lunes, 15 de agosto de 2016

El Festival de Cinema de Barcelona (I): los certámenes de 1987 y 1988


El Festival de Cinema de Barcelona (Films i Directors) fue una iniciativa destinada a crear un certamen internacional de cinematografía que contribuyese a la proyección mundial de la ciudad de Barcelona, aprovechando la proximidad de la celebración de los XXV Juegos Olímpicos de 1992. En realidad venía a sustituir la antigua Semana Internacional de Cine de Barcelona, creada en 1959 bajo la denominación de Semana Internacional de Cine en Color, un festival organizado por el Ayuntamiento de Barcelona y la Feria Internacional de Muestras de Barcelona que proyectaba filmes en color para difundir los valores artísticos de éstos. Sin embargo, a efectos prácticos muchos de los títulos estrenados fueron en realidad películas prohibidas por la censura franquista, motivo por el cual el certamen se convirtió, a pesar de los numerosos escándalos, en un referente cultural de libertad y una manera práctica de poder visualizar el cine que se hacía fuera de España. A partir de 1975 cambió su nombre por Semana Internacional de Cine de Barcelona y su antiguo director José María Otero fue sustituido en 1980 por José Luís Guarner.


El proyecto del nuevo festival se encargó a la Oficina Catalana de Cinema, fundación creada en 1986 por el Col·legi de Directors de Cinema de Catalunya, entonces dirigida por el cineasta Francesc Bellmunt. Según sus organizadores, el festival tenía como objetivos “promover el conocimiento del cine, con una especial atención hacia la producción europea; ofrecer un nuevo tipo de certamen internacional alrededor de la figura del director y potenciar el cine mediante la creación de vínculos entre el espacio urbano y la cultura cinematográfica" e "imbricarlo en la actividad urbana y cultural del verano en Barcelona, haciendo renacer la afición a! cine por parte del público". Para su desarrollo participaron económicamente todas las administraciones, las cuales invirtieron un total de 90 millones de pesetas: Ayuntamiento de Barcelona y Generalitat de Catalunya 40 millones de pesetas cada uno, la Diputació de Barcelona 5 millones de pesetas y el Ministerio de Cultura otros 20 millones. Aparte, la Comunidad Económica Europea, distintos patrocinadores privados y Caixa de Catalunya completaron la partida presupuestaria.


La presidencia del festival fue a cargo de José Luís Guarner, mientras que la dirección la asumió Joan Lorente y la gerencia Joan Mateu. El comité de honor estuvo formado por la entonces presidenta de la Comisión del Parlamento Europeo para el año Europeo del Cine y la Television Simone Veil, el presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol, el alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, el ministro de Cultura Javier Solana, el presidente de la Diputació de Barcelona Antoni Dalmau, el presidente del comité Miguel Reyna, y el miembro de la comisión de la Comunidad Económica Europea y responsable de Cultura Carlo Ripadi Meana. Las oficinas se ubicaron en el número 47 del paseo de Gràcia.
Para el desarrollo del festival a celebrar el próximo verano del año 1987 se eligió la rambla de Catalunya como principal escenario, lugar donde se proyectarían las películas y se desarrollarían otras actividades relacionadas como por ejemplo cinco exposiciones. Otro espacio previsto sería la avenida de la Reina María Cristina, que durante la noche funcionaría como un autocine.

Inauguración del certamen de 1987. Foto: Salvador Sansuan

El certamen constaría de cinco secciones oficiales: 1) películas en competición, exclusivamente europeas; 2) películas especialmente invitadas al festival por su calidad y sin distinción de nacionalidad; 3) panorama del cine contemporáneo y ciclo de directores (cuyo tema versaría sobre “La conservación y preservación de la obra cinematográfica”); un homenaje a los 100 años de Hollywood, los 75 de la productora Paramount y el 50 aniversario de la Directors Guild of America. Otro apartado titulado “Tesoros ocultos” mostraría las películas sobre las que pesa la etiqueta de “malditas” y que convenía recuperar. Dentro de la sección competitiva, se concedería mediante un jurado internacional premios a la mejor película, mejor actor, mejor actriz y al artista o técnico que haya realizado la aportación de mayor relieve en una de las películas seleccionadas. Asimismo, un jurado compuesto por representantes de la industria, otorgaría un premio al mejor filme que participara en el apartado “Cine contemporáneo”. También se entregaría un premio al mejor cortometraje. La dotación del premio a la mejor película del certamen, en la sección competitiva, sería de doscientos mil ecus (30 millones de pesetas), a invertir en la financiación del próximo filme del director de la cinta ganadora.
Como mascota y logotipo la organización eligió como diseño el dragón de la Finca Güell, diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí, siendo además el animal mitológico más presente en la cultura mediterránea y barcelonesa. A modo de promoción, previamente, el 26 de mayo de 1987 se presentó el festival en la sede del Banco Central Europeo en Bruselas.


