lunes, 29 de junio de 2026

A los 100 años de la muerte de Gaudí


En el presente año 2026 se conmemora el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí i Cornet. Todo empezó el 7 de junio del año 1926. Como era habitual a las 17:30h salió de la Sagrada Familia, donde él tenía su taller y vivía desde hacía algunos meses, de camino hacia la iglesia de Sant Felip Neri, para rezar y entrevistarse con su confesor, Mossèn Agustí Mas i Folch. Tras bajar por la calle de Bailén, a las 18:00h atravesó la Gran Via. Se dice que en el momento de cruzar se detuvo en la entrevía para dejar pasar un tranvía que se aproximaba, pero sin embargo al dar un paso hacia atrás para esquivarlo no se dio cuenta de que justo otro tranvía de la línea 30 venía en sentido contrario. Tras el golpe recibido cayó al suelo en plena calzada. El tranviario bajó y se limitó a apartar al atropellado como si de un objeto que obstaculizaba el camino se tratara y siguió su ruta, a lo cual alegó distracción por parte de la víctima. Por su aspecto descuidado nadie lo identificó porque por la pobreza de la ropa que vestía creyeron que se trataba de un indigente, incluso no llevaba documentos, solamente un ejemplar de los evangelios y, según algunas crónicas, un número del diario “La Veu de Catalunya”.


No fue socorrido hasta que un Guardia Civil lo ordenó. Previamente fue trasladado en taxi al dispensario del número 37 de la ronda de Sant Pere, donde le diagnosticaron fractura de tres costillas, contusión cerebral y hemorragia de oído, además de tener afectado el corazón. Por tal motivo decidieron llevarlo al Hospital Clínic, pero finalmente optaron por el Hospital de la Santa Creu, donde fue alojado en la cama 19 de la sala común de Traumáticos o de Sant Tomàs. Al cabo de unas horas sus amigos y trabajadores de las obras de la Sagrada Familia echaron en falta su presencia y acabaron averiguando lo ocurrido. Tras ser identificado fue trasladado de inmediato a una habitación individual donde recibió los últimos sacramentos y cuidados. Falleció al cabo de tres días y fue enterrado en la capilla de la Mare de Déu del Carme de la cripta de la Sagrada Familia en medio de una impresionante manifestación de duelo ciudadano. Tenía 73 años de edad. Gaudí murió en parte víctima de sus propias distracciones, pues se decía que a menudo paseaba por la calle abducido y centrado en sus pensamientos, ignorando lo que sucedía a su alrededor. Pero también en parte pereció por culpa de la aporofobia, el clasismo y la insolidaridad ciudadana, ya que sólo fue socorrido por dos individuos y varios automóviles que por allá circulaban pasaron sin detenerse. ¿Habría sucedido lo mismo si Gaudí hubiese vestido elegante, distinguido y con ropas caras como un burgués? Cien años después, como podemos ver, las cosas no han cambiado demasiado, por no decir absolutamente nada.


Tras una breve crónica del suceso que se conmemora, no es intención hacer un resumen biográfico sobre Gaudí, repitiendo otra vez lo que tantas fuentes de información ya explican. Desde mi punto de vista personal y, por tanto, subjetivo y, claro está, discutible y mejorable, quisiera efectuar una valoración de lo que ha sido este arquitecto tan admirado y venerado mundialmente, aunque también ha tenido (y tiene) sus detractores.
En primer lugar, es considerado uno de los arquitectos más universales de la historia en tanto que sus obras, sus teorías y sus concepciones han trascendido fronteras, marcando un antes y un después. Su profunda conexión con la naturaleza, su dominio de la geometría reglada y su capacidad para integrar la ingeniería, el arte y la espiritualidad de forma atemporal han sido decisivos. Sin embargo, debe remarcarse que en su tiempo Gaudí fue a menudo criticado, satirizado e incomprendido, incluso tras su muerte fue olvidado y desprestigiado hasta que en los años cincuenta empezó a ser reivindicado curiosamente por personajes como Salvador Dalí y numerosos arquitectos racionalistas de la GATCPAC.
En segundo lugar, por su contribución a la arquitectura mundial es el tercer arquitecto del mundo con más obras catalogadas como Patrimonio de la Humanidad. El primer puesto lo ocupa Le Corbusier, con 17 obras, mientras que la segunda posición la ostenta Frank Lloyd Wright, con 8 obras. Gaudí tiene un total de 7: el Park Güell, el Palau Güell, la Casa Milà “La Pedrera”, la Casa Batlló, la Casa Vicens, la cripta de la Colònia Güell y la basílica de la Sagrada Familia.


