sábado, 25 de septiembre de 2021

La Mercè: más de 150 años de una fiesta popular barcelonesa


Se cumplen 150 años de las Fiestas de la Mercè como fiesta mayor de Barcelona una vez el Ayuntamiento de Barcelona decidió hacerse cargo de organizar los actos festivos a partir de 1871. Sin embargo, la devoción es mucho más antigua. Cuenta la tradición que Sant Pere Nolasc tuvo un sueño en el cual unos ancianos le pedían que custodiara un olivo que se encontraba en medio de un claustro. Unos hombres empezaron a arrancarle las ramas a lo que él lo defendió y por cada rama arrancada nacían nuevos brotes jóvenes y fuertes. Tras este sueño el santo marchó preocupado a contárselo a su confesor Sant Ramon de Penyafort para que éste lo interpretara, a lo que le respondió que rezara a la Virgen de la Merced para descubrirlo. Aquella misma noche del 1 de agosto de 1218, Sant Pere Nolasc, Sant Ramon de Penyafort y el rey Jaume I soñaron que se les aparecía la Virgen de la Merced, acompañada de otros santos, pidiendo que fundaran una orden religiosa destinada a rescatar los prisioneros cristianos de los Sarracenos. Nueve días después se fundó la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos.


Posteriormente en 1687 Barcelona padeció una plaga de langostas y la sociedad barcelonesa invocó protección a la Virgen de la Merced. Cuando dicha plaga finalizó, un acuerdo del Consell de Cent la proclamó patrona de la ciudad y de la diócesis, cumpliendo así una promesa, si bien no fue oficialmente hasta el 27 de febrero de 1868 cuando se llevó a cabo a manos del Papa Pío IX. Ello no convenció a todos los barceloneses, pues un buen grupo de devotos de Santa Eulàlia, hasta entonces patrona junto con Santa Madrona, acudieron a la iglesia de la Merced a lanzar piedras a las autoridades. El templo, conocido como Basílica de la Mare de Déu de la Mercè i Sant Miquel Arcàngel, había sido construido entre 1765 y 1775, obra del arquitecto Josep Mas Dordal.
Fue entonces cuando a partir de 1868 Barcelona comenzó a celebrar fiestas religiosas y populares en honor de la Virgen de la Merced, el 24 de septiembre. Concretamente esta fecha de advocación fue fijada en 1696 por el Papa Inocencio XII. Se cuenta que a iniciativa vecinal de un grupo de vecinos del carrer Ample montaron la primera iluminación callejera, adornos y bailes nocturnos. Incluso montaron un concurso de cucañas o gallampins en la plaza de Sant Sebastià (actual plaza de Antonio López), un juego consistente en escalar, trepar y marinear, solo con la ayuda de brazos y piernas, por un poste vertical u horizontal de aproximadamente cinco metros de longitud, generalmente alisado o embadurnado con alguna sustancia resbaladiza.


Poco después, el entonces regidor municipal y responsable de fiestas cívicas Francesc de Paula Rius i Taulet y el entonces responsable de la sección artística Manuel Milà i Fontanals se encargaron de impulsar la fiesta otorgándole un carácter cívico que incluía celebraciones de carácter popular y dirigidas a la ciudadanía. Así se aprobó bajo la alcaldía de Francesc Soler i Matas. Ello fue en 1871 y desde entonces se emprendieron con mucho entusiasmo hasta el punto de contribuir en la organización de numerosos espectáculos de teatro de plaza en forma de bailes dialogados y danzas dramáticas. Un aspecto destacado fueron los concursos de aucas narrativas y descriptivas de los actos que se celebraban. Ello motivó la publicación de numerosas aucas que permitían seguir la programación de la fiesta. Desde aquel momento el diseño de los carteles fue la principal carta de presentación y difusión a la ciudadanía. Entre 1873 y 1876 las Guerras Carlinas obligaron a suspender la fiesta, algo que se repitió entre 1884 y 1885 con motivo de una epidemia de cólera. Durante la Exposición Universal de Barcelona de 1888 también se declaró la Virgen de la Merced patrona de la diócesis de Barcelona. En la fiesta de 1892 la Rambla se engalanó con 20.000 banderolas procedentes de la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América. A partir del año 1900 empezaron a celebrarse actos deportivos con motivo de la Mercè.


