sábado, 14 de febrero de 2026

Cinemes Verdi: cien años de exhibición cinematográfica y de cultura barcelonesa (1926-2026)


Los Cinemes Verdi cumplen un siglo de existencia. Más allá de un conjunto de salas de proyección cinematográfica, son una institución tanto del barrio de Gràcia como de Barcelona, un elemento identitario y referente cultural ineludible. Sin embargo ello no siempre fue así, pues la etapa dorada todavía vigente es contemporánea, ya que sus inicios y años posteriores fueron bastante humildes y con apenas nada destacable. Si efectuamos un breve repaso de su historia deberíamos remontarnos a finales del siglo XIX cuando una escisión de socios del Fomento Voluntario fundaron el Fomento Protector de la Villa de Gracia, conocido también como Sociedad Coral La Alianza Graciense, establecida en la calle de la Encarnació. Adquirieron una finca en el número 32 de la calle Ample, un espacio donde el médico y alcalde de Gràcia Modest Casals i Leonor tuvo su residencia. En 1893 en el jardín de dicha finca se construyó un pequeño teatro que, tras varias denominaciones, adoptó el nombre de Moratín. Ya a inicios del siglo XX se ofrecía teatro y cine. La calle Ample pasó a llamarse de les Monges y en 1907 Verdi en homenaje al compositor italiano. El 11 de febrero de 1926 el antiguo Moratín dio paso al Salón Ateneo Cine, dedicado exclusivamente a la proyección de películas. En 1932 cambió su nombre a Cine Ateneo, en 1933 pasó a llamarse Cinema Trébol y finalmente en 1935 se denominó Verdi, nombre con el que nos ha llegado hasta la actualidad.


Tras estallar la Guerra Civil la escasez alimentaria motivó la habilitación en sus instalaciones el primer restaurante infantil de Barcelona, con capacidad para 2000 niños y niñas. Ello sucedió el 19 de junio de 1938 y fue promovido por la Conselleria d’Economia de la Generalitat de Catalunya en colaboración con la Comissió Interventora d’Espectacles Públics, la cual cedió varios cines de la ciudad a la Comissió Interventora de la Indústria Gastronòmica para adaptarlos como comedores infantiles. Finalizada la contienda la sala continuó con su función de comedor social, si bien ahora en manos del Auxilio Social. El 20 de noviembre de 1944 volvió a funcionar como cine con una oferta de reestreno que incluía el No-Do, dos películas y esporádicamente algún cortometraje infantil de dibujos animados. No había espectáculo de vairetés. Durante unos años la programación era idéntica a la ofrecida por el cine Proyecciones (en la calle Gran de Gràcia) una semana antes. Llegados a los años sesenta la sala se sometió a una modernización general para mejorar la confortabilidad, la proyección y el sistema de sonido. Tras unas obras de reforma iniciadas en verano de 1963 el cine Verdi reabrió sus puertas el 28 de octubre siguiente. Al cabo de tres años, el 12 de julio de 1966 la sala dotó de aire acondicionado Carrier.


Con la decadencia de los cines de reestreno y el auge del vídeo tenía previsto cerrar definitivamente en 1982. Fue entonces cuando el 1 de enero de 1983 los empresarios Enric Pérez y Joan Pol, propietarios del cine Moderno, se interesaron en salvarlo y decidieron tomar las riendas de la sala de proyecciones con el propósito de remontar la rentabilidad del cine mediante una nueva oferta alejada del llamado cine comercial convencional. Por ese motivo ambos decidieron ofrecer una programación de repertorio, con la recuperación de películas clásicas y la emisión de ciclos dedicados a los distintos géneros. De lunes a jueves los filmes eran más serios y de viernes a domingo más familiares. A ello, también pretendieron que se integrara en la vida sociocultural del barrio de Gràcia, por ejemplo participando en las fiestas u otros actos festivos así como muestras, festivales, ciclos y presentaciones de películas. En un año se doblaron las recaudaciones y en 1985 se triplicaron.



Con el auge de las multisalas en 1986 el cine se sometió a una remodelación y, tras una reforma de la vieja sala, el 23 de octubre de 1987 reabrió como Multicines Verdi con 3 salas de proyección. La sala 1 (315 localidades) ocupaba lo que fue la antigua platea, mientras que las salas 2 y 3 (139 y 106 localidades, respectivamente) surgieron de la reforma del anfiteatro. Fue el momento en que Enric Pérez y Joan Pol se separaron, quedando el primero como responsable. Desde entonces, su oferta de repertorio dio paso a la exhibición de películas de arte y ensayo, independientes y alternativas, generalmente exhibidas en versión original subtitulada. Ello cambió el perfil del público acostumbrado al cine comercial por otro más especializado en este tipo de productos. En 1988 el número de espectadores aumentó notablemente y a partir de 1990 pasó a ser motor de transformación del barrio. En 1989 la sala 1 acogió la ceremonia de entrega de los Premis Sant Jordi de Cinematografia.


