viernes, 10 de enero de 2014

Los mundos del teatro Principal (III): del primer café al primer night-club


Retomando la serie de artículos relacionados con los diferentes usos que acogió el edificio del teatro Principal, esta vez nos centraremos en los locales situados justo debajo de la Cúpula Venus, a la derecha del antiguo cine Latino.
En los bajos del ala derecha del teatro Principal el empresario italiano Andrea Caponata inauguró en 1750 el Café Caponata, que llevaba su nombre. Ello no es casualidad, pues en aquél entonces era habitual que los nuevos locales de consumición fuesen fundados por restauradores extranjeros. De lujosa decoración con sala de tertulias incluida, era frecuentado por el público que asistía a las representaciones teatrales y que previamente iba a tomarse un café. El local fue objeto de inspiración para el escritor madrileño de sainetes Ramón de la Cruz para su obra El café de Barcelona (1788), pues hacía referencia a este café. A menudo se dice que el Caponata fue el primer establecimiento de estas características que se abrió en Barcelona. Sin embargo, algunas fuentes aseguran que no es cierto que sea el más antiguo sino que, por ejemplo, en 1710, en la calle de la Espartería esquina con Vidriería funcionaba una cafetería llamada simplemente Café regentada por el empresario Pavia Josep Farrer. Y en 1712 documentos históricos  hacen referencia a la llamada Casa del Café situada en la calle de los Canvis, regentado por el restaurador francés Monsieur Jaussia.



Aunque no fue el decano de los cafés barceloneses, sí que se podría considerar la primera gran cafetería de lujo importante de la ciudad, reflejo del cosmopolitismo y del auge comercial, cultural y económico impulsado en los tiempos del rey Carlos III. Tras el Caponata, pronto empezaron a proliferar numerosos cafés muy frecuentados y concurridos, definidos como centros de reunión social y de debates culturales por parte de bohemios, artistas e intelectuales.
Años después, allá donde hubo el Café Caponata, los empresarios Enric Vilalta y Sebastià Gay reformaron su interior y en 1891 lo reabrieron convertido en el Café-Restaurante-Cervecería Lion d'Or. De estilo modernista, se caracterizó por incorporar una decoración exquisita y recargada a la vez que imitaba el interior de un castillo alemán del siglo XVI. Se instalaron tapices flamencos, lozas de Talavera, porcelanas del Retiro, rarísimas alcuzas, lámparas historiadas, armaduras y cornucopias dieciochescas. Las paredes fueron forradas de seda roja, la columna central del local fue convertida en salomónica y se esculpió una chimenea artística, obra del escultor Enric Clarasó. En el atril forjado de la entrada al local se colocó el nombre del café en francés: “Au Lion d’Or”.
La noche de la inauguración, celebrada el 11 de marzo de 1891, el maître anunció la salida de un carretón tirado por un camarero con el rosbif cubierto por una gran campana deslizable de plata. En vistas de los buenos resultados obtenidos, un año después el empresario Enric Vilalta decidió ampliar el local que pasó a disponer de tres salones, reabriéndose mejorado el 29 de octubre de 1892.



El restaurante disponía de una cocina refinada. Paco ColI i Leon “Muniatu” dirigía el servicio. La carta disponía de platos exquisitos como la sopa de ostras, perdiz estofada, solomillo de vaca y lenguado al plato, además de brioche francés, fruta del tiempo, vino de la casa y jerez de las marcas Ramón Díaz y Pedro Ximénez. También se ofrecían tapas variadas. Los menús los cobraban a principios del siglo XX a 5 pesetas de 12:00h a 15:00h. y de 6 pesetas de 18:00h. a 22:00h., bastante caros para las clases populares y solo al alcance de las personas más pudientes. Allí oficiaba animosas tertulias de artistas e intelectuales el periodista, ensayista, dramaturgo y bohemio Pompeu Gener i Babot, conocido como "Peius". Algunos personajes destacados que frecuentaron el Lion d'Or fueron, entre otros, la actriz, bailarina y cupletista Rosario Guerrero; el pintor, escritor, coleccionista, periodista y dramaturgo Santiago Rusiñol, quien sentado en una mesa del café escribió su obra La bona gent; el promotor de actividades literarias y artísticas Quim Forralleras, donde instaló temporalmente la Penya Gran que él mismo fundó en 1910; y el compositor y orquestador Jaume Pahissa, quien protagonizó la anécdota de bailar en este café, aunque él no sabía dar ni un solo paso, con Consuelo Portella, cupletista conocida artísticamente como La Bella Chelito.
El 16 de octubre de 1915 se hizo una reforma del local que comportó la habilitación de una sala para bailes de tango, y en 1919 Francisco Maestre Laborde, conde de Salvatierra, decretó que el Lion d'Or, junto con otros veinticuatro establecimientos similares de Barcelona se permitiese el juego de toda clase de "recreos", a cambio de abonar cada uno de ellos una cuota anual que variaría en función de la categoría.