La primera edición se inauguró el 15 de julio de 1987. Previamente se congregaron a todos los invitados a una comida en el palacete Albéniz de Montjuïc a las 14:00h. Asistieron el alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, el conseller de Cultura Joaquim Ferrer, el presidente de la Diputació de Barcelona Antoni Dalmau, y el gobernador civil de Barcelona Ferran Cardenal, además de numerosos invitados del mundo de la política, de la cultura, del arte y en particular de la cinematografía. Posteriormente todos se dirigieron a la rambla de Catalunya para visitar las exposiciones "Escrito en el oeste", "Cincuenta años de cine" y "Cincuenta años de la Directors Guide of America", en la galería Joan Prats y en diversas carpas habilitadas. A las 20:00h. de la tarde en la misma rambla de Catalunya se efectuaron los correspondientes parlamentos, siendo el director Francesc Rovira-Beleta quien procedió al grito de "acción" a inaugurar oficialmente el certamen. Posteriormente, la comitiva visitó los diferentes espacios de ambientación cinéfila adecuados para el evento y finalmente se abrió el pase de películas con la proyección del filme “Prick up your ears” (estrenada como "Ábrete de orejas"), de Stephen Frears, en el cine Alexandra.

Lectura de Fred Zinnemann del "Manifest de Barcelona". Foto: Elena Ramon

Las salas de cine que participaron en la proyección de las películas del festival fueron la Alcázar, Alex 1, Alex 2, Alexandra y Alexis 143, todas ellas actualmente desaparecidas. El día 17 siguiente la avenida de la Reina María Cristina se habilitó como un autocine para 200 automóviles con la proyección de películas desde las 22.00h. de la noche hasta las 6:00h. de la mañana. Para ello se instaló una gran pantalla entre las dos torres venecianas y una emisora de radio permitía escuchar las películas.
El día 21 asistieron al festival la actriz Ann Margret y los directores George Sidney y Fred Zinneman, a los cuales se les rindió un cálido homenaje. El día 22 fue especialmente destacado con la lectura en la terraza del "La Pedrera" del llamado "Manifiesto de Barcelona" para la conservación y preservación de la obra cinematográfica tal y como fueron realizadas por sus autores, sin censuras, sin recortes y sin cambios. Esta declaración de principios firmada por 500 realizadores de todo el mundo y leída por el director Fred Zinnemann contribuyó a que el festival se consagrara como certamen europeo dedicado a la figura del director. Woody Allen, Robert Bresson, José Luis Borau, John Carpenter, Costa Gavras, Stanley Donen, Richard Donner, Federico Fellini, Pedro Almodóvar, Sam Fuller, Akira Kurosawa, Claude Lelouch, Louis Malle, Paul Newman, Nagisha Oshima, Roman Polanski, Karel Reisz, Alain Resnais, Ettore Scola, Martin Scorsese, Oliver Stone y Bertrand Tavernier fueron alguno de los firmantes de dicho manifiesto. Éste acto fue el encargado de cerrar el simposio "Conservación y preservación de la obra cinematográfica".

Basilio Martín Patino y Rüdiger Vogler hablando del film "Madrid". Foto: EFE

Y la noche del día 23 la nueva sala Zeleste (actual Razzmataz) de Poblenou acogió la entrega de premios y la gala de clausura. Público invitado, personajes del mundo del cine y autoridades asistieron al acto que fue retransmitido en directo por TV3. El Jurado del Premio Europa estuvo compuesto por el sociólogo Salvador Giner, el realizador Henning Cansen, el director de fotografía Enzo Serafín, el director del Miami Film Festival, Nat Chediak, y el director, guionista y productor Chuck Workman. Mientras que el jurado de la Mención Especial lo formaron José Antonio de la Loma, Francesc Mas, Ennic Gratacós y Frederic de la Cruz. Los premios repartidos fueron los siguientes: Premio Europa para “Les noces barbares”, de Marion Hansel (Bélgica-Francia), directora a quien le otorgaron los 30 millones de pesetas a invertir para su próxima película; Mejor actor para Senne Rouffaer por “La familia Van Paemel”, de Paul Cammer (Bélgica-Francia); Mejor actriz para Sif Ruud por “Summer Nights”, de Gunnel Lmdblom (Suecia); Mejor aportación técnica para Lex Wertwijn, por la fotografía de “La familia Van Paemel”; Premio Especial del Jurado para ‘Five Corners”, de Tony Bill (Gran Bretaña) con particular reconocimiento al guión de John Patrick Shanley; Mejor cortometraje para “Closed Circuit”, de Nicholas Granby (Gran Bretaña); Mención Especial a “La veritat oculta”, de Carlos Benpar; y el Premio de la Industria a “Sonething Wild”, de Jonathan Demme (EE.UU.) y una Mención Especial a “Beyond Therapy”, de Robert Altman (EE.UU.).

