miércoles, 23 de junio de 2021

La Verbena de San Juan en Barcelona


El final del mes de junio viene marcado por la Verbena de San Juan, una fiesta popular de gran arraigo celebrada entre la noche del día 23 y la madrugada del 24. Se suele decir que es la noche más corta del año, si bien ello no es cierto porque en realidad es el día 21, fecha en la cual se produce el cambio al solsticio de verano. La noche que precede la festividad de San Juan es también llamada Noche del Fuego o Noche de las Brujas. Aunque hay cierta discusión acerca de su verdadero origen, ha heredado una serie de rituales, prácticas y costumbres paganas basadas en celebraciones precristianas como el culto al Sol y el alargamiento del día por el solsticio de verano, incluso las fiestas en honor a la diosa Palas, la divinidad del fuego. Dichas celebraciones las adaptó el cristianismo y la Iglesia Católica las hizo coincidir con la fecha de nacimiento de San Juan Bautista.
En Barcelona hay constancia de la celebración de la Verbena de San Juan al menos desde el siglo XII como una fiesta oficial. Los consejeros municipales desfilaban por las calles de la ciudad montados a caballo desde la Casa de la Ciudad hacia el Born recorriendo la muralla en una multitudinaria procesión acompañada de músicos. Cuando pasaban por los baluartes, los cañones disparaban salvas, y lo mismo hacían las galeras ancladas en el puerto. La última cabalgata sucedió en 1635.



A nivel popular se practicaban la recogida de hierbas terapéuticas, los baños de mar, el encendido de hogueras y la diversión en las calles. Por aquellos entonces los barceloneses acudían a la montaña de Montjuïc a buscar hierbas medicinales consideradas capaces de curar todo mal. Incluso se solían comer las frutas de los árboles para adquirir gracia y salud al creerse que en aquella noche éstos estaban bendecidos por la mano de San Juan Bautista.
Los baños de mar en Can Tunis, la Barceloneta y la Mar Bella fueron muy populares como puntos de congregación para la celebración de rituales de renovación y purificación. En las playas barcelonesas la gente cogía agua del mar con conchas grandes y se la echaba encima y entre un grupo de personas. Cuanto más mojado quedaras mejor y si era por una persona de tu sexo contrario entonces mucho mejor. Había la creencia de que bañase antes de San Juan no era bueno porque las aguas todavía no tenían virtudes milagrosas, por eso era necesario esperar a las 0:00h de la noche para proceder, pues ya estaban bendecidas. La gente más anciana aseguraba que en las playas de la Barceloneta y la Mar Bella las aguas se volvían transparentes para poder contemplar bien el fondo del mar y los tesoros que allá tenía.



Se cuenta que en un punto impreciso de la playa de la Mar Bella existía una escalera de 7.000 escalones que conducía hacia un paraíso subterráneo donde todo era de oro y se fabricaban los tesoros que yacían al fondo del mar. El acceso a esta escalera estaba vigilado por gaviotas y era visible porque era el lugar que estas aves frecuentaban en manadas. Por este motivo matar gaviotas era considerado un pecado. También se creía en la existencia de unas conchas luminosas de oro macizo que brillaban solo durante esa noche del año, y que incluso un pescador de la playa del Gasómetro encontró un sistema para descubrir estas conchas y que gracias a ello se hizo rico. Los viejos pescadores de la Mar Bella hablaban del llamado hombre del mar, una extraña criatura que se dejaba ver durante esta festividad y en tierra era igual que los humanos pero al tirarse al mar se convertía en hombre pez. Por esa razón, al ser capaz de vivir tanto en tierra como en mar se sabía todos los secretos del mundo.



El agua dulce si era bendecida también tenía sus propiedades milagrosas. Por ello era costumbre en esa fecha acudir a tres iglesias recoger el agua bendita de cada una de ellas cuya mezcla curaba todas las enfermedades. Igualmente algunas fuentes de Barcelona como la de San Juan y los surtidores de los paseos de Sant Joan y de Gràcia y de la plaza del Duc de Medinacelli eran lugares para remojarse la cabeza a modo de bautizo y así librarse todo el año de los dolores de cabeza.
De hecho encender hogueras estaba prohibido por el culto cristiano según se decretó en el Concilio de Constantinopla del año 680, pero debido al fuerte arraigo de esta tradición no fue posible y también se integró. La mejor manera de asimilarlo al cristianismo fue acogerse al relato de la Biblia, la cual narra en los evangelios que Zacarías mandó encender una hoguera para anunciar el nacimiento de su hijo Juan. Era tradición encender una hoguera y proceder al ritual de saltar al menos tres veces por encima de ella para tener un buen año de salud y felicidad. Las llamas alejaban y asustaban a los seres imaginarios que sólo campaban durante esta noche e incluso los que lo hacían durante el resto del año, y las cenizas curaban las enfermedades cutáneas.