En 1902 bajo el impulso del entonces regidor municipal Francesc Cambó se le dio un nuevo impulso a la fiesta con cabalgatas, bailes de bastones, bailes de diablos, bestiario, un primer encuentro de gigantes de toda Cataluña, un primer concurso de castells y la divulgación de la sardana. Todo ello tuvo como objetivo mostrar la diversidad folclórica catalana con varias expresiones de la cultura popular, muchas de las cuales habían desaparecido en la ciudad. El resultado se tradujo con la llegada a Barcelona de más de 150.000 visitantes. Sin embargo, los enfrentamientos entre los partidarios de organizar una fiesta religiosa y quienes defendían una fiesta laica hicieron que la celebración perdiera cierto peso durante el primer tercio del siglo XX.
Durante la Segunda República los actos religiosos fueron relegados e incluso se llegó a prohibir la procesión. Tras estallar la Guerra Civil la fiesta volvió a suspenderse por fuerza mayor. Ya en los años de la postguerra la fiesta adoptó un cariz de exaltación del franquismo potenciándose la vertiente religiosa hasta 1951 cuando se recuperaron tímidamente las actividades populares. No sería hasta 1957 con la llegada del mandato del alcalde Josep Maria de Porcioles que se pudieron recuperar varias muestras folclóricas incluso potenciando la fiesta como una muestra internacional de otoño. En 1959 se introdujo por primera vez la cabalgata. A partir de esta nueva etapa de recuperación y modernización la Mercè se convirtió en una fecha idónea para la inauguración de reformas urbanas o equipamientos de la ciudad, tradición que los alcaldes posteriores han continuado hasta la actualidad. En 1970, debido al desbordamiento del río Llobregat que ocasionó numerosas víctimas mortales, la Fiesta de la Mercè se suspendió. En 1971 tuvo el aliciente de conmemorar el primer centenario de la fiesta bajo organización municipal.


Durante la Transición la Fiesta de la Mercè adoptó el actual formato moderno que nos ha llegado hasta la actualidad. El Ayuntamiento de Barcelona, bajo la alcaldía de Josep Maria Socías Humbert decidió transformar totalmente la fiesta mayor de la ciudad en una celebración donde las muestras de cultura popular y la ciudadanía tomaran la calle de manera lúdica, otorgando así un carácter eminentemente popular y de máxima participación ciudadana. Por ello el Consistorio barcelonés encomendó la tarea de diseñar la fiesta a un grupo reducido de activistas culturales, que tomó como modelo las celebraciones tradicionales de villas vecinas que aún se mantenían, sobre todo de las comarcas del Garraf y de l'Alt Penedès. A partir de 1977 el pregón en el Saló de Cent de la Casa de la Ciutat que da salida a los actos festivos de la Mercè y que habitualmente pronunciaban ministros y regidores, pasó a ser leído por personajes famosos e ilustres procedentes de ámbitos diversos, sobretodo del arte, la cultura y el activismo. El primero fue el dramaturgo y guionista Josep Maria Benet i Jornet. En 1978 nació el Correfoc por la Fiesta de la Mercè de ese año y desde entonces forma parte de los actos, en 1979 se organizó la primera Cursa de la Mercè que desde entonces viene celebrándose, en 1980 se creó en el marco de la fiesta la Mostra de Vins i Caves de Catalunya y desde 1995 se clausuran los actos festivos en la fuente mágica de Montjuïc (salvo el año 2004 que se hizo en el Fòrum) con el espectáculo Piromusical que combina sincronizadamente música y fuegos artificiales.


