sábado, 13 de junio de 2026

Habemus Papam Barcinone (II): Benedictus PP. XVI (Benedicto XVI)


Continuando con los artículos relativos a las visitas papales en Barcelona, esta vez le corresponde el turno a Joseph Alois Ratzinger, más conocido como Benedicto XVI. No era la primera vez que el Sumo Pontífice pisaba España, pues los días 8 y 9 de julio de 2006 visitó Valencia para presidir la clausura del V Encuentro Mundial de las Familias. Su segundo viaje vino motivado por la celebración del Año Santo Compostelano en Santiago de Compostela y la solemne consagración del entonces templo expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona. Precisamente la obra cumbre de Antoni Gaudí había dado un gran paso hacia adelante con el cerramiento del ábside y la finalización de la construcción de la nave central, lo cual permitió cubrir el espacio interno. En 2005 se declaró la cripta y la fachada del Nacimiento como Patrimonio de la Humanidad Obras de Antoni Gaudí, una categoría creada por la UNESCO que declara como Patrimonio de la Humanidad a un conjunto de siete edificaciones del citado arquitecto, que incluyen el Park Güell, el Palau Güell, la Casa Milà (La Pedrera), la Casa Vicens, la Casa Batlló y la cripta de la Colònia Güell. Y en 2007 fue declarada como uno de los 12 tesoros de España y una de las 7 meravelles de Catalunya.


Tras su breve estancia en Santiago de Compostela, el Papa tomó el avión rumbo hacia la capital catalana, llegando al aeropuerto del Prat el mismo día con la presencia de un millar de personas que le dieron la bienvenida. Era un sábado 6 de noviembre del año 2010. Desde allá fue trasladado al Palau Episcopal, en la calle del Bisbe, donde pasó la noche. Fue recibido por su anfitrión y responsable de invitarlo personalmente a Barcelona, Lluís Martínez Sistach. Todo se forjó en 2008 cuando el citado cardenal arzobispo de la ciudad aprovechó una audiencia en el Vaticano para invitarlo formalmente con el propósito principal de consagrar la Basílica de la Sagrada Familia y así abrirla al culto.
La presencia de Benedicto XVI coincidió justo con el 28º aniversario de la visita del Papa San Juan Pablo II a la ciudad. El domingo día 7 salió a las 9:00h de la mañana del Palau Episcopal en el “papamóvil” con destino al templo expiatorio de la Sagrada Familia. Al cabo de media hora llegó a su destino accediendo por la futura fachada de la Gloria, encontrándose con SS.MM. los Reyes de España Juan Carlos I y Sofía en la sala museo. El Papa hizo entrega a S.M. el Rey de un ejemplar del libro “Summorun Romanorun Pontificum historia nomismatibus”', del italiano Giancarlo Altieri, sobre la historia de los papas a través de las medallas pontificias. Por su parte, S.M. el Rey obsequió al Sumo Pontífice con una edición especial facsímil del Códice Áureo del siglo XI.


En representación del Gobierno asistió el ministro de Defensa José Bono. Otras autoridades destacadas fueron el presidente de la Generalitat José Montilla, el presidente del Parlament Ernest Benach, el alcalde de Barcelona Jordi Hereu, el Ministro de la Presidencia Ramón Jáuregui y el delegado del Gobierno en Cataluña Joan Rangel. Hubo además otras personalidades como Artur Mas, Jorge Fernández Díaz, Josep Antoni Duran i Lleida, Antoni Castellà, Ramon Espadaler, Daniel Sirera, Alícia Sánchez-Camacho, Jordi Pujol, Ernest Maragall y Josep-Lluís Carod-Rovira. En los alrededores del templo se congregaron unas 36.000 personas, más otras 3.000 que siguieron la eucaristía en la plaza de toros Monumental, cuyos propietarios la cedieron gratuitamente. En ambos espacios se instalaron unas pantallas gigantes.
Más de 1.000 cardenales, obispos y sacerdotes concelebraron la misa con el Papa, que también contó con la presencia de 800 cantores de la Coral de Sant Jordi, la Escolanía de Montserrat y el Orfeó Català. El cardenal arzobispo de Barcelona Lluís Martínez Sistach le pronunció unas palabras de bienvenida.


