viernes, 24 de octubre de 2014

Un templo clásico escondido en el corazón de Barcelona


En los números 70-72 de la calle de Bailén, entre Diputació y Consell de Cent podemos hallar un singular edificio en forma de templo clásico, escondido entre las medianeras de dos bloques de viviendas: el taller Masriera, luego convertido en el teatro Studium y actualmente la residencia de la congregación de religiosas Pequeña Compañía del Corazón Eucarístico de Jesús.
La construcción de este edificio fue iniciativa de los hermanos Frederic, Josep y Francesc Masriera i Manovens, la segunda generación de joyeros y orfebres considerados de los más importantes del país. Ambos habían logrado consolidar el negocio que había iniciado en 1839 su padre, Josep Masriera i Vidal. Éste, al morir en 1872, dejó en herencia el negocio y los establecimientos a sus tres hijos. Otra afición de estos hermanos era la pintura, a lo que se dedicaron una vez conseguida una posición acomodada con el negocio de la joyería. Gracias a su prestigio lograron bastante éxito entre la alta burguesía catalana hasta el punto de exponer en la Sala Parés, hecho que les animó a disponer de su propio espacio expositivo que sirviera al mismo tiempo de estudio y sala de exposiciones para sus pinturas.


Por ello encargaron la construcción de un nuevo edificio al arquitecto Josep Vilaseca i Casanovas, famoso por ser el autor del Arco de Triunfo barcelonés. Tras haber efectuado numerosos viajes a Roma y Atenas, atraído por los edificios clásicos, llegado a Barcelona, quiso reproducir algo similar y por ello se inspiró en el templo romano de Augusto que había en el Mons Taber barcelonés, cuyos restos habían sido descubiertos desde hacía poco tiempo. Las obras empezaron en 1882 y tras dos años de trabajo fue inaugurado el 28 de abril de 1884.
El edificio es una construcción de estilo neoclásico e historicista cuya principal característica es su singularidad, pues el objetivo era construir un edificio aislado precedido de un jardín delantero. Está constituido como un gran espacio único. A primera vista destaca una gran fachada, definida en su tiempo como un "templo del arte", recreando un templo clásico de planta rectangular, pórtico elevado sobre un basamento con seis columnas corintias y pilastras de fuste acanalado, coronado por un frontón triangular decorado en los extremos con dos estatuas de grifos (animales mitológicos mitad águilas y mitad leones). Originalmente también había unas estatuas en el atrio dedicadas a los pintores Marià Fortuny y Eduardo Rosales, obras del escultor Josep Reynés. Posteriormente se añadieron dos más: una réplica de La Victoria de Samotracia y El Gladiador Herido, obras del escultor Josep Bover. La puerta que flanqueaba el acceso al taller era una reproducción exacta de la entrada al templo del Erecteion de Atenas. Las verjas que delimitan la entrada al recinto, a pesar de las similitudes de algunos elementos con la masonería, nada tienen que ver con ello.


El interior, de dos plantas, estaba dividido en dos espacios: uno para vestuarios, depósitos y otros servicios y el otro que era propiamente el estudio de los hermanos Masriera. El recinto del iluminado grandes ventanales y una claraboya cenital: "El gran salón tiene buenas luces y las paredes están pintadas de un color rojo oscuro para hacer brillar y resaltar más y más los objetos allí reunidos. Existe en el edificio un precioso gabinete blanco para las señoras que vayan a retratarse, con magnífico espejo y tocador que fue admirado por la distinguida concurrencia que visitó el local el día de su inauguración", decía la prensa.
Merece recordar el anécdota relativo a la visita a Barcelona del jurista y mecenas rumano Anastase Simu, el cual quedó prendado del edificio e hizo construir uno exactamente igual en Bucarest para alojar sus colecciones de arte. Desgraciadamente, el dictador de Rumania Nicolae Ceaucescu lo mandó derribar en los años setenta.
A partir de 1902 los hermanos Josep y Francesc Masriera trasladaron parte de los talleres de joyería y platería, entonces considerados de los mejores de Europa. En cambio, Frederic abandonó la empresa en 1885 para dedicarse por su propia cuenta a la fundición para esculturas y a la orfebrería. El 7 de abril de 1904 el taller fue visitado por el rey de España D. Alfonso XIII, que contempló una exposición de una selección de obras de pintores y escultores catalanes.


