lunes, 19 de octubre de 2026

75 años de la Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno (1952-2026)


La Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno de Barcelona cumple 75 años de existencia. Este aniversario coincide con la desvinculación del certamen con las fiestas de la Mercè, trasladando las fechas de la muestra más allá de septiembre, del 16 de octubre al 1 de noviembre, debido a la intención de buscar una campaña literaria propia no asociada con la fiesta mayor barcelonesa, con el objetivo de consolidarlo como evento cultural dinamizador del paseo de Gràcia y potenciar las monografías. Organizado por el Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, tiene sus antecedentes desde tiempos remotos, cuando Barcelona celebraba cuatro ferias al año (Navidad, San José, San Juan y durante la Merced) y en ubicaciones como la Rambla, la rambla de Catalunya, el paseo de Colom, la plaza de la Universitat y la Gran Via. No se trataban de ferias propiamente dichas sino de puestos ambulantes o semipermanentes de venta de folletines, novelas populares de segunda mano y prensa. Otros precedentes fueron la Fiesta del Libro Español de 1926 que en 1931 se fusionó con el Sant Jordi convirtiéndose en la actual Diada del Libro y de la Rosa, y el mercado dominical del mercado de Sant Antoni desde 1936. Ya en la postguerra en 1948 los libreros de viejo se vieron obligados a integrarse en el Gremio Sindical de Libreros, que a su vez dependía del Sindicato Provincial del Papel, Prensa y Artes Gráficas del Instituto Nacional del Libro Español.


Ante tal dispersión de ferias celebradas en distintas fechas y espacios públicos se planteó la decisión de fundar una feria oficial como necesidad de agrupar de forma exclusiva a los especialistas del sector del libro viejo en un gran evento monográfico anual, independizándolo de las festividades generalistas del libro y de las novedades del Sant Jordi. Anunciaba así el Diario de Barcelona del 20 de septiembre de 1952: “Con motivo de las fiestas de la Merced, el Gremio de Libreros ha organizado, bajo la advocación de su patrón, San Jerónimo, la celebración de la I Feria del Libro de Ocasión, Antiguo y Moderno, que durará del 20 al 29 del corriente y cuyo acto oficial de inauguración tendrá efecto hoy, a las doce del día. Dicha feria representa el renacimiento de una de las más tradicionales ferias de libros de ocasión que se celebraron en nuestra ciudad hasta las primeras décadas del presente siglo. La celebración de esta feria, instalada convenientemente por el Ayuntamiento  en la Plaza de la Universidad, durante los expresados días, resultará una nota simpática  de las fiestas de la Merced, con lo cual, a semejanza de otras ciudades europeas, Barcelona dará una prueba de su amor al libro”.


A partir de 1963 pasaron a crearse dos secciones diferenciadas como fueron los libreros de nuevo y los libreros de viejo. En las ediciones de 1970 y 1971 la feria se ubicó en la Gran Via y la rambla de Catalunya, mientras que en las ediciones de 1972 y 1973 regresaron nuevamente al paseo de Gràcia pero además se ubicaron paradas en la plaza de Catalunya, tal y como atestiguan los artísticos carteles publicitarios de esos años. A partir de 1975 la feria se trasladó definitivamente de la plaza de la Universitat al paseo de Gràcia, ubicación que continúa manteniendo actualmente debido a que era una arteria más amable para el paseo ciudadano y evitaba el ruido y las aglomeraciones automovilísticas de la Gran Via. El cambio supuso la modernización de las viejas casetas que experimentaron una profunda transformación estructural, estética y funcional, pasando de ser barracas de madera y lona a módulos metálicos más amplios y accesibles que garantizaban mayor protección ante las inclemencias del tiempo así como seguridad ante posibles robos. Además, el cambio también respondió al objetivo de atraer al coleccionista de arte, el intelectual y al bibliófilo de alto poder adquisitivo. Como novedad la feria pasó a ofrecer en uno de los módulos exposiciones temáticas destinadas a conocer mejor a determinados autores y aspectos del mundo del libro. 


En 1977 el gremio dejó de ser sindical y pasó a denominarse Gremio de Libreros de Barcelona. En ese mismo año la feria hizo su primer pregón oficial inaugural, tradición que ha perdurado hasta la actualidad con la invitación de una personalidad destacada del mundo de las letras y la cultura. En aquella edición el invitado fue el novelista y periodista Avel·lí Artís-Gener “Tísner”. En 1978 se redactaron unos nuevos estatutos y se modificó oficialmente su nombre a Gremi de Llibreters de Barcelona, momento en que se dio mayor impulso a la Fira del Llibre d'Ocasió Antic i Modern. Y en 1979 pasó a denominarse Gremi de Llibreters de Barcelona i Catalunya.


A partir de 1982, además del Ayuntamiento de Barcelona, pasó a colaborar el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y en los años posteriores diferentes empresas, instituciones y entidades como Todocolección, La Vanguardia, La Caixa, IberLibro, El Periódico e Ibusa, entre otras. En la edición de 1994 se inauguró en el cruce del paseo de Gràcia con la Gran Via la obra escultórica “Homenatge al Llibre”, obra de Joan Brossa y Josep Pla-Narbona. Allá mismo a partir de la edición de 1997 hasta la actualidad comenzó a celebrarse anualmente un homenaje a los escritores catalanes con la colocación de una placa al pie del monumento con los nombres y la firma de los homenajeados.


La entrada al siglo XXI puso en evidencia la pérdida progresiva de paradas, año tras año, debido al cierre de librerías de viejo, a la falta de relevo generacional, al auge del comercio digital, al desinterés por parte de un público más joven y a la competencia de otras ferias similares. Así, pasó de ocupar casi la totalidad del paseo de Gràcia a ocupar únicamente el tramo comprendido entre la Gran Via y la calle del Consell de Cent. Con tres cuartos de siglo a las espaldas resiste a pesar de todo a los nuevos tiempos y a los cambios de gustos logrando convertirse en la feria de libros de viejo más longeva del continente europeo.

Fotos: Brangulí, Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, Josep Losada (El Punt Avui), Paseo de Gracia.

jueves, 8 de octubre de 2026

Andrés Naya, del activismo vecinal a la eternidad


Como dijo un lector habitual del presente blog, este año parece un obituario y es un no parar. Y no es para menos pero así es la vida. El pasado martes día 6 recibí la triste noticia del traspaso de Andrés Naya Cabrero a los 80 años de edad, tras sufrir una larga enfermedad. A pesar de que la gente más cercana a él sabía cuál era su verdadero estado de salud, en parte me cogió por sorpresa, pues recientemente el 29 de septiembre presentó en el Casal de Barri de la Prosperitat sus dos últimos libros: "La Prosperitat. Una lucha constante" y "La Prosperitat a cops!! Inventario vecinal muy personal (1970-2020)”. Nacido en Huesca (Aragón) en 1946 era el mayor de seis hermanos. En 1974 se marchó a Barcelona, en el barrio de la Prosperitat, donde se involucró en los movimientos vecinales y residió hasta el final de su vida. Pocos saben que estudió Magisterio pero que jamás ejerció. Laboralmente trabajó como empleado en el Banco Hispanoamericano (actual Santander). En verdad su traslado a Barcelona se debió a que su novia, Lourdes Ponce, más conocida como "Pitusa", también activista vecinal, consiguió una plaza en Telefónica en la capital catalana. Y él la siguió.


