domingo, 29 de octubre de 2023

175 años del primer ferrocarril peninsular en España (1848-2023)


El pasado 28 de octubre el ferrocarril de Barcelona a Mataró cumplió 175 años de existencia. A menudo se dice que fue el primer ferrocarril español, pero la historia sin embargo nos confirma objetivamente lo contrario. Al menos son tres los precedentes hallados hasta el momento anteriores a la línea abierta en 1848. Si bien el popularmente llamado "carril de Mataró" fue el primer ferrocarril de pasajeros de la península, en la isla de Cuba cuando era todavía colonia española este medio de transporte llegó en 1837, mientras que Asturias vio nacer una pequeña línea minera entre 1834 y 1836, y Barcelona contempló fugazmente un prototipo experimental sobre carriles de madera en el año 1800. Son hechos que merecen ser conocidos y que deberían ayudar a mejorar nuestra historia con el fin de no heredar errores.


En el acto inaugural del primer ferrocarril en la isla de Cuba, el 19 de noviembre de 1837, entre La Habana y Bejucal, curiosamente se encontraba entre los invitados el empresario mataronense Miquel Biada i Buñol (Mataró, 1789-1848). Quedó tan entusiasmado del resultado que prometió una vez regresara a España que uniría su pueblo (Mataró) con Barcelona por medio del ferrocarril, si bien su idea era que en un futuro llegara también hasta la frontera francesa. Al regresar a su tierra natal en 1840 se puso manos a la obra. En Londres se reunió con un financiero y comerciante amigo suyo, Josep Maria Roca Cabanas (Barcelona, 1805-1885), el cual seducido por el proyecto utilizó sus contactos para encontrar la financiación necesaria. En 1843 cuando ya tenían el proyecto encarrilado, solicitaron la concesión al Gobierno español, obteniendo una autorización temporal el 30 de noviembre del citado año. No se logró obtener financiación nacional al creer que la nueva línea no sería rentable. Sin embargo, argumentos como que el ferrocarril era un sistema de transporte rápido y barato, que el objetivo era conectar con el resto de Europa a través de Francia y que además de pasajeros podría transportar importantes mercancías (como algodón, carbón, productos industriales y agrícolas) lograron calmar el escepticismo.


Los dos peticionarios crearon entonces con el apoyo de un centenar de accionistas la sociedad para la construcción y explotación de la línea de tren la Gran Compañía Española del Camino de Hierro de Barcelona a Mataró y Viceversa el 6 de junio de 1845 ante notario en Barcelona y un capital social de 5 millones de pesetas. Otros personajes destacados que apoyaron el proyecto fueron el industrial químico Ramon Maresch y el constructor Rafael Sabadell. El 16 de noviembre Roca firmó en París el contrato con el ingeniero escocés encargado de dirigir el proyecto, Joseph Locke. Enseguida comenzaron los trabajos con la compra de los terrenos necesarios para extender las vías. Se contrató a Mackencie & Brassey Co. para la ejecución del proyecto.
Para el material móvil se compraron cuatro locomotoras en Inglaterra a la empresa Jonnes & Potts bautizadas con los nombres de “Barcelona”, “Catalunya”, “Besòs” y “Mataró”. Tenían 217 caballos de potencia, un peso de 26 toneladas y un coste de 2.000 libras esterlinas cada unidad. También fueron adquiridos 62 coches de pasajeros (2 de lujo, 30 de primera clase y los otros 30 de segunda clase) a la empresa Wrigth, además de 30 vagones, 18 para tercera clase, 12 para mercancías y 2 para transportes especiales. Los coches de pasajeros eran de chasis metálico y estructura de madera, con departamentos separados, estribo lateral y un pescante en la parte superior para el freno manual.


El 3 de marzo de 1846 el Gobierno español aprobó definitivamente el proyecto y el recién creado Cuerpo de Ingenieros del Estado lo sometió a algunas modificaciones. Las estaciones (Barcelona, Badalona, Montgat, El Masnou, Premià de Mar, Vilassar de Mar y Mataró) fueron construidas por empresas españolas. Formaba parte de la línea el túnel de Montgat, el primer túnel ferroviario de la península que cruzaba el cerro del mismo nombre, de 135 metros de longitud. El trazado, de 28,4 kilómetros de longitud y paralelo al Camí Ral, incluía un total de 44 puentes, siendo el más largo el del río Besòs, de 86 ojos y 317 metros de longitud. El coste total de la línea fue de unos 5 millones de pesetas.
Los trabajos de construcción bajo las órdenes del ingeniero Joseph Robson, no fueron precisamente fáciles debido a problemas de expropiación de terrenos, a los sabotajes sufridos por los prejuicios difundidos acerca de este nuevo sistema de transporte, a las críticas difundidas por parte de las empresas de diligencias que veían en el ferrocarril un peligroso competidor, y también por la crisis de la Bolsa de Londres de 1847 que provocó la retirada de accionistas ingleses. El 5 de octubre de 1848 se realizó la primera prueba con un convoy formado por 11 coches y 400 personas a bordo y tras haber obtenido resultados favorables, finalmente se inauguró oficialmente el día 28 siguiente bajo una gran expectación. A las 9:00h de la mañana el maquinista Tom Rose puso en marcha la locomotora “Mataró”, arrastrando 24 coches y al cabo de una hora llegó a la capital del Maresme. Se cuenta que hubo mucha expectación y que incluso varias personas se colaron subiendo al último coche del tren.


