martes, 15 de septiembre de 2026

Juan Tamariz: la magia de la magia


El pasado 18 de agosto falleció en Madrid a los 83 años de edad Juan Manuel Tamariz-Martel Negrón, más conocido como Juan Tamariz. Ilusionista de profesión, fue considerado el mejor cartomago del mundo, es decir, magia mediante el uso de cartas. Su estilo y su personalidad tan definidos lo convirtieron en un artista único e irrepetible, pues la historia del ilusionismo no se puede explicar sin hacer una parada obligatoria en este personaje que encandiló a tantas generaciones de todas las edades. Nacido en Madrid en 1942, a los cuatro años de edad descubrió este mundo cuando sus padres lo llevaron a ver un espectáculo de magia. Fue entonces que pidió juegos de magia como regalo de los Reyes Magos, momento en el cual forjaría su prematura vocación. Su ascenso fue tan rápido que incluso con 18 años de edad fue admitido en la Sociedad Española de Ilusionismo en vez de a los 20 años tras haber dejado asombrado a los examinadores por su extraordinario talento. Allá conoció al considerado padre de la cartomagia española, Arturo de Ascanio. Su pasión por la magia le hizo abandonar la carrera de Física en cuarto curso y la Escuela Oficial de Cine llegando a dirigir dos cortometrajes.


En el presente artículo no pretendo hacer un resumen biográfico sino centrarme en el gran vínculo que tuvo con la ciudad de Barcelona. Tamariz llegó por primera vez en 1964 con motivo del IX Congreso Mágico Internacional gracias a una beca que le concedió la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI). Se celebró del 2 al 6 de septiembre. El Salón del Tinell albergó para algunos actos oficiales y recepciones como la gala de apertura y clausura, en el Palacio de las Naciones de Montjuïc las sesiones de concurso y congresos, mientras que en el Teatro Talía se celebraron espectáculos para todas las edades. Desde entonces visitó la capital catalana con frecuencia, donde siempre fue bien acogido, actuando en teatros como el Capitol, el Llantiol, el Poliorama y el Tívoli, además del Teatre Auditori de Sant Cugat del Vallès. Sus estancias a Barcelona fueron más allá de la exhibición de espectáculos de magia, pues influyó profundamente en el ilusionismo catalán hasta el punto de modernizar y redefinir la forma de entender la magia, en particular la de proximidad y sobretodo la llamada cartomagia, su gran especialidad, rompiendo así los esquemas de los magos clásicos. En el Círculo de Barcelona, delegación catalana de la Sociedad Española de Ilusionismo y actual Associació Catalana d'Aficionats al Il·lusionisme, Tamariz acudió en numerosas ocasiones a impartir lecciones magistrales en los seminarios que allá se organizaban, casi siempre fines de semana, incluso en algunos casos llegando a prolongar sus simposios en cenas y reuniones informales que duraban hasta el amanecer.


En sus conferencias, además de explicar los trucos de magia, aprovechaba la ocasión para testar, debatir e impartir sus teorías. No solo enseñaba el clásico uso de las manos, sino que además desglosaba conceptos psicológicos como la eliminación de toda explicación racional de la mente del espectador, dejando solo espacio para el asombro, así como también la distracción de la atención mediante el control absoluto de la mirada y la atención del público, demostrando que en realidad la magia ocurre en la mente y no en las manos. Mediante el uso de la llamada baraja mnemónica enseñó a los cartomagos a explotar este sistema, los cuales acudían con sus barajas en la mano para aprender de forma minuciosa técnicas físicas como el enfile, la dada en segundo y el manejo natural de los tiempos. Cuando los cartomagos participantes en el simposio presentaban sus propios juegos Tamariz se encargaba de hacer las críticas constructivas y personalizadas, analizando la estructura dramática del truco y el instante exacto para el humor. Para quienes lo desconozcan, una baraja mnemónica es una baraja de cartas dispuesta en un orden específico, caótico a simple vista pero memorizado a la perfección por el mago, sin estructura visible y cuyo poder reside en conocer de forma inmediata e instantánea la posición exacta de cualquier carta en la baraja y qué carta exacta ocupa cualquier número de posición del 1 al 52. Existe más de una, pero la de Tamariz es la más usada en el mundo.


Auténtico filósofo y pedagogo, gracias a sus enseñanzas, una verdadera formación de personas y de valores humanos y artísticos, dejó a discípulos de prestigio forjados en Barcelona como son Antonio Díaz (El Mago Pop), Gabi Pareras (fallecido en 2020), Joaquín Matas, Josep Maria Lari (El Mag Lari), Jesús Llumà (Hausson) y Pere Rafart.
Tras su traspaso deja un legado extraordinario como son sus libros de magia, muchos de ellos traducidos en numerosos idiomas. A lo largo de su vida actuó en varias ciudades del mundo forjando así su prestigio internacional y recibió varios premios y reconocimientos por su ingente labor. Actuó además en destacados programas de televisión y radio. Su hija Ana dirige la Escuela de Magia Ana Tamariz en Madrid fundada en 1988 junto a su padre. Tomando ejemplo de su frase "El arte de la magia debe tener la finalidad de elevar la cuota de felicidad en el mundo", que su magia perdure ahora y siempre, eterna, y que la vida sea, como él solía definir, magia, amor, libertad y humor.

Fotos: El Periódico de Catalunya, Javier de Agustín, Llibert Teixidó.

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