La pirotecnia con fines festivos y no militares empezó a usarse a partir del siglo XV. Una norma del Ayuntamiento de Barcelona de 1780 prohibía específicamente las hogueras dentro de las murallas de la ciudad para esta celebración, por lo que pasaron a encenderse en los alrededores del exterior del recinto fortificado, por el llano de Barcelona. Ello atraía a muchos ciudadanos a pasearse por el cinturón amurallado. Era muy tradicional que niños y niñas fuesen a recoger maderas, muebles y trastos para construir las hogueras. Esta materia prima a quemar una vez conseguida se vigilaba celosamente para evitar su sustracción, ya que se rivalizaba para ver quién hacía la hoguera más grande. Era costumbre coger brasas y lanzarlas en los pozos como un ritual para purificar el agua. Y desgraciadamente, a menudo se sacrificaban gatitos recién nacidos lanzándolos al fuego, pues el gato en aquél entonces simbolizaba el espíritu del mal y la encarnación del diablo. Afortunadamente esta práctica no prosperó.
Testigo de la Verbena de San Juan fue Rafael de Amat de Cortada, barón de Maldà, en sus crónicas conocidas como Calaix de Sastre, donde narraba que poco antes del derribo de las murallas medievales los hortelanos de extramuros y los vecinos del Raval participaban en el montaje de hogueras cercanas al portal de Sant Antoni.



Los niños jugaban al juego del Sol y de la Luna. Se dividían en dos grupos de igual número cada uno, dirigidos por un miembro. Uno simulaba ser el Sol y el otro la Luna.  El grupo del Sol se situaba a la luz de dicho astro y el de la Luna a la sombra. Cada grupo se pelaba entre sí a ver quién cogía más miembros para su grupo y en su campo propio. Ganaba quien lograba dominar al grupo contrario. Entonces se decía que había ganado el Sol o bien la Luna. En Barcelona se creía que en esta noche cada estrella que se veía caer auguraba siete años más de vida al mundo o bien cien años más. Los abuelos barceloneses explicaban que durante esta noche las brujas podían bendecir a los perros para que durante un año no se volviesen rabiosos, mientras que las abuelas, más pesimistas, vaticinaban que un día el cielo se hundiría, caerían las estrellas y el mundo quedaría aplastado.
Ya en el siglo XIX las celebración evolucionó prácticamente a la manera tal y como la conocemos en la actualidad, pues la prohibición de encender hogueras y usar pirotecnia decretada en 1820 nunca fue acatada por los barceloneses. Desde 1854 los Campos Elíseos fueron escenario de la fiesta y en 1863 la prolongación del paseo de la Explanada se rebautizó como paseo de Sant Joan porque en el tramo comprendido desde la plaza de la Aduana hasta el Portal Nou las familias tras una buena cena acudían masivamente a este lugar para pasear y disfrutar de las orquestinas, los bailes y los puestos de comida.


La tradición se desarrolló a lo largo del siglo XX de modo más multitudinario con motivo del aumento progresivo de la población. A partir de los años veinte las clases sociales más acomodadas acudían a espacios cerrados como eran los restaurantes, cafés, casinos (como el de la Rabassada y el de San Sebastián), hoteles y salas de fiesta, mientras que las clases populares eran las que encendían las hogueras de las calles y disfrutaban en sus barriadas de las orquestas y las carpas para bailar. Otros lugares de encuentro eran los parques, las terrazas al aire libre, los miradores, el parque de atracciones del Tibidabo, Vallvidrera, las plazas de toros, el rompeolas y las playas. En la Rambla era tradición los concursos de flores.
A partir de la Exposición Universal de 1929 en adelante, el recinto ferial de Montjuïc se convirtió en un punto neurálgico de encuentro social. Hasta allí subían las clases populares para hacer las verbenas y posteriormente para disfrutar de la noche en el parque de atracciones Maricel y Miramar, desde donde tenían unas vistas privilegiadas de la ciudad. El Pueblo Español era otro punto importante para orquesta y baile. Otros puntos eran las entrañables Font Trobada y la Font del Gat. Tras estallar la Guerra Civil española la Verbena de San Juan quedó inevitablemente interrumpida durante los años 1937 y 1938. Durante el franquismo se restableció a partir de 1939, pudiendo celebrarse bailes y fiestas callejeras siempre bajo permiso municipal. Los bares, restaurantes y cafeterías podían permanecer abiertos sin limitación de horario de cierre. En cuanto a la pirotecnia, esta sólo se podía usar únicamente en los lugares expresamente indicados bajo severa sanción en caso de incumplimiento.