En 1974 participó en una manifestación en la Via Júlia contra la ejecución de Salvador Puig i Antich, acción aplaudida por la gente que salía de los bares, tal y como él mismo explicaba. En ese mismo barrio nació su hija Clara, también activista como su padre y, finalmente, su nieta Lola. En 1977 ingresó en la Coordinadora de Asociaciones de vecinos de 9 Barrios y en la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), donde llegó a ostentar el cargo de vicepresidente. En octubre de 1991 fundó, dirigió y coordinó la revista “Carrer”, impulsada por la FAVB con el objetivo de sustituir el antiguo boletín interno “FAVB informa”. Entre sus luchas en la Prosperitat merecen destacar acciones como la reivindicación del alcantarillado, el asfaltado de las calles, el alumbrado público, la instalación de los primeros semáforos para evitar atropellos, así como la reclamación de zonas verdes, ambulatorios y escuelas. También apoyó la huelga de trabajadores de la fábrica Autocesorios Harry Walker. En otros barrios luchó contra la especulación inmobiliaria, se implicó en la Plataforma Pro-metro a Nou Barris, coordinó una insurrección ciudadana contra el encarecimiento de los recibos del agua, visibilizó la crisis de la aluminosis tras el incidente sucedido en el Turó de la Peira y luchó por la creación y autogestión comunitaria de espacios públicos.


Lo conocí por primera vez en el local de la Associació de Veïns i Veïnes del Congrés-Indians, actual Centre Cultural Can Clariana. Fue en 1996 debido a que se anunció la supresión de la línea 18 de autobús tan pronto la L2 de metro fuera prolongada desde “Sagrada Família” hasta “La Pau”. Entre otras personalidades, como el entonces presidente de la citada asociación vecinal, Julio Rosique Rubio, en esa asamblea abierta a los vecinos estuvo invitado Andrés Naya a hablar y a formar parte de una pequeña comisión negociadora para intentar convencer a TMB que mantuviera en servicio el 18. Al cabo de tres años volví a saber de él gracias a mi vinculación con el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, entidad cultural sin ánimo de lucro en la cual colaboro y soy socio desde 1999. Lo recuerdo un hombre algo excéntrico y sobretodo activo, dinámico, inquieto, despierto y atento. Cuando hablé por primera vez con él tuve una buena impresión. Me pareció un tipo por encima de todo simpático, cordial, abierto, conversador y hospitalario. Era de aquellas personas que sabían caer bien enseguida y meterse a la gente en el bolsillo. Sencillo y humilde, sin ínfulas de superioridad, era un buen orador y sabía muy bien lo que decía. Su inteligencia era innata, de la vida y de sus experiencias personales. Su conocimiento acerca del estado de los barrios era extraordinario. Por este motivo no es de extrañar que haya sido un referente tanto para las generaciones contemporáneas a su época que compartieron las luchas a su lado como también para las nuevas generaciones que han aprendido cómo debe de actuar un activista vecinal. Y es que no deberíamos de olvidar que a menudo el movimiento asociativo funciona como una escuela de formación donde aprendes en la práctica.


Su vínculo con el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris fue importante. Participó en varias de las actividades programadas, especialmente en las colaboraciones realizadas con las asociaciones y entidades de la Prosperitat de cara a organizar rutas guiadas, conferencias sobre historia y presentaciones de libros, exposiciones y boletines. Hizo además una gran donación tanto de documentación como de fotografías que se convirtió en una aportación muy rica e interesante de material bastante inédito. A su vez consultó a menudo el fondo documental para elaborar sus libros y artículos, algunos de ellos publicados en la revista “L'Arxiu”. En 2008, con motivo del 25 aniversario de la fundación de la entidad, fue uno de los miembros de la mesa que dirigió unas palabras al público asistente. Y gracias a su apoyo incondicional, junto con otros vecinos y entidades, fue posible el traslado en 2011 al Espai Via Favència. En mi breve periodo como presidente de la entidad tuve el privilegio de conocerlo mejor cuando acudía a menudo a la Coordinadora d’Associacions Veïnals de Nou Barris. En cuanto a publicaciones, fue uno de los miembros del consejo asesor del libro “L’abans Barcelona Nou Barris”, publicado en 2014 y que un servidor escribió junto a los compañeros Jordi Sànchez Ruiz y Marta Grau Serrat. También se ofreció para escribir el prólogo de mi libro “Así era Nou Barris”. En 2016 fue uno de los presentadores del libro "La Transición en Nou Barris" de Roberto Lahuerta y en 2023 del libro "Cròniques del fang" de Jaume Fabre.


Siempre activo y sonriente hasta el último aliento de su vida, nunca dejó de afirmar que la actual democracia de la que gozamos no ha sido en verdad un pacto político o gracias a los padres de la Constitución, sino gracias a los movimientos vecinales y populares que se opusieron a la dictadura y reclamaron libertad y derechos humanos. En este sentido, siempre defendió que las asociaciones vecinales marcaban las directrices a seguir, convirtiéndose en los paraguas de las multitudinarias manifestaciones desde 1976, pidiendo ayuntamientos democráticos y participativos. Para él, Barcelona no tendría nada que ver con lo que es sin las victorias que consiguieron las asociaciones vecinales. Lo que sí puedo asegurar es que la historia del movimiento asociativo barcelonés no podría explicarse sin la figura ineludible de Andrés Naya Cabrero.


Gracias por tu buen trabajo y seguro que pronto tendrás dedicada una calle o una plaza o bien un centro cultural o una biblioteca para perpetuar tu memoria. Saluda y abraza a todos los líderes vecinales que ya cruzaron antes que tú al otro lado y nos vemos dentro de unos cuantos años (si Dios quiere) en la eternidad.

