lunes, 2 de marzo de 2026

Barcelona y los Premios Goya: pasión por el séptimo arte


Barcelona desplegó una vez más la alfombra roja para acoger la ceremonia de entrega de los Premios Goya de cinematografía. Es la segunda vez en su historia que la capital catalana se viste de gala y pasa a ser anfitriona de un certamen cuyo propósito es reconocer lo mejor del séptimo arte español. Para ello días antes se instalaron en siete puntos distintos de la ciudad unas réplicas a gran tamaño de la estatuilla que representa el galardón: jardines de Salvador Espriu, parque del Fòrum, plaza de les Glòries Catalanes, recinto fabril de la Fabra i Coats, plaza del Portal de la Pau y a los pies del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). Y por supuesto, algunas de estas figuras que han servido para los aficionados de los selfies, han terminado vandalizadas por grupos independentistas. El motivo de tal acción (que era de esperar) fue luchar contra (lo que ellos aseguran ser) el genocidio cultural del pueblo catalán y contra la castellanización de los (llamados) Països Catalans. De tales “activistas” no se podía esperar menos, si bien afortunadamente las estatuas se limpiaron de inmediato para la ocasión. Con toda seguridad ninguno de ellos debía tener ni la mitad de la mitad de la capacidad artística e intelectual que tuvo el gran pintor Francisco de Goya.


Los Premios Goya son, a imitación de los Oscar de la academia de Hollywood y de los premios de otros países que ofrecen distinciones similares (Bafta en Reino Unido, César en Francia y David de Donatello en Italia, entre otros) unos galardones otorgados anualmente por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España con el propósito de premiar a los mejores profesionales en cada una de las distintas especialidades del cine español. La ceremonia de entrega tiene lugar entre finales de enero y principios de febrero. La primera edición tuvo lugar en el teatro Lope de Vega de Madrid el 17 de marzo de 1987 y en los años posteriores la capital de España ha sido habitualmente la sede principal. No fue hasta el año 2000 que se decidió cambiar de ciudad para hacerlo itinerante, por lo que Barcelona se convirtió en la anfitriona. Otros municipios que acogieron el certamen fueron Sevilla (2019 y 2023), Málaga (2020 y 2021), Valencia (2022), Valladolid (2024) y Granada (2025).


La primera gala en Barcelona, correspondiente a la XIV edición, tuvo lugar el 29 de enero de 2000 a las 11:00h de la noche en el Auditori, en la avenida Meridiana con Lepant, al lado del Teatre Nacional de Catalunya. Acogió a un total de 2.500 invitados tanto del mundo del cine como de la política, del arte, la cultura y otros ámbitos. Dirigida por la directora, realizadora y guionista de cine y televisión Rosa Vergés, fue presentada por la actriz, directora de cine, monologuista, guionista y productora Antonia San Juan. Como guionistas intervinieron también Rosa Vergés junto al periodista y crítico de cine Jaume Figueras. Entre las autoridades invitadas no faltaron el alcalde de Barcelona Joan Clos, el presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol y el (entonces) S.M. el Príncipe de España Felipe de Borbón, el cual ese mismo día cumplía 32 años de edad. Otras personalidades presentes fueron la actriz Aitana Sánchez-Gijón en calidad de presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, el (entonces) ministro de Educación y Cultura Mariano Rajoy, el conseller de Presidencia Xavier Trias, el conseller de Cultura Jordi Vilajoana, el portavoz socialista en el Parlamento catalán Pasqual Maragall, la ex ministra de Cultura Carmen Alborch y el secretario de Estado de Cultura Miguel Ángel Cortés. Destacar que el Goya honorífico fue para el director y productor Antonio Isasi-Isasmendi y que la película ganadora fue “Todo sobre mi madre”, dirigida por Pedro Almodóvar, la cual recibió un total de 7 estatuillas de las 14 nominaciones.


La segunda gala celebrada en Barcelona, la XL edición de los Premios Goya, tuvo lugar el pasado sábado día 28 de febrero en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona (CCIB), en el recinto del Fòrum, con más de 2.000 invitados. Ello coincidió precisamente con el 40 aniversario de la creación de este singular galardón. Una de las personas invitadas de talla internacional fue la actriz (y activista) Susan Sarandon, la cual fue invitada a visitar los yacimientos de “El Born Centre de Cultura i Memòria” junto al presidente de la Generalitat de Catalunya Salvador Illa. El motivo de su presencia fue la recepción del Premio Goya Internacional. La gala fue presentada por la cantante, actriz de voz y escritora Rigoberta Bandini y el actor Luís Tosar. Como autoridades invitadas destacaron, entre otras, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, el presidente de la Generalitat de Catalunya Salvador Illa, la presidenta del Congreso Francina Armengol, el alcalde de Barcelona Jaume Collboni, la vicepresidenta segunda del Gobierno Yolanda Díaz, el ministro de Cultura Ernest Urtasun, el ministro de Transformación Digital Óscar López, el ministro de Industria Jordi Hereu, la consellera de Cultura Sònia Hernández, el secretario de Estado de Cultura Jordi Martí y la presidenta de la Diputació de Barcelona Lluïsa Moret.


El Goya honorífico fue a manos del director y guionista Gonzalo Suárez mientras que la película ganadora fue “Los domingos”, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, cinta que recibió un total de 5 estatuillas de las 13 nomnaciones. Merece destacar la acertada intervención del presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España Fernando Méndez-Leite, el cual hizo un balance de los que ha sido este certamen a lo largo de sus 40 años de existencia y cómo ha evolucionado la industria cinematográfica española.