A las 10:00h empezó la misa con la dedicación de la iglesia de la Sagrada Familia, la bendición y la unción del altar y una homilía del Papa que comenzó y terminó con largos fragmentos en catalán, mientras que la parte central se pronunció en castellano. Sobre el altar se colocó un brasero con brasas encendidas para quemar incienso y las columnas se ungieron con aceite de crisma para simbolizar la dedicación de la basílica. Durante su discurso destacó la figura del “arquitecto de Dios” (como él lo llamó) Antoni Gaudí por su cristianismo ejemplar, además de admirar la Sagrada Familia que la definió como una suma de técnica, arte y fe. Su discurso no quedó exento de polémicas al defender el matrimonio tradicional y atacar el aborto y el matrimonio homosexual.
La misa concluyó con el canto del Virolai. A las 12:00h se procedió al rezo del Ángelus en latín en la fachada del Nacimiento, donde se incluyó una alfombra de flores hecha a medida para la ocasión. Concluida la misa, el cardenal arzobispo de Barcelona Lluís Martínez Sistach leyó la Bula de Promulgación de la iglesia de la Sagrada Familia como basílica menor, un título honorífico debido a su importancia histórica, su valor arquitectónico, su relevancia espiritual y su actividad pastoral, estableciendo así un vínculo especial con el Papa y la Santa Sede, por lo que ya se abrió definitivamente al culto.


A las 12:45h el Papa salió de la Sagrada Familia con su “papamóvil” junto a Lluís Martínez Sistach recorriendo por la calles de la Marina, Diputació, Roger de Llúria, Jonqueres y la Via Laietana hasta la avenida de la Catedral. Según fuentes municipales la rúa fue seguida por unas 250.000 personas. A las 13:00h comió en el Palau Episcopal con los cardenales y obispos presentes y el séquito papal. A modo de curiosidad, degustó en el postre una crema catalana y fue obsequiado con una gran figura de chocolate de la Sagrada Familia, detalle del Gremi de Forners i Pastissers de Barcelona.
A las 16:45h salió la comitiva papal en coche para llegar a las 17:15h a la Obra Benèfico Social del Nen Déu, en el paseo de Maragall, donde se efectuó una visita. Gestionada por las Religiosas Franciscanas de los Sagrados Corazones, está especializada en la atención a niños, jóvenes y adultos con discapacidades intelectuales y con síndrome de Down. Allá un grupo de alumnos de dicho centro cantó al Papa la canción alemana “Die Erde und ich” (La Tierra y yo) versionada en catalán y le ofrecieron regalos. Benedicto XVI remarcó necesidad de la multiplicar los gestos concretos de solidaridad efectiva y constante, mostrando así que la caridad es el distintivo de la condición cristiana. Merece citar que el Sumo Pontífice se emocionó al saludar a una niña con síndrome de Down que le dio las gracias por venir. 


Finalizada la visita a las 18:00h el Papa marchó hacia el aeropuerto del Prat, donde al cabo de media hora presidió una ceremonia de despedida con discursos del Sumo Pontífice y de S.M. el Rey Juan Carlos I. Finalmente, a las 19:15h salió en su avión hacia Roma, llegando a la capital italiana a las 20:55h. Su apretada agenda obligó a descartar una visita al Monasterio de Montserrat. Benedicto XVI, tras 22 horas en la capital catalana, regresaría a España por tercera y última vez del 18 a 21 de agosto de 2011 en una visita pastoral para presidir en Madrid los actos centrales de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. En el próximo artículo se hablará de la reciente visita  a Barcelona del Papa León XIV.