En 1947 la Verbena de San Juan tuvo como protagonistas a Eva Perón y Carmen Polo que presidieron una cena en el Real Tenis Club Barcelona. En 1949 las restricciones fueron a menos quedando prohibido el lanzamiento de petardos en clínicas, hospitales y centros donde hubiese ingresadas personas enfermas. En 1951 se prohibieron los fuegos artificiales. En 1967 llegó por primera vez a Barcelona la Flama del Canigó, una tradición que forma parte de la Verbena de San Juan y que ha perdurado en la actualidad. En ese año fue excepcionalmente recibida incluso por las autoridades franquistas en la plaza de Sant Jaume, si bien en los años posteriores llegó de manera semiclandestina hasta el restablecimiento de la democracia. En 1955 un vecino de Arles de Tec, Francesc Pujades, encendió el primer fuego en la cima del Canigó inspirándose en el poema "Canigó" escrito por Mossèn Jacint Verdaguer. Entre 1962 y 1963 el ritual se popularizó en toda la Cataluña Norte y en 1966 cruzó por primera vez la frontera hasta Vic. Después continuaría por Valencia y las Islas Baleares. Durante los años sesenta y setenta las verbenas de barrio sirvieron de algún modo para promover reivindicaciones democráticas y políticas. Fue en este periodo cuando el número de hogueras permitidas empezó a declinar, pasando de más de 800 en 1970 a poco más de 20 en la actualidad.


El 4 de marzo de 1981 el grupo teatral Dagoll Dagom estrenó en el teatro Romea una obra musical llamada "La Nit de Sant Joan" protagonizada por Jaume Sisa y que está dedicada a tan popular festividad. El tema principal todavía suele usarse a modo de himno. Entre 1984 y 1991 los alrededores de la Font Màgica de Montuïc fue punto de organización municipal de la verbena. Sin embargo, tras los Juegos Olímpicos de 1992 dejó de celebrarse allí debido a la gran masificación de gente congregada que generaba problemas de seguridad. Desde hace poco más de 30 años las hogueras se encienden siempre bajo permiso municipal y en unos puntos concretos de la ciudad, generalmente espacios abiertos y alejados de los árboles. La tradición de los niños y niñas de ir a coger madera para montar la pira se puede considerar perdida y una costumbre perteneciente a otros tiempos, aunque no tan vieja.


Al margen histórico, el elemento gastronómico e ineludible más representativo que se consume durante esta festividad es la coca de San Juan, un postre del siglo XIII derivado del roscón con huevos que se comía antiguamente, de forma redonda, que era una reminiscencia del culto al Sol. Su nombre deriva del verbo latino cocere que significa cocer. Se cuenta que nació de la necesidad de aprovechar la masa restante del pan y que las amas de casa las cocían y azucaraban dando lugar a un nuevo dulce. Se elabora con masa de brioche y puede ser de mazapán, cabello de ángel, chicharrón, crema, nata, chocolate y fruta confitada la cual se usa como decoración de casi todas las anteriores modalidades. También las hay de saladas como la de crema de queso, verduras, atún y sobrasada. Se suele acompañar con cava, moscatel, mistela, malvasía, vino rancio, limonada, volados o bien horchata de chufas. En sus inicios, las cocas que se consumían en esta festividad se amasaban en casa y se llevaban a los panaderos para que las cocieran. Ya en el siglo XIX con el nacimiento de las primeras pastelerías la receta se endulzó con la aportación de cerezas y más frutas confitadas y se definió la coca moderna como la conocemos en la actualidad, sobretodo a partir del año 1860, siendo generalizado su consumo desde 1900.


Con bastante fuerza sigue celebrándose la Verbena de San Juan en la actualidad, ya no tanto por motivos religiosos sino por tradición cultural que congrega tanto a creyentes como a no creyentes, tanto a cristianos como a gente de otras culturas y confesiones. Una genuina expresión popular de la cultura mediterránea adaptada a todos los tiempos y que no deberíamos dejar perder.

Fotos: Arxiu Fotogràfic de Barcelona, Associació de Veïns del Congrés-Indians, Destino, Diabòlica de Gràcia, Eva Panadera (evapanadera.blogspot.com), Francesc Català Roca, Jacques Leonard, Nicolás González Albiach, Pérez de Rozas, Sender, Ricard Fernández Valentí, Xavier Miserachs.

viernes, 11 de junio de 2021

Los autobuses de la Zona Nord: más de 40 años de lucha por un transporte de calidad


