viernes, 1 de noviembre de 2013

El Tramvia Blau: cuando el transporte público es historia, patrimonio y cultura


El pasado día 31 de octubre tuve el placer de visitar las instalaciones del Tramvia Blau (tranvía azul). Este singular medio de transporte tiene 112 años de existencia y constituye un auténtico museo dinámico, pues un paseo en una de estas reliquias rodantes, las más antiguas de España y de Europa, sumado al casi invariable paisaje formado por majestuosos edificios de la avenida del Tibidabo, constituye una manera amena de efectuar un viaje al pasado en tiempo presente. Placer culpable, tal vez el más exquisito de los aficionados a los transportes, aunque está muy enfocado como transporte de ocio de cara al turismo, siempre ha sido tradicionalmente solaz y deleite de los barceloneses.
El Tramvia Blau lo conocí por primera vez a los 6 años de edad, en 1977. Era un mes de agosto, y con toda la familia decidimos ir a pasar el día al parque de atracciones del Tibidabo, cuando todavía éste no había perdido su esencia original, antes de convertirse en una mediocre versión reducida de Port Aventura. Para ello tomábamos la L5 de metro hasta Horta, luego el autobús de la empresa Authosa hasta La Rotonda, de allí el Tramvia Blau y finalmente el funicular, que nada más cerrar sus puertas y ponerse en marcha rumbo a la cumbre de la montaña empezaba a sonar por megafonía la canción "Con el tran-tran-tran tranvía, y con el funi-funi-cular, voy al Tibi-Tibi-Tibi Tibidabo, donde voy a reír y jugar."


Al final de la calle de Balmes con el paseo de Sant Gervasi empieza la larga recta de la avenida del Tibidabo, un paseo por el cual desde el edificio de La Rotonda hasta la plaza del Doctor Andreu los tranvías recorren 1276 metros de distancia, siendo el tramo superior por encima de la ronda de Dalt el más curvado y pronunciado, con desniveles de hasta un 8%. En dicha plaza efectúa correspondencia con el funicular que transporta hasta la cima del Tibidabo, inaugurado también en la misma fecha que el tranvía. La iniciativa de todo este conjunto fue obra y gracia de Salvador Andreu Grau (Barcelona, 1841-1928), farmacéutico y empresario responsable de promover en la sierra de Collserola una ciudad-jardín. Sin embargo, solo se pudo materializar la avenida del Tibidabo, el funicular, el Tramvia Blau, el parque de atracciones y algunas casas y torres señoriales de veraneo. En su faceta farmacológica, fue fundador de unos laboratorios que llevaban su nombre, pioneros a nivel nacional de la industria farmacéutica, creadores entre otros productos de las famosas Pastillas del Doctor Andreu y de la Pasta Pectoral.


Para acceder a las cocheras y talleres del tranvía, se puede hacer por la ronda de Dalt o bien subir a pie o en la línea 196 de autobús y disfrutar del bello paisaje de la avenida del Tibidabo, formado por majestuosas torres modernistas, las cuales mayormente albergan empresas, hoteles y escuelas elitistas. Entre ellas son destacables La Rotonda, la Casa Roviralta (llamada "El Frare Blanch"), la Casa Ignasi Coll, la Torre Ignacio Portabella y la Casa Casacoberta. Otras, como la del número 18, el compositor Enric Granados celebraba audiciones y en 1935 se convirtió en los estudios de doblaje "La voz de España". Esta avenida se denominó en 1906 "paseo del Funicular" y en 1931 "del Doctor Andreu" hasta el año 1979. A la altura de la ronda de Dalt, a mano izquierda se accede a través de la calle de Bosch i Alsina a la plaza de la Central, donde se hallan las instalaciones que han sido objeto de visita.
En la actualidad, la cochera consta de una nave de dos plantas y techo a dos aguas con viviendas en el piso superior, garaje y oficinas en el piso inferior, y de una cubierta adosada de planta baja destinada a garaje, reparaciones y mantenimiento del material móvil, con talleres y fosos. A la derecha de esta hubo otra nave gemela que con motivo de la construcción de la ronda de Dalt tuvo que ser derribada. De estas instalaciones salen cuatro vías que convergen en vía única en la calle de Bosch i Alsina y luego se bifurca a derecha e izquierda al llegar a la avenida del Tibidabo.


En la visita, muy agradable en general, tuve el placer de encontrar a entrañables amigos aficionados a los transportes, que además son grandes expertos y mejores personas, como Xavier Maraña Hidalgo, Joan Sans Pont y Jordi Ibáñez Puente, entre otros. En el desplazamiento a las instalaciones y también en el reportaje gráfico que realicé antes de la llegada numerosa de visitantes, me acompañó mi amiga Anabel Andrés Palomar, que colabora en la asociación ACEMA (Asociación de Coleccionistas Empleados de Metro y Autobús), perteneciente a TMB, y de la que formo parte en calidad de socio. El equipo de empleados, tanto mecánicos como responsables de gestión y explotación del Tranvía Blau, muy amables y receptivos ante dudas, comentarios y preguntas de los asistentes, fueron los responsables de hacernos un breve resumen histórico de la línea y de mostrarnos las instalaciones.
Expuestos a propósito con motivo de la visita había estacionados en la plaza de la Central cuatro modelos de tranvía del total de siete unidades históricas que forman parte del parque motor, concretamente el coche número 2, el coche número 10 sin remodelar, el coche jardinera 129 y el coche 6 con su aspecto actual.