Fotos: Albert García (El País), Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, Arxiu Municipal del Districte de Nou Barris, Marc Asensio (El Periódico), Pérez de Rozas.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Can Pistolas cumple 100 años


La sala Capitol cumple 100 años. Actualmente cerrada y a la espera de una reapertura prevista para la fiesta de la Mercè del próximo año 2027, inició sus andaduras como cine entre 1926 y 1990, pasando a ofrecer teatro una vez reformado a dos salas entre 1990 y 2020. Por su ubicación en la rambla en pleno centro histórico de Barcelona fue uno de los espacios culturales más populares de la ciudad, todo un símbolo de una época y un referente ineludible de numerosas generaciones.
Si efectuamos un breve repaso de su historia, la empresa Ideal construyó e inauguró el 23 de septiembre de 1926 en el número 6 (actual 138) de la Rambla de Canaletas (y fachada en los números 7-9 de la calle de Santa Anna) el Capitol Cinema. En el estreno, donde amenizó con música la Orquestina Suñé, se proyectaron las películas “Los parásitos” y "Dick el Guardiamarina". El interior tenía una capacidad de 1.700 plazas repartidas entre una gran platea y un anfiteatro y unas butacas con respaldo alto para evitar que los espectadores apoyaran los pies. Gracias a su céntrica situación enseguida se hizo muy popular.


En 1928 ofreció la misma programación que el cine Coliseum y el 4 de noviembre de ese mismo año pasó a formar parte de la empresa Cinematográfica Nacional Española Sociedad Anónima (Cinaes), fundada por el comerciante Vicenç Montal Comelles y el banquero Ernesto Carpi Gentilli, con el propósito de afianzarse y proyectar películas norteamericanas.
El 31 de agosto de 1930 cerró temporalmente para adaptar la sala al cine sonoro con equipos de la Western Electric, reabriendo el 6 de septiembre siguiente ofreciendo el programa doble "La bella de Samoa" y "El precio de un beso". A principios de esa década el Capitol Cinema comenzó a ser popularmente conocido como “Can Pistolas” debido a su habitual programación de películas de acción, westerns, gánsteres y policíacas.
Tras la disolución de Cinaes en 1935 los empresarios Antoni Soler, Miquel Coll y los hermanos Francesc y Josep Xicota Cabré fundaron la nueva Empresa Capitol, pasando a gestionar la sala a partir del 27 de abril de ese mismo año.
Durante los primeros veinte años de vida se anunciaba en la fachada del cine los estrenos semanales mediante grandes carteles publicitarios de las películas obra del artista Antoni Clavé.


Al estallar la Guerra Civil el 18 de julio de 1936 el cine fue confiscado por el sindicato CNT reabriendo nuevamente como sala de proyecciones a partir del 20 de agosto siguiente. El Sindicato Único de Espectáculos Públicos de Barcelona (SUEP) se encargó de la gestión asamblearia de la sala y también de todos los cines y teatros barceloneses (excepto el teatro del Liceu), e incluso funcionó como productora de cine y documentales de propaganda republicana. Acaparaba, además, salas de fiestas, cabarés, frontones, circos y estudios de rodaje. A nivel laboral unificaron los salarios de todos los trabajadores (taquilleras, acomodadores y limpiadores) introduciendo un subsidio por enfermedad, invalidez y desempleo técnico. No obstante, la escasez de materias primas, los bombardeos y la censura gubernamental terminaron por ahogarlo económicamente, hecho que desembocó inexorablemente a su clausura.
Además de la actividad cinematográfica, en 1938 parte del local se habilitó como comedor patrocinado por la Associació Internacional dels Amics Quàquers, en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona para ofrecer asistencia alimentaria a niños menores de cinco años.
Tras finalizar la Guerra Civil reabrió sus puertas el 10 de febrero de 1939 bajo las directrices del nuevo régimen franquista, ofreciendo programas dobles. El 11 de octubre siguiente compartió programación junto al cine Metropol. El 24 de junio de 1940 por imperativo legal pasó a llamarse Cine Capitolio, si bien el 27 de septiembre de 1948 recuperó su nombre original. Durante los años 40 y 50 vivió una etapa de consagración popular como un emblemático punto de encuentro del cine de barrio en pleno centro de la ciudad, volviendo a llenarse de público que buscaba en las sesiones matinales y continuas una vía económica de evasión. En 1962 la gestión de la sala pasó a manos de la empresa Balañá.


Con el auge de las multisalas y la crisis de las salas únicas el 22 de febrero de 1989 cerró sus puertas por reformas y el 18 de abril de 1990 reabrió con dos salas bajo la denominación Club Capitol: la Sala 1, la antigua platea, disponía 523 butacas y estaría dedicada al teatro, mientras que la Sala 2, antiguo anfiteatro, con 253 butacas continuaría la proyección de películas. Esta nueva etapa se inauguró con la obra teatral “Cómeme el coco negro” y la película “El cielo se equivocó”. Pocos años después, el 17 de diciembre de 1998, la falta de rentabilidad cinematográfica obligó a convertir la Sala 2 también en teatro. Ambas salas se especializaron en teatro de pequeño formato, las comedias y los monólogos de humor. Tras acoger diversos espectáculos y monólogos del actor Pepe Rubianes, a raíz de su muerte el 1 de marzo de 2009, la Sala 1 fue rebautizada el 1 de marzo de 2010 como “Sala Pepe Rubianes” en homenaje.


Del 5 de octubre al 31 de diciembre de 2016 la Filmoteca de Catalunya ofreció una exposición que, bajo el título “Les façanes del Can Pistoles (Cinema Capitol, 1926-1989)”, mostró un conjunto de imágenes de las fachadas artísticas más representativas. Finalmente, debido a la crisis y a la finalización de su etapa como recinto teatral tras no ofrecer el propietario del edificio renovación del contrato de alquiler al Grupo Balañá brindó su última función el 12 de marzo de 2020 y cerró sus puertas.
Afortunadamente y si todo va bien se prevé un final feliz, pues para el próximo 24 de septiembre de 2027 el Capitol reabrirá sus puertas bajo titularidad municipal, gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Barcelona y la propiedad del edificio. La operación consiste en calificar el edificio del Capitol como municipal y el edificio de Telefónica de la calle de Fontanella para usos comerciales y de oficinas. Ambos pertenecen a la empresa inmobiliaria Torcalena. La plusvalía de la operación, de unos 37.000.000€ supondrá costear las obras de reforma.


El objetivo del proyecto es mantener la estructura originaria del teatro, con dos salas, la Sala 1 con un aforo de 402 butacas y la Sala 2 con 198 butacas, y ello forma parte de la apuesta por reabrir espacios culturales que llevaban años cerrados, así como la recuperación de la Rambla como paseo ciudadano y como eje cultural. Además, el edificio incluirá en las dos últimas plantas del edificio las oficinas de los servicios centrales del Consorci de Biblioteques de Barcelona.