La variedad de espectáculos ha tenido como consecuencia la creación de festivales dentro de la Mercè como son el Barcelona Arts Música, el Acció Cultura Viva, el Mercè Música y el Mercè Arts de Carrer. Otro aspecto a destacar es la cartelería, que desde 1978 rompió con el concepto clásico y dio lugar a diseños más vanguardistas y rupturistas por parte de prestigiosos artistas, lo cual cada año es motivo de polémica y controversia entre defensores y detractores.

Fotos: A la Premsa d'Aquell Dia, Ajuntament de Barcelona, Boule (Timeout), Arxiu Fotogràfic del Centre Excursionista de Catalunya, Clara Ferrer (Casa de la Seda), Fons Família Cuyàs-Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), Lluís Girau Iglésias, Pep Herrero (Institut Barcelona Sports), RTVE.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Freddie Mercury y Montserrat Caballé: razones para dedicarles un espacio en Barcelona

Foto: Terry O'Neill

Se cumplen 75 años del nacimiento de Freddie Mercury, líder de la mítica banda de música Queen que él mismo fundó en 1970 junto a Brian May, Roger Taylor y John Deacon. La efeméride es una buena excusa para debatir acerca de si Freddie Mercury y Montserrat Caballé merecen o no que se les dedique conjuntamente un espacio en Barcelona. Ello ha llevado a un debate tanto político como popular que se abrió a raíz del fallecimiento de la citada soprano en 2018 y que no ha quedado exento de controversias.
De Freddie Mercury no podemos eludir sus extraordinarias aptitudes como músico, cantante, compositor, productor, pianista, diseñador gráfico y showman que lo coronaron como un verdadero genio de carisma inigualable. De verdadero nombre Farrokh Bomi Bulsara, nacido en Stone Town, en la isla de Zanzíbar (Tanzania) en 1946, visitó Barcelona por primera vez en 1974 cuando los Queen ofrecieron un concierto el 13 de diciembre en el Palau dels Esports bajo el patrocinio de Ego Musical. En dicha actuación tocaron los temas de su nuevo disco "Sheer Heart Attack" editado en noviembre del mismo año y que logró permanecer en el Reino Unido durante 40 semanas en la lista de los más vendidos hasta alcanzar la segunda posición consiguiendo así el Disco de Oro.

Los Queen con la periodista Bertha M. Yebra en Barcelona (1974). Foto: Martín Frias

La publicación de este trabajo supuso el reconocimiento definitivo del grupo a escala internacional en cuanto a calidad se refiere y su despegue mundial con giras más allá del Reino Unido y los Estados Unidos. Coincidió además con la decisión de sus miembros de mejorar su imagen con nueva vestimenta y escenografía para ofrecer mayor espectáculo visual. Los tres siguientes conciertos tuvieron lugar durante los días 19, 20 y 21 de febrero de 1979 también en el Palau dels Esports, lo que ayudó a definir este espacio como un lugar idóneo para espectáculos de envergadura. La actuación formaba parte de su gira llamada "Live Killers Tour". Precisamente el disco "Live Killers" consiguió llegar a Disco de Oro en el Reino Unido, alcanzando la tercera posición y encontrándose en las listas de los más vendidos durante veintiocho semanas. El quinto y último concierto de Freddie Mercury con el grupo Queen tuvo lugar el 1 de agosto de 1986, esta vez en el ya desaparecido miniestadio del F.C. Barcelona ante 34.000 espectadores, dentro de su gira "Magic Tour".

