miércoles, 21 de junio de 2017

Hipercor: Zona Cero


Hay experiencias que jamás se olvidan. Sucedió un 19 de junio del año 1987. Eran las 16:08h. de la tarde. Mi madre decidió marchar a primera hora de la tarde a Ripollet para visitar a mis abuelos paternos. Pensó en pasar previamente por el centro comercial Hipercor de la avenida Meridiana para comprarles un detalle. No recuerdo el ruido de la explosión, o tal vez sí. En eso me siento confundido. Ella marchó de casa. Al cabo de muy poco se empezó a escuchar el continuado ruido de las sirenas de ambulancias, vehículos de bomberos y coches de la policía. Desde la ventana de la habitación de mi casa vi pasar por la calle a una conocida vecina de mi escalera, la señora Claudina (E.P.D.), que gritó "què passa que se senten tantes sirenes d'ambulàncies?". Algo raro y anormal se respiraba en el ambiente. De pronto en la televisión interrumpieron todas las programaciones para anunciar que se había producido una explosión en los almacenes Hipercor de Barcelona. Imágenes de caos y confusión, de miedo y desesperación.


Yo sufrí por mi madre. Por un momento pensé que podría haber entrado al centro comercial y ser otra víctima más de la explosión. Estuve toda la tarde inquieto. Afortunadamente no fue así. El destino no se cebó con ella. Cuando llegó a Hipercor la avenida estaba cortada, las calles repletas de gente curiosa, además de policías, bomberos y personal sanitario. Una gran humareda salía de los accesos de la calle de Dublín. Mi madre se quedó anonadada. Prosiguió hasta la estación de autobuses de Fabra i Puig y tomó el autobús hacia Ripollet. Al llegar a casa de mis abuelos, casi todo el tiempo solo habló de lo que vio: "Alguna cosa muy gorda ha pasado allí", les comentó. Poco después se enteró de la tragedia. Al llegar nuevamente a casa me sentí mucho más tranquilo.


Jamás pensé que el peor atentado terrorista jamás cometido en España sucedería cerca de mi casa. Eso nadie se lo plantea, incluso crees que eso solo pasa lejos de ti. El centro comercial, cuando todavía era propiedad de Sears ya había sido el blanco de otro ataque perpetrado el 8 de agosto de 1982, cuando un grupo terrorista palestino perpetró atentados con bombas en Madrid y Barcelona ante empresas norteamericanas como Sears y el Bank of America. La explosión, de poca envergadura, causó destrozos en la entrada de la calle de Dublín, sin ocasionar afortunadamente víctimas ni heridos. De aquella vez sí que recuerdo el ruido de la explosión, un sonido fuerte y seco, diferente al de un petardo y difícil de describir.


Desgraciadamente, esta vez perecieron 21 personas inocentes (en verdad 22 si contamos el bebé de una mujer embarazada) e hirió a otras 45 más. Pero indirectamente afectó a muchos más, pues quienes sentimos el dolor por lo ocurrido fuimos también de algún modo víctimas del atentado de E.T.A. Quienes sufren, quienes lloran, quienes sienten en definitiva son también víctimas. Son los daños colaterales, daños invisibles pero que allí están y cuya procesión va por dentro. El centro comercial Hipercor de la avenida Meridiana se convirtió en la "Zona Cero" de Barcelona y en la primera de España. Antes de los ataques terroristas del 11-M en Nueva York nosotros ya sabíamos lo que era atentar contra la población civil. Una triste experiencia. Tras la desgracia se barajaron hipótesis acerca de la reacción de la policía o de los empleados de Hipercor en relación a haber podido desalojar a tiempo el centro comercial y evitar la tragedia. Déjense por favor de mirar hacia otras direcciones y de buscar a otros responsables porque aquí los únicos y exclusivos culpables de la matanza fueron los terroristas de E.T.A., nadie más. No pongan excusas ni inventen realidades paralelas.


Tras el atentado, los homenajes y reconocimientos hacia las víctimas han sido por regla general, inadecuados e incorrectos. Los familiares de las víctimas se han sentido ninguneados y descompensados. Además, por parte de la mayoría de la clase política, han llegado tarde, incluso demasiado tarde. ¿Por qué resulta tan difícil hacer un tributo como se merece? El 26 de junio de 2003 se inauguró oficialmente el monumento llamado "Tall Irregular Progression" (Alta Progresión Irregular), obra del escultor norteamericano Sol LeWitt. Frente a él se encuentra la inscripción "La ciudad de Barcelona en recuerdo y homenaje a las víctimas del terrorismo". Tiene solo 12 metros de altura y se halla "discretamente" ubicado (o escondido) en el parque deportivo de Can Dragó. Ello nada tendría de especial si no fuese porque se trata del monumento a las víctimas de Hipercor, que inicialmente se previó que tuviese 40 metros de altura y que debía ubicarse en la plaza de la Tolerancia, justo al lado de Hipercor. ¿Acaso era motivo de vergüenza respetar el proyecto original? A los 30 años del atentado, en la plaza de la Tolerancia se ha colocado un atril explicativo de lo sucedido, todo ello gestos insuficientes y, como he mencionado antes, que llegan muy tarde.