 

Durante la década de 1930, ya en plena Segunda República, en un sótano del café abrió un local de ocio llamado La Rata Morta, que se promocionaba con el lema "Música, canto, declamación, un local conforteble, un refugio para el músico, el poeta, el cantante, para todo el que sienta el Arte y la Bohemia, un amable rincón para las aventuras románticas”. Tuvo una vida efímera, pues cerró al iniciarse la Guerra Civil. Igualmente, ya en este periodo el café pasó a regentarse bajo control sindical. En aquellos años destacó un desgraciado incidente, cuando el 7 de diciembre de 1936 el antiguo camarero de este café, Ramon Berguñó Balcells, "Pencas", murió asesinado por el hecho de pertenecer al Sindicato Libre.
Ya en plena posguerra, y ante los prejuicios hacia los extranjerismos del régimen franquista, el Lion d'Or pasó a llamarse León de Oro. Sin el esplendor ni el carisma de años atrás, al dejar de ser punto de encuentro de artistas e intelectuales, entró en una progresiva decadencia que lo llevó al cierre definitivo a mediados de la década de 1950.
La clausura del café Lion d'Or coincidió con la "americanización" de la rambla y del Barrio Chino, pues era muy habitual ver pasear a los marines norteamericanos de la Sexta Flota de los Estados Unidos por aquellas calles barcelonesas. La presencia yankee provocó una reactivación económica de la prostitución, los locales de consumición y las salas de fiesta, hecho que motivó la adquisición del antiguo local del Lion d'Or para convertirlo en una sala de espectáculos musicales: el Panam's.


El nuevo local se inauguró el martes 22 de diciembre de 1959 a las 10:45h. de la noche con el estreno del espectáculo musical Él y las mujeres, dirigido por Jaume Mestres y protagonizado por Escamillo, Juan Velilla, José Peñalver, Esperanza del Real, Eva Lombart, Pilarín Villaescusa y Rosita Ferrer, acompañado del ballet Étoile Rose. El interior, decorado al estilo parisino, tenía capacidad para 300 espectadores. De los tres accesos, en la entrada situada a la izquierda se habilitó un bar que ofrecía frankfurts y sándwichs económicos, que también pertenecía al club. Inicialmente empezó como una sala de variedades, con la exhibición de obras musicales cómicas similares a las de los teatros El Molino y Arnau. Sin embargo, tal y como escribía José María Cañas en su libro La prostitución después de la guerra civil española "Uno entraba en el salón superior del Panam's y no veía más que marinos americanos y chicas que compartían con ellos unas bebidas y unos besos muy largos y muy amorosos en los que flotaba la promesa de todos aquellos dólares (...) Allí todas eran iguales: una máquina de acción; una máquina de acción que tenía que aprovechar a marchas forzadas el boom". Vendido "oficialmente" como sala de fiestas, funcionó en realidad como un auténtico night-club para reclamo de marineros y turistas extranjeros. Uno de sus accionistas fue el abogado y político del PSUC Josep Solé Barberà, que disponía allí de un despacho. Durante las décadas de 1960 y 1970 aprovechó la discreción del local para organizar reuniones clandestinas de militantes y simpatizantes del partido. Se dice que entonces el propietario del Panam's fue un amigo suyo, concretamente un antiguo compañero de cárcel, "una anguila del estraperlo" como le decían y uno de sus mejores amigos, el cual le pagó unas dietas profesionales con acciones del cabaret.


En 1962 se estrenó un espectáculo en catalán llamado ¡El millor dependent del món!. Era habitual ver en el apartado de demandas de empleo de los periódicos algún anuncio donde indicaba que se precisaban de jóvenes señoritas recepcionistas y bailarinas con conocimientos de inglés, pensando así en el público extranjero. Durante la década de 1970 aumentó el nivel de erotismo y cada vez más se fue mostrando abiertamente como night-club. En la prensa a menudo se anunciaba como un local indicado "para las personas de orden que deseen divertirse, ver algo que en otras partes no podrán ver, divertirse dislocadamente, y bailando hasta la madrugada. Tanto su ambiente como el lugar, y las señoritas que lo complementan, forman un clima de satisfacción, que le hará que Ud. nunca lo olvide. Además allí los precios son más baratos y el espectáculo es tan bueno como el mejor".
En estos últimos años, el Panam's fue a cargo de la empresa Night Sun Group, la cual dividió el local en dos partes diferenciadas con el propósito de aumentar la demanda de público, especialmente gente joven, y atraer a una clientela variada según desearan bailoteo o sexo. Por un lado había la discoteca y por otro el show-girls. Tiempo después, el 26 de noviembre de 2004 la zona de discoteca se convirtió en el Club Fellini, funcionando viernes y sábados de 0:00h a 6:00h. y de domingo a jueves de 0:00h a 5:00h. a 20 euros la entrada. Los espectáculos los proporcionaban alrededor de una veintena de chicas de los países del Este y colombianas. La copa de las chicas se cobraba a 30 euros, mientras que los bailes privados ascendían a 100 euros. El interior constaba de diferentes espacios cada uno de ellos con una ambientación: el Salón de los Espejos (Chic house) con música house ecléctica; la sala The Bad Room (Free Clash) con música electro abierta a todos sus estilos; y la sala The Red Room (Nu Disco), más cadenciosa y analógica, con estilos musicales variados desde el funky a la música negra de los años 1970 pasando por el soul y la música disco.


Finalmente, el Club Fellini cerró sus puertas el 2 de abril de 2009 para transformarse en la discoteca Boulevard Culture Club, que actualmente sigue en funcionamiento. Sin embargo, no se prevé la renovación del arrendamiento con la empresa Balañà, y tanto el espacio que antaño ocuparon los cafés Caponata y Lion d'Or como el Pana'ms y el Club Fellini se prevé convertirlo en espacio comercial vinculado con el hotel previsto en la Cúpula Venus y en los desaparecidos Billares Monforte. La reforma y apertura se han previsto a partir del año 2015.