La directora Marion Hänsel, celebrando haber ganado el Premio Europa en la edición
de 1987. Foto: Pedro Madueño

La edición de 1988 tuvo nuevamente a la rambla de Catalunya como principal escenario, decorado una vez más a como un boulevard del cine. Para ello se diseñaron ocho ambientes: 1) el fotógrafo Néstor Almendros se encargó de la iluminación de una imagen de Marlene Dietrich; 2) el arquitecto Frank O. Gehry representó unas gigantescas letras que forman la palabra “Hollywood”; 3) el director de fotografía italiano Enzo Serafín diseñó un ambiente titulado “Blanco y negro”; 4) el director de fotografía Josep Maria Civit recreó la luz de la luna mediante un potente foco que esparcía su luz en uno de los tramos de la rambla de Catalunya; 5) los arquitectos Federico Correa y Alfonso Milá diseñaron la gran escalinata típica de los musicales del cine americano que en los años treinta dirigió Busby Berkeley; 6) el arquitecto vienés Hans Hollein creó el espacio titulado “Objeto”, una escalera pintada al principio de color de rosa (como alegoría de las fantasías musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers) y que termina pintada de rojo con el cochecito de bebé de “El acorazado Potemkin”; 7) el pintor Tom Carr presentó el ambiente “Pasaje anamórfico” para demostrar cómo la luz puede cambiar un espacio según la perspectiva de quien lo está mirando. La manipulación de unas diapositivas completaban la ilusión óptica; 8) y el fotógrafo Antom Bernard aludió a los efectos especiales en el cine con su ambiente titulado “Incendio”, mostrando el incendio irreal de un edificio que podría ser filmado y mostrado como una realidad en la pantalla.

Colocación de la placa del "Manifest de Barcelona" en la rambla de Catalunya.
Foto: Arxiu "La Vanguardia"

El certamen constó aquél año de las siguientes secciones: "Premio Europa", "Perspectivas", "Históricas", "Infantiles", "A repescar", "Made in Berlín", "Documentales", "Imperdibles" y "Para horas muertas". La dotación del premio a la mejor película en la sección competitiva fue nuevamente de 30 millones de pesetas, a invertir en la financiación del próximo filme del director de la cinta ganadora.
El 28 de junio fue el pórtico previo a la inauguración oficial del festival. De día se instaló en la rambla de Catalunya entre la calle de Còrsega i la avenida Diagonal una lápida circular de mármol con el texto "Manifest de Barcelona" que textualmente dice en catalán e inglés "Nosotros como directores de cine, exigimos como derecho moral, que nuestras películas lleguen al espectador tal y como fueron concebidas originalmente”. De noche se proyectó al aire libre en el parque de la Ciutadella de una versión restaurada de la mítica "Ben Hur" del año 1925, dirigida por Fred Niblo y protagonizada por Ramón Novarro. La proyección estuvo acompañada por una orquesta de 70 músicos dirigida por Carl Davis, autor de la partitura. Además, se pudieron contemplar algunas escenas que entonces fueron rodadas en color.


Tras el pórtico tuvo el día 29 siguiente la inauguración oficial del certamen en la rambla de Catalunya. Asistieron el alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, el conseller de Cultura Joquim Ferrer y numerosas autoridades y personalidades de la política y el espectáculo. Ese año fue el director de cine Antoni Ribas quien, tras los parlamentos protocolarios, se encargó al grito de "acción" de inaugurar el festival. Acudió una representación de la Guardia Urbana a caballo y de artistas de la sala Belle Èpoque y del teatro Arnau para amenizar la fiesta, junto al pianista Joan Pineda. Paralelamente, la coctelería Boadas invitó a la comitiva a tomar el cóctel "Festival de cinema de Barcelona" creado para la ocasión. El pase de películas se inició con la proyección en el cine Alcázar y fuera de concurso de "L'oeuvre au noir", del director belga André Delvaux (que vino invitado), basada en el libro "Opus Nigrum" de Marguerite Yourcenar. Las mismas salas cinematográficas del año anterior repitieron para la proyección de todas las películas de esta segunda edición del festival, con la novedad de que se incorporó además el ya desaparecido cine Savoy ubicado en el paseo de Gràcia.