A partir del día 14 de junio los servicios de proximidad de la llamada Zona Nord (formada por los barrios de Torre Baró, Ciutat Meridiana y Vallbona) serán transferidos a TMB. Ello se ha debido a las numerosas protestas vecinales que ha ocasionado el deficiente funcionamiento de las líneas, con frecuentes retrasos ante la dificultad de cumplir los horarios teóricos y habituales averías de los vehículos a su paso por una orografía de difícil accesibilidad. A ello ha existido un claro desajuste entre la oferta y la demanda que ha imposibilitado una óptima rentabilidad. Por tales motivos, es un deseo encomiable que bajo explotación municipal se puedan corregir las anomalías arrastradas durante tantos años a cambio de ofrecer un servicio de calidad.
Los precedentes de estas líneas se remontan a finales de la década de 1960 cuando varios colectivos de los citados barrios pedían líneas de autobús que les permitiera salir del aislamiento que sufrían y los acercara a otras líneas urbanas y al metro. La respuesta tanto de Tranvías de Barcelona como del Ayuntamiento de Barcelona era que el estado de las calles y sus características no permitía el paso de autobuses.


Fue entonces cuando el 6 de mayo de 1978 el señor Manuel Vital, empleado de Transportes de Barcelona y antiguo presidente de la Asociación de Vecinos de 9 Barrios, tras efectuar dos expediciones con un autobús articulado en la línea 47, decidió secuestrarlo para demostrar que el autobús sí podía pasar por las calles de aquellos barrios. Tras llamar por teléfono a su mujer y decirle "allá voy", dirigió el autobús por la carretera Alta de les Roquetes hasta Torre Baró. A ello se fue apuntando gente de las barriadas en señal de apoyo. Saliendo el vehículo por la avenida Meridiana  Manuel Vital prosiguió con el autobús hasta la calle de València donde lo interceptó la policía que lo condujo hasta la comisaría de la calle de Malats (Sant Andreu). Al día siguiente fue acusado de secuestrar el autobús y Transportes de Barcelona le advirtió que si lo volvía a hacer sería despedido de la empresa. Sin embargo, nada de eso pasó y además al poco tiempo algunas líneas de autobús prolongaron sus recorridos hasta Canyelles como la 47 (17 de noviembre de 1978), la 31 (11 de febrero de 1979) y la NG (17 de mayo de 1979).


Llegados a 1980, la Consejería del Distrito IX-b aprobó el establecimiento de la nueva línea 77, que unía la plaza del Virrei Amat con el castillo de Torre Baró. Estrenada el 23 de mayo, tenía un itinerario que se iniciaba en la plaza del Virrei Amat y continuaba por los paseos del Doctor Pi i Molist y de Urrutia, Vilalba dels Arcs, los paseos de Fabra i Puig y de Valldaura, ronda de la Guineueta Vella y la carretera Alta de les Roquetes. Su origen y final en Torre Baró, al lado del antiguo castillo, quedaba lejos del núcleo de población, dejando insatisfechos a sus habitantes que pidieron la adecuación de las calles para que llegara, como mínimo, hasta la calle de Castellví. La oferta constaba de 1 o 2 coches en servicio y frecuencias de paso de entre 20 y 40 minutos. No circulaba los domingos y festivos.
Un año después, el 20 de febrero de 1981 se estrenó un nuevo servicio social y de proximidad que comunicaba el centro de Ciudad Meridiana con el corazón de Torre Baró. Era la línea 93, conseguida gracias a las presiones vecinales. El itinerario se iniciaba en la avenida de los Rasos de Peguera, y continuaba por las calles de Vallcibera y de Sant Feliu de Codines, plaza de los Eucaliptus (la vuelta por la calle de Llerona) y la avenida de Escolapi Càncer hasta el altura Bellprat. La oferta se cubría con un midibús porque circulaba a través de calles estrechas y empinadas con giros muy cerrados. Los intervalos de paso eran de 30 minutos y por su corto trayecto tenía una tarifa más económica y no admitía tarjetas multiviaje. Por aquellas fechas, también se creó un servicio especial de midibús sin número que unía los barrios de Vallbona y el mercado municipal de Ciudad Meridiana, de tarifa muy económica, y que circulaba únicamente los sábados por la mañana.


El 22 de junio siguiente la línea 77 pasó a admitir la tarjeta multiviaje T4, un abono para aquellas personas que a la hora de desplazarse debían emplear forzosamente el autobús y el metro. Disponían de dieciocho viajes, separados por nueve viajes en autobús señalados en el lado derecho más nueve viajes en metro señalados en el lado izquierdo. En cada desplazamiento se debían cancelar dos viajes (uno de cada lado) pero que contaban como uno, ya que equivalía a pagar un único billete.
El 14 de diciembre de 1982 la línea 77 pasó a circular por el Paseo de Verdum, plaza de Llucmajor y paseo de Valldaura para continuar por su ruta habitual.
El 1 de agosto de 1983, a petición vecinal, la línea 93 amplió su recorrido por Torre Baró en sentido Ciudad Meridiana, circulando por las calles de Castellfollit de la Roca y Sant Feliu de Codines, ofreciendo mayor cobertura territorial.