Se puede combatir el terrorismo porque no tiene futuro. No existe ni ha existido jamás una sola organización terrorista en el mundo que a través de sus acciones violentas haya logrado triunfar y alcanzar sus objetivos. Inexorablemente están condenadas al fracaso y así lo demuestra la historia. Y ello se debe a que la violencia es una acción inútil.
Las armas nunca pueden dar la razón. Andemos en paz y hagamos entre todos un mundo mejor.

Fotos: Archivo El Independiente, Archivo EITB, Archivo El País, Archivo El Periódico, Archivo Interviú, Archivo La Vanguardia.

5 comentarios:

Tot Barcelona dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tot Barcelona dijo...

De entrada, decirle que soy fiel seguidor de su página a la que tengo en preferencia en el lateral derecho de la mía.
Dos) Convergo con ud. en que las autoridades de la Generalitat, a partir de Mas, que no de Montilla, han ninguneado siempre a la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas.
Artur Mas echó de su despacho a la ACVOT y le quitó la subvención que el anterior presidente catalán, José Montilla, le había concedido. El presidente de ACVOT, José Vargas, señaló a El Confidencial que poco después de ser nombrado ‘president’, recibieron la orden de desalojo de su despacho. “Pedimos una reunión para saber por qué nos echaba y nos dejaba sin ayudas, y su respuesta fue que no quería saber nada de nosotros”, explica Vargas a este diario. La reunión tuvo lugar en el despacho oficial de Artur Mas en el Palau de la Generalitat. Menos mal que cuatro años antes la entidad había sido condecorada con la Cruz de Sant Jordi, el máximo galardón de la Generalitat, por su labor social basada en su independencia política.
La ACVOT tenía un despacho en la céntrica Ronda Universidad. “Nos lo había facilitado Montilla, a través de la entonces consejera de Justicia, Montserrat Tura, y luego nos lo mantuvo el consejero de Interior, Joan Saura. Todos ellos tenían sensibilización con el tema de las víctimas del terrorismo y nos facilitaron las dependencias en un lugar céntrico de Barcelona, con el objetivo de que pudieran tener fácil acceso las víctimas que querían realizar reclamaciones. Pero llegó Artur Mas y eso se acabó. Nos echaron del despacho y nos cortaron la subvención que el Gobierno nos daba”, añade Vargas (presidente de la ACVOT).

En Catalunya se han cometido más 30 muertos (sin contar Hipercor) -Vic, Sabadell, Costa daurada...- y más de 100 afectados colaterales directos.
Gracias por su atención.
Miquel

Ricard dijo...

Muchas gracias por tu comentario. Es una interesante aportación de la cual te estoy muy agradecido.
Un abrazo.

Ricard

Júlia dijo...

Aquí cierta izquierda flirteó con ETA, cierto nacionalismo incluso la contempló con cierta admiración subliminal, realmente me preocupan algunos comentarios que he leído estos días que traspasan la responsabilitat a la policía, que no desalojó el recinto y todo eso. También hay que contar con qué las asociaciones de victimas han tenido sus más y sus menos, han estado divididas, cuando no enfrentadas por razones de ideologia, hay victimas que no quieren ser de ninguna de esas asociaciones. El atentado de Vic estuvo 'olvidado' hasta hace cuatro días, el memorial de Atocha se dejo degradar hasta que últimamente lo han arreglado un poco. Por desgracia la política -la mala- planea por encima de las desgracias, genera oportunismos y muchas miserias. Sólo hay que recordar las tonterías que dijo Nierga con motivo de la muerte de LLuch sobre qué éste habría 'dialogado' con su asesino. Por cierto, su familia no ha querido saber nada de esas asociaciones. El tema es complicado, pero no me inquieta tanto el tema oficial, tanto de políticos como de asociaciones, sino la percepción de la gente, en general, y los comentarios absurdos que pueden leerse por ahí.

Ricard dijo...

Estoy de acuerdo con tus comentarios Júlia. Buena reflexión también. Un abrazo.