El coche número 2 es el más antiguo de todos, y de hecho ya no está en circulación debido a sus prestaciones. Este modelo, de la serie del 1 al 4 inauguraró la línea el 29 de octubre de 1901. Dos años antes, el 20 de febrero de 1899, el doctor Andreu constituyó la Sociedad Anónima “El Tibidabo”, empresa responsable de la explotación de los servicios del tranvía y del funicular. Su creación permitió el inicio de las obras el 16 de junio de 1900. Este modelo de tranvía, por su poca potencia y fiabilidad, motivó la adquisición de seis nuevos vehículos, numerados del 5 al 10, con más potencia y velocidad, más seguridad al disponer de freno electromagnético, y mayor capacidad de pasajeros. Los coches números 10 y 6 allí expuestos eran un ejemplo. El primero está todavía pendiente de remodelación, aunque precisamente era para mí el más interesante. Esta serie fue reformada al menos en cuatro ocasiones, en 1928, 1942, 1958 y 1978. De los dos tranvías todavía pendientes de remodelación, se prevé que el 10 o bien el 8 se dejen con su actual aspecto. Ambos son los más auténticos, con un especial y agradable regusto añejo, además de traer entrañables recuerdos de mi infancia porque en ese estado fue como los conocí por primera vez.


El aumento de la demanda de pasajeros permitió la prolongación de la línea hasta Vallvidrera, ante la actual plaza de Pep Ventura. El 24 de febrero de 1904 se iniciaron las obras y el servicio se inauguró el 18 de abril de 1905. Mientras los tranvías del 1 al 4 llegaban hasta la plaza del Funicular (actualmente llamada "del Doctor Andreu"), los tranvías del 5 al 10 se destinaron a la prolongación de Vallvidrera.
Fue en esta visita donde al fin se resolvió el mito del color original de la carrocería. En base a las fotografías en blanco y negro, muy a menudo se solía decir que el tranvía azul era verde. Pues eso es mentira. Para la restauración de los vehículos se procedió a lijar la chapa, mostrando así todas las capas hasta llegar a la plancha. Ninguna de ellas tenía un color que no fuese azul, salvo la última, una capa de imprimación antioxidante de color verde. De ahí la leyenda que el tranvía en sus inicios fue verde claro, o incluso blanco o crema. El Tramvia Blau, como su nombre indica, fue siempre azul.
Con motivo de la inauguración del funicular de Vallvidrera en 1906, el número de pasajeros bajó progresivamente año tras año, y por ello la compañía adquirió tres pequeños tranvías con capacidad ajustada a la escasa demanda, numerados del 21 al 23. De estas unidades, solo la 21 se conserva espléndidamente restaurado en una nave de Ejea de los Caballeros (Huesca) perteneciente al arquitecto zaragozano José María Valero, aficionado a los transportes y coleccionista de 40 vehículos de tranvía. Entre 1960 y 1981 estuvo expuesto como monumento en el parque de atracciones del Tibidabo, enfrente del Castillo Encantado.


En julio de 1936 la empresa se colectivizó, y en febrero de 1937 se clausuró definitivamente la prolongación hasta Vallvidrera. Por ello los coches del 21 al 23 fueron retirados del servicio, si bien circularon muy esporádicamente en caso de necesidad. A partir del año 1950, los tranvías del 1 al 4 se fueron retirando del servicio y tuvieron distintos destinos. El número 1 estuvo temporalmente como vehículo de servicio y obras, y actualmente se halla en el jardín del chalet del abogado y gran aficionado Josep Maria Mas Franco, en Bellaterra (Cerdanyola del Vallès), quien lo ha restaurado con extremada delicadeza. El número 4 se usó como tienda de souvenirs del parque de atracciones, y actualmente se halla en perfecto estado en la finca de Villa Bugatti (en Cabrera de Mar). Solo el número 3 fue desguazado. El número 2, presente en la cochera, se espera que en un futuro pueda volver a circular con un motor y una controla más potente y fiable adaptada a los nuevos tiempos, o bien se destine al previsto Museu de la Mobilitat.
El 27 de junio de 1972, los tranvías supervivientes de la línea del 5 al 10 fueron engalanados y participaron en los actos del centenario del tranvía, siendo aquél día gratis el viaje. Pocos años después, el 29 de octubre de 1976 se conmemoraron sus 75 años en servicio junto con el funicular. Finalmente, en un momento de decadencia, el 26 de marzo de 1979 la Sociedad Anónima “El Tibidabo” cedió la explotación del tranvía a Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona, y desde el 1 de enero de 1981 fue transferida a TMB. Gestionado actualmente por Ferrocarril Metropolità de Barcelona, entre 1983 y 1991 la infraestructura fue completamente renovada.


