sábado, 4 de julio de 2009

Memorias de un cinéfilo de barrio VIII: cine Niza


Singular sala cinematográfica algo apartada de mi barrio pero de la cual tengo algunos recuerdos por haber ido en algunas ocasiones es el cine Niza.
El local era más antiguo de lo que parecía, pues abrió el 19 de octubre de 1946. Josep Maria Aixelà fue el arquitecto encargado de su construcción, y Luís Cabezas Puzo su propietario. La sala ofrecía programas dobles de reestreno, y enseguida captó al público de las barriadas de la Sagrada Familia. Precisamente cuando se inauguró, el primer programa fue “¡Galopa muchacho!” y “Sangre sobre el sol”, y las recaudaciones conseguidas en aquella sesión sirvieron para invertirlas en obras asistenciales del distrito. Estas cosas por entonces eran normales, pues estamos hablando de la posguerra.
El cine Niza se convirtió en la mejor sala de la zona y se consideró uno de los salones cinematográficos más espaciosos y bien construidos de la ciudad. La fachada era de estilo neoclásico, simétrica, con una gran entrada central y dos grandes espacios laterales para la colocación de los carteles de las películas a exhibir. En su interior había un largo pasadizo que llevaba a la platea, cuya capacidad era para 1.504 localidades. El 2 de octubre de 1948, en el mismo edificio del cine, se inauguró una sala de baile.
Desde el 27 de noviembre de 1950, con la proyección del film “El inspector general”, el cine Niza pasó a ser sala de estreno. A partir de la década de los cincuenta, se vivió una etapa de esplendor traducida en una gran afluencia de público, sobre todo los fines de semana, hasta el punto de que algunos espectadores tenían que ver la película de pié porque la demanda superaba el número de butacas. Eso era algo habitual en las salas de reestreno y en algunas de estreno (¡yo lo he vivido!), pero hoy día ofrecer más entradas del numero de asientos existente sería algo impensable e inadmisible.
A partir del año 1967, la sala volvió a ser de reestreno como en sus orígenes, y ello la llevó a una lenta y progresiva decadencia traducida en la proyección de películas de poca calidad, el deterioro del local y un descenso del público. Y ya en los inicios de la crisis de los cines de barrio y el cercano apogeo del vídeo, Pere Balañá adquirió el cine Niza y lo sometió a una profunda remodelación para convertirlo nuevamente en local de grandes estrenos. El 24 de octubre de 1980 reabrió renovado con el estreno de la película de terror “La niebla”.


Yo solo he vivido este cine en su época de estrenos, pues para ver programas dobles ya tenía suficiente oferta por entonces en mi barriada. Lo recuerdo como un cine de gran lujo y de espectacular y moderno diseño. Su interior era todo verdoso y funcional. Entrando a mano derecha había la entrada de la sala de baile Niza 77. Luego, para acceder a la platea, había un largo pasillo convertido en una excelente y elegante sala de espera y de descanso con butacas negras y paredes de terciopelo verde. La entrada a la sala de proyecciones era a la izquierda del pasillo. Su interior era grande y cómodo. La platea tenía capacidad para 860 personas y estaba formado por dos pasillos laterales que formaban tres hileras de asientos. El anfiteatro tenía capacidad para 395 personas.
La primera película que vi fue con mi hermano Tomás y mi padre, y era una versión de ciencia-ficción del western “Los siete magníficos” titulada “Los siete magníficos del espacio”. Otras películas que recuerdo haber visto eran también de ciencia-ficción, como “Star Treck II la ira de Kahn”, “Star Treck III en busca de Spock” y “Terminator 2”, y de otros géneros como “American Beauty”, “Sleepy Hollow” y “El mundo nunca es suficiente”. Sin embargo, muchas otras películas de estreno de los años ochenta y noventa no llegué a verlas en esta sala porque su programación coincidía muchas veces con la de los cines de estreno Río y Victoria, mucho más cercanos a mi barrio.
Finalmente, debido a una falta de acuerdo entre la empresa Balañá y los propietarios del local para renovar el contrato de alquiler, el cine Niza cerró definitivamente sus puertas el 21 de febrero de 2005. La última película que se proyectó fue “Milion Dollar Baby”. Al menos tuvo una buena y digna despedida con una master peace de Klint Eastwood.


2 comentarios:

Tomás Fernández Valentí dijo...

Hola a todos:

Suscribo en gran medida lo que explica mi hermano, dado que yo tampoco iba a este cine cuando era de programa doble al coincidir su programación con la de otros cines de mi barrio más cercanos a mi casa. En cambio, cuando pasó a ser local de estreno, lo frecuenté con relativa frecuencia, excepto cuando sus estrenos coincidían con los cines Río y Victoria, de la misma empresa Balañá, y que los tenían prácticamente al lado de mi casa.

Recuerdo haber visto allí películas de todo tipo, buenas y malas; pero, sobre todo, también recuerdo el enorme vestíbulo de este cine, que siempre me llamó la atención. Si no estoy equivocado, la última película que vi en él fue "El grito", "remake" americano del film japonés de terror "La maldición" realizado por el director, Takashi Shimizu. Este cine me caía simpático, y además me era cómodo asistir al mismo entre semana, porque solía hacer sesiones alrededor de las 19 ó 19:30 horas, ideales para mí.

Si no me equivoco, en la actualidad todavía subsiste la discoteca o sala de baile Niza 77, que compartía con el cine el mismo vestíbulo. Allí también había, si no recuerdo mal, un club de billar, pero como hace tiempo que no paso por allí ignoro si todavía existe.

Un saludo,
Tomás Fernández Valentí

José Manuel dijo...

He llegado a tu blog de pura casualidad. Yo era de los asíduos al cine Niza y al Usera desde el año 72 al 78 cuando era programa doble. El Niza era superior en calidad al Usera. Qué bonitos recuerdos.