martes, 15 de julio de 2014

Recordando a Charlot's, el otro Charles Chaplin


Si un artista ha sido probablemente el más imitado de la historia mundialmente tenemos que hacer referencia inequívoca al polifacético actor y cineasta Charles Chaplin. Y en ese sentido nuestro país no es una excepción sino todo lo contrario, pues el primero en aventurarse a ello (aunque en realidad todos quedaban muy lejos de acercarse o igualar al original, salvo el payaso Charlie Rivel) fue Carmelo Tusquellas Forcén.
Nacido en Barcelona el 11 de noviembre de 1893, este personaje combinó sus dotes artísticas con su profesionalidad al frente de un barrio que él mismo creó. Se dice que su vocación despertó alrededor del año 1906 al ver un espectáculo cómico celebrado en la plaza de toros del Torín, con motivo de las fiestas mayores de la Barceloneta. Concretamente fue una mojiganga, es decir, una representación satírica con varios disfraces combinada con corridas de toros procedentes de las cuadrillas de Juan Vila "Cachirulo" y Juan Llache "Grabat", diestros en aquel entonces muy populares.


Desde muy joven se inició en el mundo de la tauromaquia como novillero, siendo conocido como "Relojero". A partir de 1909 y durante quince ejerció años de matador, cobrando cinco mil pesetas por sus actuaciones, entre ellas en municipios como Ripoll, Vic y Manlleu cuando allí todavía existía tradición taurina. En invierno del citado año actuó en Barcelona junto al diestro Daniel Martínez "Pinero".
Al comprobar sus dotes histriónicos en la arena del coso y las posibilidades que ofrecía el toreo cómico decidió cambiar completamente de registro y especializarse en este espectáculo alternativo, más cercano a todos los públicos. El empresario Eduardo Pagès, entonces titular de la plaza de toros de Las Arenas y de otras plazas en Sevilla, San Sebastián, Bayona, Gijkón y Valladolid, tuvo el sueño de invitar al auténtico Charles Chaplin a la plaza para que actuara, tras haber sido posible traer en 1912 al actor cómico Max Linder, pero desgraciadamente no fue así. Acerca de esta pretensión, Tusquellas tuvo noticia de ello por en una visita que hizo a su amigo torero Marcelino Galí Campos "Paja Larga" en un quiosco de bebidas llamado "El Champurro", situado en la avenida del Paralelo junto al Teatro Español. Fue entonces cuando se le "encendió la bombilla" y decidió él mismo asumir el papel de Charles Chaplin, naciendo así el personaje de Charlot.


Finalmente, llegó a un acuerdo con Eduardo Pagès y el 22 de mayo de 1916 en Las Arenas actuó el trío de artistas formado por Rafael Dutrús Zamora “Llapisera”, José Colomer “el Botones” y Carmelo Tusquellas "Charlot". Desde entonces, los tres formaron un equipo dedicado al toreo cómico haciendo giras internacionales por Francia, Bélgica, Suiza, Perú, México y Venezuela hasta los años veinte, cuando cada uno de ellos decidió emprender su propio camino. Un mes después, el 9 de junio del mismo año actuaron en la madrileña plaza de toros de Tetuán, con notable éxito de público.
Gracias al toreo cómico de Tusquellas, de su personaje llamado Charlot surgió el término "charlotada", que significa festejo taurino bufo, o bien hace referencia a una actuación pública, colectiva, grotesca o ridícula.
El 22 de agosto de 1919, caracterizado de Charlot, se vio obligado a actuar en serio durante una corrida de toros, ya que en una novillada nocturna celebrada en dicha plaza de toros de Madrid resultaron heridos los novilleros “Marchenero”, “Algabeño III"  y Andrés Lozoya, con lo cual Tusquellas tuvo que proceder a estoquear el último astado. Generalmente los toros usados para las "charlotadas" no eran aptos para las lidias, siendo generalmente mansos o huidizos, con lo cual aquí hubo una excepción.