Inevitable es tener que remarcar algo tan evidente como que ésta última edición de los Premios Goya ha sido, sin lugar a dudas, la más politizada de todas hasta el momento, una ceremonia cinematográfica convertida en pura plataforma partidista. Nadie está negando en absoluto el derecho a reivindicar y a expresar libremente y abiertamente los sentimientos políticos así como denunciar las numerosas injusticias que, desgraciadamente, suceden a diario en nuestro mundo. Nada más noble resulta condenar las guerras, los genocidios, las tiranías y las desigualdades sociales a cambio de luchar y apostar por un mundo mejor. Sin embargo, por coherencia y sentido común, que no por imposición, cada cosa debería de ocupar su propio lugar y en su momento oportuno, por lo que una gala dedicada al cine debería de tratar exclusivamente sobre todo lo relacionado con el séptimo arte, nada más.


Con toda probabilidad la gala de los Premios Goya regresará a Barcelona en un futuro nada lejano, pues la ciudad siempre ha apostado por la industria cinematográfica en todos sus aspectos, a la vez que muy frecuentemente ha sido el plató de muchas películas tanto de producción nacional como internacional. A ello, la materialización a partir del año 2028 del Catalunya Media City en la antigua central térmica de las Tres Xemeneies, en Sant Adrià de Besòs, un hub internacional del sector audiovisual, digital y de videojuegos, será decisivo tanto en la producción y creación como en la celebración de certámenes.

Fotos: Academia de Cine, Carles Ribas, GTRES, Europa Press, Heraldo de Aragøn, Xavier Torres Bachetta.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Barcelona 2026: Capital Mundial de la Arquitectura


Barcelona se ha convertido en el presente año en la Capital Mundial de la Arquitectura gracias a una designación otorgada por la UNESCO junto con la Union Internationale des Architectes (UIA). Ambas instituciones crearon este título en 2018 con el objetivo preservar el patrimonio arquitectónico en el ámbito urbano. La primera ciudad designada fue Río de Janeiro (Brasil) que lo celebró en 2020, seguida de Copenhague (Dinamarca) la cual lo desarrolló en 2023. En 2021 una colaboración conjunta entre el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMAS), el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya hizo posible la candidatura de la capital catalana. En asamblea de la UIA celebrada en Río de Janeiro el 28 de julio del citado año se decidió por amplia mayoría elegir a Barcelona como la próxima sede del 2026 tras Copenhague. Para Barcelona ello supuso un reconocimiento al legado, la capacidad urbana innovadora y al compromiso de la ciudad en aspectos fundamentales como son la sostenibilidad, lo social y lo cultural. En 2024 se creó la Oficina Técnica de Barcelona 2026 Capital Mundial de la Arquitectura, integrada por profesionales del Ayuntamiento de Barcelona y de la Fundació Mies van der Rohe, los cuales trabajaron conjuntamente en la organización, la coordinación, la producción, la promoción y la comunicación del programa, juntamente con la Generalitat de Catalunya y el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, con el objetivo de garantizar el correcto desarrollo del evento. Terminado el certamen la capital de la China, Beijing, tomará el relevo en 2029, pues el acontecimiento tiene carácter trianual.


Abierto no solo a profesionales de la materia sino también a todo el público en general por su carácter divulgativo, supondrá el desarrollo de más de 1.500 actividades entre el 12 de febrero y el 13 de diciembre, es decir, entre Santa Eulàlia y Santa Llúcia, con el apoyo de 170 entidades culturales, educativas y vecinales, así como el uso de numerosos escenarios como son centros cívicos, bibliotecas, mercados municipales, museos y también calles y plazas de la ciudad. En este sentido, se trata de una propuesta descentralizada, plural y arraigada en los barrios que hace visible tanto la riqueza patrimonial arquitectónica como el dinamismo vecinal. Por este motivo, las actividades se despliegan en los diez distritos de Barcelona, cada uno con una sede de referencia en un edificio singular que actúa como punto de información y encuentro del evento: el Mercat del Born en Ciutat Vella, la Biblioteca de Fort Pienc en l’Eixample, La Lleialtat Sansenca en Sants-Montjuïc, el Centre Cívic Joan Oliver “Pere Quart” en Les Corts, el Dipòsit del Rei Martí en Sarrià-Sant Gervasi, la Seu de Districte en Gràcia, la Casa de les Altures en Horta-Guinardó, el antiguo Institut Mental de la Santa Creu en Nou Barris, el antiguo Canòdrom Meridiana en Sant Andreu y la antigua fábrica Oliva Artés (MUHBA) en Sant Martí. Entre las distintas actividades para todas las edades se han programado rutas, debates, conferencias, mesas redondas, exposiciones, visitas guiadas, espectáculos, talleres, jornadas de puertas abiertas y propuestas varias que conecten la arquitectura con disciplinas como son el cine, el teatro, la danza y la música.


Acontecimiento destacado será la celebración del Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026, que ya llega a la 29ª edición y se llevará a cabo en el recinto de la Fira de Barcelona y en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB) entre el 28 de junio y el 4 de julio. La inauguración se celebrará en las Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs. Cabe recordar que será la segunda vez que Barcelona lo acoge, la primera fue en la 19ª edición en 1996. Bajo el lema “One today, one tomorrow” (“Un presente, un futuro”) se tomará a Barcelona “como ejemplo de la relación de la ciudad y su arquitectura para debatir sobre un futuro viable y sostenible” a la vez que se explorarán cinco ejes clave: ciudades saludables, sostenibilidad climática, diversidad e inclusión, transformación digital y resiliencia territorial. La idea principal sobre la cual girarán los debates, bajo el título “Becoming. Architectures for a Planet in Transition” (“Devenir. Arquitecturas para un planeta en transición”) reunirá a más de 200 arquitectos, urbanistas y expertos de todo el mundo, seleccionados por la relevancia de sus contribuciones, su diversidad disciplinar, su representatividad y su compromiso con una arquitectura capaz de responder a las necesidades reales, para aportar sus reflexiones personales.


