viernes, 22 de enero de 2010

Max Baer: un ejemplo de cómo el cine nunca copia la realidad

Resulta increíble lo que el cine es capaz de hacer con los personajes reales, pues sobre todo quienes conocen un poco de su historia se dan cuenta de la fantasía y la manipulación que de la realidad hace el séptimo arte. Y luego algunos presuntos expertos en cinematografía nos hablan de “películas realistas”, etiqueta siempre puesta especialmente para el cine español. No cabe duda de que el arte, en realidad, en ninguna faceta, nunca copia la realidad. Ni siquiera un retrato, una obra hiperrealista o incluso una fotografía, aunque pueda parecer todo lo contrario. Existen muchas realidades y no una sola y objetiva. De hecho, hay tantas como personas en el mundo, de modo que cuando se pretende copiar la realidad lo que se consigue es imitar una visión subjetiva de quien lo ha producido. Ni siquiera el llamado “cine de mensaje”, “cine pedagógico”, “cine social”, “cine del Realismo” o “cine Expresionista” refleja la realidad objetiva.

Con esta breve y agresiva introducción no estoy ni mucho menos desmereciendo, maldiciendo o criticando al arte cinematográfico. Al contrario, puesto que yo soy muy aficionado y solo quiero expresar mi desacuerdo acerca del cine como espejo de la realidad, porque me parece una prepotencia y una demagogia de quienes van de intelectuales.
Para poner un claro ejemplo, me ha llamado la atención la manipulación que del boxeador Max Baer se ha hecho. En la película titulada “Cinderella Man”, dirigida por Ron Howard y estrenada en el año 2005, se presenta a dicho boxeador como un joven malvado, mujeriego, despreciable, cruel, orgulloso y de temperamento psicópata. Incluso hay una secuencia en la que en una fiesta intimida a la esposa de su rival, Jimmy Braddock, haciéndole peticiones deshonestas tratando de aprovecharse sexualmente de ella una vez haya matado de un puñetazo mortal a su marido en el ring. Pues bien, aunque en términos generales se trata de una buena película y el personaje de Maximilian Adelbert Baer (1909-1959) está bien interpretado por el actor Craig Bierko, no se ciñe en absoluto a la realidad histórica. Todo lo contrario. Este magnífico pegador cuyo golpe derecho era mortífero, relatan muchos testigos de la época que fue un hombre muy caballero, muy noble y muy simpático, nada que ver con la repugnante visión de la película. Hay constancia de que precisamente con James Walter Braddock (que en el filme lo interpreta muy bien Russell Crowe) se llevaba muy bien e incluso llegó a visitarle después de haber tenido un combate con él. Lo mismo sucedió con el boxeador Primo Carnera, al que venció en repetidas veces y no por ello llegaron a enemistarse. Y eso no es todo. A uno de sus rivales que llegó a matar con su mortal derechazo, Max Baer tuvo tales remordimientos que sufrió una depresión y hubo de tratarse psiquiátricamente para superarlo. Luego, llegó a pagar los estudios de los hijos de este boxeador al que había matado accidentalmente, nunca adrede como expresa la película de Ron Howard.

Aparte de boxeador, trabajó como modelo playboy y como actor. Participó en la comedia “Las minas del rey salmonete”, de 1949, junto con la pareja formada por Bud Abbot y Lou Costello, y en 1956 coincidió con Humprey Bogart en el filme “Más dura será la caída”.
En definitiva, un Max Baer que nada se parece al reflejado en el filme “Cinderella man”. Como este caso se podrían contar muchos más. Unos cuantos años atrás, la película “Amadeus”, a mi parecer una obra maestra de Milos Forman, consiguió convencer a algunas personas de que el genio de la música Wolfgang Amadeus Mozart era idiota (así se lo dijo literalmente a mi padrino un conocido suyo). Afortunadamente, con el paso de los años parece que ha crecido la convicción de que se trataba de una fantasía sobre el personaje y que la rivalidad con Antonio Salieri no tiene una gran base histórica.


1 comentario:

Cambert dijo...

Gracias por esta información. Es curioso porque viendo la pelea real, se saludan y abrazan pero bueno. Es triste que lo hayan hecho asi en la pelicula, ya que es una gran pelicula. No siempre el antagonista debe ser malvado, repugnante. Por poner un ejemplo de boxeo, en el anime Hajime No Ippo de boxeo, antes de que el protagonista pelee, te muestra el lado sentimental del rival y uno viendolo hasta llega a entender al boxeador y la persona que es, y no por eso hay que odiarlo.
Sin embargo me encanta la pelicula, la historia de Braddock es imponente e increible.