El alcalde de Barcelona Pasqual Maragall en la inauguración del certamen de 1988.
Foto: Salvador Sansuan

Una de las estrellas invitadas fue el director Peter Greenaway con motivo del pase de su película “Drowning by Numbers” y de la inauguración de una exposición de dibujos y pinturas del citado realizador cinematográfico en la galería Joan Prats. Otros artistas invitados fueron George Sidney, Fernando Rey, Sidney Sheldon, Rosaura Revueltas, Daniel Taradash, Sílvia Pinal, Sherry Langsing, Robert Parrish, Helena Bonham-Carter, Jules Dassin, Elliot Silverstein (presidente del comité ejecutivo de la Directors Guild of America), Frank Daniel, Francesca Comencini (que presentó "La lumière du lac") y Edward Dmytryk.
En el apartado expositivo, se inauguró una exposición dedicada al director Luís Buñuel en la Casa de la Caritat y otra exposición "Pepón Coromina 1946-1987" en la sala Vinçon. En cuanto a la sección de conferencias, se celebró en el Palau Moja el "Simposio de guionistas y directores" donde participaron la mayoría de los invitados en ambas especialidades.

La directora Francesca Comencini y y la actriz Nicole García, hablando del fim
"La lumière du lac". Foto: Kim Manresa

El día 7 de julio siguiente se procedió al acto de clausura del certamen. Se celebró en el teatro Tívoli con la proyección de una versión cinematográfica de "La Bohème" a cargo del director italiano Luigi Comencini. El presidente de la Generalitat Jordi Pujol, el alcalde de Barcelona Pasqual Maragali, el director general de Cinematografía Fernando-Méndez Leite, el conseller de Cultura de la Generalitat Joan Guitart, el regidor de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona Ferran Mascareil, el conseller de Economia Ramon Trias Fargas, el conseller de Política Territorial i Obres Públiques Joaquim Molins, y la presidenta de la comisión del Parlamento Europeo para el Año Europeo del Cine y la Televisión Simone Veil fueron las principales autoridades invitadas. La gala, en la que participaron 200 camareros para atender al público invitado, estuvo presentada por el actor Josep Maria Pou y la actriz Carme Elías. El jurado estuvo formado por el director norteamericano Robert Parrish, la actriz francesa Myriarn Meziéres, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, el actor y productor español Julián Mateos y la directora belga Marion Hansel.

Robert Parrish y José Luís Guarner felicitando a Joe Comerford tras haber ganado el
Premio Europa de la edición de 1988. Foto: Mercè Taberner

Los premios repartidos fueron los siguientes: Premio Europa para “Reefer and the Model”, de Joe Comerford (Irlanda); Mejor contribución artística para “Katinka” (Suecia-Dinamarca), de Max von Sydow; Mejor actriz para la danesa Tammi Ost, por “Katinka”; Mejor actor para el alemán Udo Samel, por “Love Has Lied” (RFA-Austria-Francia-Suiza); y Mejor cortometraje para “La prueba”, de Enrie Galcerá, con mención especial al guión de Anna Llauradó y a la actriz Mercé Aranega. En cuanto a los galardones no oficiales se otorgó un premio por votación popular al documental “Mississipi Blues”, codirigido por Bertrand Tavernier y Robert Parrish; y el premio de la Associació de Crítics i Escriptors de Cinema de Catalunya a la mejor película: “Katinka”, de Max von Sydow.
Simone Veil, en unas declaraciones, manifestó que el Festival de Cinema de Barcelona era un festival de creación (a diferencia de Cannes que asumía su función de mercado económico para la venta internacional de películas) y que era necesario proteger en el ámbito cinematográfico la diversidad cultural europea, puesto que rodar solo en inglés suponía una discriminación para las lenguas nacionales.
Terminado el acto, la avenida de la Reina María Cristina acogió la Festa del Premi Europa y por ello fue nuevamente habilitada como autocine para la proyección de películas desde las 22:00h. de la noche hasta las 6:00h. de la mañana. Amenizada con música en directo, se inició con la proyección de la película "Drive in".