El 21 de marzo de 1987 algunos vecinos de Torre Baró decidieron retener los autobuses de la línea 77 a las paradas de origen y final como protesta porque los intervalos de paso eran demasiado largos (de 20 a 40 minutos), recorrido no llegaba a centro de la ciudad y no circulaba los domingos y festivos. A ello la línea 93 sólo cubría una parte del barrio y la estación de RENFE de Torre Baró quedaba lejos como para efectuar intercambio.
Tras las frecuentes protestas Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) decidió transferir las líneas 77 y 93 a la empresa Transports Lydia, una sociedad limitada de reciente creación, de carácter familiar, fundada por Jaume Valls Rocabert. Las oficinas y la cochera se ubicaban en el Torrent d'Estadella (Sant Andreu). En el acuerdo de transferencia TMB concedió que se pudieran seguir utilizando las mismas tarjetas multiviaje (T1, T3 y T4) y se cedieron cuatro midibuses Ebro 66/7 T (nº 4027, 4032, 4033 y 4035) y dos Monotral Pegaso 6035 estándar (nº 2197 y 2198). Era un contrato de gestión interesada en el cual si los gastos superaban los ingresos los déficits serían cubiertos por la Entitat Metropolitana del Transport (EMT), pero en caso contrario los beneficios se invertirían para mejoras como la creación de nuevas líneas o la compra de nuevo material móvil.


El 1 de mayo de 1988 se hizo efectivo el traspaso a Transports Lydia de las líneas 77, 93 y el  servicio especial de midibús de Vallbona al mercado de Ciutat Meridiana. La oferta sólo varió en la línea 77 que va pasó a circular los domingos y festivos y prolongó su recorrido hasta la calle de Castellví en Torre Baró. En 1990 creó la nueva línea 81 entre Ciudad Meridiana y el cruce de la Via Júlia con la Via Favència. El nuevo servicio venía a cubrir un sector de Torre Baró completamente faltado de transporte y de difícil accesibilidad, con lo cual la barriada ya dotaba de tres líneas. La oferta constaba de un solo midibús cedido por TMB mientras no se recibiera el nuevo material móvil, y tenía unos intervalos de paso de 60 minutos. Su itinerario se iniciaba en la calle de Aiguablava y continuaba por La Fosca, Palamós, Aiguablava (volviendo por Garbí, S'Agaró, Platja d'Aro y Tamariu), Balenyà, Llerona, Torrelles, Llerona, plaza de los Eucaliptus, avenida de Escolapi Càncer y Vallcibera (volviendo por la avenida de los Rasos de Peguera). Por petición vecinal, poco después fue prolongada hasta la plaza de Llucmajor a través de la Via Júlia y luego amplió su recorrido por el barrio de les Roquetes en sentido plaza de Llucmajor por Via Favència, Plà de Fornells, Mina de la Ciutat, Cantera, Briquets, Plà de Fornells y Artesania. Ello permitió dotar de transporte público el sector más alto del barrio, de carácter montañoso, con un fuerte desnivel respecto a la calle de la Mina de la Ciudad y que sufría problemas de movilidad. Mientras no llegó nuevo material móvil, provisionalmente el servicio se cubrió con un midibús Mercedes ex-TMB adquirido por Tubsal.


En mayo de 1991 adquirió tres nuevos midibuses MAN (nº 9120, 9121 y 9122) que permitieron la retirada del material móvil más antiguo, especialmente los dos Pegaso 6035 y dos midibuses Ebro 66/7 T.
Durante el año 1993, la empresa Transportes Lydia cambió la numeración de las líneas 77 y 93, que pasaron a denominarse, respectivamente, 82 y 83, debido a una recomendación de la EMT que sugería reservar la serie numérica del 80 al 89 para los servicios urbanos de Barcelona explotados por empresas privadas. En 1997 se incorporó el primer vehículo de piso bajo de la firma MAN accesible a personas de movilidad reducida (nº 9723).
En 1999 la línea 81 fue prolongada hasta el barrio de Vallbona a través de un paso especialmente habilitado que permitía atravesar la avenida Meridiana en ambos lados de las autopistas centrales, para continuar por la avenida de Sivatte, Orpí, Torre Vella ( volviendo por la avenida del Alzinar) y Oristà hasta la plaza del Primer de Maig. A cambio, el servicio especial de midibús entre Vallbona y el mercado de Ciutat Meridiana fue suprimido por superposición.
Al finalizar el siglo se incorporó un nuevo midibús MAN de piso bajo (nº 0024) que sirvió para retirar definitivamente todo el material antiguo procedente de TMB.