En el terreno no artístico, ejerció de empresario gracias a la fortuna que acumuló con sus espectáculos cómicos. Por ello, adquirió varias hectáreas de terreno en las llamadas Afueras de Sant Andreu para promover la construcción de un nuevo barrio residencial para clases obreras, básicamente gente emigrada desde el resto de España y que vinieron a Barcelona para trabajar en la construcción de obras públicas urbanas de la ciudad, en la construcción de las dos primeras líneas de metro y en la urbanización de la montaña de Montjuïc con motivo de la Exposición Internacional de 1929.
Ese nuevo núcleo que promovió, delimitado por la carretera de Cornellà a Fogars de Tordera (actual paseo de Valldaura), la riera de Sant Andreu, la masía de Can Borràs y el torrente de la Font de Canyelles, fue bautizado con el nombre de Charlot. Actualmente forma parte del barrio de Verdum y antaño lo configuraba un conjunto de casas unifamiliares de planta baja o torretas con jardín. En 1924 se construyó una torre situada en la actual calle del Pare Rodés (antes de Charlot) con Font de Canyelles. Allí vivía con su esposa Pilar Per y su hija Eloísa.


Para defender los intereses vecinales y a su vez promover la cultura en los barrios de las Roquetes, Charlot, Verdum i la Prosperitat, Tusquellas y otros propietarios de terrenos fundaron el 18 de octubre de 1925 la Defensa de los Intereses de la Propiedad Urbana de las Afueras de San Andrés, que en la actualidad ha evolucionado como la entidad cultural llamada "Els Propis". En 1926 alcanzó la presidencia del Circulo de de Juventudes Recreativas Patrióticas, afín al partido Unión Patriótica, cuya sede se encontraba en el barrio de Charlot. Y en 1927 ostentó también la presidencia de "Els Propis", y entre sus buenas acciones consiguió la urbanización de varias calles mediante la instalación de aceras y adoquines, la llegada de la red eléctrica de iluminación y la instalación de fuentes públicas. Además, consiguió garantizar un sistema periódico de limpieza. Posteriormente, ostentando otros cargos en la entidad, apoyó numerosas luchas vecinales, especialmente la mejora de las comunicaciones con el resto de Barcelona mediante el establecimiento de una línea de autobús.
En ese mismo año, el 17 de mayo actuó en una corrida celebrada en la plaza de toros de Las Arenas de Barcelona con motivo de las bodas de plata del rey Alfonso XIII, junto a los novilleros Carlos Sunsoni y Julio García "Palmeno".


Durante la Segunda República, en 1931 pasó a vicepresidente de "Els Propis", entonces llamada Asociación de Propietarios de las Afueras de San Andrés, y en 1932 fue vicepresidente del Círculo Republicano Familiar del barrio de Charlot. Al estallar la Guerra Civil, abandonó todos los cargos que ostentaba con cualquier entidad, ya que estas dejaron de funcionar. Sus actuaciones de toreo cómico prosiguieron a pesar del conflicto bélico, sin bien las hizo de manera irregular. Durante la posguerra reemprendió con más fuerza su carrera artística actuando por toda España, contribuyendo a la parte humorística al lado de toreros de renombre como Granero, Barrera, Belmonte y Dominguín. A modo de curiosidad, la calle de Charlot, donde él residía, fue cambiada de nombre por parte de las autoridades franquistas, pasándose a llamar Padre Rodés. El motivo se debió a que el auténtico Charles Chaplin fue acusado de comunista e izquierdista, además de mostrar abiertamente hostilidad hacia el nazismo alemán y el fascismo italiano. El cambio se cometió el 3 de marzo de 1939.


