martes, 12 de enero de 2016

Recordando a David Bowie y su paso por Barcelona


La historia de la música rock pierde a uno de sus grandes, dejando un hueco irreemplazable e irrepetible. Sin duda hago referencia al mítico David Bowie, desaparecido recientemente. No quisiera entretenerme a resumir su vida y su obra, información de la que existen numerosísimas referencias tanto en revistas especializadas como en Internet. Pero tampoco me eximo de hacer una breve y humilde valoración personal del que fue uno de mis músicos preferidos. El llamado duque blanco y rey del glam-rock fue un personaje carismático que no solo demostró un estilo único y diferente del resto de sus músicos contemporáneos que tanta personalidad le otorgó, sino también un sólido conocimiento tanto de la música como de la composición. Cada disco lo trabajó como si de un ingeniero musical se tratara, innovando para marcar siempre la diferencia consigo mismo y con los demás, ahora bien, conservando inevitablemente un estilo muy propio que lo identificaba. 


Cada vez que presentaba un nuevo disco, a la canción le acompañaba una nueva coreografía, una nueva escenografía y un nuevo look que Bowie se encargaba de encarnar. Jamás conservó un solo aspecto a diferencia de otros artistas sino que se transformaba a modo de camaleón, innovando y avanzándose a modas y tendencias futuras. Esos constantes cambios en su estilo musical y en su estética personal parecían reflejar una necesidad imperiosa de cambiar e innovar para sorprender con algo inesperado cada vez que alguien creía que se asentaba en un estilo. Ello tuvo su recompensa: no pasar jamás de moda ni asociar su carrera a una época determinada como había sucedido con algunos grupos y músicos de estilo muy coyuntural a unos años concretos. A mi parecer fue David Bowie el músico quien mejor nos enseñó a través de su arte que todo cambia y nada permanece tal y como decía el filósofo griego Heráclito, aunque su legado sea para siempre.


Una faceta que me interesó además de la de músico fue como actor, algo de lo que lamentablemente no se suele hablar. La primera vez que lo vi en una película y me llamó especialmente la atención fue interpretando al personaje de Jack Celliers en el film "Feliz Navidad, Mr. Lawrence", dirigida por Nagisa Oshima en 1983 y famosa por su banda sonora de Ryuichi Sakamoto Su carrera por el séptimo arte, extraña y a la vez curiosa, demostró que a pesar de no alardear de grandes ínfulas artísticas, fue igualmente un buen intérprete que supo estar a la altura de los papeles que encarnó. Una cualidad fue su sentido de la naturalidad. Es una lástima que se su paso por la gran pantalla esté relativamente olvidado porque merecería la pena revisar su filmografía, incluso proponer una retrospectiva.
David Robert Jones, nombre auténtico de David Bowie, visitó Barcelona en dos ocasiones, además de otras ciudades españolas gracias al promotor musical Gay Mercader. La primera vez fue en 1987 con motivo de su gira mundial llamada Glass Spider World Tour para promocionar su álbum "Never let me down". Fue la más cara que hizo del momento, patrocinada por Pepsi, llegando a celebrar 27 conciertos en Europa, 44 en Norteamérica y 15 en Oceanía. Se inició el 30 de mayo de dicho año y terminó el 30 de noviembre siguiente.


Tras el concierto en el estadio Vicente Calderón de Madrid el día 6 de julio, en Barcelona celebró dos actuaciones durante los días 7 y 8 siguientes en el Miniestadio del F.C. Barcelona, que se iniciaron a las 19:30h. y tuvieron en ambos casos la asistencia de unas 17.000 personas que pagaron las 3.000 pesetas que costó la entrada. La banda de música estaba formada por David Bowie (voz y guitarra), Peter Frampton (guitarra), Carlos Alomar (guitarra), Richard Cottle (teclados), Erdal Kizilcay (teclados y saxo), Alan Childs (tambores) y Carmine Rojas (bajos). El grupo de bailarines lo formaron Toni Basil, Melissa Hurley, Constance Marie, Victor Manoei, Ataque Spazz y Stephen Nichols. Los temas que Bowie interpretó fueron Up the Hill Backwards, Glass Spider, Up the Hill Backwards (reprise), Day-In Day-Out, Bang Bang, Absolute Beginners, Loving the Alien, China Girl, Fashion, Scary Monsters (and Super Creeps), All the Madmen, Never Let Me Down, Big Brother, 87 and Cry, Heroes, Time Will Crawl, Beat of Your Drum, Sons of the Silent Age, The Jean Genie, Young Americans, White Light/White Heat, Dancing With the Big Boys, Let's Dance, Fame, Time, Blue Jean y Modern Love. Actuaron como teloneros los grupos "Aviador Dro" y "The Stranglers".