Con las obras de renovación y de ampliación de aceras de las calles de la Cantera y Briquets, en el barrio de les Roquetes, el trazado de la línea 81 se tuvo que modificar forzosamente, pero una vez finalizados los trabajos no se restableció el anterior recorrido alegando que la ampliación de aceras impedía el paso de aquellos vehículos. Como protesta, el vecindario del barrio retuvo el midibús cuando llegó y lo hicieron subir bajo el consentimiento de la Guardia Urbana por el antiguo recorrido. Al verse que el vehículo pasaba con dificultades, reclamaron el retoque de algunos puntos para facilitar el giro o bien implantar vehículos microbuses de menores dimensiones idénticos a los usados para la líneas de Bus del Barri.
Ante el silencio administrativo un grupo de vecinos decidió cortar diariamente el paso del midibús durante 30 minutos como medida de presión hasta que se solucionara el problema. Finalmente al cabo de un mes se procedió a hacer una prueba haciendo circular el midibús por su antiguo recorrido bajo la participación del vecindario y técnicos municipales que anotaron aspectos a corregir. Pasadas tres semanas, el midibús restableció su recorrido por las calles de la Cantera y Briquets. Otro problema de la línea 81 era el incumplimiento horario, pues debido a los atascos y a los problemas de circulación los intervalos de paso llegaban a ser de 90 y 120 minutos. La protesta se extremó hasta el punto de que en la calle de Aiguablava con Via Júlia a menudo se retenía el midibús de la línea 81 hasta que hacía presencia la Guardia Urbana.


En la línea 82 durante las obras de remodelación de la calle del Doctor Pi i Molist y el paseo de Verdum para reconvertirlos en bulevares, los intervalos de paso empezaron a fallar debido a problemas circulatorios. Por este motivo una tarde de verano unas cincuenta personas obligaron a mantener el vehículo parado hasta que se presentara el gerente de la empresa, y cuando éste llegó al lugar de los hechos, parece que el diálogo fue más que aceptable. Finalmente, se optó por modificar definitivamente el recorrido en sentido Torre Baró, pasando a circular por las calles del Nil y de Sant Iscle.
Con el fin de resolver los problemas de oferta de la línea 81, Transports Lydia optó por crear una nueva línea de casi idéntico recorrido con la diferencia que la vuelta la efectuaría también por la Via Júlia y no por les Roquetes. Así, el 15 de junio de 2005 estrenó la nueva línea 80, la cual, todo y tener también un intervalo de paso de una hora, en los tramos comunes se recortaba a 30 minutos. La coincidencia de ambas líneas se efectuaba al final de la calle de Aiguablava con la avenida de Vallbona porque la estrechez de las calles de Torre Baró impedía ambos vehículos se cruzaran. Así, mientras un midibús subía el otro bajaba. En ese mismo año se incorporó una nueva unidad MAN (nº 0525) y en 2007 otras dos (nº 0727 y 0728) que sirvieron para adaptar a todas las líneas a personas de movilidad reducida.


Desde el 1 de enero de 2010, las cuatro líneas de Transportes Lydia fueron transferidas a la empresa Sagalés, la cual pasó a encargarse de su explotación con su material móvil (repintados como el Bus del Barri) y también con vehículos cedidos por TMB (midibuses nº 4400, 4401, 4402, 4409, 4411 y 4412). Igualmente otros coches varios de TMB y Sagalés han circulado esporádicamente como reservas. El cambio de titularidad se debió a la finalización de la concesión, lo cual permitió a la EMT la convocatoria de un concurso de adjudicación. La concesión a Sagalés fue acordada para cinco años prorrogables a tres años más, y desde entonces las líneas fueron conocidas como Bus Nou Barris. Entre los cambios destacó la mejora del recorrido de la línea 83 que se prolongó hasta los barrios de Ciutat Meridiana y Vallbona, efectuando un circuito de circunvalación muy completo para las tres barriadas de la Zona Nord y estableciendo correspondencia tanto en Rodalies-Renfe como en la L11 de metro. Ello supuso la supresión de la línea 159 que efectuaba un servicio interior por Ciutat Meridiana (el mítico "Chupa-Chups") por superposición del recorrido. Por el barrio de y Vallbona pasó a circular por la avenida de Puig de Jorba, el paseo de la Pineda y las calles de Oristà y de Artés, atendiendo así a un sector completamente desprovisto de transporte público. Otra mejora fue el 1 de enero de 2014 con refuerzo del servicio de la línea 82, que pasó a tener intervalos de paso de 20 minutos con la incorporación de un segundo vehículo. El año 2015, a fin de mejorar la calidad de la flota, Sagalés incorporó cuatro nuevos midibuses Solaris Urbino (nº 776, 777, 778 y 779) que permitieron dar de baja las unidades más antiguas.