Como sede principal de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026 se decidió la antigua sede de la Editorial Gustavo Gili, obra de los arquitectos Francesc Bassó y Joaquim Gili, construida entre 1954 y 1961, de estilo racionalista, ubicado en el número 87-89 de la calle del Rosselló, en la Nova Esquerra de l’Eixample. En 1961 ganó el Premio FAD de Arquitectura, en 2016 la editorial trasladó su sede a la Casa Heribert Salas (Via Laietana, 47) y en 2021 el Ayuntamiento de Barcelona compró el edificio para convertirlo en un centro de referencia cultural y pedagógico, albergando el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) y el Institut Municipal d'Educació de Barcelona (IMEB). En su interior acoge una maqueta a escala 1/5.000 de 84 metros cuadrados impresa en 3D mediante 1.204 piezas llamada “Pla de Barcelona 2026-2035”. Paralelamente, otro legado será la rehabilitación de las medianeras de diez edificios ubicadas en distintos barrios de la ciudad impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundació Mies van der Rohe.
El evento coincide precisamente con el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí y los 150 años del también fallecimiento del urbanista Ildefons Cerdá, dos personajes clave e ineludibles de la historia de la arquitectura y del urbanismo barcelonés, respectivamente, del último siglo y medio. A ello también se hará referencia a los 25 años del traspaso del arquitecto Ignasi de Solà-Morales y al centenario del nacimiento de quien fue arquitecto municipal Oriol Bohigas.

 
A lo largo del curso se publicarán en el presente blog diversos artículos relacionados con este certamen internacional que, una vez más, vuelve a colocar a Barcelona en el mapa del mundo, ahora como punto de encuentro para el debate arquitectónico, cultural y urbano en el contexto actual. Inevitablemente hablaré desde una perspectiva personal de urbanismo, de arquitectura, de Gaudí y de Cerdà, entre muchas otras cosas.

Fotos: Ajuntament de Barcelona, Batlleiroig, Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA 2023, Isaac Carbonell, Pere Francesch.

sábado, 14 de febrero de 2026

Cinemes Verdi: cien años de exhibición cinematográfica y de cultura barcelonesa (1926-2026)


Los Cinemes Verdi cumplen un siglo de existencia. Más allá de un conjunto de salas de proyección cinematográfica, son una institución tanto del barrio de Gràcia como de Barcelona, un elemento identitario y referente cultural ineludible. Sin embargo ello no siempre fue así, pues la etapa dorada todavía vigente es contemporánea, ya que sus inicios y años posteriores fueron bastante humildes y con apenas nada destacable. Si efectuamos un breve repaso de su historia deberíamos remontarnos a finales del siglo XIX cuando una escisión de socios del Fomento Voluntario fundaron el Fomento Protector de la Villa de Gracia, conocido también como Sociedad Coral La Alianza Graciense, establecida en la calle de la Encarnació. Adquirieron una finca en el número 32 de la calle Ample, un espacio donde el médico y alcalde de Gràcia Modest Casals i Leonor tuvo su residencia. En 1893 en el jardín de dicha finca se construyó un pequeño teatro que, tras varias denominaciones, adoptó el nombre de Moratín. Ya a inicios del siglo XX se ofrecía teatro y cine. La calle Ample pasó a llamarse de les Monges y en 1907 Verdi en homenaje al compositor italiano. El 11 de febrero de 1926 el antiguo Moratín dio paso al Salón Ateneo Cine, dedicado exclusivamente a la proyección de películas. En 1932 cambió su nombre a Cine Ateneo, en 1933 pasó a llamarse Cinema Trébol y finalmente en 1935 se denominó Verdi, nombre con el que nos ha llegado hasta la actualidad.


Tras estallar la Guerra Civil la escasez alimentaria motivó la habilitación en sus instalaciones el primer restaurante infantil de Barcelona, con capacidad para 2000 niños y niñas. Ello sucedió el 19 de junio de 1938 y fue promovido por la Conselleria d’Economia de la Generalitat de Catalunya en colaboración con la Comissió Interventora d’Espectacles Públics, la cual cedió varios cines de la ciudad a la Comissió Interventora de la Indústria Gastronòmica para adaptarlos como comedores infantiles. Finalizada la contienda la sala continuó con su función de comedor social, si bien ahora en manos del Auxilio Social. El 20 de noviembre de 1944 volvió a funcionar como cine con una oferta de reestreno que incluía el No-Do, dos películas y esporádicamente algún cortometraje infantil de dibujos animados. No había espectáculo de vairetés. Durante unos años la programación era idéntica a la ofrecida por el cine Proyecciones (en la calle Gran de Gràcia) una semana antes. Llegados a los años sesenta la sala se sometió a una modernización general para mejorar la confortabilidad, la proyección y el sistema de sonido. Tras unas obras de reforma iniciadas en verano de 1963 el cine Verdi reabrió sus puertas el 28 de octubre siguiente. Al cabo de tres años, el 12 de julio de 1966 la sala dotó de aire acondicionado Carrier.