El notable éxito de público motivó una nueva reforma y ampliación que culminó en 1992 con la apertura el 9 de octubre del citado año de dos salas más (sala 4 con 192 butacas y sala 5 con 80) aprovechando una antigua sala de baile ubicada en la planta superior. En ese mismo año la sala 1 acogió nuevamente la gala de los Premis Sant Jordi de Cinematografia. Con miras de ampliar el negocio el 12 de septiembre de 1995 fueron inaugurados los Cinemes Verdi Park, situados en el número 49 de la calle de Torrijos.
Con la llegada del siglo XXI llovieron los reconocimientos. En 2002 los Multicines Verdi ganaron el primer premio Europa Cinemas a la mejor sala europea, en 2009 fue nombrada mejor sala de cine de Barcelona por la revista Time Out y en 2013 recibió la Medalla d’Honor de Barcelona en reconocimiento a su trayectoria en el campo de la difusión cinematográfica y su oferta de cine de calidad alejada de los circuitos comerciales.


El aumento del IVA de los cines del 8% al 21% ocasionó una fuerte crisis, lo cual obligó a que Enric Pérez negociara con Comerç y Cultura para evitar el cierre. Finalmente la distribuidora A Contracorriente Films de la mano de su fundador, Adolfo Blanco, evitó la clausura con la compra del edificio, lo cual garantizó la continuidad del negocio. En la actualidad, más allá de la proyección de películas, las salas ofrecen programaciones especiales como el miércoles cultural, el jueves de los imprescindibles, la fiesta del espectador, las matinales de ópera y ballet y el BCN Film Fest. Aparte se incluyen promociones especiales como el día del espectador, la posibilidad de reservar una de las sala de proyección de manera privada, así como proyección de matinales y la obtención un carnet que ofrece ventajas varias (Amics del Verdi). A todo ello, dispone de un canal de televisión (Verdi TV) que ofrece una selección de cine clásico, de autor y documentales. Llegados al centenario, durante el presente 2026 se prevé la celebración de distintos actos que incluyen un libro conmemorativo, proyecciones especiales en bibliotecas y una colección de títulos históricos en la plataforma 3Cat. El Ayuntamiento de Barcelona colabora con una aportación económica afirmando textualmente que el objetivo es “poner en valor la trayectoria de los Verdi como referente cultural y espacio de cohesión social, abierto e inclusivo”.


En el espacio contiguo, antes ocupado por un supermercado de la cadena SPAR, la actual responsable, Paz Recolons, afirmó que se construirán dos salas más previstas a abrir el próximo mes de octubre en el marco del centenario, con lo cual el conjunto tendrá una capacidad total para 1750 butacas. Ello será todo un desafío teniendo en cuenta el cierre de salas de cine durante estos últimos años.

Fotos: Arxiu Josep Maria Contel, Arxiu Municipal de Barcelona, Barcelona Secreta, Biblioteca Filmoteca de Catalunya, Cinemes Verdi, Enric Pérez Font, Sara Soteras, Vicens Giménez.

viernes, 6 de febrero de 2026

Fernando Esteso, más allá del destape


Recibimos con tristeza el reciente traspaso el pasado día 1 del presente mes de febrero del actor, cantante y humorista Fernando Julián Esteso Allué, conocido artísticamente como Fernado Esteso, a los 80 años de edad. Todo un icono de una época muchas veces junto al actor y compañero Andrés Pajares por sus papeles en las películas llamadas “de destape”, un término acuñado por el periodista Àngel Casas que hace referencia al cine erótico humorístico producido tras la muerte de Franco y que se prolongó hasta entrados los años ochenta. Más allá de este subgénero de culto que tan rentable fue por las circunstancias del momento, jamás dejó de ser un buen artista con un carisma y una personalidad bien definidos. Durante muchos años injustamente subvalorado y encasillado, el paso del tiempo lo reivindicó y ubicó en el lugar que merecía estar hasta el punto de que la historia del cine español no podría explicarse sin efectuar una parada ineludible en una figura como la de Fernando Esteso.
No es objetivo del presente artículo hacer un repaso de su vida y su obra, algo de lo que hay numerosas referencias, sino que en base a los objetivos de este blog merece la pena recordar su paso por Barcelona, una ciudad con la cual mantuvo una buena relación y agradables recuerdos. En la capital catalana actuó en dos películas “de destape” allá rodadas: “Virilidad a la española” (1977), acompañando a Bárbara Rey, Mónica Randall y Florinda Chico en el reparto; y “Los bingueros” (1979), junto a Andrés Pajares, Antonio Ozores y Norma Duval. A modo de curiosidad, el gran éxito de ésta película obligó a retrasar el estreno nada menos de "El imperio contraataca".


