La Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno de Barcelona cumple 75 años de existencia. Este aniversario coincide con la desvinculación del certamen con las fiestas de la Mercè, trasladando las fechas de la muestra más allá de septiembre, del 16 de octubre al 1 de noviembre, debido a la intención de buscar una campaña literaria propia no asociada con la fiesta mayor barcelonesa, con el objetivo de consolidarlo como evento cultural dinamizador del paseo de Gràcia y potenciar las monografías. Organizado por el Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, tiene sus antecedentes desde tiempos remotos, cuando Barcelona celebraba cuatro ferias al año (Navidad, San José, San Juan y durante la Merced) y en ubicaciones como la Rambla, la rambla de Catalunya, el paseo de Colom, la plaza de la Universitat y la Gran Via. No se trataban de ferias propiamente dichas sino de puestos ambulantes o semipermanentes de venta de folletines, novelas populares de segunda mano y prensa. Otros precedentes fueron la Fiesta del Libro Español de 1926 que en 1931 se fusionó con el Sant Jordi convirtiéndose en la actual Diada del Libro y de la Rosa, y el mercado dominical del mercado de Sant Antoni desde 1936. Ya en la postguerra en 1948 los libreros de viejo se vieron obligados a integrarse en el Gremio Sindical de Libreros, que a su vez dependía del Sindicato Provincial del Papel, Prensa y Artes Gráficas del Instituto Nacional del Libro Español.
Ante tal dispersión de ferias celebradas en distintas fechas y espacios públicos se planteó la decisión de fundar una feria oficial como necesidad de agrupar de forma exclusiva a los especialistas del sector del libro viejo en un gran evento monográfico anual, independizándolo de las festividades generalistas del libro y de las novedades del Sant Jordi. Anunciaba así el Diario de Barcelona del 20 de septiembre de 1952: “Con motivo de las fiestas de la Merced, el Gremio de Libreros ha organizado, bajo la advocación de su patrón, San Jerónimo, la celebración de la I Feria del Libro de Ocasión, Antiguo y Moderno, que durará del 20 al 29 del corriente y cuyo acto oficial de inauguración tendrá efecto hoy, a las doce del día. Dicha feria representa el renacimiento de una de las más tradicionales ferias de libros de ocasión que se celebraron en nuestra ciudad hasta las primeras décadas del presente siglo. La celebración de esta feria, instalada convenientemente por el Ayuntamiento en la Plaza de la Universidad, durante los expresados días, resultará una nota simpática de las fiestas de la Merced, con lo cual, a semejanza de otras ciudades europeas, Barcelona dará una prueba de su amor al libro”.
A partir de 1963 pasaron a crearse dos secciones diferenciadas como fueron los libreros de nuevo y los libreros de viejo. En las ediciones de 1970 y 1971 la feria se ubicó en la Gran Via y la rambla de Catalunya, mientras que en las ediciones de 1972 y 1973 regresaron nuevamente al paseo de Gràcia pero además se ubicaron paradas en la plaza de Catalunya, tal y como atestiguan los artísticos carteles publicitarios de esos años. A partir de 1975 la feria se trasladó definitivamente de la plaza de la Universitat al paseo de Gràcia, ubicación que continúa manteniendo actualmente debido a que era una arteria más amable para el paseo ciudadano y evitaba el ruido y las aglomeraciones automovilísticas de la Gran Via. El cambio supuso la modernización de las viejas casetas que experimentaron una profunda transformación estructural, estética y funcional, pasando de ser barracas de madera y lona a módulos metálicos más amplios y accesibles que garantizaban mayor protección ante las inclemencias del tiempo así como seguridad ante posibles robos. Además, el cambio también respondió al objetivo de atraer al coleccionista de arte, el intelectual y al bibliófilo de alto poder adquisitivo. Como novedad la feria pasó a ofrecer en uno de los módulos exposiciones temáticas destinadas a conocer mejor a determinados autores y aspectos del mundo del libro.
En 1977 el gremio dejó de ser sindical y pasó a denominarse Gremio de Libreros de Barcelona. En ese mismo año la feria hizo su primer pregón oficial inaugural, tradición que ha perdurado hasta la actualidad con la invitación de una personalidad destacada del mundo de las letras y la cultura. En aquella edición el invitado fue el novelista y periodista Avel·lí Artís-Gener “Tísner”. En 1978 se redactaron unos nuevos estatutos y se modificó oficialmente su nombre a Gremi de Llibreters de Barcelona, momento en que se dio mayor impulso a la Fira del Llibre d'Ocasió Antic i Modern. Y en 1979 pasó a denominarse Gremi de Llibreters de Barcelona i Catalunya.
A partir de 1982, además del Ayuntamiento de Barcelona, pasó a colaborar el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y en los años posteriores diferentes empresas, instituciones y entidades como Todocolección, La Vanguardia, La Caixa, IberLibro, El Periódico e Ibusa, entre otras. En la edición de 1994 se inauguró en el cruce del paseo de Gràcia con la Gran Via la obra escultórica “Homenatge al Llibre”, obra de Joan Brossa y Josep Pla-Narbona. Allá mismo a partir de la edición de 1997 hasta la actualidad comenzó a celebrarse anualmente un homenaje a los escritores catalanes con la colocación de una placa al pie del monumento con los nombres y la firma de los homenajeados.
La entrada al siglo XXI puso en evidencia la pérdida progresiva de paradas, año tras año, debido al cierre de librerías de viejo, a la falta de relevo generacional, al auge del comercio digital, al desinterés por parte de un público más joven y a la competencia de otras ferias similares. Así, pasó de ocupar casi la totalidad del paseo de Gràcia a ocupar únicamente el tramo comprendido entre la Gran Via y la calle del Consell de Cent. Con tres cuartos de siglo a las espaldas resiste a pesar de todo a los nuevos tiempos y a los cambios de gustos logrando convertirse en la feria de libros de viejo más longeva del continente europeo.
Fotos: Brangulí, Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, Josep Losada (El Punt Avui), Paseo de Gracia.








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