Fotos: Agencia EFE, Archivo RTVE, Arquebisbat de Barcelona, Blog oficial de la Sagrada Família, El Confidencial, Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge.

martes, 9 de junio de 2026

Habemus Papam Barcinone (I): Ioannes Paulus PP. II (Juan Pablo II)


Otra vez habemus Papam en Barcelona. Del 9 al 11 del presente mes de junio S.S. el Papa León XIV visita la capital catalana. La última vez que un Sumo Pontífice estuvo en la ciudad fue Benedicto XVI en 2010 y anteriormente San Juan Pablo II en 1982. La razón por la cual tanto en España en general como en Barcelona en particular la presencia papal es reciente en el tiempo se debe a causas históricas. Hasta bien entrado el siglo XX los Papas apenas viajaban. Fue a partir de Pablo VI cuando se produjo un cambio pasando de la inmovilidad a los desplazamientos internacionales. Desde entonces quienes le sucedieron abrieron definitivamente esta dinámica entendida como una herramienta pastoral, mensaje político, presencia física y búsqueda de fieles.
El primer Papa que pisó Barcelona fue Karol Józef Wojtyła, más conocido entonces como Juan Pablo II. En términos generales, su visita tuvo un extraordinario éxito de público pero estuvo forzosamente condicionada por el mal tiempo, pues las fuertes lluvias impidieron cumplir el programa con puntualidad y obligó a acatar soluciones alternativas. Incluso dos chicas jóvenes que peregrinaron al monasterio de Montserrat desgraciadamente perecieron por un desprendimiento de tierra y rocas, algo que al Sumo Pontífice le afectó profundamente.


Su visita a Barcelona formaba parte de un viaje apostólico a España, el vigésimo tercero de su pontificado. Tras tres aplazamientos debidos a dos atentados contra su vida y a la convocatoria de elecciones generales anticipadas en España fue posible coordinar su llegada al país, prevista del 31 de octubre al 9 de noviembre del año 1982.
Tras visitar Madrid (del 31 de octubre al 3 de noviembre y del 2 al 3 de noviembre), Ávila, Alba de Torres y Salamanca (1 de noviembre), Guadalupe, Toledo y Segovia (4 de noviembre), Sevilla y Granada (5 de noviembre), Loyola, Javier y Zaragoza (6 de noviembre), el domingo 7 de noviembre de ese año aterrizó en el aeropuerto del Prat, siendo recibido únicamente por un cura y dos guardias civiles. El helicóptero en el que viajó desde Zaragoza no pudo aterrizar directamente hasta el monasterio de Montserrat por el mal tiempo, así que terminó su viaje desde el aeropuerto hasta la montaña santa en autocar, llegando a su destino a las 10:30h, es decir, con dos horas de retraso.


Allá esperaban  más de 7.000 jóvenes, multitud de peregrinos, los obispos y los abades, así como numerosas autoridades encabezadas por el abad de Montserrat Cassià Maria Just y el presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol, acompañado de su esposa Marta Ferrusola. La fuerte lluvia imposibilitó celebrar una Eucaristía al aire libre, por lo que todos los actos se realizaron en la explanada del templo, donde leyó el Evangelio e hizo una oración en lengua catalana diciendo “Déu vos salve, vida, dolcesa i esperança nostra” y que la montaña santa fuese, tal y como citó el obispo Torras i Bages, “un bosc d’oliveres, signe de pau”. Paso obligado dentro de la basílica fue la veneración de la Moreneta, frente a la cual oró y dejó a los pies de la figura de la Virgen, como recuerdo de su estancia, un rosario. El Papa destacó el papel espiritual y cultural de Montserrat dentro de Cataluña y apeló a la identidad cristiana de la comunidad catalana. Parte del público congregado cantó el Virolai, el himno de la Virgen de Montserrat, una sorpresa inesperada e improvisada que emocionó al mismo Papa.