La Guía-Cicerone de Barcelona: aumentado, corregido y vindicado (1855) de Antoni de Bofarull i Brocà así explica el acto inaugural: “El dia 28 de octubre de 1848 quedó solemnemente inaugurado el primer ferro-carril de España, con lo que, Barcelona y Mataró se unieron para no ser ya más que una sola población, estrechando las relaciones que las unían, y hermanándose, por la línea de hierro que las sujeta, como dos buenas amigas para formar una de recíprocos intereses en provecho propio y en provecho común. La ceremonia de la inauguración tuvo lugar en el indicado terraplén, donde se descubría un pequeño altar con la imagen del crucificado. Ondeaban varias banderolas en cada una de las cuales estaban representados los escudos de armas de Barcelona y Mataró y las de todos los pueblos intermedios, á saber, Badalona, Mongat, Alella, Masnou, Vilasar y Premiá; animaba á la innumerable concurrencia, que asistía de todas partes, una brillante música que tocaba piezas escogidas; y acababa de dar mayor importancia á aquel sorprendente y grandioso acto la escogida comitiva que había sido particularmente invitada por los señores directores de la empresa, formándose de obispos, generales, comisión del Ayuntamiento, Diputación y Consejo de Provincia, magistrados, comisiones del cuerpo diplomático, y de varias corporaciones científicas, políticas é industriales, del estado mayor y cuerpos facultativos del ejército y armada, con otras varias personas distinguidas, incluso los primeros accionistas de la empresa. La bendición se verificó por el prelado de la diócesis y el nuevo señor obispo de Puerto-Rico, Sr. Don Gil Esteve, en tres puntos diferentes: en el indicado terraplén de la estación de Barcelona, en la estación del Masnou, como centro del camino, y en la de Mataró. En él templo de esta ciudad entono después el Ilmo. S. Obispo de Puerto-Rico un solemne Te-Deum, que fue cantado por la capilla de música y los artistas de la compañía lirica de Mataró”.


Lamentablemente Biada no pudo ver cómo su sueño se hacía realidad, ya que el 2 de abril anterior murió antes de la inauguración tras una enfermedad. De Barcelona a Mataró y viceversa se ofrecieron seis salidas diarias en verano y cuatro en invierno. Los servicios directos sin paradas intermedias cubrían la relación en 35 minutos circulando a una velocidad media de 47 km/hora. Las tarifas establecidas fueron de 12 reales en primera clase, 9 reales en segunda clase y seis reales en tercera clase. El éxito de la línea fue incontestable, pues durante el primer año transportó 675.828 pasajeros. No fue el caso de las mercancías que tuvieron que esperar una década.
En 1865 la Compañía del Camino de Hierro de Barcelona a Mataró y la Compañía del Camino de Hierro de Barcelona a Granollers se fusionaron creando la nueva Compañía de los Caminos de Hierro de Barcelona a Gerona. Ello supuso la construcción de una nueva estación terminal en Barcelona, la actual estación de Francia, justo en el emplazamiento de la antigua estación de la línea a Granollers y la conversión de la primitiva estación de 1848 en terminal de mercancías.


Años después, entre 1901 y 1905 la línea, ya en manos de la Compañía del Ferrocarril de Madrid Zaragoza y Alicante (M.Z.A.), pasó de vía única a vía doble. En 1923 se instaló el primer bloqueo telefónico automático en sustitución del telefónico. En 1929 entró en servicio la nueva estación de Francia en sustitución de la anterior. En 1933 se inauguró la estación de Sant Adrià de Besòs y en 1948, coincidiendo con el primer centenario de la línea, el trazado se electrificó. En 1949 entró en servicio el apeadero de Montsolis (actual Montgat Nord).
En cuanto al material móvil, en 1877 la locomotora “Mataró” se expuso en la plaza de la Universitat con motivo de la Exposición Catalana y de la visita de S.M. el Rey Alfonso XII, si bien un desgraciado incendio ocasionado en la Exposición Industrial de Barcelona la destruyó al año siguiente. Las locomotoras “Barcelona” y “Catalunya” habían dejado de circular en 1858 y la “Besòs” fue reformada y modernizada en 1860. Al celebrarse los 100 años del ferrocarril en España, se procedió a la construcción de una réplica del llamado Tren del Centenario formado por una locomotora y tres coches de pasajeros (1ª, 2ª y 3ª clase), un convoy que se conserva en el Museu del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú.