En tercer lugar, Gaudí no creó de la nada, su obra es influencia de estilos arquitectónicos previos y de arquitectos anteriores a él. El neogótico, el arte islámico, mudéjar, clásico, griego,  persa e indio, el modernismo y el estudio de la naturaleza como fuente de inspiración de nuevas técnicas innovadoras fueron decisivos en la configuración de su estilo tan personal. En cuanto a los arquitectos de los cuales aprendió y aplicó sus técnicas debemos mencionar a Joan Martorell (por su concepto del espacio), Eugène Viollet-le-Duc (por la modernización y mejoras del estilo neogótico), Francisco de Paula del Villar (por su rigor técnico y por el ábside de Montserrat) y Lluís Domènech i Montaner (por su lenguaje modernista).
En cuarto lugar, integró elementos de la naturaleza en sus obras. Suyas son las frases donde él afirmaba que la originalidad consistía en regresar al origen y que el arquitecto del futuro debía de dedicarse a imitar la naturaleza. Partiendo de esta base abogó por el uso de figuras orgánicas inspirándose en formas, estructuras y procesos naturales. Concibió el ecosistema como la base para crear estructuras bellas y funcionales, combinando la estética con los principios funcionales de la naturaleza. Su arquitectura no sólo imitaba elementos del reino animal y vegetal sino también soluciones basadas en el entorno.


En quinto lugar, fue un arquitecto vanguardista en tanto que avanzado a su tiempo. La actual vigencia en pleno siglo XXI de sus ideas y su obra adelantadas a su época ha inspirado y sigue inspirando a numerosos arquitectos y artistas en la creación de obras contemporáneas. Usó el hormigón armado cuando entonces no era habitual, demostrando así la compatibilidad entre lo funcional y lo estético. Otro material recurrente era el hiero forjado. Entre sus técnicas y métodos merece destacar el uso que hizo de las maquetas tridimensionales para calcular las estructuras más complejas de sus edificios así como para obtener arcos y bóvedas perfectos, como también el uso de paraboloides hiperbólicos, hiperboloides y helicoides, consiguiendo así estructuras curvas complejas utilizando líneas rectas y encofrados sencillos. Muy típico en sus obras es el trencadís, un mosaico creado a partir de fragmentos desechados de cerámica, vidrio y mármol, como también la llamada volta catalana.
En sexto lugar, creó un estilo arquitectónico propio con un nuevo lenguaje. A pesar de que siempre lo han encasillado en el modernismo, su estilo se basó en la geometría reglada de la naturaleza, el naturalismo expresionista y elementos del gótico evolucionado. Algunos expertos muy atrevidos llegaron a definir a Gaudí como pre-racionalista, barroco o incluso noucentista por su especial sintonía con la ideología social, religiosa y catalanista. En resumen, el estilo arquitectónico de Gaudí era "de Gaudí".
En séptimo lugar, su estilo y su obra ha sido motivo de inspiración e influyente en arquitectos posteriores, tanto nacionales como del resto del mundo, tanto antiguos como contemporáneos. Por citar algunos nombres deberíamos mencionar a Álvaro Siza, Francisco Berenguer, Frank Gehry, Isidre Puig Boada, Joan Rubió i Bellver, Josep Canaleta, Josep Maria Jujol, Kenzo Tange, Óscar Niemeyer, Rafael Masó y Santiago Calatrava, entre otros.


En octavo lugar, más allá de la arquitectura, diseñó otros elementos como ahora sillas, taburetes, mesas, farolas, bancos, vidrieras, mosaicos, altares y custodias.
En noveno lugar, vivió su cristianismo y su ascetismo hasta el extremo, definiendo así su particular personalidad debida, según se cuenta, tras superar una grave enfermedad. Fue un hombre de profunda fe, muy religioso, espiritual y con una vida cotidiana definida por la sencillez y la devoción. Ya en sus últimos años de vida vivió prácticamente como un ermitaño, completamente absorto en el proyecto de la Sagrada Familia. De hecho en su arquitectura la imitación de formas naturales era para él una manera de acercarse al diseño perfecto de Dios, intentando así establecer en cada obra suya un puente entre lo humano y lo divino. Existe la anécdota de que a menudo paseaba por la calle en bata, alpargatas y comiendo una manzana, algo que a la burguesía de la época le sacaba de quicio al no ser capaces de comprender por qué alguien como Gaudí que disponía de suficiente dinero como para vivir de manera lujosa y acomodada prefería parecer un hombre pobre.
Y en décimo lugar, su pensamiento político fue y sigue siendo motivo de controversia. Se sabe que simpatizaba con el nacionalismo catalán y la Mancomunitat, a la vez que fue un fervoroso defensor de la lengua y la cultura catalanas. Aunque algunos sectores del catalanismo político han querido definirlo como independentista, él jamás manifestó abiertamente dicha posición. Tampoco quiso vincularse con ninguna formación política todo y el ofrecimiento que recibió. Hombre conservador y religioso, a su vez demostró repetidamente tener un gran compromiso social con las clases humildes y obreras, ayudando a los más desfavorecidos.


El centenario de la muerte de Gaudí se enmarca, junto al 150 aniversario del fallecimiento del ingeniero y urbanista Ildefons Cerdà, en el acontecimiento internacional de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura 2026. A ello, destacar también la visita de S.S. el Papa León XIV a Barcelona que bendijo la torre de Jesús de la basílica de la Sagrada Familia, que convierte esta iglesia en la más alta del mundo, así como la placa de homenaje y de restitución colocada en el número 665 de la Gran Via, a cargo del Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya y el Consell Antoni Gaudí, si bien la iniciativa tuvo origen vecinal.

Fotos: Centre de Documentació de l'Orfeó Català, Josep Brangulí, Pablo Audouard, Reus Digital, Ricard Opisso.

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