A las 21:00h. irrumpió al fin al escenario David Bowie, siendo especialmente recordado en la mayoría de crónicas del momento cuando descendió del vientre de la araña translúcida de 18 metros de altura sentado en un sillón. A cada lado de la araña había instalada una gran pantalla. Tras finalizar el concierto, la reacción del público fue favorable y bastante satisfactoria.
La segunda vez que ofreció un concierto en Barcelona fue en 1990 con motivo de su gira mundial llamada Sound + Vision Tour, cuyo objetivo de ofrecer un recopilatorio de sus mayores éxitos y posteriormente cerrar una etapa de su vida para emprender otra nueva de renovación personal y artística. Entre el 4 de marzo y el 27 de septiembre de dicho año visitó 27 países e hizo 54 actuaciones en Norteamérica, 47 en Europa, 2 en Asia y 6 en Sudamérica. Su gira por España fue posible gracias al promotor italiano Pino Sagliocco a través de su empresa Creative.


Tras haber actuado previamente en el rocódromo de La Casa de Campo de Madrid el día 12 de septiembre del citado año, Bowie aterrizó en Barcelona para ofrecer un concierto el día 16 en el remodelado Estadi Olímpic de Montjuïc, cuyas instalaciones pasaron la prueba de fuego. Asistieron poco más de 20.000 personas que pagaron las 3.000 pesetas que costó la entrada, igual que en el concierto de 1987. Aquél se consideró un aforo por debajo de las previsiones iniciales. La banda de música, más pequeña que en otras ocasiones, estaba formada por David Bowie (voz, guitarra y saxofón), Adrian Belew (guitarra y coros), Erdal Kizilcay (bajo y coros), Rick Fox (teclados y coros) y Michael Hodges (tambores). Los temas recopilatorios interpretados fueron Space Oddity, Rebel Rebel, Ashes to Ashes, Life on Mars?, Stay, Pretty Pink Rose, Blue Jean, Let's Dance, Sound and Vision, Ziggy Stardust, China Girl, Station to Station, Young Americans, Suffragette City, Fame, Heroes, Changes, Fashion, Modern Love, Panic in Detroit, White Light/White Heat, The Jean Genie y Gloria.


El espectáculo empezó a las 21:00h. Lo mejor fueron las canciones mientras que lo más modesto fue la escenografía debido al elevado coste de su montaje, compuesta principalmente por varias torres de mecanotubo, unos focos bitonales y dos pantallas de vídeo donde se mezclaban imágenes en directo del cantante con montajes y con videoclips en blanco y negro.
Tras este concierto no regresó a Barcelona, aunque sí vino por España en alguna ocasión. La última vez fue en 1997, actuando en la sala Aqualung de Madrid, luego en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza y finalmente el velódromo de Anoeta de San Sebastián. En total, diez conciertos en una década.
El mito y el arte musical de David Bowie perdurarán para siempre. Sin duda alguna, la historia de la música rock, o incluso la historia de la música en general del siglo XX hasta nuestros días no será posible explicarla sin efectuar parada obligatoria ante la figura del duque blanco.

Fotos: Consuelo Bautista, Entradoteca, Ferran Sendra, Pedro Madueño, Rockandrollmemories.

4 comentarios:

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Menudo reportaje has hecho, me ha encantado.
Muchas gracias y un abrazo.

El niño vampiro dijo...

Yo estuve en el Miniestadi. Casi en primera fila, rodeado de coca, aunque no la necesité para flipar.

Esteban Wilfing dijo...

hasta siempre White Duke d.e.p.

Ricard dijo...

Muchas gracias Trinidad, Niño Vampiro y Esteban por vuestros comentarios. Celebro que os haya gustado. Ha sido mi sencillo homenaje particular a la figura de David Bowie. Un abrazo.