Con la decadencia de los cines de reestreno y el auge del vídeo tenía previsto cerrar definitivamente en 1982. Fue entonces cuando el 1 de enero de 1983 los empresarios Enric Pérez y Joan Pol, propietarios del cine Moderno, se interesaron en salvarlo y decidieron tomar las riendas de la sala de proyecciones con el propósito de remontar la rentabilidad del cine mediante una nueva oferta alejada del llamado cine comercial convencional. Por ese motivo ambos decidieron ofrecer una programación de repertorio, con la recuperación de películas clásicas y la emisión de ciclos dedicados a los distintos géneros. De lunes a jueves los filmes eran más serios y de viernes a domingo más familiares. A ello, también pretendieron que se integrara en la vida sociocultural del barrio de Gràcia, por ejemplo participando en las fiestas u otros actos festivos así como muestras, festivales, ciclos y presentaciones de películas. En un año se doblaron las recaudaciones y en 1985 se triplicaron.



Con el auge de las multisalas en 1986 el cine se sometió a una remodelación y, tras una reforma de la vieja sala, el 23 de octubre de 1987 reabrió como Multicines Verdi con 3 salas de proyección. La sala 1 (315 localidades) ocupaba lo que fue la antigua platea, mientras que las salas 2 y 3 (139 y 106 localidades, respectivamente) surgieron de la reforma del anfiteatro. Fue el momento en que Enric Pérez y Joan Pol se separaron, quedando el primero como responsable. Desde entonces, su oferta de repertorio dio paso a la exhibición de películas de arte y ensayo, independientes y alternativas, generalmente exhibidas en versión original subtitulada. Ello cambió el perfil del público acostumbrado al cine comercial por otro más especializado en este tipo de productos. En 1988 el número de espectadores aumentó notablemente y a partir de 1990 pasó a ser motor de transformación del barrio. En 1989 la sala 1 acogió la ceremonia de entrega de los Premis Sant Jordi de Cinematografia.


El notable éxito de público motivó una nueva reforma y ampliación que culminó en 1992 con la apertura el 9 de octubre del citado año de dos salas más (sala 4 con 192 butacas y sala 5 con 80) aprovechando una antigua sala de baile ubicada en la planta superior. En ese mismo año la sala 1 acogió nuevamente la gala de los Premis Sant Jordi de Cinematografia. Con miras de ampliar el negocio el 12 de septiembre de 1995 fueron inaugurados los Cinemes Verdi Park, situados en el número 49 de la calle de Torrijos.
Con la llegada del siglo XXI llovieron los reconocimientos. En 2002 los Multicines Verdi ganaron el primer premio Europa Cinemas a la mejor sala europea, en 2009 fue nombrada mejor sala de cine de Barcelona por la revista Time Out y en 2013 recibió la Medalla d’Honor de Barcelona en reconocimiento a su trayectoria en el campo de la difusión cinematográfica y su oferta de cine de calidad alejada de los circuitos comerciales.


El aumento del IVA de los cines del 8% al 21% ocasionó una fuerte crisis, lo cual obligó a que Enric Pérez negociara con Comerç y Cultura para evitar el cierre. Finalmente la distribuidora A Contracorriente Films de la mano de su fundador, Adolfo Blanco, evitó la clausura con la compra del edificio, lo cual garantizó la continuidad del negocio. En la actualidad, más allá de la proyección de películas, las salas ofrecen programaciones especiales como el miércoles cultural, el jueves de los imprescindibles, la fiesta del espectador, las matinales de ópera y ballet y el BCN Film Fest. Aparte se incluyen promociones especiales como el día del espectador, la posibilidad de reservar una de las sala de proyección de manera privada, así como proyección de matinales y la obtención un carnet que ofrece ventajas varias (Amics del Verdi). A todo ello, dispone de un canal de televisión (Verdi TV) que ofrece una selección de cine clásico, de autor y documentales. Llegados al centenario, durante el presente 2026 se prevé la celebración de distintos actos que incluyen un libro conmemorativo, proyecciones especiales en bibliotecas y una colección de títulos históricos en la plataforma 3Cat. El Ayuntamiento de Barcelona colabora con una aportación económica afirmando textualmente que el objetivo es “poner en valor la trayectoria de los Verdi como referente cultural y espacio de cohesión social, abierto e inclusivo”.


En el espacio contiguo, antes ocupado por un supermercado de la cadena SPAR, la actual responsable, Paz Recolons, afirmó que se construirán dos salas más previstas a abrir el próximo mes de octubre en el marco del centenario, con lo cual el conjunto tendrá una capacidad total para 1750 butacas. Ello será todo un desafío teniendo en cuenta el cierre de salas de cine durante estos últimos años.

Fotos: Arxiu Josep Maria Contel, Arxiu Municipal de Barcelona, Barcelona Secreta, Biblioteca Filmoteca de Catalunya, Cinemes Verdi, Enric Pérez Font, Sara Soteras, Vicens Giménez.

viernes, 6 de febrero de 2026

Fernando Esteso, más allá del destape


Recibimos con tristeza el reciente traspaso el pasado día 1 del presente mes de febrero del actor, cantante y humorista Fernando Julián Esteso Allué, conocido artísticamente como Fernado Esteso, a los 80 años de edad. Todo un icono de una época muchas veces junto al actor y compañero Andrés Pajares por sus papeles en las películas llamadas “de destape”, un término acuñado por el periodista Àngel Casas que hace referencia al cine erótico humorístico producido tras la muerte de Franco y que se prolongó hasta entrados los años ochenta. Más allá de este subgénero de culto que tan rentable fue por las circunstancias del momento, jamás dejó de ser un buen artista con un carisma y una personalidad bien definidos. Durante muchos años injustamente subvalorado y encasillado, el paso del tiempo lo reivindicó y ubicó en el lugar que merecía estar hasta el punto de que la historia del cine español no podría explicarse sin efectuar una parada ineludible en una figura como la de Fernando Esteso.
No es objetivo del presente artículo hacer un repaso de su vida y su obra, algo de lo que hay numerosas referencias, sino que en base a los objetivos de este blog merece la pena recordar su paso por Barcelona, una ciudad con la cual mantuvo una buena relación y agradables recuerdos. En la capital catalana actuó en dos películas “de destape” allá rodadas: “Virilidad a la española” (1977), acompañando a Bárbara Rey, Mónica Randall y Florinda Chico en el reparto; y “Los bingueros” (1979), junto a Andrés Pajares, Antonio Ozores y Norma Duval. A modo de curiosidad, el gran éxito de ésta película obligó a retrasar el estreno nada menos de "El imperio contraataca".


