viernes, 12 de octubre de 2018

Nomenclatura del transporte público de Barcelona (I): presentación

Calle del Ferrocarril. Foto: Google Map

Entendemos por odonimia el estudio de los odónimos, es decir, de los nombres de las vías públicas de un territorio. Y la odonimia barcelonesa es la encargada de estudiar los nombres de las vías públicas pertenecientes a la ciudad de Barcelona. Se trata de una historia larga, compleja y muy interesante, siempre condicionada por razones políticas, por lo que inevitablemente su evolución ha ido siempre ligada estrechamente al gobierno vigente en la alcaldía. Otros factores han sido los urbanísticos.
Mi pretensión es descubrir cuáles son las vías públicas barcelonesas relacionadas con el transporte público de pasajeros. Su existencia no responde a una casualidad o a un capricho, pues no debemos olvidar que determinados sistemas colectivos han acabado formando parte de la identidad territorial, haciendo historia e incluso integrándose en la cultura local, hasta el punto de merecer una calle o plaza.

Plaza de l'Estació. Foto: El Periódico

En la actualidad el nomenclátor contiene hasta 48 nombres, unos muy antiguos, otros surgidos en estos últimos años. Forman globalmente un conjunto bastante heterogéneo, razón por la que ha sido necesario establecer una clasificación para mayor coherencia. En primer lugar tendríamos un grupo asociado con oficios, que incluirían las calles de la Ferreria, dels Ferrers y de la Guàrdia Urbana, y la plaza dels Traginers. Los nombres hacen referencia a profesiones gremiales de la industria relacionada con la construcción de material móvil, a un cuerpo de seguridad destinado a imponer la paz y el orden en el tráfico de transporte, y a los antiguos conductores de vehículos de tracción animal.
En segundo lugar, tendríamos aquellos nombres que son consecuencia de elementos e infraestructuras ferroviarias, principalmente estaciones de pasajeros. Forman este grupo la calle de l'Andana de l'Estació; la calle, el pasaje y la plaza de l'Estació, y el parque de l'Estació del Nord. Su existencia se ha debido al hecho de que el ferrocarril durante muchos años transcurrió en superficie, definiéndose así como un elemento visible del paisaje urbano y, por tanto, más fácil de atribuirle una vía pública. Su bautizo responde a criterios puramente geográficos.

Calle del Marquès de Foronda. Foto: Google Map

En tercer lugar, tendríamos los nombres pertenecientes a sistemas de transporte, sea por proximidad geográfica o como mero homenaje. Son los ejemplos de las calles de les Carretes, de les Diligències y del Ferrocarril, las plazas del Mina-Grott y del Taxi y la calle dels Trens de la Maquinista. Aunque para su aprobación han habido decisiones políticas municipales, la mayoría de nombres responden a peticiones populares. Otras razones han sido urbanísticas, y a pesar de que el paisaje urbano ha evolucionado incluso haciendo desaparecer las infraestructuras, el nombre ha perdurado como recuerdo de una época pasada, otorgando así un valor histórico especial.
En cuarto lugar forman un conjunto históricamente muy importante los personajes vinculados al transporte público, tanto financieros como promotores y directivos. Tenemos muchos ejemplos: las plazas de Antonio López, del Doctor Andreu, de Ferran Reyes, de Mercè Sala y de Sant Cristòfol; las calles de Biada, de Bosch i Alsina, d'Esteve Terradas, de Ferran Junoy, del Marquès de Foronda, de Sant Cristòfol y de Teodor Roviralta; las avenidas d'Eduard Maristany y de Pearson, el paseo de Manuel Girona y el pasaje de Ròmul Bosch. Este grupo es, sin duda, tanto por activa como por pasiva, el más sujeto a criterios políticos. Para ello debe considerarse el perfil ideológico de cada uno y la alcaldía vigente en el momento de aprobar el nombre. Se trata de un apartado abierto en tanto que tiende a ampliarse más rápidamente con respecto a los demás, con la introducción de nuevos personajes o incluso la desaparición de otros.

Plaza del Doctor Andreu. Foto: Bernat Borràs Pujol (Trenscat)

En quinto lugar merecen considerarse los nombres dedicados a las fábricas de material móvil para transporte público de pasajeros. Existen razones geográficas pero también de homenaje a modo de reivindicación de la memoria histórica industrial de la ciudad. Por ese motivo se tratan de denominaciones recientes o relativamente recientes, fruto de la reivindicación vecinal y de geógrafos e historiadores urbanos. En este grupo tenemos las calles de la Campana de la Maquinista, de la Maquinista, del Pegàs, de les Naus de la Maquinista y dels Tallers Ferroviaris; los jardines de la Campana de la Maquinista, la avenida de les Drassanes; plazas de les Drassanes, de la Hispano Suiza y de la Maquinista; y los parques de la Maquinista de Sant Andreu y de la Pegaso.
En sexto lugar tenemos un único caso dedicado a una sociedad de transporte, como es el pasaje de la Canadenca, fruto también de la reivindicación histórica. Es un apartado reciente, abierto a incorporar a medio plazo futuros nombres.
En séptimo lugar lo formarían los nombres de líneas ferroviarias, tanto la denominación oficial como la popular. Constituirían este grupo la plaza del Carril, la avenida del Carrilet y la calle dels Ferrocarrils Catalans.

Plaza del Nou. Foto: Crónica Global

Finalmente, en octavo lugar existe una denominación única y excepcional, surgida de la voz popular, de un espacio dedicado a una línea de autobús urbana de Barcelona. Se trata de la plaza del Nou.
En los próximos artículos se dedicará a estudiar de forma sintetizada cada uno de los nombres localizados y a explicar su origen y significado a fin de poder entender el por qué de todas y cada una de las denominaciones establecidas, las cuales ayudan a reforzar la cultura del transporte público barcelonés. Para ello se seguirá el orden y la clasificación antes expuesta.