viernes, 16 de mayo de 2014

La AVENIDA DE LA LUZ, la primera galería comercial subterránea de Europa


Si bien en muchas ciudades europeas las galerías comerciales se habían generalizado como un moderno sistema de consumo mediante pequeños comercios y gran variedad de ofertas en espacios cerrados y cubiertos, la implantación en Barcelona llegó tarde y justo en un momento tan duro como fueron los inicios de la posguerra. Sin embargo, el modelo barcelonés de la Avenida de la Luz fue único en Europa y una referencia a imitar, aunque posteriormente no evolucionó hacia lo se pretendía.
Tras finalizar la Guerra Civil, el régimen franquista quiso ofrecer un inmediato ambiente de "normalidad" ciudadana mediante la reconstrucción de edificios, la realización de obras de gran envergadura y el fomento de la vida comercial. En ese sentido, el comercial Jaume Sabaté Quixal fue quien ideó la construcción de unas grandes galerías subterráneas con comercios, salones, restaurantes y servicios varios en pleno centro de Barcelona. Él mismo contaba que su idea era “hacer una ciudad subterránea en pleno centro. Tiendas, bares, cines. Todo muy bien arreglado. Muy bien iluminado y decorado. El proyecto significaba enlazar la plaza de Cataluña con la de Urquinaona.” Bajo el nombre de Ciudad Subterránea de la Luz, se quería ofrecer una solución a la complejidad de estructuras subterráneas del centro de Barcelona, permitiendo la interconexión entre sí y la integración de todas las líneas ferroviarias subterráneas, a la vez que se unían las plazas de la Universidad, de Cataluña y de Urquinaona en un vasto espacio de 14.000 metros cuadrados. El proyecto, diseñado por los ingenieros Conde, Folch y Ríos se estimó en 200 millones de pesetas y una ejecución de diez años.


Para hacerlo realidad se pensó en aprovechar la excavación de un túnel ferroviario inacabado bajo la calle de Pelayo construido entre 1926 y 1929 por la compañía Ferrocarriles de Cataluña que ya existía con motivo de las obras de soterramiento del ferrocarril. Inicialmente se había previsto como vestíbulo, pero al inaugurarse en 1929 el nivel de andenes quedó inacabado, paralizándose temporalmente los trabajos de finalización. Durante la Guerra Civil se ejecutaron algunas obras con la intención de conectar el vestíbulo con el metro Transversal, quedando solo pendientes el alumbrado y la decoración. En 1940 Ferrocarriles de Cataluña y la empresa Sabaté Andreu Toldrà Sociedad Limitada (S.A.T., S.L.) firmaron un convenio para finalizar las obras del vestíbulo y el posterior arrendamiento a tiempo indefinido de una parte de las instalaciones. La nueva sociedad S.A.T., S.L., fundada el 3 de mayo de dicho año para gestionar la nueva Avenida de la Luz, estaba formada por el mismo Jaume Sabaté, junto con el pintor Andreu Baiget y el empresario Joan Toldrà.


El 27 de julio de 1940 se celebró el acto oficial de inicio de las obras de reforma y adecuación de una parte del vestíbulo de Ferrocarriles de Cataluña para transformarlo en galería comercial. Asistieron, entre otros, el general Múgica en representación del capitán general, y el señor Vidal Burnils de la Compañía Barcelonesa de Electricidad. El presupuesto era de 30 millones de pesetas de aquella época y los trabajos de reforma rápidos, en solo cuatro meses de tiempo. Entretanto, una autorización municipal legalizó el arriendo de las dos sociedades y la legalización de la nueva galería.
Una vez finalizadas las obras, a las 11h. de la mañana del 30 de octubre siguiente se hizo la inauguración oficial. Asistieron entre otras personalidades el general Múgica, el señor Asensi en representación del jefe superior de Policía, y la señora Felisa Bliger en representación de la Sección Femenina de la Falange. El reverendo de la iglesia de Santa Ana, Joan Salvans, en nombre del obispo administrador de la Diócesis, procedió a la bendición de las instalaciones.