Tras su regreso a Barcelona a la altura de la plaza de la Reina María Cristina tomó el “papamóvil” hacia el entonces templo expiatorio de la Sagrada Familia, que justo celebraba su centenario. Le escoltaba la Guardia Urbana montada a caballo. A su llegada a las 12:00h del mediodía a la plaza de Gaudí los alrededores del templo reunieron a más de 15.000 personas. Allá mismo fue recibido por el entonces alcalde de Barcelona Narcís Serra mientras se lanzaban globos al cielo con los colores del Vaticano. De él recibió la llave de oro de la ciudad, una medalla de oro conmemorativa y de manos del presidente delegado de la Junta de Obra del Templo, Joan Anton Maragall, un libro sobre el templo, obra de Puig i Boada, editado especialmente para la ocasión. Desde un estrado levantado frente a la fachada del Nacimiento, bendijo el ábside y consagró el templo expiatorio. En su discurso hizo referencia ineludible a las figuras del padre Sant Josep Manyanet y del arquitecto Antoni Gaudí en calidad de promotores del templo. A la multitud allí presente dirigió unas palabras en castellano finalizado en un “Que Déu beneeixi les vostres famílies!”, para luego terminar con el Ángelus en latín.


Aquél acontecimiento representó el punto de partida de la proyección mundial y universal de la Sagrada Familia en las décadas posteriores hasta la actualidad, acelerando las obras de construcción, siendo declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 y convertida en basílica en 2010. Tras firmar en el Libro de Oro salió por la puerta de la fachada de la Pasión, desde donde saludó a las personas que llenaban la plaza de la Sagrada Familia. Enseguida se dirigió con el “papamóvil” acompañado por el obispo de Barcelona, Narcís Jubany, por la calle de Aragó, el paseo de Gràcia, la plaza de Catalunya, la ronda de Sant Pere, la plaza de Urquinaona y la Via Laietana hasta la avenida de la Catedral, llegando a las 16:30h a la Catedral de Barcelona, donde oró en la cripta de Santa Eulàlia. Tras comer en el Palau Episcopal, en la calle del Bisbe, se dirigió hasta Montjuïc, donde en un altar habilitado frente a la Font Màgica celebró un acto ante unas 200.000 personas donde pidió, en base a la doctrina eclesiástica, que el capital esté al servicio del trabajo y no el trabajo al servicio del capital, así como entendimiento y solidaridad entre empresarios y obreros. El evento finalizó con los Cors d’en Clavé entonando L’emigrant.


Y a las 17:30h llegó al Camp Nou para oficiar una misa de clausura ante más de 100.000 personas. Precisamente aquél año el estadio del F.C. Barcelona había sido la sede inaugural del Mundial de Fútbol celebrado ese mismo año, razón por la que el recinto había ampliado recientemente su capacidad de 90.000 a 120.000 espectadores. El Papa hizo su entrada por el gol sur donde había instalado un pódium. Sobre el césped se colocó una alfombra de 3.000 metros cuadrados granate y amarilla, con flores decorativas en los bordes. Su discurso, dedicado a reivindicar la vida cristiana, la familia y la dignidad de la persona, también finalizó con un “Que Déu beneeixi les vostres famílies!” y además con un “Bona nit a tothom”. Acabado el acto, el Papa bajó a la capilla del estadio, dedicada a la Virgen de Montserrat, y el presidente del club azulgrana Josep Lluís Núñez le entregó la insignia de oro y brillantes y el carnet de socio honorífico, con el número 108.000.


Finalmente se dirigió hacia el aeropuerto del Prat donde tomó a las 21:30h el avión con destino a Valencia, Alcira y Moncada, donde permaneció el día 8, y luego a Santiago de Compostela el día 9, donde puso punto y final a su visita por España.

Fotos: Agencia EFE, Archivo La Vanguardia, Archivo RTVE, Gianni Ferrari, Publicacions de l'Abadia de Montserrat.