mecánicas, dentro de las cuales se ubican las dependencias del jefe de estación, las expendedoras de billetes (venta automática) y las canceladoras (sistema de peaje); los suelos, en los cuales hay instaladas baldosas especiales para personas invidentes, son de terrazo de color gris y antideslizante, las paredes y el techo son de madera (en algunos casos) y las puertas correderas de vidrio.


La estación "Parc de Montjuïc" (inferior) establece correspondencia con el funicular al Paralelo y aloja la maquinaria de tracción y el puesto de mando. Se encuentra a 88,65 metros de altitud sobre el nivel del mar. El acceso se hace por medio de una gran rampa que se inicia junto al edificio de la estación del funicular. Un patio interior conduce directamente al vestíbulo donde se halla la cabina del jefe de estación, las expendedoras de billetes y la zona de embarque a la cual se accede tras las canceladoras. En el edificio hay un ascensor entre el vestíbulo y el andén del funicular para facilitar el paso de personas con movilidad reducida. El ascensor es un complemento de la plataforma móvil para sillas de ruedas. La estación "Mirador" (intermedia) está situada en el Mirador del Alcalde. Dispone sólo de un andén para el embarque y desembarque de pasajeros en sentido bajada. El nivel inferior, en una nave semienterrada, se hallan las dependencias donde se guardan las cabinas y se hace la revisión técnica y la limpieza. La salida y la entrada de las cabinas se lleva a cabo de manera automática. Esta estación se ha diseñado pensando en una posible ampliación del teleférico hacia otros puntos de la montaña de Montjuïc. Se encuentra a 129,5 metros de altitud sobre el nivel del mar.


La estación "Castell" (superior) se sitúa al borde de la parte exterior del recinto amurallado del castillo, por lo que éste ha recuperado su perfil original. En esta estación se ubica el contrapeso de tensión hidráulica necesario para mantener el cable tensor. Se encuentra a 173,2 metros de altitud sobre el nivel del mar.
El nuevo teleférico dispone de unos sistemas de accionamiento, de frenado y de cableado similares a los de la antigua línea, pero merece remarcar como diferencias que la actual línea dispone de un cableado aéreo sostenido por 12 pilotes de 26 metros de altitud máxima, que tiene una fuerza de tracción de 400kwa y un contrapeso de 21Tm en tensión hidráulica. El sistema de ingeniería ha ido a cargo de la empresa Leitner Ropeways.
Para el funcionamiento de las instalaciones se dispone de un equipo humano formado por 21 personas que se distribuyen en diferentes turnos.
El material móvil consta de un total de 55 cabinas de aleación ligera de color aluminio, todas cerradas, con puertas automáticas de apertura y cierre, acceso para personas con movilidad reducida, ocho plazas para pasajeros sentados y cristales panorámicos que permiten la visión desde todos los ángulos. El acceso es fácil porque el suelo queda a la misma altura que los andenes. Dos de las cabinas disponen, además, de cinturones de seguridad para sillas de ruedas y espejos para ayudar a maniobrar.


Cada cabina cuelga de un cable en forma de 4 articulado en la parte superior a una carretilla con dos ejes y cuatro ruedas de doble pestaña, en cuyo interior está la pinza de toma del cable. Puede transportar 2.000 personas por hora y sentido. Las cabinas están separadas entre sí por una distancia de 48 metros y circulan a una velocidad de 5m/s.
En diciembre de 2008 las instalaciones obtuvieron la Certificación de Accesibilidad Universal (norma UNE 170.001) de la empresa certificadora LGAI-Applus, tanto en lo referido a la accesibilidad al entorno (aspectos arquitectónicos) como el sistema de gestión de la accesibilidad (gestión interna). Según explica TMB, la certificación indicaba que cualquier trayecto dentro de las instalaciones del teleférico se adecuaba a las necesidades de las personas con movilidad reducida permitiéndoles una total autonomía: 1) para quién se desplazaban en silla de ruedas, a través de rampas, pasos y un ajuste cuidadoso de la separación entre andenes y cabinas; 2) para invidentes o personas con deficiencias visuales, por el tamaño de los rótulos, los encaminamientos, los navegadores táctiles en las máquinas de venta de tickets; y 3) para los sordos porque disponían de información escrita suficiente. Además de comprobar la funcionalidades de las instalaciones, la certificación acredita que el personal que prestaba sobre servicios en el teleférico estaba formación y sensibilizada ante las necesidades específicas de los colectivos de discapacitados y que tanto los protocolos de atención al público como los de mantenimiento de las instalaciones garantizaban las condiciones de accesibilidad.

 


Oferta horaria:
De enero a febrero: de 10:0h. a 18:00h.
De marzo a mayo: de 10:00h. a 19:00h.
De junio a septiembre: de 10:00h. a 21:00h.
Octubre: de 10:00h. a 19:00h.
De noviembre a diciembre: de 10:00h. a 18:00h.
Del 28 de enero al 15 de febrero permanece cerrado por mantenimiento.

Fotos: ACEMA, Arxiu TMB, Enguany (flikr), Xtream (alpinforum.com).