Precisamente residiendo en esos años en Barcelona por motivos profesionales, bajo un claro contexto de reivindicaciones políticas y sociales, su estancia coincidió con una huelga en una empresa del barrio del Carmel. Desde el PSUC se quiso hacer una recolecta y para ello se contactó con él por si quería colaborar mediante una actuación, ya que era conocido por sus películas. Tras aceptar de buen grato Fernando Esteso actuó con mucho éxito de público en el escenario de los Lluïsos d’Horta, algo de lo que siempre se le agradeció.
Entre 1997 y 2001 residió en el paseo marítimo de Castelldefels, donde era habitual verlo en la zona llamada Playafels. Allá frecuentó numerosos bares, restaurantes y zonas de ocio.
En 2011 fue invitado especial en el programa “Toni Rovira y Tú”, un magazine nocturno dirigido y presentado por el presentador de televisión, locutor de radio, pintor y showman Antoni Rovira Giró, cuyos estudios se hallan en el barrio del Poblenou.


En 2017 rodó con el director Agustí Villaronga en Barcelona la película “Incierta gloria”, encarnando el personaje de Molinero. En ese mismo año compartió escenario con la vedete de revista Lita Claver “La Maña” en el teatro Apolo con el espectáculo de music hall “Un reencuentro inolvidable”, exhibida entre el 22 de diciembre y el 14 de enero de 2018. Curiosamente ambos eran amigos desde la infancia cuando contaban con tan sólo 8 años de edad, pues ella formó parte de la compañía de artistas de Lázaro Esteso, el padre de Fernando Esteso. En la última función “La Maña” se retiró definitivamente de los escenarios tras 67 años de carrera en una emotiva y ovacionada fiesta en la que Fernando Esteso, compañero de reparto, no faltó.
El 9 de noviembre de 2018 fue invitado en la cena de Esport Solidari, una fundación privada que ayuda tanto a jóvenes como a niños en situación de vulnerabilidad a través del deporte. Este evento, celebrado en el Hotel Plaza reunió además a numerosas personalidades del deporte, la cultura y la sociedad en Barcelona.
El 16 de septiembre de 2023 en la octava edición del B-Retina, en el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà, fue galardonado con el con el Golden Ticket en reconocimiento a toda su carrera. El certamen, celebrado en el Auditori de Sant Ildefons, incluyó la proyección de la película de Mariano Ozores “Al este del oeste” (1984), pieza cómica donde Fernando Esteso interpreta al “Forastero”. Durante ese mismo año volvió a rodar una vez más con el director Agustí Villaronga en Barcelona, esta vez para encarnar el personaje de Tío Ramón en “Loli Tormenta”.


En sus estancias barcelonesas fue cliente habitual del restaurante “El rincón del artista”, situado en el número 105 de la calle Nou de la Rambla, a tocar con el Paralelo. Ello no fue casualidad, pues el local, de ambiente bohemio, es punto de encuentro habitual tanto de artistas teatrales como de personajes famosos de distintos ámbitos. Otro espacio al que acudió fue el restaurante Amigó, en el número 181 de la calle de Tamarit, donde tomaba el tradicional vermut con anchoas de L’Escala. También visitó en numerosas ocasiones la desaparecida sala de fiestas Emporium, en el número 4 de la calle de Muntaner. Al salir de madrugada se dirigía a una taberna cercana donde ofrecían un porrón de cava y tortilla de patata casera recién hecha.
Fernando Esteso, aragonés de nacimiento, nacido en Zaragoza en 1945 y descendiente de una familia dedicada a las variedades, deja un currículum con un total de 45 películas, la última “Torrente, presidente”, dirigida por Santiago Segura, que se estrenará póstuma, además de tres álbumes de estudio, numerosas interpretaciones teatrales, el guión y la dirección de una película. Hasta siempre, vuela alto y gracias por haber formado también parte de la historia de Barcelona. Una risa para la eternidad.


Fotos: B-Retina, Carles Ribas, Flixolé, Meritxell Vallvé, Valentí Enrich.

viernes, 23 de enero de 2026

El metro de Barcelona también tuvo su crónica negra (hablando de accidentes ferroviarios)


