lunes, 25 de agosto de 2014

Cuando las "Gaviotas" desbancaron a las "Golondrinas"


Muy pocos saben que las actuales embarcaciones turísticas conocidas como "Golondrinas" en realidad son empresarialmente descendientes de otras homólogas competidoras llamadas "Gaviotas", las cuales consiguieron ganar la batalla por los servicios portuarios a los Baños de San Sebastián y a la escollera, con punto de partida común en la Puerta de la Paz. Además de las "Gaviotas", posteriormente surgieron otras empresas de embarcaciones turísticas y de recreo como las "Palomas" y las "Mensajeras", de vida efímera y que enseguida quedaron en el olvido tras haber sido incapaces de hacer ni media sombra a las "Golondrinas".
La poca documentación histórica existente al respecto nos remonta hasta el año 1922, cuando un barquero llamado Macià Casadevall adquirió la concesión para establecer un servicio de barcas motoras por el puerto de Barcelona para transportar tanto a pasajeros y turistas como a trabajadores varios de la zona portuaria, desde astilleros a pescadores e industriales. En vistas de que el negocio resultaba rentable, al año siguiente se sumó el empresario Rafael Gasch, el cual, junto con el anterior, fundaron la empresa Gaviotas, S.A. Gasch, que desconocía los negocios del mar, creyó conveniente asociarse con algún experto en la materia, de ahí que acudiera al señor Manuel Roca Muelas, buzo de profesión que finalmente significó la tercera incorporación en la nueva sociedad.


Con la idea de establecer una nueva ruta portuaria, los tres viajaron a la ciudad alemana de Hamburgo, donde adquirieron de segunda mano tres embarcaciones con motor a gasoil, que habían prestado servicio de transbordo de obreros a dicho puerto. Las tres unidades fueron trasportadas a través del buque "Deutschland". Llegadas a Barcelona, introdujeron algunas reformas. Eran de poca capacidad, aptas para solo 20 pasajeros sentados.
La licencia para prestar servicio la concedió la Junta de Obras del puerto de Barcelona y el permiso de navegación la Comandancia de Marina. Se trataba de una concesión "a precario", de modo que podía ser rescindida unilateralmente en un solo día, pero afortunadamente para ellos no fue así. Según consta en algunos periódicos de la época, el primer servicio fue estrenado el 8 de diciembre de 1923 y las embarcaciones, conocidas también como "góndolas-automóviles" fueron bautizadas como "Gaviotas". Inicialmente solo circulaban sábados y domingos. Tenían una frecuencia de paso de unos 15 minutos y el precio del billete costaba 40 céntimos de peseta. Efectuaban el recorrido entre la Puerta de la Paz y la escollera. La taquilla, en la Puerta de la Paz, delante del monumento a Colón, solo variaba de lugar cuando en el puerto atracaba algún barco de guerra, lo cual la obligaba a desplazarse. Otro problema lo provocaban los trenes que por aquel entonces circulaban por el paseo de Colón. Cuando pasaban justo por delante de las taquillas, algunas veces los vagones quedaban estacionados justo delante de estas, de modo que las bloqueaba. La solución era trasladar las taquillas y las escaleras para embarcar unos pocos metros más allá.


Paralelamente existía desde 1884 una línea regular de vapores-ómnibus entre la Puerta de la Paz y los Baños San Sebastián, establecida por el indiano Leopoldo Herrera Jue. En 1887 el servicio fue adquirido por Feliciana Goñi y al año siguiente se enmarcó bajo una nueva empresa llamada Las Golondrinas, S.A. La denominación de la sociedad se debió a que popularmente las embarcaciones fueron conocidas con este nombre, aunque también se atribuye al citado Leopoldo Herrera Jue, de padre catalán y madre francesa, en recuerdo a las golondrinas, un ave muy típica de Cuba, isla en la cual residió hasta que las guerras le obligaron a marchar.
Así, las "Gaviotas" y las "Golondrinas" efectuaban sus servicios portuarios, siempre en fuerte competencia entre ellas aunque los recorridos fuesen distintos. Pero finalmente, las primeras resultaron más rentables, motivo por el cual adquirieron las acciones de la empresa Las Golondrinas, S.A. la cual no desapareció sino que se mantuvo como tal así como sus embarcaciones y su popular denominación. Solo desapareció la competencia. Tras ello, las embarcaciones de las "Gaviotas" permitieron retirar del servicio a las "Golondrinas" más deterioradas, de modo que se emplearon para efectuar los dos recorridos hasta los Baños de San Sebastián y a la escollera desde la Puerta de la Paz. El primero de ellos terminaba allí porque las embarcaciones no podían ir más allá al carecer de proa elevada que impedía la navegación con el menor oleaje. Muchos bañistas llegaban hasta el monumento a Colón en tranvía y desde allí se trasladaban a los Baños de San Sebastián en las "Gaviotas" o las "Golondrinas". Cuando atracaban en los baños, había la costumbre de que los niños de la Barceloneta que nadaban junto a las embarcaciones pidieran a los pasajeros que les tiraran monedas al agua. Al regresar, por la noche, los usuarios hacían el mismo itinerario a la inversa. El segundo recorrido, tras la finalización de las obras de prolongación de la escollera, se alargó hasta el final del rompeolas.