Precisamente residiendo en esos años en Barcelona por motivos profesionales, bajo un claro contexto de reivindicaciones políticas y sociales, su estancia coincidió con una huelga en una empresa del barrio del Carmel. Desde el PSUC se quiso hacer una recolecta y para ello se contactó con él por si quería colaborar mediante una actuación, ya que era conocido por sus películas. Tras aceptar de buen grato Fernando Esteso actuó con mucho éxito de público en el escenario de los Lluïsos d’Horta, algo de lo que siempre se le agradeció.
Entre 1997 y 2001 residió en el paseo marítimo de Castelldefels, donde era habitual verlo en la zona llamada Playafels. Allá frecuentó numerosos bares, restaurantes y zonas de ocio.
En 2011 fue invitado especial en el programa “Toni Rovira y Tú”, un magazine nocturno dirigido y presentado por el presentador de televisión, locutor de radio, pintor y showman Antoni Rovira Giró, cuyos estudios se hallan en el barrio del Poblenou.


En 2017 rodó con el director Agustí Villaronga en Barcelona la película “Incierta gloria”, encarnando el personaje de Molinero. En ese mismo año compartió escenario con la vedete de revista Lita Claver “La Maña” en el teatro Apolo con el espectáculo de music hall “Un reencuentro inolvidable”, exhibida entre el 22 de diciembre y el 14 de enero de 2018. Curiosamente ambos eran amigos desde la infancia cuando contaban con tan sólo 8 años de edad, pues ella formó parte de la compañía de artistas de Lázaro Esteso, el padre de Fernando Esteso. En la última función “La Maña” se retiró definitivamente de los escenarios tras 67 años de carrera en una emotiva y ovacionada fiesta en la que Fernando Esteso, compañero de reparto, no faltó.
El 9 de noviembre de 2018 fue invitado en la cena de Esport Solidari, una fundación privada que ayuda tanto a jóvenes como a niños en situación de vulnerabilidad a través del deporte. Este evento, celebrado en el Hotel Plaza reunió además a numerosas personalidades del deporte, la cultura y la sociedad en Barcelona.
El 16 de septiembre de 2023 en la octava edición del B-Retina, en el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà, fue galardonado con el con el Golden Ticket en reconocimiento a toda su carrera. El certamen, celebrado en el Auditori de Sant Ildefons, incluyó la proyección de la película de Mariano Ozores “Al este del oeste” (1984), pieza cómica donde Fernando Esteso interpreta al “Forastero”. Durante ese mismo año volvió a rodar una vez más con el director Agustí Villaronga en Barcelona, esta vez para encarnar el personaje de Tío Ramón en “Loli Tormenta”.


En sus estancias barcelonesas fue cliente habitual del restaurante “El rincón del artista”, situado en el número 105 de la calle Nou de la Rambla, a tocar con el Paralelo. Ello no fue casualidad, pues el local, de ambiente bohemio, es punto de encuentro habitual tanto de artistas teatrales como de personajes famosos de distintos ámbitos. Otro espacio al que acudió fue el restaurante Amigó, en el número 181 de la calle de Tamarit, donde tomaba el tradicional vermut con anchoas de L’Escala. También visitó en numerosas ocasiones la desaparecida sala de fiestas Emporium, en el número 4 de la calle de Muntaner. Al salir de madrugada se dirigía a una taberna cercana donde ofrecían un porrón de cava y tortilla de patata casera recién hecha.
Fernando Esteso, aragonés de nacimiento, nacido en Zaragoza en 1945 y descendiente de una familia dedicada a las variedades, deja un currículum con un total de 45 películas, la última “Torrente, presidente”, dirigida por Santiago Segura, que se estrenará póstuma, además de tres álbumes de estudio, numerosas interpretaciones teatrales, el guión y la dirección de una película. Hasta siempre, vuela alto y gracias por haber formado también parte de la historia de Barcelona. Una risa para la eternidad.


Fotos: B-Retina, Carles Ribas, Flixolé, Meritxell Vallvé, Valentí Enrich.