Fotos: Ajuntament de Barcelona, Carlos Pérez de Rozas, Gabriel Casas i Galobardes, El País, Grup Balañá, Josep Postius, Juan Antonio Sáenz Guerrero, Massimiliano Minocri, Pau Olviva, Teatre Barcelona.

martes, 15 de septiembre de 2026

Juan Tamariz: la magia de la magia


El pasado 18 de agosto falleció en Madrid a los 83 años de edad Juan Manuel Tamariz-Martel Negrón, más conocido como Juan Tamariz. Ilusionista de profesión, fue considerado el mejor cartomago del mundo, es decir, magia mediante el uso de cartas. Su estilo y su personalidad tan definidos lo convirtieron en un artista único e irrepetible, pues la historia del ilusionismo no se puede explicar sin hacer una parada obligatoria en este personaje que encandiló a tantas generaciones de todas las edades. Nacido en Madrid en 1942, a los cuatro años de edad descubrió este mundo cuando sus padres lo llevaron a ver un espectáculo de magia. Fue entonces que pidió juegos de magia como regalo de los Reyes Magos, momento en el cual forjaría su prematura vocación. Su ascenso fue tan rápido que incluso con 18 años de edad fue admitido en la Sociedad Española de Ilusionismo en vez de a los 20 años tras haber dejado asombrado a los examinadores por su extraordinario talento. Allá conoció al considerado padre de la cartomagia española, Arturo de Ascanio. Su pasión por la magia le hizo abandonar la carrera de Física en cuarto curso y la Escuela Oficial de Cine llegando a dirigir dos cortometrajes.


En el presente artículo no pretendo hacer un resumen biográfico sino centrarme en el gran vínculo que tuvo con la ciudad de Barcelona. Tamariz llegó por primera vez en 1964 con motivo del IX Congreso Mágico Internacional gracias a una beca que le concedió la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI). Se celebró del 2 al 6 de septiembre. El Salón del Tinell albergó para algunos actos oficiales y recepciones como la gala de apertura y clausura, en el Palacio de las Naciones de Montjuïc las sesiones de concurso y congresos, mientras que en el Teatro Talía se celebraron espectáculos para todas las edades. Desde entonces visitó la capital catalana con frecuencia, donde siempre fue bien acogido, actuando en teatros como el Capitol, el Llantiol, el Poliorama y el Tívoli, además del Teatre Auditori de Sant Cugat del Vallès. Sus estancias a Barcelona fueron más allá de la exhibición de espectáculos de magia, pues influyó profundamente en el ilusionismo catalán hasta el punto de modernizar y redefinir la forma de entender la magia, en particular la de proximidad y sobretodo la llamada cartomagia, su gran especialidad, rompiendo así los esquemas de los magos clásicos. En el Círculo de Barcelona, delegación catalana de la Sociedad Española de Ilusionismo y actual Associació Catalana d'Aficionats al Il·lusionisme, Tamariz acudió en numerosas ocasiones a impartir lecciones magistrales en los seminarios que allá se organizaban, casi siempre fines de semana, incluso en algunos casos llegando a prolongar sus simposios en cenas y reuniones informales que duraban hasta el amanecer.


En sus conferencias, además de explicar los trucos de magia, aprovechaba la ocasión para testar, debatir e impartir sus teorías. No solo enseñaba el clásico uso de las manos, sino que además desglosaba conceptos psicológicos como la eliminación de toda explicación racional de la mente del espectador, dejando solo espacio para el asombro, así como también la distracción de la atención mediante el control absoluto de la mirada y la atención del público, demostrando que en realidad la magia ocurre en la mente y no en las manos. Mediante el uso de la llamada baraja mnemónica enseñó a los cartomagos a explotar este sistema, los cuales acudían con sus barajas en la mano para aprender de forma minuciosa técnicas físicas como el enfile, la dada en segundo y el manejo natural de los tiempos. Cuando los cartomagos participantes en el simposio presentaban sus propios juegos Tamariz se encargaba de hacer las críticas constructivas y personalizadas, analizando la estructura dramática del truco y el instante exacto para el humor. Para quienes lo desconozcan, una baraja mnemónica es una baraja de cartas dispuesta en un orden específico, caótico a simple vista pero memorizado a la perfección por el mago, sin estructura visible y cuyo poder reside en conocer de forma inmediata e instantánea la posición exacta de cualquier carta en la baraja y qué carta exacta ocupa cualquier número de posición del 1 al 52. Existe más de una, pero la de Tamariz es la más usada en el mundo.


Auténtico filósofo y pedagogo, gracias a sus enseñanzas, una verdadera formación de personas y de valores humanos y artísticos, dejó a discípulos de prestigio forjados en Barcelona como son Antonio Díaz (El Mago Pop), Gabi Pareras (fallecido en 2020), Joaquín Matas, Josep Maria Lari (El Mag Lari), Jesús Llumà (Hausson) y Pere Rafart.
Tras su traspaso deja un legado extraordinario como son sus libros de magia, muchos de ellos traducidos en numerosos idiomas. A lo largo de su vida actuó en varias ciudades del mundo forjando así su prestigio internacional y recibió varios premios y reconocimientos por su ingente labor. Actuó además en destacados programas de televisión y radio. Su hija Ana dirige la Escuela de Magia Ana Tamariz en Madrid fundada en 1988 junto a su padre. Tomando ejemplo de su frase "El arte de la magia debe tener la finalidad de elevar la cuota de felicidad en el mundo", que su magia perdure ahora y siempre, eterna, y que la vida sea, como él solía definir, magia, amor, libertad y humor.

Fotos: El Periódico de Catalunya, Javier de Agustín, Llibert Teixidó.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Yo, con Ceuta


Tras un paréntesis de descanso vacacional y ocupado en asuntos varios regreso nuevamente a reactivar el presente blog. Lo hago aprovechando un tema de actualidad y no precisamente exento de polémica como es la crisis migratoria en la ciudad autónoma de Ceuta, cuya casa regional barcelonesa celebra en el presente año seis décadas de su fundación. La existencia de esta entidad cultural no es casualidad, pues históricamente existen muchos vínculos históricos entre catalanes y ceutíes, algo realmente desconocido para la mayoría. Ya en el siglo XIII, en tiempos del rey Jaume I, cuando Ceuta disponía de un importante puerto marítimo hubo la presencia de comerciantes catalanes trabajando en los arrabales de la ciudad. En 1274, la dinastía de los benimerines y la Corona de Aragón firmaron el Tratado de Barcelona, un acuerdo económico y militar a través del cual, por el pago de una gran suma de dinero, consiguieron el apoyo de la flota aragonesa para tomar Ceuta. En 1339 en el marco del control de las rutas comerciales del Estrecho de Gibraltar, el almirante de la Armada Real Jofre Gilabert de Cruïlles partió de Barcelona con sus galeras para librar batallas navales directamente frente a las costas de Ceuta.
Durante los siglos XIV y XV abundaban comerciantes, aventureros y mercenarios procedentes de Barcelona que usaban Ceuta como un enclave crucial de paso e intercambio. En el siglo XVIII pequeños y medianos comerciantes catalanes que, si bien no eran numerosos pero sí muy influyentes, se asentaron de Algeciras a Ceuta. Durante la Guerra de Sucesión, el cuerpo de infantería ligera conocido como Tercio de Barcelona, restituido por el militar Manuel Llovet, se destinó a Ceuta que sufría un asedio constante por el sultán de Marruecos, Ismaíl de Udán. En aquél momento era gobernador militar de la ciudad ceutí el catalán Josep Agulló i Pinós, marqués de Gironella, lo cual permitió establecer vínculos institucionales entre Cataluña y Ceuta.