En 1951 abandonó definitivamente el toreo cómico así como su personaje de Charlot, y desde entonces actuó como puntillero hasta 1964, año en que se retiró definitivamente. Pero pocos antes de su retirada, el 14 de noviembre de 1959 fue homenajeado por el club taurino "Rafaelillo", que le entregó una medalla y un traje de luces. En algunas ocasiones presumía de haber hecho toreros a figuras como Melchor Delmonte, Morenito de Valencia, Niño de la Estrella y Romeral.
Carmelo Tusquellas falleció en Barcelona el 21 de febrero de 1967, a los 73 años de edad. Charles Chaplin y Charlot nunca llegaron a conocerse en persona, a pesar de que en una ocasión el empresario Eduardo Pagès intentó reunirlos en una plaza de toros en San Sebastián. Además, se sabe que al auténtico Sir Charles Spencer Chaplin jamás le gustaron las corridas de toros, motivo por el cual declinó la oferta.
Con el propósito de recuperar la memoria histórica y recordar que una parte del actual barrio de Verdum fue la barriada de Charlot, el 9 de noviembre de 1992 se bautizó como "placeta de Charlot" a un discreto espacio comprendido en el cruce de las calle del pare Rodés con Font de Canyelles, muy cerca de la antigua torre de Carmelo Tusquellas. Esta iniciativa fue propuesta por el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris al Ayuntamiento de Barcelona.


Fotos: Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris

martes, 8 de julio de 2014

¿PODEMOS o no PODEMOS? Una reflexión personal


Ciudadanos de un lugar llamado mundo: tenemos un plan. Cada vez que oigo hablar acerca de PODEMOS automáticamente me suele venir en mente la estrofa de esta canción del grupo Delafé y las Flores Azules. ¿PODEMOS o no PODEMOS? Esa es la cuestión. La coleta está de moda. Pablo Iglesias está de moda, un nombre por cierto fácilmente recordable porque es el mismo que el del fundador del PSOE. Casualidades del destino. Romper moldes está de moda. Lo alternativo está de moda. Los grandes partidos pierden fuelle y alimentan la aparición de nuevas formaciones, muchas de ellas desgraciadamente populistas con promesas de ofrecer soluciones radicales a los problemas, a la vez que buscan culpables imaginarios para calmar la sed de rabia de la plebe. Pero sin embargo de entre la crisis económica y las convulsiones políticas parece haber salido una formación nueva y fresca, que pretende implantar un estilo de hacer política, diferente, renovado, moderno e innovador.
PODEMOS se ofrece como un partido de regeneración democrática, cuyo rápido ascenso y popularidad responde a la búsqueda instintiva de una formación que rompa con el bipartidismo, ofrezca soluciones diferentes, nuevas y alternativas, y termine con el creciente abstencionismo consecuencia del desencanto hacia la política. Básicamente acapara los votos de la izquierda, pero también integra a muchos nuevos votantes, sobretodo a jóvenes, así como a los militantes desengañados de otras formaciones.


En Cataluña parece que la formación también ha cuajado favorablemente, hecho reflejado en algunas encuestas que asegurarían la obtención de una mínima representación parlamentaria para las próximas elecciones autonómicas. Aunque el partido se ha mostrado favorable a la realización de la consulta del 9N en tanto respetar la decisión de la mayoría del pueblo catalán si este así se pronunciara, no son partidarios de abogar por la independencia. Ello debería tomarse como una lectura nada dramática sino positiva, puesto que un partido nacionalista más ya nada nuevo puede aportar, salvo uniformidad de discurso y aburrimiento. Está claro que no toda la sociedad catalana es independentista, con lo cual ahora debería de haber un mayor equilibrio entre las fuerzas políticas del Parlament entre nacionalistas y no nacionalistas. Ante un discurso cada vez más uniforme tanto de catalanistas como de españolistas, donde cada vez más se respira en el ambiente la sensación de que para ser buen catalán o buen español es obligatorio pensar de una manera determinada, defender ciertos valores y acatar conductas concretas, todo ello bajo la amenaza de ser un botifler o un desafecto a la patria en caso de discrepancia, ahora toca no una “tercera vía” sino una “vía X” que dé oxígeno a la ciudadanía. Sería un deseo para muchos que PODEM (denominación del partido PODEMOS en Cataluña) lograra ofrecer esa imagen amable de España que tanto se echa a faltar. Es necesario abrir un oasis de entendimiento y de concordia ante un inmenso océano de bombardeos mediáticos basados en el Espanya ens roba y otras afirmaciones similares. Su gran reto será si resultará una alternativa real, positiva y constructiva, como la que Tarradellas hubiese deseado.


