La sala Capitol cumple 100 años. Actualmente cerrada y a la espera de una reapertura prevista para la fiesta de la Mercè del próximo año 2027, inició sus andaduras como cine entre 1926 y 1990, pasando a ofrecer teatro una vez reformado a dos salas entre 1990 y 2020. Por su ubicación en la rambla en pleno centro histórico de Barcelona fue uno de los espacios culturales más populares de la ciudad, todo un símbolo de una época y un referente ineludible de numerosas generaciones.
Si efectuamos un breve repaso de su historia, la empresa Ideal construyó e inauguró el 23 de septiembre de 1926 en el número 6 (actual 138) de la Rambla de Canaletas (y fachada en los números 7-9 de la calle de Santa Anna) el Capitol Cinema. En el estreno, donde amenizó con música la Orquestina Suñé, se proyectaron las películas “Los parásitos” y "Dick el Guardiamarina". El interior tenía una capacidad de 1.700 plazas repartidas entre una gran platea y un anfiteatro y unas butacas con respaldo alto para evitar que los espectadores apoyaran los pies. Gracias a su céntrica situación enseguida se hizo muy popular.
En 1928 ofreció la misma programación que el cine Coliseum y el 4 de noviembre de ese mismo año pasó a formar parte de la empresa Cinematográfica Nacional Española Sociedad Anónima (Cinaes), fundada por el comerciante Vicenç Montal Comelles y el banquero Ernesto Carpi Gentilli, con el propósito de afianzarse y proyectar películas norteamericanas.
El 31 de agosto de 1930 cerró temporalmente para adaptar la sala al cine sonoro con equipos de la Western Electric, reabriendo el 6 de septiembre siguiente ofreciendo el programa doble "La bella de Samoa" y "El precio de un beso". A principios de esa década el Capitol Cinema comenzó a ser popularmente conocido como “Can Pistolas” debido a su habitual programación de películas de acción, westerns, gánsteres y policíacas.
Tras la disolución de Cinaes en 1935 los empresarios Antoni Soler, Miquel Coll y los hermanos Francesc y Josep Xicota Cabré fundaron la nueva Empresa Capitol, pasando a gestionar la sala a partir del 27 de abril de ese mismo año.
Durante los primeros veinte años de vida se anunciaba en la fachada del cine los estrenos semanales mediante grandes carteles publicitarios de las películas obra del artista Antoni Clavé.
Al estallar la Guerra Civil el 18 de julio de 1936 el cine fue confiscado por el sindicato CNT reabriendo nuevamente como sala de proyecciones a partir del 20 de agosto siguiente. El Sindicato Único de Espectáculos Públicos de Barcelona (SUEP) se encargó de la gestión asamblearia de la sala y también de todos los cines y teatros barceloneses (excepto el teatro del Liceu), e incluso funcionó como productora de cine y documentales de propaganda republicana. Acaparaba, además, salas de fiestas, cabarés, frontones, circos y estudios de rodaje. A nivel laboral unificaron los salarios de todos los trabajadores (taquilleras, acomodadores y limpiadores) introduciendo un subsidio por enfermedad, invalidez y desempleo técnico. No obstante, la escasez de materias primas, los bombardeos y la censura gubernamental terminaron por ahogarlo económicamente, hecho que desembocó inexorablemente a su clausura.
Además de la actividad cinematográfica, en 1938 parte del local se habilitó como comedor patrocinado por la Associació Internacional dels Amics Quàquers, en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona para ofrecer asistencia alimentaria a niños menores de cinco años.
Tras finalizar la Guerra Civil reabrió sus puertas el 10 de febrero de 1939 bajo las directrices del nuevo régimen franquista, ofreciendo programas dobles. El 11 de octubre siguiente compartió programación junto al cine Metropol. El 24 de junio de 1940 por imperativo legal pasó a llamarse Cine Capitolio, si bien el 27 de septiembre de 1948 recuperó su nombre original. Durante los años 40 y 50 vivió una etapa de consagración popular como un emblemático punto de encuentro del cine de barrio en pleno centro de la ciudad, volviendo a llenarse de público que buscaba en las sesiones matinales y continuas una vía económica de evasión. En 1962 la gestión de la sala pasó a manos de la empresa Balañá.
Con el auge de las multisalas y la crisis de las salas únicas el 22 de febrero de 1989 cerró sus puertas por reformas y el 18 de abril de 1990 reabrió con dos salas bajo la denominación Club Capitol: la Sala 1, la antigua platea, disponía 523 butacas y estaría dedicada al teatro, mientras que la Sala 2, antiguo anfiteatro, con 253 butacas continuaría la proyección de películas. Esta nueva etapa se inauguró con la obra teatral “Cómeme el coco negro” y la película “El cielo se equivocó”. Pocos años después, el 17 de diciembre de 1998, la falta de rentabilidad cinematográfica obligó a convertir la Sala 2 también en teatro. Ambas salas se especializaron en teatro de pequeño formato, las comedias y los monólogos de humor. Tras acoger diversos espectáculos y monólogos del actor Pepe Rubianes, a raíz de su muerte el 1 de marzo de 2009, la Sala 1 fue rebautizada el 1 de marzo de 2010 como “Sala Pepe Rubianes” en homenaje.
Del 5 de octubre al 31 de diciembre de 2016 la Filmoteca de Catalunya ofreció una exposición que, bajo el título “Les façanes del Can Pistoles (Cinema Capitol, 1926-1989)”, mostró un conjunto de imágenes de las fachadas artísticas más representativas. Finalmente, debido a la crisis y a la finalización de su etapa como recinto teatral tras no ofrecer el propietario del edificio renovación del contrato de alquiler al Grupo Balañá brindó su última función el 12 de marzo de 2020 y cerró sus puertas.
Afortunadamente y si todo va bien se prevé un final feliz, pues para el próximo 24 de septiembre de 2027 el Capitol reabrirá sus puertas bajo titularidad municipal, gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Barcelona y la propiedad del edificio. La operación consiste en calificar el edificio del Capitol como municipal y el edificio de Telefónica de la calle de Fontanella para usos comerciales y de oficinas. Ambos pertenecen a la empresa inmobiliaria Torcalena. La plusvalía de la operación, de unos 37.000.000€ supondrá costear las obras de reforma.
El objetivo del proyecto es mantener la estructura originaria del teatro, con dos salas, la Sala 1 con un aforo de 402 butacas y la Sala 2 con 198 butacas, y ello forma parte de la apuesta por reabrir espacios culturales que llevaban años cerrados, así como la recuperación de la Rambla como paseo ciudadano y como eje cultural. Además, el edificio incluirá en las dos últimas plantas del edificio las oficinas de los servicios centrales del Consorci de Biblioteques de Barcelona.
Fotos: Ajuntament de Barcelona, Carlos Pérez de Rozas, Gabriel Casas i Galobardes, El País, Grup Balañá, Josep Postius, Juan Antonio Sáenz Guerrero, Massimiliano Minocri, Pau Olviva, Teatre Barcelona.