Ya en el siglo XIX el Padrón de Contribución Industrial y Urbana de Ceuta de 1845 muestra constancia de la presencia de apellidos catalanes como Huguet, Fans, Carbonell, Mas, Hubert, Guibert y Ruell, entre otros. En la Guerra de África de 1859-60 hubo una notable representación de voluntarios catalanes, pues la ciudad ceutí era, en aquél entonces, plaza militar. Allá permanecieron el Regimiento de Barcelona, el Batallón de Cazadores de Barcelona y el Batallón de Figueres. En 1875 el padrón indica la existencia de un total de 171 catalanes de cuyas profesiones destacaban jornaleros, silleros, curtidores, albañiles, carpinteros, joyeros, impresores, marchantes y comerciantes. En ese mismo año el Penal de Ceuta, de un total de 2.131 presos se contaban 163 catalanes. En 1898 el padrón tenía registrados a 59, de los cuales 25 eran hombres y 34 mujeres. Entre los hombres constaban cinco militares, un maestro, un fotógrafo, un relojero, cuatro familiares de militares y dos de presos. Entre las mujeres había once religiosas (siete de las cuales de la Comunidad de Madres Concepcionistas y seis de la de Hijas de la Caridad), cinco familiares de militares, tres de confinados y dos separadas.
A finales del siglo XIX hubo una importante presencia de religiosas catalanas, las cuales llegaron a Ceuta gracias al gobernador eclesiástico del Obispado y Deán de la Santa Iglesia Catedral, Josep Xiqués i Soler, doctor en teología y de origen catalán. Había las Hermanas de la Caridad (a cargo de la administración de la Santa y Real Casa de la Misericordia, dependiente de la Diputación Provincial de Cádiz) y las Madres Concepcionistas (a cargo del Colegio de la Inmaculada Concepción). Aparte de religiosos también hubo funcionarios, militares y familias dedicadas al comercio y la industria, todos ellos catalanes. El negocio de la fotografía ceutí estuvo también muy vinculado con Cataluña con la presencia de fotógrafos como Liuís Arbona Rodríguez, los hermanos Gonçal y Baldomer Casas i Fontanals y Marcel·lí Cía González.


En el siglo XX consta la presencia de la Aseguradora de Incendios “La Catalana” y el Colmado Catalán. Hacia el año 1913 el Ateneo Mercantil de Ceuta era punto de encuentro de la Colonia Catalana de Ceuta, una agrupación social y cultural formada por residentes, comerciantes y soldados de origen catalán afincados en la ciudad. En 1918 abrió la Tintorería Catalana, fundada por el tintorero barcelonés Agustí Fornet i Borràs, En 1936 el padrón contabilizaba en el municipio ceutí un total de 470 catalanes. Llegados a los años 50 la Colonia Catalana de Ceuta empezó a celebrar anualmente cada 27 de abril con una misa en la Iglesia de África y una fiesta en los jardines de San Amaro el día de su patrona, la Virgen de Montserrat. Años después organizaban festivales de danzas populares de folclore catalán y bailes de sardanas en espacios como la plaza de África y la plaza del Teniente Ruiz.
El 6 de febrero de 1966 se acordó formalmente la fundación de la Casa de Ceuta en Barcelona con el propósito de que las comunidades ceutíes mantuviesen un vínculo con su tierra. En esa fecha, tras varias reuniones previas, un grupo de dichos ciudadanos eligió una junta gestora inicial, siendo su primer presidente el doctor Navarro. Poco después, el 6 de marzo de 1966, publicaron un anuncio en La Vanguardia Española para hacer un llamamiento general a toda la comunidad caballa en Cataluña, consolidando así de manera definitiva la base de la entidad cultural. Durante sus primeros años no disponían de un local propio e independiente, por lo que las reuniones de la junta y los socios se llevaban a cabo de forma itinerante usando domicilios particulares, despachos profesionales de los fundadores y espacios compartidos. En 1974 se integró en la Casa de Andalucía con el nombre de “Amigos de Ceuta”, cuya sede se ubicaba en el número 59 de la Via Laietana. En 1979 inició una segunda etapa bajo la denominación Casa de Ceuta Virgen de África con un nuevo impulso y la realización de varias actividades, siendo la más destacada la celebración por primera vez del Día de Ceuta en Barcelona, el 2 de septiembre. Finalmente, en 1994 se inauguró la sede definitiva de la entidad en el número 1 de la plaza de la Mare Nazària Ignàcia March, muy cerca del Centre Cívic del Besòs i el Maresme, en unas instalaciones cedidas en su día por el propio Ayuntamiento de Barcelona.


Tras repasar brevemente los vínculos históricos entre Cataluña y Ceuta que suman más de 800 años el actual problema que padece la ciudad autónoma debido a la entrada masiva de inmigrantes me motiva a hacer unas reflexiones personales. Mi posición es clara y concisa: yo, con Ceuta y devolución inmediata a Marruecos de todos los allegados ilegales, incluidos los menores de edad. Llámenme inhumano, racista, facha o lo que ustedes gusten, pues tengo claras mis convicciones y ningún improperio me hará temblar el pulso u opinar lo contrario. La actuación del Gobierno español resulta, desde mi perspectiva, impropia de un estado fuerte, valiente, seguro y con autoestima. Merece recordar cuando en 1978 el entonces rey de Marruecos Hassan II le dijo al entonces presidente del Gobierno Adolfo Suárez “¿Usted sabe que Ceuta y Melilla no tienen defensa ante una invasión por sorpresa de Marruecos?”, éste le respondió: “Sabe usted que, si eso sucediera, podríamos bombardear Rabat, o Casablanca, en tan solo 48 horas”. Eran otros tiempos y otro nivel cuando en política había estadistas de verdad, incluso el expresidente Felipe González y el rey emérito Juan Carlos I hubiesen evitado una situación de crisis como la actual. Y yendo más lejos, en Cataluña el presidente Josep Tarradellas hubiese mostrado su apoyo incondicional a Ceuta ofreciéndose a disposición de lo que hiciese falta.
Seamos sinceros, ¿cuál sería la reacción de cualquier país del mundo si de pronto cruzaran la frontera tantos extranjeros en masa? La respuesta parece lógica y evidente, siempre y cuando su presidente o jefe de Estado tenga una mínima coherencia y sentido común. Incluso países considerados democracias avanzadas como Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Holanda, Suiza, Australia y Canadá enviarían sin reparos algunos órdenes formales de expulsión hacia quienes se negaran a marcharse voluntariamente. Ello no responde a criterios racistas. Al contrario. Todo inmigrante que venga a trabajar y se integre es bienvenido. Integración no significa renegar de las raíces sino respetar las leyes, los valores, las tradiciones y las costumbres del país receptor. Es de este modo que se puede establecer una relación intercultural en la cual forastero y autóctono comparten experiencias y se enriquecen mutuamente. Por el contrario, esta simbiosis no es posible cuando no existe voluntad de integración por ignorancia o superioridad moral y se opta por tomar caminos marginales que lleven a la delincuencia y al trapicheo, generando así un conflicto social y graves problemas de convivencia entre autóctonos y forasteros.