Montserrat Caballé actuando en el Liceo en 1968. Foto: Associació LiceXballet

En marzo de 1987 Freddie Mercury volvió nuevamente a Barcelona para reunirse con la soprano Montserrat Caballé, de quien se declaró un gran fan. Mucho se podría explicar sobre esta cantante lírica de ópera, si bien aquí interesa resaltar qué aportó a nivel global y en particular cuál fue su legado a la capital catalana. Globalmente su talento la convirtió en una catalana universal, fue una de las mejores voces del mundo en su categoría, cantó junto a otras personalidades importantes del mundo de la música, rompió con la imagen elitista de la ópera, consiguió acercar la ópera a la gente y supo participar sin renunciar a su estilo con otros géneros musicales mediante colaboraciones o versionando temas. Barcelona se benefició gracias a que su fama le permitió dar a conocer su ciudad natal al mundo, contribuyó al prestigio internacional del teatro del Liceo, ayudó a la reconstrucción del citado teatro tras el incendio de 1994, se convirtió en la primera mujer socia del Círculo del Liceo en 2002 que hasta el momento sólo admitía hombres, estimuló el estudio académico de la ópera en Barcelona animando a muchas nuevas voces a formar parte de este mundo e impulsó el Concurso Internacional de Canto. A todo ello su trayectoria profesional, artística y humana fue reconocida a lo largo de su vida con más de veinte distinciones y reconocimientos.

Freddie Mercury y Montserrat Caballé interpretando "Barcelona". Foto de la portada del disco

El primer encuentro personal entre Freddie Mercury y Montserrat Caballé se dio en el Hotel Ritz de Barcelona (actual Hotel Palace) donde acordaron grabar juntos un disco. Después de que él le diese a ella una cinta de cassette con algunas canciones, Caballé, encantada con sus temas, incluyó "Exercises in Free Love" en el bis de su recital en el London Covent Garden. Al mes siguiente, ambos comenzaron a trabajar en el nuevo álbum. En mayo del mismo año, para finalizar un festival celebrado en el Ku Club de Ibiza donde fueron invitados de honor en la clausura del evento, Freddie Mercury y Montserrat Caballé cantaron la canción que él había escrito para ella: "Barcelona". La grabación tardó nueve meses, saliendo el primer single en septiembre del mismo año y siendo posteriormente interpretada en Barcelona el día 8 de octubre de 1988 en el festival La Nit. En España se vendieron diez mil copias en tan solo tres horas y en el Reino Unido alcanzó la octava posición. La canción fue usada por el Comité Olímpico Español como tema principal de los XXV Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. Este disco fue el segundo que Freddie Mercury grabó como solista, después de "Mr. Bad Guy" en 1985. La idea era que ambos cantaran el tema "Barcelona" el día de la inauguración oficial del certamen, pero la desgraciada muerte de Freddie Mercury acaecida el 24 de noviembre de 1991 lo impidió. Gracias al himno "Barcelona" ambos artistas demostraron y perfeccionaron la capacidad de hacer compatibles dos géneros musicales tan antagónicos como son el rock y la ópera; contribuyeron a ubicar Barcelona en el mapa del mundo; ayudaron a promover los Juegos Olímpicos de 1992; y estimularon el interés internacional hacia Barcelona.

Propuesta de nomenclátor en Barcelona. Foto: Arxiu PSC

La historia nos demuestra con hechos objetivos la existencia de razones para dedicarles merecidamente a ambos artistas un espacio en Barcelona a su memoria por todo lo que aportaron artísticamente y culturalmente tanto a nivel mundial como a Barcelona en particular. Entre los diferentes espacios propuestos se ha planteado bautizar con sus nombres las prolongaciones peatonales de las avenidas Meridiana y Diagonal dentro del parque la plaza de las Glòries Catalanes, lo cual resulta una interesante opción relativamente fácil y económica. Aunque Caballé tuvo un episodio oscuro en su vida al pretender defraudar a Hacienda, resultaría injusto ignorar su trayectoria global por un error puntual, lo cual no significa en absoluto quitar gravedad o restar culpabilidad al asunto. Generalmente su delito ha servido de argumento perfecto para quienes se oponen a dedicarle un espacio en Barcelona, si bien en la gran mayoría de casos tras ello se oculta la verdadera razón por la cual se la quiere condenar al olvido. Son las mismas razones por las que catalanes como Salvador Dalí, Mario Cabré o Adolfo Marsillach no tienen calle, plaza o jardines. Habrá que esperar hasta el año 2023, es decir, cinco años de su muerte tal y como estipulan las ordenanzas municipales, para comprobar a qué se va a proceder.