A nivel general, tanto en el ámbito catalán como en el español, si PODEMOS desea triunfar en el futuro como formación política, deberá de ser un partido cercano, capaz de dialogar con las gentes e incluso delegarles poder de voz para establecer un equilibrio real entre el político y el ciudadano, con un trato no de superior a inferior sino de persona a persona y de igual a igual, aunque uno sea el gobernante y el otro el gobernado. Las decisiones, grandes o pequeñas, deben ser el resultado participativo de todo el mundo y no de unos pocos. Es regresar a la esencia de la democracia real, generar a las gentes anónimas y sencillas de a pie la sensación de que forman parte de un gran proyecto y que son importantes y decisivas de verdad. En definitiva, es generar ilusión. En cuanto al aspecto económico, no se trata tanto de eliminar el sistema capitalista sino de mejorarlo y adecuarlo a valores sociales, para garantizar una óptima calidad de vida a las personas y a su vez un nivel de vida que contribuya a la disminución de las diferencias de clase. Aunque todavía algunos se empeñen, no será posible salir de la crisis restableciendo el mismo modelo que nos ha llevado a la ruina, basado en la especulación como economía, el sobreconsumo como cultura y el petróleo como energía, beneficiando solo a los de siempre y llevando a grandes desequilibrios territoriales. Es necesario un modelo nuevo que genere riqueza y bienestar, que facilite el acceso a la enseñanza, a la cultura, a la información, a la sanidad y a la educación, que permita el acceso al trabajo sin discriminación alguna, y que a su vez apueste por el respeto al medio ambiente.


Asimismo, si PODEMOS desea triunfar sin duda deberá evitar tres grandes obstáculos contra los cuales tendrá que luchar desenfrenadamente para mantener ese nivel de credibilidad. Basta que muestre debilidad en alguno de ellos para que automáticamente deje de ser un "partido diferente" y desaparezca del mapa político de un plumazo. En primer lugar, la corrupción no tendrá cabida alguna. La honradez, la transparencia y la honestidad serán tres valores fundamentales para no terminar disuelto como una formación política más. Es importante terminar con la idea de que el político es aquella persona dedicada solo a mandar y a enriquecerse. En segundo lugar, para que su programa social dé los resultados esperados, debe evitarse caer en la hipocresía, la demagogia y los falsos progresismos. La política llamada "de izquierdas" funciona solo y si solo parte de objetivos reales y alcanzables en vez de prometer metas que de antemano son inviables. En ese sentido, en realidad no se trata tanto de ser de derechas o de izquierdas, sino más bien de evitar el populismo y la radicalidad ofreciendo a cambio soluciones que la sociedad sea capaz de asumirlas e interiorizarlas como un valor humano, hecho que así contribuye al progreso de la civilización, a superarnos en el día a día y a ser mejores ciudadanos. Y en tercer lugar, el chantaje ideológico y la política "de etiquetaje" deberán brillar siempre por su ausencia. Nadie tiene posesión de la verdad. Nuestra condición humana nos hace imperfectos y por tanto, cometemos errores y somos criticables. Es mala costumbre el tachar de "facha" o de "malo" a quien no comulga con ciertas ideas como si unos fuesen comisarios de la verdad o mejores que los demás. Permitir la crítica y hacer autocrítica reforzará esa idea de humildad tan necesaria en unos tiempos en que no existen términos medios sino los extremos.


Todavía es muy pronto para sacar grandes conclusiones. La cuestión es si logrará esa fuerza necesaria para tener el poder de decisión o si bien será solo una moda pasajera mientras dure la crisis. Mejor o peor, creíble o farsante, bueno o malo, moderado o radical, el caso es que a los grandes partidos les inquieta su presencia, de ahí que para no perder la hegemonía hayan procedido a la fórmula tradicional de la campaña de descrédito. El fenómeno PODEMOS solo acaba de empezar.

Fotos: Efe, Gesop, Iniciativa a Debate, Podemos, Raco Català.