En 1989, con motivo de la construcción de la Vila Olímpica y la reforma de la fachada marítima de Barcelona, se desmanteló la línea del litoral barcelonés, cuyo trazado pasaría a efectuarse por el interior. En la actualidad (y desde hace poco más de tres décadas) el primitivo trazado entre Barcelona y Mataró se integra en la línea R1 de Rodalies de Catalunya “Maçanet/Massanes-Molins de Rei”.

Fotos: Arxiu Agrupament Ferroviari de Barcelona, Fundación de los Ferrocarriles Españoles, Josep Thomas i Bigas, Juanjo Olaizola, Unión Postal Universal, "Viajes ferroviarios de ayer, hoy y mañana", Wikimedia Commons.

lunes, 23 de octubre de 2023

La estación fantasma de “Vilanova”


Viajando en los trenes de cercanías de Barcelona (líneas R1, R3 y R4) se aprecia en el tramo de túnel comprendido entre las estaciones de "El Clot" y "Arc de Triomf" los restos de una estación. De ella sólo queda un andén y las escaleras fija y mecánica de acceso al vestíbulo ubicadas en el lado sur. Se trata de una estación "fantasma", pues jamás llegó a entrar en servicio. Se conocía como "Bifurcación-Vilanova", "Norte-Vilanova" o simplemente "Vilanova". 
Los orígenes de esta estación se remontan a finales de los años sesenta, cuando el 15 de marzo de 1967 se aprobó el llamado "Plan Modificado de Enlaces Ferroviarios de Barcelona" propuesto por la Junta de Estudios y Enlaces Ferroviarios, el cual preveía, entre otras cosas, la clausura de las estaciones de superficie como eran las terminales de “Barcelona-Término” (estación de Francia) y de “Barcelona-Vilanova” (Norte), así como la desaparición de las estaciones de “Pueblo Nuevo”, “Bogatell”, "Arco de Triunfo" y “Clot”, siendo esta última sustituida por una nueva estación subterránea. Igualmente el trazado ferroviario por la costa y el ramal entre la estación de Francia y la calle de Aragón se desmantelarían. En realidad se trataba de una puesta al día del antiguo (y ambicioso) "Plan de Enlaces Ferroviarios de Barcelona" del año 1933.


La nueva reordenación contemplaba la construcción de dos importantes estaciones centrales: “Sants” y "Sagrera”. La primera centralizaría los trenes de cercanías, media y larga distancia dirección sur y sería el origen y final de los trenes de cercanías dirección norte. La segunda, al contrario de la anterior, aglutinaría los trenes de cercanías, media y larga distancia dirección norte y sería el origen y final de los trenes de cercanías dirección sur. La nueva estación de "Vilanova", entendida como un apeadero, se enmarcaba en la actuación más importante de todo el Plan, puesto que formaba parte de un gran proyecto de transformación integral del área de influencia de la antigua estación terminal de "Barcelona-Vilanova" (Norte), ya que sus instalaciones e infraestructuras en superficie impedían el avance de la urbanización de la ciudad de un importante sector del Poblenou y Fort Pienc constituyendo una barrera que rompía la continuidad urbana y generaba un elevado numero de espacios intersticiales y  marginales. La desaparición de estos obstáculos debía comportar la liberación de grandes espacios urbanos, generando una nueva dinámica socioeconómica en la zona, con la creación de viales de comunicación y la construcción de numerosas viviendas, lo cual conformaría y unificaría el nuevo tejido urbano de este sector de Barcelona con la urbanización ya existente.


Su construcción se inició a principios del año 1972 bajo el subsuelo de la avenida Meridiana, entre las calles de Pamplona y Zamora. El 15 de noviembre de 1974, estando casi finalizadas por completo las obras, el Ministerio de Obras Públicas entregó la estación a RENFE. En esa fecha se efectuó una visita guiada a las instalaciones. Entre los asistentes destacaron, el jefe regional de Transportes Salvador Montagut, el jefe de la segunda jefatura de construcción de ferrocarriles Félix Amo Rema, el ingeniero encargado de Obras Públicas de la obra Agustín Sancho y como representante de RENFE Vicente Ramón.
La nueva estación, de diseño sencillo y muy funcional, disponía de dos niveles, el primero contenía el vestíbulo y el pasillo de enlace para permitir la correspondencia con la estación “Marina” de la actual L1 de metro. El segundo constaba de cuatro vías y dos andenes centrales de 318 metros de longitud con suelo cubierto de baldosas blancas de terrazo con relieve de pastillas. El andén y las vías del lado mar corresponderían a los servicios ferroviarios hacia Girona y Portbou vía Mataró, mientras que el andén y las vías del lado montaña corresponderían a los servicios ferroviarios hacia Puigcerdà vía Vic y Lleida vía Manresa. En dirección sur los trenes se dirigirían hacia l'Hospitalet de Llobregat y Sant Vicenç de Calders vía Vilafranca del Penedès efectuando parada en "Plaza de Cataluña" y "Sants".