Solo un 13% de la población española es racista, una actitud de intolerancia que a menudo se confunde con el instinto de preservación, pues nadie con dos dedos de frente quiere que su identidad territorial desaparezca, ni en España ni en ningún país del mundo. Todas las culturas y religiones son dignas de ser respetadas y al alcanzar ese nivel es factible un diálogo intercultural e interreligioso que permita poner puntos en común en tanto que todos los seres humanos tenemos particularidades que nos hacen universales y menos diferentes entre sí de lo que pueda parecer. Sin embargo deben de excluirse aquellas prácticas y costumbres tanto culturales como religiosas que sean incompatibles con los valores de la democracia, que vulneren los derechos humanos y la dignidad de las personas. Sin lugar a dudas, en España faltan políticas sólidas de integración por lo que muchos inmigrantes, tras cruzar la frontera, quedan abandonados a su suerte. Aunque existe buena voluntad de asociaciones y entidades vecinales y culturales que en los barrios populares fomentan la integración y la convivencia a través del deporte, la música o la gastronomía, entre otras facetas, resulta insuficiente por falta de recursos. Aún así, son dignas de valorar su esfuerzo por construir una sociedad mejor.
Para nada apoyo a aquellos colectivos endofóbicos favorables a la entrada masiva de inmigrantes y que hacen uso perverso de la diversidad étnica, cultural y religiosa con fines ideológicos y revanchistas, en base a que Occidente, debido a su pasado colonialista y esclavista, debe pagar por sus pecados dejándose invadir, a modo de karma, aunque ello suponga la desaparición de nuestra cultura, nuestros valores, nuestro sistema y nuestra identidad. Conmigo que no cuenten.


Fotos: Ricard Fernández Valentí. Manifestación en defensa de Ceuta celebrada el 2 de septiembre en la plaza de Sant Jaume de Barcelona.

viernes, 31 de julio de 2026

Barcelona y el Tour de Francia (y IV): edición 113ª de 2026


Finalizando la serie de artículos relativos a las ediciones del Tour de Francia a su paso por la capital catalana damos un salto de 17 años hasta el presente 2026. Ésta última edición ha sido la número 113ª de la historia, disputada entre el 4 y el 26 de julio, con un recorrido de 3.321,2 kilómetros dividido en 21 etapas. Como novedad se inició por primera vez en Barcelona, es decir, el Grand Départ, y finalizó como es habitual en Paris. Esta vez la vuelta sólo transcurrió por España y Francia. Participaron 23 equipos con un total de 184 ciclistas de los cuales 158 lograron llegar a la meta.
Tras los éxitos de la ediciones de 1957, 1965 y 2009 el Ayuntamiento de Barcelona (representado por el alcalde Jaume Collboni) cerró un acuerdo oficial con Amaury Sport Organisation (ASO) para financiar y albergar el Grand Départ del Tour de Francia 2026 por un importe total de 9.680.000€ firmado por firmado por el Institut Municipal Barcelona Esports. El 18 de junio de 2024 el alcalde de Barcelona Jaume Collboni y el director general del Tour de Francia Christian Prudhomme firmaron el acuerdo.


El jueves día 2 de julio se celebró en el entorno de la avenida de Gaudí y la basílica de la Sagrada Família el acto de presentación de los equipos que participaron en el Tour de Francia. En los alrededores se congregaron unas 80.000 personas. Entre las principales autoridades destacaron el alcalde de Barcelona Jaume Collboni, el conseller d’Esports del Ayuntamiento de Barcelona David Escudé, el director general del Tour de Francia Christian Prudhomme, el cardenal arzobispo de Barcelona Juan José Omella, el conseller d’Esports Berni Álvarez y el presidente de la Generalitat de Catalunya Salvador Illa, además de numerosos representantes de aquellos municipios por donde transcurre el recorrido de la vuelta. La ceremonia del Gran Départ Barcelona 2026 incluyó un espectáculo dirigido por Martí Torras Mayneris y presentado por los periodistas Carlos de Andrés, Elisenda Pineda y Jordi Basté. Participaron artistas destacados como Sílvia Pérez Cruz, Lia Kali, Doctor Prats, la OMAC y el Cor de Teatre. La cultura popular no faltó gracias a la actuación de los Castellers de Vilafranca, los Castellers de Barcelona y los Castellers de la Sagrada Família. Entre las 18:30h y las 20:30h hubo un desfile de los ciclistas participantes por la avenida de Gaudí des de el recinto modernista del Hospital de Sant Pau y posteriormente en un escenario habilitado escenario situado frente a la basílica de la Sagrada Família subieron dichos equipos. Hubo además un cálido homenaje a los clubes ciclistas de la ciudad. Un total de 190 países retrasmitieron por televisión el evento bajo el lema promocional “Barcelona abraça el Tour”.


El sábado día 4 se inició la 1ª etapa, de 19,6 kilómetros de longitud, dentro del término municipal de Barcelona. La carrera se inició desde la plataforma marina del Fòrum i continuó por la avenida del Litoral, Arquitecte Sert, Salvador Espriu, Jaume Vicens i Vives, Carmen Amaya, paseo de Calvell, paseo de Garcia i Faria, Bac de Roda, Llull, Josep Pla, Cantàbria, rambla de Guipúscoa, Aragó, Lepant, Mallorca, paseo de Gràcia, Aragó, Tarragona, plaza de Espanya, avenida de la Reina María Cristina, avenida de Rius i Taulet, Lleida, paseo de Santa Madrona, avenida del Estadi, plaza de Sant Jordi, Jocs del 92, Foc y paseo Olímpic hasta llegar al Estadi Olímpic Lluís Companys. Previamente y a modo de espectáculo a las 15:35h salió del recinto del Fòrum la caravana de vehículos publicitarios que llegó a Montjuïc a las 16:14h. Posteriormente desde ambos puntos los corredores salieron a las 17:05h y llegaron a su destino a las 19:16h. El ganador de esta primera etapa fue para el equipo neerlandés Team Visma | Lease a Bike mientras que el maillot amarillo y primer líder de la clasificación general fue para el danés Jonas Vingegaard del equipo Team Visma | Lease a Bike.