Estos días son noticia los desgraciados accidentes ferroviarios acaecidos aquí en España, por lo que el año 2026 se estrena con dos crónicas negras. El pasado día 18 del presente mes en Adamuz (Córdoba) un tren de la compañía Iryo que realizaba el trayecto Málaga-Madrid descarriló e invadió la vía contigua, provocando la colisión y el descarrilamiento de otro tren Alvia de Renfe, que justamente circulaba en sentido contrario con destino a Huelva. Por el momento hay contabilizados 45 fallecidos. Dos días, después, a las 21:00h de la noche del 20 un tren de la línea R4 de Rodalies Renfe chocó contra un muro de contención de la autopista AP-7 que cayó sobre las vías, provocando el fallecimiento del maquinista más 37 heridos, 5 de ellos en estado grave.
Dichos accidentes me llevan a recordar que el metro de Barcelona también tuvo un suceso ferroviario en el cual hubo víctimas mortales. Fue el peor de su historia y sucedió en 1975. A las 20:45h del 30 de octubre del citado año, dos convoyes de la Línea V (actual L5) colisionaron en la estación “Virrey Amat”. El suceso se dio cuando el tren del turno 8 salió de la citada estación en dirección "Horta" y por razones extrañas se detuvo y empezó a retroceder rápidamente ayudado por la pendiente de ese tramo ferroviario hasta chocar con el tren del turno 9 que hacía su entrada en la estación. El coche de cola del primer tren y el coche motor del segundo quedaron destrozados y en el resto del convoy se rompieron puertas, barras y cristales. Los pasajeros forzaron algunas puertas y pudieron escapar, mientras que otros tuvieron que ser evacuados por miembros de la Cruz Roja.


Como resultado murió en el acto el conductor del segundo convoy (Enrique Cuartero) y resultaron heridas 200 personas, de las cuales 77 fueron enviadas al Hospital de Sant Pau, 29 al dispensario de Horta, 2 en la Clínica Delfos, 2 en el dispensario de Sant Andreu, 3 en el ambulatorio de la Seguridad Social de Sant Andreu, 4 en el Hospital de la Cruz Roja, 11 en la Clínica La Alianza, 13 en el Hospital Clínic, 8 en la Clínica Victoria y 51 en la Residencia Sanitaria Francisco Franco (actual Hospital de la Vall d’Hebron). En particular el Hospital de Sant Pau activó el llamado “Plan de Catástrofe”, consistente en activar unos mecanismos de movilización de personal y habilitación de servicios en base a plan previsto y bajo unas instrucciones previamente estudiadas para casos de emergencia, cuyo grado depende del número de heridos y de personas que precisan asistencia, así como de la gravedad de los casos planteados. Poco tiempo después 88 personas permanecieron ingresadas durante más tiempo en los distintos centros hospitalarios y el resto pudieron regresar a sus domicilios.


El servicio de metro de la Línea V quedó interrumpido entre las estaciones de “Horta” y “Campo del Arpa” y sustituido por autobuses entre “Virrey Amat” y “Sagrera” y entre “Campo del Arpa” y “Horta”. El día 1 de noviembre siguiente se pudo restablecer con normalidad. El incidente se atribuyó a un fallo del sistema de frenado, momento en el que se intentaron ver defectos en los entonces nuevos trenes de la serie 1000, pero eso es algo que nunca pudo demostrarse a pesar de las investigaciones realizadas por parte de los técnicos del Ferrocarril Metropolitano de Barcelona y por dos comisiones nombradas por el juzgado instructor y el Ministerio de Obras Públicas. El conductor superviviente del primer tren, Vicente Ferrero, que padeció una crisis emocional, explicó textualmente que “no sé cómo ha pasado. El tren iba hacia delante y ha caído. Para mí, ha sido un fallo de los frenos”. Él mismo intentó en repetidas ocasiones frenar la marcha del tren sin lograrlo. De los cuatro frenos que disponían los trenes de la serie 1000, tres eran automáticos y uno manual, funcionando este último como un freno de automóvil y entrando en funcionamiento si la velocidad es mínima o se halla el tren parado. Cuando el conductor accionó el freno manual el convoy iba a cierta velocidad debido a la gran pendiente del tramo ferroviario (entrada al túnel dirección “Horta”), de 42 milésimas.


Ninguno de los otros tres frenos llegó a funcionar, tampoco el que anula la tensión a todas las válvulas e impide que el convoy avance, ni siquiera los aparatos de alarma del interior de los coches que los pasajeros accionaron. El dispositivo manual situado en la parte superior de la palanca del freno manual que al dejar de presionarse detiene el convoy a los pocos segundos tampoco tuvo efecto alguno. En cuanto al segundo tren, no funcionaron los frenos ni el motor, pues de haber sido así hubiesen posibilitado frenar con la marcha atrás y evitar la tragedia.
Al cabo de un mes, el 25 de noviembre, uno de los pasajeros, Ángel Higueras Carrión, de 67 años, acabó falleciendo en la Residencia Sanitaria Francisco Franco. Por este motivo la asociación de vecinos del barrio de Horta publicó un escrito manifestando preocupación ante las causas y las consecuencias del accidente: “El público en general sigue esperando una información completa sobre el estado y el número de víctimas y sobre las causas del accidente. Las víctimas del accidente continúan en una situación insostenible, debido al estado de total inseguridad en que se las mantiene. Esta situación se ve agravada por la triste circunstancia de la muerte de uno de los accidentados, don Angel Higueras, vecino de Horta”.