Sin embargo, el cambio también supuso problemas, pues los vecinos se quejaban frecuentemente de problemas constantes como averías, retrasos y de falta de información ante cualquier incidencia. A ello, los conductores de Bus Nou Barris hicieron una huelga indefinida durante marzo de 2013 denunciando la situación de sus condiciones laborales, pues según ellos la empresa siempre alegaba que el mantenimiento y la reparación de la flota conviertía la concesión en deficitaria y por ello se querían tocar los sueldos para afrontar los gastos.
Finalmente, desde el 14 de junio las líneas gestionadas por Sagalés pasarán a ser explotadas por TMB en forma de líneas de Bus de Barri. Esta reestructuración del servicio de autobús forma parte del plan de mejora del servicio de autobús en Barcelona y que tiene como objetivo de actuación la proximidad, la adecuación de la infraestructura, la digitalización y la reconversión ambiental. Por este motivo se crean tres nuevas líneas:
- 180 "Metro Trinitat Nova-Vallbona" (que sustituye a las líneas 80 y 81). El intervalo de paso será de 45 minutos para todos los días.
- 182 "Virrey Amat-Torre Baró" (que sustituye la 81). La frecuencia de paso los días laborables será de 20 minutos y los sábados y festivos de 40.
- 183 "Ciudad Meridiana-Vallcibera" (que sustituye la 83). Los intervalos de paso serán de 15-17 minutos los laborables y de 30 minutos sábados y festivos.


A todo esto el servicio de autobús a la demanda "El Meu Bus" que ya circula en Torre Baró desde el 21 de enero de 2019 se extenderá también por el norte de Vallbona. La reorganización de las líneas coincide con una mejora de las paradas de autobús. Se espera que las nuevas líneas funcionen tal y como se prevé, pues esta reestructuración ha sido posible en base a un proceso participativo liderado por el Ayuntamiento de Barcelona para dar respuesta a las reivindicaciones vecinales de los barrios de la Zona Nord del distrito de Nou Barris que reclamaban una mejora de la movilidad en los barrios de Torre Baró, Ciutat Meridiana y Vallbona, así como al análisis actualizado de las necesidades sobre movilidad de la zona y al éxito del autobús a la demanda impulsado por el Pla de Barris. Para saber más sobre estas líneas recomiendo la consulta de la página web www.autobusesbcn.es de José Mora Martín, la web de TMB y el libro "Destinació: Nou Barris. Un viatge per la història dels transports a Nou Barris" escrito por un servidor, así como la consulta documental en el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, referencias todas ellas que han permitido elaborar el presente artículo.

Fotos: Arxiu ERC, Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, Bus Nou Barris, Enrique Cepeda, Francisco Torrents, Joan A. Solsona, José Mora, Miquel Segura, STB.