Otra de las características de su singularidad fue la colección de objetos que los Masriera acumularon, ya que el taller no era sólo para trabajar sino también para la realización de obras pictóricas y escultóricas, así como para desarrollar actividades de ocio como el coleccionismo de piezas exóticas. Es por ello que allí almacenaron un destacado fondo mobiliario de todas las épocas y estilos, diversos instrumentos musicales, armas diversas y una colección de piezas orientales aparte de otros objetos raros, exóticos y, en algunos casos, extravagantes. De este modo, se convirtió en una especie de museo privado: "Imposible es describir lo mucho y bueno que éste encierra. Allí están representadas todas las épocas, todas las civilizaciones, todos los gustos artísticos. El palanquín japonés, el chinesco parasol, la guzla mahometana, la hamaca de las regiones cálidas, vénse allí en artística confusión revueltos con tapices preciosos, cuadros notables, sillas y mesas de época, álbums, estudios, bocetos, maniquís y cuantos accesorios son indispensables para los trabajos artísticos de los señores Masriera", decía la prensa de la época.
Además, el edificio también se definía como un espacio de encuentro entre artistas de todos los ámbitos, desarrollándose tertulias, conciertos o incluso algunas representaciones teatrales.


En 1912 el hijo de Josep, Lluís Masriera i Rosés, pintor, orfebre, autor, escenógrafo y director teatral, heredó el taller, reformando una parte de su interior para explayar sus inquietudes dramáticas. En 1921 fundó la compañía de teatro amateur Belluguet que se posicionó como una propuesta moderna y alternativa para aquella época, caracterizada por la innovación, la experimentación y el contacto con los movimientos europeos de vanguardia, llegando a conseguir proyección internacional. Así, en 1932 el taller fue reformado y transformado en el Teatro Studium, inaugurándose el 22 de febrero de 1933. Tenía capacidad para 500 espectadores. La planta baja estaba destinada a la audición de conciertos, conferencias y representaciones teatrales. Aun así, Lluís Masriera conservó su taller de pintura en la planta superior. La buena fama y la calidad del local motivaron que, por ejemplo, el 15 de octubre de 1935, Federico García Lorca, ante la compañía de Margarida Xirgu, leyese allí por primera vez su obra Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. Durante aquellos años la programación del teatro se mantuvo estable y continuada con la representación de piezas teatrales escritas y dirigidas por el mismo Lluís Masriera, así como ciclos dedicados al teatro francés y óperas de cámara llamadas "audiciones íntimas". Además, llegó a ampliar su oferta mediante la proyección de películas cinematográficas, combinando así su doble función de cine y teatro.


Al estallar la Guerra Civil, la Generalitat confiscó el edificio para pasar bajo el control de la Institució del Teatre, hecho que provocó la disolución de la compañía Belluguet y la supresión de la oferta cinematográfica. Transcurrido el conflicto bélico, en 1939 el Teatro Studium se convirtió en la sede  de la sociedad teatral Club Helena, que se mantuvo allí hasta el 31 de diciembre de 1950. Paralelamente, durante los años cuarenta la compañía Bellguet resucitó bajo el nombre de Teatro de los Artistas, aunque sin el éxito ni el brillo de la década anterior.
Finalmente, en 1951 la congregación de religiosas Pequeña Compañía del Corazón Eucarístico de Jesús adquirió el edificio para convertirlo en residencia. El edificio sufrió algunas reformas, como la ampliación por detrás hasta conectar con las medianeras de las construcciones vecinas, hecho que le hizo perder parte de su carácter monumental original. Allí se instalaron las viviendas para las monjas y dos capillas (una en la planta baja y otra, más lujosa, en la planta superior). Además, algunas de las esculturas desaparecieron, posiblemente vendidas o requisadas.


Actualmente, este edificio sobrevive de incógnito en medio de la Dreta de l'Eixample, aunque nunca deja de sorprender a quienes descubren esta joya de la arquitectura, como si de un elemento anómalo se tratara en una Barcelona como la actual, pero a su vez resulta inevitable contemplar su gran belleza y singularidad. Afortunadamente, el Ayuntamiento de Barcelona lo tiene catalogado como bien cultural de interés local (nivel de protección B), hecho que obliga al mantenimiento y conservación de la fachada y de los elementos originales de su interior.

Fotos: Amadalvarez, Àngel Toldrà, Antoni Esplugas, Arxiu Fotogràfic de Barcelona, Arxiu Masriera.

4 comentarios:

Júlia dijo...

Muy interesante.

Ricard dijo...

Muchas gracias. Saludos.

ana dijo...

Este edificio, si no estoy equivocada,era la casa madre de la escuela Sagrada Familia, en Poblenou, colegio donde fui en mi infancia (1946 aprox.). Buenos recuerdos. Que no desaparezca esta belleza.

Anna

Ade dijo...

Hace unos meses leí la noticia de que iban a construir un hotel en lo que era el DeustchBank de Passeig de Gràcia con Diagonal y que los promotores querían incumplir una normativa municipal (una mayor ocupación de la acera, creo recordar). Para poder hacerlo, ofrecieron al Ajuntament éste exótico edificio (previa compra por parte de los promotores). Pero no he vuelto a leer nada más sobre el tema.
Por otro lado, quisiera felicitarte por la calidad y emotividad de este blog (que he leo hoy por primera vez). Es un placer leer a gente bien formada, bien informada y tan sensata (cuánta delicadeza con los temas políticos). Gracias por compartir tu trabajo!