Aparte de éste accidente ferroviario, en el metro de Barcelona se han producido otros, si bien no hubo en ninguno de ellos, afortunadamente, víctimas mortales: el 17 de abril de 1968, en “Sans” (actual “Plaça de Sants”) de la Línea I (actual L1) un convoy que iniciaba la marcha en dirección “Santa Eulalia” fue alcanzado por otro tren que en aquel momento entró en la estación, ocasionando 121 heridos; el 16 de septiembre de 1978 en la estación “San Ildefonso” (actual “Sant Ildefons”) de la línea V (actual L5) un tren quedó empotrado al final de vía por un fallo humano, quedando el maquinista aprisionado en la cabina, el cual sólo sufrió lesiones leves; el 9 de octubre de 1995 otro convoy de la L5 también se empotró pero en la estación “Vilapicina” debido a un error en la regulación de las agujas que llevó a dicha unidad hacia una vía muerta, con el resultado de 26 personas heridas; el 23 de diciembre de 1997 un tren de la L1 descarriló a la salida de la estación “Torras i Bages” sin ocasionar daños humanos; el 31 de octubre de 2004 en la estación “Vall d'Hebron” de la L3 cuando un convoy ascendente colisionó contra otro que efectuaba cambio de vía en la cochera de Sant Genís, con el resultado de 34 personas heridas, incluido el conductor de uno de los trenes; el 9 de diciembre de 2009 un tren de la L1 descarriló al salir del depósito de La Sagrera antes de iniciar servicio sin causar daños personales ni materiales; y y el 9 de abril de 2015 un convoy de la L5 descarriló en la estación “Vall d’Hebron” sin provocar herido alguno.


En relación a los vigentes accidentes ferroviarios, España está sufriendo las consecuencias de una mala gestión ferroviaria. En los años 80 del pasado siglo el Gobierno entonces vigente tuvo la “brillante” idea de clausurar más de 3.000 kilómetros de líneas de ferrocarril al considerar que no eran rentables. Como consecuencia se agravó la llamada aerocora o “España vaciada” frente a la dasicora que incluye la periferia costera y el centro, es decir, un mayor desequilibrio territorial. Se perpetuaba así un modelo económico basado en el automóvil y en la marginación del transporte público que, si bien funcionó durante el llamado Desarrollismo de los años 60 y 70, ya había quedado obsoleto, tal y como lo demostraban las políticas del resto de países europeos en materia de movilidad tras las crisis del petróleo de 1973 y 1979. La era del tren de alta velocidad ha llevado al país a ser líder y referente mundial, con una red sólo superada por la China, si bien ello ha sido en detrimento al tren convencional. Sin embargo, los sucesivos Gobiernos españoles siempre han presumido que jamás en la historia de España se había invertido tanto dinero en ferrocarril como en este siglo. Cierto, efectivamente disponemos de unas faraónicas, espectaculares y modernas infraestructuras para trenes que pueden circular a 300 km/hora.


Mientras tanto, el ferrocarril convencional que tanto ha contribuido (y podría seguir contribuyendo) al reequilibrio demográfico y económico, además de a una movilidad más sostenible, ha visto extinguir los servicios nocturnos (el expreso y el tren hotel de antaño) y convertir los servicios regionales, de media y larga distancia en testimoniales, sin perspectiva de incrementar su oferta. Tramos de vía única y/o sin electrificar que recuerdan tiempos pretéritos todavía esperan modernizar su infraestructura para hacer del tren un transporte público competitivo y de calidad. En cuanto a los servicios de cercanías, conurbaciones de elevada densidad de población como Madrid y sobretodo Barcelona viven resignadas desde hace décadas a las incidencias, los retrasos, las averías y a una oferta insuficiente que, de verse reforzada, posibilitaría convertir las líneas en un auténtico metro regional. Europa, que tanto ha mimado el ferrocarril convencional, es el referente a seguir. Allá, el tren de alta velocidad sólo existe en aquellos corredores realmente rentables. Aquí, en cambio, ha sido el capricho de quienes lloriqueaban porque decían sentirse menos, un “café para todos” sobre raíles que ni siquiera ha sido capaz de cohesionar España como se había creído.


Las estadísticas indican que en este primer cuarto del siglo XXI que llevamos España ha sufrido 41 accidentes considerados graves, con personas heridas y víctimas mortales, debiéndose remarcar que desde el año 2018 los accidentes ferroviarios han aumentado un 142% y los descarrilamientos un 214%. En el presente 2026, en tan solo 22 días de este nuevo año se han producido 4 accidentes con un balance de 46 fallecidos y 335 heridos. Sin duda es urgente reflexionar y tomar medidas inmediatas en el asunto. Descansen en paz maquinistas y usuarios cuyas vidas han quedado interrumpidas a la vez que transmito a sus familiares mis más sinceras condolencias. Que el peso de la justicia recaiga y castigue sobre los responsables de estas tragedias.

Fotos: Alberto Estévez, Cadena Ser, Casa de S.M. el Rey, J.J. Guillén (EFE), Pere Batlle, Pérez de Rozas, Quique García (EFE), Susana Vera (Reuters).

sábado, 17 de enero de 2026

Una plaza para Silvestre Sánchez Sierra


Iniciamos el año 2026 recordando a la figura de Silvestre Sánchez Sierra, fallecido el 5 de diciembre del pasado 2025 a los 88 años de edad, conocido principalmente por haber sido el propietario del célebre restaurante Salamanca, en el barrio de la Barceloneta. A petición popular de varios lectores del presente blog y tras haber efectuado un repaso de su trayectoria tanto profesional como humana, finalmente he considerado que, efectivamente, el citado personaje merece un artículo de reconocimiento.
Si hacemos un repaso a su biografía este empresario nació en 1937 en Aldearrodrigo (Salamanca). Su familia se dedicaba al pastoreo. Siendo el cuarto de seis hermanos, ayudó desde pequeño a sus padres en distintas tareas. Tras haber cumplido el servicio militar quiso cambiar de vida y vio la necesidad de estudiar, por lo que logró ingresar en la Policía Nacional, profesión de la cual nunca tuvo vocación pero le permitió abrirse caminos y entablar relaciones sociales. Con su sueldo pudo ayudar económicamente a su familia mejorando su calidad de vida. En 1963 lo destinaron a Barcelona, ciudad donde compaginó su labor policial con la de empleado en El Corte Inglés los días que libraba, llegando a ascender de categoría.