martes, 1 de junio de 2021

Y llegué a los 50 años


Nací en la madrugada de un 31 de mayo del año 1971 en el Hospital de la Maternidad, en el barrio de Les Corts, justo al lado del Camp Nou, ahora hace 50 años. Mi madre era catalana, del barrio de Can Tunis, hija de padre catalán con antepasados mallorquines y madre valenciana (de Ribesalbes, Castelló). Mi padre era andaluz, natural de Almería, hijo de padres andaluces parientes lejanos de Nicolás Salmerón, presidente de la Primera República española. El día de mi nacimiento fue un lunes, un día de la semana en el que por aquél entonces no salían en los quioscos la mayoría de diarios debido a un decreto del año 1924 que obligaba al descanso dominical de las editoriales de prensa. Había muy pocas excepciones, como ahora la Hoja del Lunes y El Noticiero Universal.
Llegué a este mundo justo al inicio de una década prodigiosa en la cual se produjeron grandes transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales, entre otras cosas. Como sucesos destacados se vivía la crisis del petróleo y la guerra de Vietnam. Las grandes potencias mundiales estaban gobernadas por Richard Nixon (en los EE.UU.) y Leonid Brézhnev (en la U.R.S.S.), dos bloques enfrentados tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, lo que se conoció como Guerra Fría. 1971 fue declarado como el Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial. Se fundaron organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras y Greenpeace y se celebró por primera vez el Día Internacional del Pueblo Gitano. El compositor y violoncelista Pau Casals hizo su famoso discurso en la ONU.
Culturalmente fue considerado uno de los años más importantes de la historia de la música por su capacidad de influir en la transformación de la sociedad. Incluso un joven David Bowie afirmó entonces que en 1971 se estaba empezando a escribir el siglo XXI. Destacaron temas musicales como «Imagine» de John Lennon, «What’s Going On» de Marving Gaye, «Sticky Fingers» (Rolling Stones), «Blue» (Joni Mitchell), «Who’s Next» (The Who), «There’s a Riot Goin’ On» (Sly and the Family Stone), «Aqualung» (Jethro Tull), «IV» (Led Zeppelin), «Hunky Dory» (David Bowie) y «L.A. Woman», de The Doors, entre otros. A ello se fundaron grupos como Electric Light Orchestra, Eagles y Kraftwerk.
El cine dejó películas míticas con títulos como Bananas (de Woody Allen), French Connection (de William Friedkin), El Decamerón (de Pier Paolo Pasolini), Harry el sucio (de Don Siegel), La naranja mecánica (de Stanley Kubrick), La noche de Walpurgis (de León Klimovsky), Le llamaban Trinidad (de Enzo Barboni), Muerte en Venecia (de Luchino Visconti), Perros de paja (de Sam Peckinpah) y Solaris (de Andréi Tarkovski). A ello, un joven George Lucas creó su propia compañía llamada Lucasfilm.
El mundo de las letras reconoció la labor del poeta chileno Pablo Neruda con un merecido Premio Nóbel de Literatura, el 67º otorgado en esta categoría. Y en fútbol, la selección de Holanda ganó su primer Mundial y Johan Cruyff el Balón de Oro.
Personajes famosos de todos los ámbitos nos dijeron adiós, algunos veteranos y otros prematuramente como Jim Morrison, Louis Armstrong, Coco Chanel, Harold Lloyd, Max Steiner e Ígor Stravinski.
España estaba sometida al régimen franquista, si bien ya eran los últimos años y se avecinaban cambios. Económicamente fue muy positivo, especialmente en los sectores de la industria, la construcción y los servicios, gracias al llamado desarrollismo que trajo consigo transformaciones sociales aunque no políticas. Sin embargo, tuvo como consecuencia la despoblación de las zonas rurales en favor de los territorios de la costa y la capital, dando lugar a la "España vaciada". En ese año se creó el Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario y se pusieron a circulación los billetes de 500 pesetas representados por la imagen de Jacinto Verdaguer. A nivel comercial Seat sacó al mercado automovilístico su nuevo modelo 124 Sport y se pusieron a la venta los mini short para la mujer. Y en el ámbito social se estrenó el primer Teléfono de la Esperanza. El ferrocarril vivía los últimos coletazos de la tracción a vapor y los coches de madera de 3ª clase en contraste con la modernidad de los nuevos trenes eléctricos de la serie 432, más conocidos como "electrotrenes", unidades estrenadas aquél año.
Barcelona, gobernada por el alcalde José María de Porcioles, se convirtió en la primera economía de España gracias especialmente al papel desarrollado por el sector de la construcción, así como su notable proyección como ciudad de ferias y congresos. Fue el año en que se creó la Universidad Politécnica de Barcelona, se suprimió la red de tranvías de Barcelona, se abrió al público el parque del Laberinto de Horta, se celebraron los primeros Jocs Florals después de la Guerra Civil, cerró el mercado del Born y abrió Mercabarna en la Zona Franca y se inauguraron el Palau Blaugrana y el Palau de Gel del Futbol Club Barcelona. También fue el año en que Narcís Jubany fue elegido como nuevo obispo de Barcelona en sustitución de Gregorio Modrego, se fundó la compañía teatral "Els Comediants", el Barça ganó otra Copa del Generalísimo, se fundó la Assemblea de Catalunya en la iglesia de Sant Agustí y sucedió la primera final femenina de fútbol de Cataluña jugada en el Camp Nou entre el RDC Español y la Peña Femenina Barcelonista, un precedente del actual Barça femenino. La Barcelona de 1971 también se caracterizó por el aumento e intensificación de las luchas vecinales y reivindicaciones sociales en buena parte de la ciudad exigiendo resolver los déficits en equipamientos y vivienda. Un suceso destacado fue la muerte por los disparos de la policía de Antonio Ruiz Villalba, empleado de la factoría Seat de la Zona Franca, tras una protesta sindical. Fue el despegue de la contracultura, de la liberación sexual, de Barcelona como capital de la literatura en lengua catalana y castellana, de la prensa de barrio clandestina, del mestizaje cultural y de la mirada cada vez más crítica hacia la VI Flota norteamericana. Y seguía siendo la ciudad de los cines de barrio, la de la llamada "Barcelona canalla" del Barrio Chino, la de la Gauche Divine barcelonesa, la que congregaba artistas e intelectuales de todos los lugares, la de los suburbios, la de las calles repletas de coches hasta la bandera, la de las barracas... una ciudad de contrastes muy auténtica y con una sólida personalidad muy especial.
¿Qué nos queda al cabo de cincuenta años del espíritu de 1971? Mientras doy las gracias a quienes me han felicitado, os invito a la reflexión.