El domingo día 5 se inició la 2ª etapa, de 168 kilómetros, entre Tarragona y Barcelona. Desde la antigua Tarraco la carrera continuó a través de 28 municipios de los que merece destacar Altafulla, Torredembarra, El Vendrell, Calafell, Segur de Calafell, Cunit, Cubelles, Vilanova i la Geltrú, Sitges, Castelldefels, Gavà, Begues, Olesa de Bonesvalls, Vallirana, Cervelló, Sant Vicenç dels Horts, Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern, Esplugues de Llobregat i L’Hospitalet de Llobregat. Entrando a Barcelona los participantes circularon por Collblanc, Sants, plaza de Sants, Creu Coberta, plaza de Espanya, avenida de Rius i Taulet (1), Lleida (1), Tamarit (1), avenida del Paral·lel (1), Palaudàries (1), paseo de Montjuïc (1), carretera de Montjuïc (1), Castell (1), paseo del Migdia (1), paseo Olímpic (1), avenida del Estadi (1), Jocs del 92 (1), Foc (1), paseo de la Zona Franca (1), Foneria (1), Segura (1), Polvorí (1), avenida de Francesc Ferrer i Guàrdia (1), avenida de Rius i Taulet (2), Lleida (2), Tamarit (2), avenida del Paral·lel (2), Palaudàries (2), paseo de Montjuïc (2), carretera de Montjuïc (2), Castell (2), paseo del Migdia (2), paseo Olímpic (2), avenida del Estadi (2), Jocs del 92 (2), Foc (2), paseo de la Zona Franca (2), Foneria (2), Segura (2), Polvorí (2), avenida de Francesc Ferrer i Guàrdia (2), avenida de Rius i Taulet (3), Lleida (3), Tamarit (3), avenida del Paral·lel (3), Palaudàries (3), paseo de Montjuïc (3), carretera de Montjuïc (3), Castell (3), paseo del Migdia (3) y paseo Olímpic (3) hasta el Estadi Olímpic Lluís Companys. A las 11:30h salió de la ciudad de Tarragona la caravana de vehículos publicitarios que llegó a Montjuïc a las 16:15h. Posteriormente desde ambos puntos los corredores salieron a las 13:45h y llegaron a su destino a las 17:46h. El ganador de esta primera etapa fue para el mexicano Isaac Del Toro del equipo neerlandés UAE Team Emirates XRG mientras que el maillot amarillo continuó siendo para el danés Jonas Vingegaard del equipo Team Visma | Lease a Bike.


Tras abandonar Barcelona el lunes día 6 los corredores se trasladaron a Granollers desde donde tuvo lugar el inicio de la 3ª etapa entre dicha ciudad y el municipio francés de Les Angles, de 195,9 kilómetros de distancia. La caravana de vehículos publicitarios salió de la capital de la comarca del Vallès Oriental a las 9.55h y llegó a tierras francesas a las 15:51h mientras que los participantes lo hicieron a las 21:10h para llegar a las 17:23h. El recorrido transcurrió por un total de 35 municipios de los cuales merece destacar Les Franqueses del Vallès, Canovelles, Lliçà d'Amunt, Santa Eulàlia de Ronçana, Caldes de Montbui, Bigues i Riells, Sant Feliu de Codines, Tona, Vic, Manlleu, Torelló, Ripoll, Alp, Puigcerdà y Llívia para adentrarse por Francia por Font-Romeu (Col du Calvaire). El ganador de esta etapa y líder que pasó a ostentar el maillot amarillo de líder fue el esloveno Tadej Pogačar del equipo UAE Team Emirates XRG.


Finalmente, el día 26 finalizó la vuelta ciclista de Francia con victoria del esloveno Tadej Pogačar del equipo UAE Team Emirates XRG (73h. 56m. 26s.) seguido del belga Remco Evenepoel del equipo Red Bull-Bora-Hansgrohe (73h. 06m. 26s.) y del mexicano Isaac Del Toro del equipo UAE Team Emirates XRG (73h. 09m. 42s.). España tuvo que conformarse con la 7ª posición, con Juan Ayuso del equipo Lidl-Trek que completó la vuelta con un tiempo de 73h. 17m. 48s. En un acto de clausura de la carrera celebrado en los Champs-Élysées de París el alcalde de Barcelona Jaume Collboni entregó el trofeo oficial del Tour de Francia a la delegación británica simbolizando así el relevo entre ambas sedes organizadoras y dando paso al Grand Départ 2027. De este modo Gran Bretaña tomó el relevo como anfitriona con un recorrido que pasará por Escocia, Inglaterra y Gales. La salida tendrá lugar en Edimburgo y las primeras etapas conectarán ciudades como Carlisle, Keswick, Liverpool, Welshpool y Cardiff.

Fotos: Ajuntament de Barcelona, A.S.O. Charly López, A.S.O. Thomas Maheux, Eric Renom, Guillaume Horcajuelo.

lunes, 27 de julio de 2026

Barcelona y el Tour de Francia (III): edición 96ª de 2009


Continuando con la serie de artículos relativos a las ediciones del Tour de Francia cuyo recorrido ha transcurrido por Barcelona damos un largo salto en el tiempo hasta el 2009. La capital catalana tuvo que esperar 44 años y al cambio de centuria para convertirse nuevamente en parte del circuito de la vuelta ciclista francesa. Fue la 96ª edición, disputada entre el 4 y el 26 de julio del citado año, con un recorrido de 3.457,5 kilómetros dividido en 21 etapas. Se inició en Mónaco y finalizó en Paris. Además de pisar España y Mónaco, también pasó por Andorra, Suiza e Italia. Participaron 20 equipos con un total de 180 ciclistas de los cuales 156 lograron llegar a la meta.
Tras los éxitos de la ediciones de 1957 y 1965 el Ayuntamiento de Barcelona (representado por el alcalde Jordi Hereu y el delegado de Esports Pere Alcober), el Ayuntamiento de Girona (representado por la alcaldesa Anna pagans) y la Generalitat de Catalunya (representada por el presidente José Montilla y la secretaria general de l’Esport Anna Pruna) negociaron con el director del Tour de Francia Christian Prudhomme y con el director de sitios y logística de la Amaury Sport Organisation (ASO) Jean-Louis Pagès, que la vuelta llegara nuevamente a España. El objetivo era promocionar la ciudad de Barcelona y proyectarla al mundo a través del deporte dado el impacto social y mediático del acontecimiento. El evento tuvo un presupuesto aproximado de 2.000.000€, de los cuales 1.000.000€ los aportó el Ayuntamiento de Barcelona, 700.000€ la Generalitat de Catalunya, 200.000€ el Ayuntamiento de Girona y 100.000€ la Diputación de Barcelona.


