La discoteca Karma cierra definitivamente sus puertas, tal y como sus responsables anunciaron el pasado miércoles día 11 de este mes. Tras poco más de 47 años de su apertura Barcelona pierde otro local de ocio nocturno de referencia. Esta sala de fiesta se ubicó en el número 10 de la plaza Reial, en un espacio donde anteriormente hubo otros negocios y mucha historia. En la década de 1850 abrió allá sus puertas el Café Turco y la sastrería Miquel Camps. En 1864 el Café Turco pasó a ser el Café de Europa. En la década de 1870, junto al citado establecimiento hubo la sastrería El Gallo de Oro y la relojería El Cronómetro. En 1919 la sastrería Miquel Camps se convirtió en la tienda de ropa Casa Roig i Guasch, a la vez que allá se inauguró la primera sede del Museo Pedagógico de Ciencias Naturales. En 1926 éste negocio se trasladó al número 8 de la plaza mientras que en su lugar se instaló el célebre taller del taxidermista Pau Areny-Plandolit, además del anticuario José Valenciano. Tras estallar la Guerra Civil española, a partir del año 1937 los subterráneos tanto del número 10 como los demás fueron usados como refugios antiaéreos. Llegados a la posguerra se instaló la fábrica de pañuelos Manufacturas Sedafil, el cual tuvo la mala suerte de sufrir un incendio en 1949. Al siguiente año abrió la sastrería Gallup, la cual funcionó hasta los años setenta.
Fue entonces cuando Juan Andrés Aguilera y Benito Antonio Esteban, dos empleados de la pizzería Rivolta de la calle del Hospital, decidieron emprender negocio por su propia cuenta en ese local. Habiendo obtenido los permisos correspondientes, la noche del 31 de diciembre de 1978, coincidiendo con fin de año, abrió sus puertas la discoteca Karma. Bajo la galería porticada del edificio, justo al lado del histórico hostal Ambos Mundos se hallaban dos accesos, el de la izquierda correspondía a la entrada y salida de la discoteca, estando allá la taquilla; y a la derecha había el bar con terraza. A la sala de fiesta, en un subterráneo, se accedía mediante unas escaleras que daban paso a un área diáfana de estructura tubular de doble bóveda de cañón que definía a la izquierda la barra de bar y a la derecha la pista de baile, la cual incluía un púlpito para el DJ ubicado al fondo. Ambas zonas estaban separadas por unas gruesas columnas.
Desde sus inicios se definió como una discoteca moderna y avanzada a su tiempo en tanto que se caracterizó por su inclusividad. Además del ambiente hetero también destacó el ambiente gay y de personas transexuales en unos tiempos en los cuales estos colectivos tenían vetado su acceso en la mayoría de locales de ocio. Fue célebre y habitual el personaje del travesti Fernanda. Otros personajes conocidos fueron Ocaña, Camila y Toci. En 1986 el local fue escenario de rodaje de la película “La rossa del bar” del director Ventura Pons, habiendo una escena con dos de sus protagonistas, Enric Majó y Núria Hosta. El 13 de abril de 1989 los propietarios constituyeron la empresa que gestionaba la discoteca bajo el nombre de Dreston, S.L.
La discoteca Karma ofreció variedad musical combinando Rock, Rock & Roll, Pop, Soul, Blues, Hard Rock, Punk, Grunge, Indie y Heavy Metal, con temas de los años sesenta hasta la actualidad. Llegado el momento de cerrar, la última canción ofrecida siempre era “Goodnight Ladies” de Lou Reed. Dos de los DJ's que pincharon discos durante estos últimos años fueron Ladroncomix, Luís Furtado, Nenazza, Waaax y Robert Martex. Ocasionalmente grupos alternativos ofrecían conciertos de música.
Generalmente abría sus puertas de martes a sábado desde las 0:00h de la medianoche hasta las 3:00h de la madrugada los martes miércoles y jueves (salvo vísperas de festivos que prolongaba hasta las 6:00h) y hasta las 6:00h de la mañana los viernes y sábados por ser fin de semana. El bar permanecía abierto a diario desde las 23:00h de la noche hasta las 3:00h de la madrugada.
En el 2002 la trilogía literaria “El día del Watusi” del escritor Francisco Casavella hace ocasionales referencias a la discoteca en algunos de los capítulos de cada libro. Precisamente la obra narra la historia de Fernando Atienza, un joven que vive en la Barcelona de la transición, justo cuando Karma abrió sus puertas. Años después la discoteca se sometió a una reforma que no quedó exenta de polémicas, consistente en trasladar la pista de baile a la derecha y la barra del bar a la izquierda. Tras la muerte de Juan Andrés Aguilera en 2014 Benito Antonio Esteban pasó a ser administrador único de la empresa hasta el cierre definitivo del negocio.
La desaparición de la discoteca karma se suma a la reciente clausura de la sala La Deskomunal del barrio de Sants debido a la fuerte presión provocada por un cúmulo de dificultades surgidas desde la pandemia hasta la actualidad. Durante estos últimos años salas de fiesta de gran popularidad como Tango (2020), Alfa (2021), Merlín (2023), Brisas (2023), Bóveda (2024) y Sidecar (2024) también han bajado definitivamente la persiana. El ocio que fue símbolo de una época y que perteneció e influyó a unas determinadas generaciones está desapareciendo de la ciudad. La Barcelona nocturna jamás volverá a ser lo que una vez fue. Hasta siempre "karmeros".
Agradecer la inestimable colaboración del historiador Xavier Theros para poder explicar qué negocios hubo anteriores a la discoteca Karma en los bajos del número 10 de la plaza Reial. A ello recomiendo su libro "Vida i miracles de la plaça Reial", coeditado por el Ayuntamiento de Barcelona, la Associació d’Amics i Comerciants de la Plaça Reial y la Fundació SETBA.
Fotos: Bar Discoteca Karma (archivo).