La nueva situación empresarial supuso algunas mejoras, como por ejemplo la unificación de los horarios, funcionando los días laborables de 11:00h. a 23:00h., las vigilias hasta las 24:00h. y los días festivos desde las 9:00h. Además, durante la Semana Santa, las verbenas de San Juan y de San Pedro, cuando se celebraban torneos de natación y de waterpolo así como con motivo de fiestas mayores como por ejemplo la Merced había servicios extraordinarios.
Concretamente la empresa Gaviotas, S.A. durante los años veinte regalaba un premio de 500 pesetas mensuales, si el número del billete coincidía con el primer premio del primer sorteo de lotería de cada mes.
En los años treinta la Sociedad de Pescadores Deportivos del Mar, con sede en el número 144 de la calle del Marqués del Duero (Paral·lel), organizaba anualmente un concurso de pesca de caña durante los meses de agosto. La empresa Gaviotas, S.A. ofrecía un premio, junto con el Ministerio de la Marina, la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona y la Banca del Mueble, entre otras entidades. A partir del 1934, se decretó que las "Gaviotas" efectuaran el traslado regular de los obreros del puerto, entre Colón y la Barceloneta. La mayoría de empleados pertenecían a Aeronáutica Naval y a los talleres Nuevo Vulcano.


Los servicios solo fueron interrumpidos durante la Guerra Civil. Ambas empresas fueron colectivizadas y las seis embarcaciones que conformaban el parque motor se amarraron justo delante de la torre de San Sebastián del transbordador aéreo a Miramar. Ello se debió a la falta de combustible, lo que obligó a una suspensión indefinida. Aunque los bombardeos no las afectaron, algunas de las embarcaciones terminaron por hundirse debido a la falta de mantenimiento.
A partir de 1939 los antiguos empresarios pudieron regresar y restablecer los servicios portuarios. Para ello fue necesario reparar y restaurar la flota superviviente y adquirir tres nuevas unidades, las cuales actualmente todavía funcionan, bautizadas con los nombres de "Lolita" (1942), "María del Carmen" (1943) y "Encarnación" (1944).
Con motivo de las tradicionales travesías del puerto de la Merced y de Navidad, la empresa Gaviotas, S.A. prestaba una embarcación para trasladar a los nadadores desde la Barceloneta hasta el punto de salida, llamado "El Martillo", en donde daba la salida el presidente de la Federación Española de Natación, entonces Bernat Picornell. En aquellos años se hacía promoción de los restaurantes de la Barceloneta, como el Mar i Cel (de la torre de San Sebastián) y el Porta Coeli (del rompeolas). Ocasionalmente, las embarcaciones eran alquiladas para servicios de recreo, fuera de las líneas regulares. Sin embargo, la restricción de carburantes obligó repetidamente a suspenderlos. 


Finalmente, en 1950, los tres socios Macià Casadevall, Rafael Gash y Manuel Roca crearon la nueva empresa Sirenas, S.A. que absorbió a las anteriores sociedades Gaviotas, S.A. y Golondrinas, S.A. Poco después, todas las embarcaciones recibieron únicamente el nombre de "Golondrinas", denominación que ha llegado hasta nuestros días y que ha hecho olvidar completamente la de "Gaviotas". A partir de 1955 se suprimió el servicio a los Baños de San Sebastián, quedando únicamente el del rompeolas, concebido como transporte turístico y de ocio. En la actualidad, Sirenas, S.A. continúa explotando los servicios de "Golondrinas", manteniendo la clásica línea a la escollera con sus tres históricas embarcaciones, si bien ha variado la ruta recorriendo buena parte de la zona portuaria. Además, dispone de tres modernos catamaranes que recorren todo el litoral barcelonés hasta el puerto del Forum.

1 comentario:

Canet Bernat dijo...

Molt interessant l'article. Algú m'arriba a explicar això de "Las Gaviotas" i no l'hagués pas cregut.
Sembla mentida que tans anys visquen a Barcelona i es puguin desconèixer coses com aquestes....