Días previos a la llegada de los ciclistas y a modo de antesala se recuperaron las “24 Hores Ciclistes de Montjuïc” el viernes 3 y el sábado 4 de julio. En ambos días se celebró a las 19:00h con un recorrido de 3.790 metros por Montjuïc, un circuito que de paso homenajeó a las carreras de motociclismo de resistencia en la citada montaña entre 1955 y 1986. La competición permitió la participación en modalidad individual, dúos y equipos de relevos (de 4 a 6 integrantes), además de reservar un espacio para tándems. Participaron un total de 300 deportistas distribuidos en 80 equipos, cada uno de los cuales usaba su propia bicicleta. Los relevos se hacían directamente en la zona habilitada en la pista. El recorrido se iniciaba en el Estadi Olímpic Lluís Companys i contiuaba por el paseo de Santa madrona, Guàrdia Urbana, avenida de Rius i Taulet, avenida del Marquès de Comillas (actual Francesc Ferrer i Guàrdia), plaza de Sant Jordi y avenida del Estadi. En categoría individual la victoria fue para el ciclista Jagoba Uría, mientras que en equipo fue para el Andorra-Gran Valira tras recorrer 803 kilómetros y dar 212 giros al circuito. La vuelta rápida la marcaron Miquel Escolà y Melcior Mauri con un tiempo de 5 minutos 54 segundos.


El jueves 9 de julio se inició la etapa 6ª con un recorrido entre Girona y Barcelona, de 181,5 kilómetros. A las 9:45h salió la caravana publicitaria y a las 11:30h los ciclistas. Merece recordar que en Girona se hizo un cálido homenaje al ciclista Federico Martín Bahamontes, conocido popularmente como “El Águila de Toledo”, por su 81 cumpleaños y con motivo del 50º aniversario de su victoria en el Tour de Francia. El itinerario transcurrió por los municipios de Quart, Cassà de la Selva, Santa Cristina d'Aro, Sant Feliu de Guíxols, Tossa de Mar, Lloret de Mar, Blanes, Malgrat de Mar, Pineda de Mar, Calella, Sant Pol de Mar, Canet de Mar, Arenys de Mar, Caldes d'Estrac, Arenys de Munt, Vallgorguina, Sant Celoni, Vilalba Sasserra, Cardedeu, Granollers, Montmeló, Martorelles, Tiana, Montgat, Badalona y Sant Adrià de Besòs. Hubo la dificultad de atravesar cinco puertos de montaña: Sant Feliu de Guíxols (4ª categoría), Tossa de Mar (4ª categoría), Sant Vicenç de Montalt (3ª categoría), Collsacreu (3ª categoría) y Alt de la Conreria (4ª categoría).


En el término municipal de Barcelona el itinerario se efectuó por la rambla de Guipúscoa, avenida Meridiana, Consell de Cent, paseo de Sant Joan, plaza de Tetuan, paseo de Sant Joan, Arc de Triomf, paseo de Lluís Companys, paseo de Pujadas, paseo de Picasso, avenida del Marquès de l’Argentera, Pla de Palau, paseo de Isabel II, plaza de Antonio López (actual Correus), paseo de Colom, plaza del Portal de la Pau, paseo de Josep Carner, plaza de les Drassanes, avenida del Paral·lel, plaza de Espanya, avenida de la Reina María Cristina, avenida del Marquès de Comillas (actual Francesc Ferrer i Guàrdia), plaza de Sant Jordi y avenida del Estadi hasta el Estadi Olímpic Lluís Companys, llegando a las 17:18h. El ganador de esta etapa fue el noruego Thor Hushovd, del equipo Cervélo TestTeam. El segundo y el tercer puesto fueron, respectivamente, para los españoles Óscar Freire del equipo Rabobank y José Joaquín Rojas del equipo Caisse d'Epargne. El maillot amarillo lo ostentaba el suizo Fabian Cancellara, del equipo Saxo Bank. Mencionar que dicha etapa no fue precisamente fácil, pues hubo la dificultad añadida de las lluvias, a pesar de ser verano, provocando numerosos enganchones y caídas a lo largo del pelotón a medida que se acercaban al tramo final. Con motivo del Tour en ese mismo día se celebró una actividad popular en el paseo de Lluís Companys, una pedalada en bicicletas estáticas para una clase masiva de spinning solidaria con la fundación Livestrong.


El paso de los ciclistas tuvo como recibimiento ciudadano la ola amarilla más grande del mundo formada por 450.000 láminas de dicho color repartidas por 400 voluntarios al público asistente. El viernes 10 de julio se inició la etapa 7º con un recorrido entre Barcelona y Andorra (Ordino-Arcalís), de 224 kilómetros. Desde la plaza de Espanya a las 10:45h se efectuó la salida neutralizada. El recorrido dentro de la ciudad se efectuó por la avenida del Paral·lel, ronda de Sant Pau, Comte d’Urgell, Gran Via, paseo de Gràcia, plaza de Joan Carles I (actual Cinc d’Oros), Gran de Gràcia, plaza de Lesseps, avenida del Hospital Militar (actual Vallcarca), paseo de la Vall d’Hebron y carretera de l’Arrabassada, punto en el cual se dio la salida real y cronometrada de los ciclistas participantes. El alcalde de Barcelona Jordi Hereu, y el director del Tour de Francia Christian Prudhomme, fueron las máximas autoridades encargadas de dar el corte de cinta y la salida oficial. Saliendo del término municipal de Barcelona a las 11:00h los participantes transcurrieron por los municipios de Sant Cugat del Vallès, Rubí, Terrassa, Vacarisses, Monistrol de Montserrat, Sant Vicenç de Castellet, Manresa, Callús, Súria, El Palà de Tordera, Cardona, Solsona, Cirera, Organyà, El Pla de Sant Tirs, Montferrer i Castellbo y La Seu d’Urgell. Hubo la dificultad de atravesar cinco puertos de montaña: Montserrat/Vacarisses (4ª categoría), Solsona / Pi de Sant Just (3ª categoría), Serra Seca (1ª categoría) y Comte / Coll de Boix (3ª categoría).


La llegada a Andorra por Sant Julià de Lòria, Andorra la Vella y La Massana hasta Ordino-Arcalis fue a las 17:15h. El ganador de esta etapa fue el francés Brice Feillu del equipo Agritubel y el maillot amarillo lo ostentaba el italiano Rinaldo Nocentini del equipo Ag2r-La Mondiale.
Finalmente, el 26 de julio finalizó la vuelta ciclista de Francia con victoria del español Alberto Contador del equipo Astana (85h. 48m. 35s.) seguido del luxemburgués Andy Schleck del equipo Saxo Bank (85h. 04m. 11s.) y del británico Bradley Wiggins del equipo Garmin-Slipstream (85h. 06m. 01s.). Lance Armstrong, del equipo Astana, quedó descalificado a pesar de haber sido considerado favorito a ganar. En el siguiente artículo se resumirá la edición 113ª correspondiente al presente año 2026.

Fotos: 1997 (Commons), Antonio lajusticia Bueno, Diario de Navarra, El Publicista, Eric Gaillard, Getty Images, Hans Johnson, Papon.