Los tranvías 5, 6 y 7 han sido restaurados, devolviéndolos parcialmente a su estado original, aunque en cumplimiento a las normativas vigentes de seguridad impuestas por la Generalitat de Catalunya, se ha modernizado la controla e incorporado faros antiniebla y limpiaparabrisas, elementos obligados para adaptar su circulación a las necesidades del siglo XXI como requisito fundamental para su supervivencia y evitar así su clausura. Si bien la restauración los ha dejado como nuevos, existe mucha controversia y división de opiniones acerca de esta última reforma.
Otro vehículo interesante allí presente era la jardinera, resultado de adaptar la carrocería restaurada del tranvía 129 al truck y motores del tranvía número 9, cuya caja desgraciadamente fue a parar a los talleres de Can Boixeres donde fue desguazada. Este vehículo solo circula en verano y también se prevé modernizarle la controla para adaptarlo a las normativas vigentes.
En la actualidad el Tramvia Blau es un servicio muy rentable que goza de un notable y creciente número de pasajeros. Circula diariamente durante los días de Navidad y Semana Santa y en los meses de verano, mientras que en el resto del año lo hace solo los sábados, domingos y festivos. Este museo rodante debe de ser preservado en el futuro como un patrimonio de Barcelona, como un agente que también ha escrito parte importante de la historia de la ciudad y como un testigo superviviente de la antigua red tranviaria barcelonesa. El Tramvia Blau es único e irrepetible, un ejemplo donde se evidencia que el transporte público es cultura, y desde siempre un juguete para gente de todas las edades.



6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! ayer compré el libro "Así era Nou Barris". Está muy bien, muchas gracias por tu trabajo. Ana (de Nou Barris)

railsiferradures dijo...

Hola Ricard,
Cuando he leído en tu post que al coche nº2 se le quiere modificar el motor y adaptarlo a las actuales formas de trabajo, se me han puesto los pelos de punta.
La últimas remodelaciones de los coches 5,6 y 7 son en mi opinión los peor que le podía pasar a este tranvía actualmente, se ha desnaturalizado toda una parte técnica que se venia conservando durante todo un siglo.
Creo que hubiese sido más económico construir nuevos coches con aspecto antiguo como se hizo en Lisboa con los coches de la línea 28, y dejar estos vehiculos en estado original, que lo que se ha realizado con ellos.
Espero que como dices no se intervenga en el 8 ni en el 10.
y sobre todo en el 2.
Por lo demás enhorabuena por tu artículo, que nos trae interesantes informaciones.
Un abrazo,
rails i ferradures.

Ricard dijo...

Hola Ana:

Celebro que te haya gustado mi libro. Espero que lo disfrutes. Un abrazo

Ricard dijo...

Hola:

Gracias por tus comentarios. Ciertamente, las remodelaciones que se están llevando a cabo están siendo polémicas porque parece que estén haciendo un tranvía moderno con el antiguo. Por eso me gustan más los coches 2, 8 y 10, porque son más auténticos y precisamente disfrutas de ese sabor añejo original.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Soy Joan Sans Pont.
He quedado gratamente satisfecho al ver como Ricard Fernandez Valentí, ha sabido conjugar sus vivencias personales con hacernos una descripción histórica y evolutiva, y una exposición de lo que está pasando actualmente con la excusa de la "seguridad", que está llevando a parte de la flota (coches 6 y 7, y 5 ya en talleres) al "tuneado", es decir, a una transformación técnica importantísima y con "pegotes" de órdago en la carroceria, como la incorporación de un moderno limpiaparabrisas o unos faros (!) fuera de contexto.
Solo añadir. de paso, algunas matizaciones. Respecto a los coches, el nº 1 , ya no está en los terrenos del coleccionista de coches Sr. Romeu de Castellar del Vallés, sino en el jardin del chalet del abogado y gran aficionado Sr. Josep Mª Mas Franco en Bellaterra, quien tras haberlo restaurado con extremada delicadeza y haberle construido una cubierta de policarbonato translparente (que lo mantiene seco e impecable), quien muy amablemente y de manera altruista, lo muestra a aquellas asociaciones que se lo piden.
Respecto al coche nº 21, no es que estuviera expuesto como monumento cerca del Parc d'Atraccions, sino que estuvo en su interior, mas exactamente en frente del Castillo Encantado , entre 1960 y 1981, en que se cedió al arquitecto (que no ingeniero) zaragozano Sr. José Mª Valero Suárez, quien lo conserva a cubierto y bellamente restaurado junto a otros 40 vehiculos tranviarios en sus naves de Ejea de los Caballeros,
No quisiera cerrar estas líneas sin rendir un saludo y un recuerdo para aquellos empleados (como el ingeniero Sr. Josep Dalmau, y el trabajador polivalente Sr.Ricard Pons, quienes de jovencitos y hasta su jubilación trabajaron en el TB)que hicieron del Tramvia Blau ago mas que su "modus vivendi" y nos lo legaron como uno de los mejores simbolos de Barcelona !

Ricard dijo...

Hola Joan:

Gràcies pels teus comentaris i per haver llegit l'article de la visita al Tramvia Blau. Prenc nota de les teves puntualitzacions per a fer les correccions pertinents.

Una abraçada.