El 28 de abril de 1969, tras haber ahorrado 600.000 pesetas de la época adquirió el antiguo bar Can Rosith, ubicado en la calle del Almirante Cervera (actual Pepe Rubianes), en el barrio de la Barceloneta, junto con un socio, su esposa Lorena González y su hermano Modesto. Tras unas reformas fue rebautizado como Bar Salamanca, después Restaurante Salamanca, en honor a su tierra natal. Como empleados suyos él contó con sus hermanos y sobrinos, además de gente de su pueblo y otros conocidos, hasta el punto de formar un ambiente familiar. A medida que el negocio iba dando sus frutos, no sin grandes sacrificios y mediante préstamos bancarios para acondicionar el local, comprar mercaderías y pagar a los proveedores, aquél humilde bar y casa de comidas creció con la adquisición y fusión de los locales anexos y el edificio entero del bar hasta convertirlo en un establecimiento con una gran terraza a pie de playa y seis salones con diferente capacidad, ambientación y privacidad: Salón Andalucía, Salón Barcelona, Salón Cataluña, Salón Galicia, Salón Gemelos y Salón Salamanca Nuevo. En total una capacidad para 495 comensales.


Como resultado se dio lugar a un restaurante marisquería de cocina tradicional mediterránea a la vez con productos salmantinos donde trabajan 150 personas y 80 camareros coordinados por 8 jefes de sala. El prestigio llegó hasta el punto de convertirse en punto de congregación de numerosos personajes famosos tanto nacionales como internacionales del mundo de la política, las letras, el espectáculo, la pintura, el cine, la música, el deporte, la sociedad y la tauromaquia, entre otros. Las paredes de los interiores están repletas de fotos de todos ellos. Según contaba el mismo Silvestre, los dos primeros fueron Rafael Farina y Antonio Molina.
Además del Salamanca, tras el estímulo que supusieron los Juegos Olímpicos de 1992 abrió otros restaurantes en Barcelona: La Barca del Salamanca (en el Port Olímpic), La Fonda del Port Olímpic (también en el Port Olímpic), el Portonovo Silvestre (en la calle de la Creu Coberta, en Sants) y Luigi Ristorante Pizzería (en la calle de Roger de Llúria, en el Eixample).


Todo y residir en Barcelona jamás perdió contacto con su tierra natal. Así, pues, fundó el desaparecido club Unión Deportiva Salamanca (del cual llegó a ser vicepresidente hasta el 16 de agosto de 2004) y locales como el restaurante El Pato Rojo y la zapatería Silmo’s, además de restaurantes y bares en la propia Plaza Mayor de Salamanca. Fue, además, concejal de su pueblo natal, Aldearrodrigo, y contribuyó al desarrollo local con donaciones y apoyo a clubes deportivos. A todo ello, siempre manifestó una gran afición por la tauromaquia, a la vez que fue mecenas. En 2007 hizo el pregón de las ferias y fiestas de Salamanca; en 2009 recibió la Medalla de Oro de Salamanca otorgada por el Ayuntamiento de dicha ciudad en las fiestas de San Juan de Sahagún; en 2011 lo declararon Hijo Predilecto de Aldearrodrigo y recibió el Madroño de Oro otorgado por la Casa de Madrid en Barcelona por su calidad humana y solidaridad; en 2014 fue el pregonero de las fiestas de La Alberca; y en 2024 recibió la medalla de la Cámara de Comercio de Salamanca en Barcelona. En 2021 su empresa, el Grupo Silvestre, que da trabajo a más de 500 personas y está actualmente dirigido por sus hijos Javier y Ángel, recibió el Premio Empresa Hostelera por sus más de 50 años de trayectoria. Inexplicablemente no le fue otorgada la Medalla d’Honor de la Ciutat de Barcelona.


Más allá del ámbito profesional y empresarial, Silvestre fue un hombre socialmente comprometido. En la Barceloneta apoyó iniciativas vecinales, colaboró con asociaciones culturales y deportivas, y nunca dudó en tender la mano a quienes más lo necesitaban, ofreciendo incluso un plato de comida o un bocadillo a personas pobres o con adicciones. Su restaurante no solo fue un lugar de encuentro gastronómico, sino también un espacio donde se celebraban actos benéficos y se impulsaban proyectos comunitarios.
Tras su traspaso sus restos mortales fueron trasladados a Aldearrodrigo, su pueblo natal, donde se le dio sepultura. Recientemente, el Grupo Municipal del Partido Popular de Barcelona, encabezado por Daniel Sirera, quiere que la ciudad le rinda homenaje como reconocimiento de su trayectoria profesional y como muestra de agradecimiento a su aportación a la restauración y la economía local de la ciudad, especialmente en la Barceloneta. Por este motivo han solicitado en la Comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deporte del Ayuntamiento de Barcelona que el espacio situado al lado del restaurante Salamanca, al final de la calle de Pepe Rubianes, se le dedique una plaza con su nombre. En la ciudad de Salamanca una calle está dedicada a su figura.


Que Barcelona no pierda esta oportunidad, se eviten prejuicios y se contribuya de esta manera a través de la nomenclatura callejera a fomentar la memoria histórica de aquellas personas que hicieron historia, forjaron identidad y pusieron su granito de arena en la construcción y prestigio de la ciudad. Entre ellas, Silvestre Sánchez Sierra, ejemplo real de integración e interculturalidad, hombre polifacético, muy trabajador y claro ejemplo de la cultura del esfuerzo.

Fotos: Archivo Restaurante Salamanca, Archivo Salamanca Hoy, bodas.net.