En el momento de su próxima inauguración se contempló la supresión de la estación “Arco de Triunfo” debido a su proximidad. Ello generó, según se dice, un conflicto entre RENFE y el Ayuntamiento de Barcelona, pues éste no quería su supresión por estar cerca de los Juzgados. Se cree que dicho desentendimiento llevó a descartar la puesta en servicio de la nueva estación, la cual permanecería, finalmente, cerrada, abandonada y olvidada.
A principios de los años 90 todo el andén del lado montaña fue destruido por la construcción de un "salto de carnero" para los trenes de las línea de Cercanías-RENFE a Maçanet-Massanes vía Mataró con el propósito de no entorpecer a las líneas que circulan bajo la avenida Meridiana, es decir, una bifurcación cuya particularidad es que la vía bifurcada pasa en este caso por debajo de las vías principales a modo de by pass.
Según explica mi amigo Joan Carles Salmerón, director de la editorial Terminus y experto en historia del ferrocarril, hace unos años había en el acceso de Meridiana con Pamplona un responsable de Adif, en un despacho minúsculo y cerrado, cuya función era la de hacer funcionar manualmente un enclavamiento automático allá instalado por si fallaba. Esto se realizaba una o dos veces al año. También comentó que en alguna ocasión puntual se habían llegado a evacuar pasajeros por la estación al quedar averiada alguna unidad de tren justo a la altura del andén.


En 2016 fue notícia un incendio debido a la acumulación de basuras provocado por unos indigentes que usaban las instalaciones como asentamiento. En la actualidad, además del andén lado mar, existe un acceso cerrado en la avenida Meridiana con la calle de Pamplona, otro cerca de la calle de Sancho de Ávila y el testimonio de unas placas de piedra en los accesos a la estación "Marina" de la L1 de metro donde indica "Metro" y "Renfe", así como el pasillo de enlace del metro a la estación ferroviaria, que se halla cerrado.

Fotos: Joan Carles Salmerón, Sigfrid Oliver Pereira, trackrunners.net.

viernes, 6 de octubre de 2023

Os presento mi nuevo libro: "Històries dels transports de Barcelona"


Amigos y amigas:

Me complace brindaros para el presente año la publicación de mi nuevo libro: HISTÒRIES DELS TRANSPORTS DE BARCELONA.

Editado por Redbook Ediciones, la presente obra es un recopilatorio de artículos sobre historia local de los transportes barceloneses que en su momento fueron publicados en el presente blog. En ese sentido, una vez más he querido rehuir de la historia general de los transportes de Barcelona de la cual tanto se ha escrito y que, por consiguiente, no merece la pena insistir, repetir y duplicar esfuerzos ya realizados.

El resultado es un trabajo de 218 páginas y 35 capítulos repartidos en seis partes, cada una de ellas dedicada a un sistema de transporte: tracción animal, tranvías, autobuses, metro, ferrocarriles y transportes singulares. Aquí no debe buscarse un relato global y cronológico de los transportes barceloneses, sino unas historias en plural e independientes unas de otras, donde se tratan aspectos singulares y a menudo desconocidos, como por ejemplo los transportes urbanos de tracción animal en la Barcelona amurallada, el tranvía automotor Purrey, los colores del Tramvia Blau, los autobuses a gasógeno, el TAC o Pénjamo de Nou Barris, el primer metro automático sin conductor del mundo, la Línea III-B de metro, estaciones clausuradas, los precedentes del metro, los talleres del Norte o de Renfe-Meridiana, el Mina-Grott, el Tren Renard, el funicular al Palau Nacional de Montjuïc y las “Gaviotas”, entre otras cosas.

Deseo que esta obra, divulgativa y al alcance de todos, es decir, destinada al público en general, contribuya a fomentar la memoria histórica de los transportes colectivos barceloneses, pues son un elemento de identidad que forman parte de las raíces de la ciudad, de la vida de todos y cada uno de nosotros y que han ayudado a escribir muchas páginas del día a día de la capital catalana. No debemos olvidar que el transporte público, más allá de ser un servicio ciudadano, también es cultura.

Actualmente ya está a la venta en las principales librerías de Barcelona y se puede adquirir al precio de 22€. Para el próximo mes de noviembre se prevé celebrar una primera presentación oficial de la cual se informará con más detalle en su momento en este blog.