domingo, 22 de febrero de 2009

Los tranvías-escuela o "escuelones" de Torre Baró, en Barcelona



Increíble pero cierto. Se trata de un hecho histórico comparable al de países subdesarrollados pero que se dio en Barcelona ciudad, en pleno apogeo del llamado “milagro económico”. Ante la falta de presupuesto, imaginación al poder. Este ejemplo de nuestra historia incluso podría servir de tópico sobre como los catalanes lo aprovechan todo y no despilfarran nada. Sin embargo, a pesar de que actualmente pueda resultar incluso gracioso por su singularidad y como un acontecimiento que jamás se debería de repetir, hoy día todavía existen barracones escolares tanto en Barcelona como en Cataluña por falta de escuelas, así que no estaríamos tan lejos de un hecho histórico que, a continuación, voy a explicar porque es digno de ser recordado.

 

Los barrios de la periferia obrera de Barcelona y de otras zonas consideradas suburbiales sufrían serios problemas de equipamientos educativos, pues no había bastantes escuelas y eran muchos los niños y niñas de aquellos lugares que estaban sin escolarizar. Para resolver el problema, la regidora falangista y presidenta de la Junta Municipal de Enseñanza, Montserrat Tey, decidió optar por una solución provisional mientras se estaba pendiente de la construcción de varios grupos escolares allá dónde hacían más falta. Se trataba de unas barracas prefabricadas cedidas por el Ministerio de la Vivienda que funcionarían como aulas. El barrio de Torre Baró se convirtió en uno de los lugares agraciados con esta solución. Ahora bien, ante la carencia de presupuesto y de disponibilidad incluso para barracones, se optó por la adquisición de doce tranvías procedentes de Tranvías de Barcelona, que se desproveyeron de motor, controla, trole y asientos para habilitarlos en su interior como aulas de colegio, con pupitres para dos alumnos cada uno, una mesa y una pizarra para el profesor y, claro está, los correspondientes mapas geográficos de España y los retratos de Franco y José Antonio. Dicha solución fue posible porque la red tranviaria se estaba desmantelando y sobraba mucho material móvil que ya nunca volvería a circular y estaba destinado al desguace. La cesión, gratuita, ahorró tiempo (por su rápida instalación) y dinero (por los gastos de construcción de las barracas prefabricadas). Cada tranvía tenía cabida para treinta alumnos, lo cual significaba una capacidad total para unos 400 niños y niñas sumando todo el conjunto allá instalado junto al merendero de la Font dels Eucaliptus. Inicialmente, sólo se matricularon 270 alumnos. Habían dos modelos de tranvías: los de la serie MT200 destinados para la sección de niños, y los de la serie 800, destinados para niñas. El grupo de doce tranvías-escuelas fue bautizado como Grupo Escolar San Juan.

 
El número 7 del Boletín Informativo de Tranvías de Barcelona correspondiente a octubre de 1967 sacó un pequeño reportaje elogiando la brillante idea de instalar tranvías-escuelas, también conocidos como “escuelones” y que decía así: “En la barriada de Torre Baró, están instalados doce tranvías retirados del servicio, que se utilizan en el curso normal, como escuelas de Enseñanza Primaria. De ello, la prensa dió amplia información, pero quisiéramos que quedara como un hecho singular de esa Barcelona que muchos ignoran. En los barrios extremos, que con excesiva rapidez se han ido poblando, convirtiéndose en auténticas ciudades por su densidad, falta ese medio indispensable de la escuela, para formar a los futuros ciudadanos. El hecho de que en ese espacio que, a medio urbanizar, toma nombre de Avenida Esculapio Cáncer, indica con precisión que se ha entendido lo que debe ser la escuela. No el edificio, con ser importante, sino lo que hay dentro, profesores y alumnos. Las grandes escuelas de la antigüedad clásica, se daban en jardines, al aire libre, ¿cómo no puede hacerse algo parecido hoy si es que existen dificultades para la pronta construcción de edificios? Y así entiendo esos tranvías (...) viene a resolver, aunque sea provisionalmente, este problema vital de Barcelona”. Finalmente, el año 1971 fue inaugurado el nuevo edificio del colegio Font dels Eucaliptus, lo cual significó la erradicación definitiva de los tranvías-escuela o “escuelones” y el traslado de sus alumnos a un espacio con mejores condiciones para la enseñanza pública.
 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que recordar que hoy en dia en el siglo xxi todavia hay barracones escolares, no como tranvias pero si como casetas prefabricadas....que dan un poco de lastima....

Ricard dijo...

Lo cual es grave teniendo en cuenta que determinados políticos alardean de sus brillantes políticas sociales

Anónimo dijo...

! Dios mío ,, lo recuerdo como si fuese ayer. Ahora paso de los 60. Mi abuelo era el propietario del terreno, los huertos y la casa que había en frente de los tranvías, entre las calles Castelldefels y Escolapio cáncer, junto al merendero de los eucaliptos.

Anónimo dijo...

Anterior a los tranvías en la calle Beltrán casi haciendo esquina con Escolapio Cáncer había una persona que daba clases en un local el profesor se llamaba don José y solía ir de vez en cuando un cura el padre Beltrán, alguien se acuerda de eso

Antonio Ortiz Pérez dijo...

Yo había ido a los tranvias, era de los más pequeños.Ahora tengo 52 años. Recuedo que nos daban desayuno y merienda en los tranvias, un botellín de leche que recuerdo muy buena y galletas con una porción de quesito.
Recuerdo oir el tema de la escuela que comenta el comapañero, de hecho, el edificio está en c/ Castelldefels confluencia con C/ Vacarisses, a unos 100m de los tranvias. Mi padre aún le llamaba la escuela Sant José, creo.carpinteria.

jose luis pineda rodrigez dijo...

hola mellamo joselui mipadre era el zapatero llovibia en lacalle san feliudecodina y lloiba alos tranbias pero recuerdo bagamente y tengo 55años ,qerecuerdos mas bonitos tengo de misamigos qe dege y unodellos es el vicario, mimejoramigo ,beo fotos de alli y meda pene comoesta todo yotengo el tereno pero ace años qe noboi,