Foto: Pérez de Rozas

Posteriormente, a las 17h. de la tarde se inauguraron las actividades comerciales de la nueva avenida, con la asistencia del alcalde de Barcelona Miguel Mateu, el representante del gobernador civil José Bernabé, y el poeta falangista Ernesto Giménez Caballero, encargado de hacer el discurso inaugural entre un mar de brazos alzados, himnos patrióticos y vivas al Caudillo. Por la noche se celebró un banquete en el local que preveía acoger el cine Avenida de la Luz, todavía en construcción.
La nueva Avenida de la Luz estaba configurada por un largo pasillo de 175 metros de largo y 10 de ancho presidido por dos filas de columnas pareadas de mármol que soportaban el techo. Se hallaba bajo la calle de Pelayo, en el nivel vestíbulo de los Ferrocarriles de Cataluña, y disponía de tres accesos desde la calle: en la confluencia de las calles de Balmes y Pelayo, en la calle de Vergara y en la plaza de Cataluña ante el Café Zurich. En los vestíbulos principales habían las taquillas y las escaleras mecánicas que permitían el acceso al nivel de andenes de los ferrocarriles con destino a Sarrià, Sant Cugat, Sabadell y Terrassa.


En sus inicios la galería contaba con un total de 68 establecimientos como cafeterías, restaurantes, joyerías, una oficina de correos y telégrafos, un local de apuestas de caballos, una peluquería, una sastrería, una lavandería, un estanco, una bombonería, una perfumería, una armería, una relojería, tiendas de máquinas de coser, una tienda de electrodomésticos, un bazar, lavabos, servicio de duchas y una sala de exposiciones de arte, entre su amplísima oferta. También instaló allá su estudio el caricaturista Ramon Bonet Sintes, conocido como Bon, muy popular por sus colaboraciones en publicaciones humorísticas durante los años treinta. La mayoría de los compradores eran clientes con un elevado poder adquisitivo que podían permitirse la adquisición de productos modernos y de calidad. Se dice que durante las primeras décadas el número de visitantes diarios oscilaba alrededor de las 60.000 personas, incluyendo quienes solo iban a pasear, lo que mezclaba distintas clases sociales.
En uno de los locales acristalados cercano al vestíbulo de entrada desde la calle de Balmes con Pelayo se instalaron unos estudios de Radio Nacional de España. Enfrente mismo, el 1 de enero de 1943 el empresario Pere Balañá inauguró con un programa de homenaje a Walt Disney el nuevo cine Avenida de la Luz, una sala cinematográfica con capacidad para 350 personas y que terminó de consolidar la oferta de la galería comercial. En sus inicios ofrecía sesiones matinales. Otros servicios singulares fueron una oficina de publicación de anuncios del periódico La Vanguardia Española y una oficina de información de la Feria Oficial e Internacional de Muestras.


El 25 de junio del mismo año 1943, la sociedad S.A.T., S.L. cambió su denominación por Avenida de la Luz S.L. Gracias al éxito comercial y a su singularidad urbanística, un decreto de 23 de abril de 1949 del Ayuntamiento de Barcelona declaró la Avenida de la Luz como lugar de atracción de forasteros y de turismo.
El 15 de junio de 1953, el Boletín Oficial del Estado publicó el decreto del día 5 anterior por el cual se declaraba de urgente construcción la prolongación de las galerías subterráneas hasta la plaza de Urquinaona, previa autorización del Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, el sueño de Jaume Sabaté de su Ciudad Subterránea de la Luz jamás llegaría a terminarse.

Foto: www.bonartista.com

El 11 de julio de 1955 expiró el plazo de noventa y nueve años de explotación de la línea ferroviaria a Sarrià, Sant Cugat, Sabadell y Terrassa de Ferrocarriles de Cataluña, de modo que tanto esta red como sus instalaciones revertían al Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, esta compañía renovó la concesión para trenita años más (motivo por el cual no se municipalizó) pero a cambio la Avenida de la Luz pasó a ser de jurisdicción municipal, es decir, que pasó a ser considerada como una calle más de Barcelona. Ello se celebró con un acto festivo el 7 de diciembre de 1956 en las mismas galerías subterráneas con la participación entre otros del teniente de alcalde señor Mateo Molleví y los miembros fundadores de la avenida, que aprovecharon para inaugurar la iluminación navideña especialmente dedicada al pesebre viviente. A pesar del traspaso municipal, debe remarcarse que la empresa Avenida de la Luz S.L. continuó pagando el alquiler por el espacio ocupado a Ferrocarriles de Cataluña. En 1958 se instaló un establecimiento de vinos Montroy-Pedro Massana con su famoso muñeco de un "baturro" que echaba el vino en una tinaja.


A partir de los años sesenta comenzó un lento y progresivo declive, con la sustitución de algunos comercios por otros y un descenso del número de visitantes, que de los 60.000 iniciales pasó a unos 40.000 diarios. Entre los nuevos locales se instaló una taquilla para apuestas de carreras de galgos del Canódromo Pabellón y un salón recreativo. Del anhelado proyecto de la Ciudad Subterránea de la Luz dejó de hablarse hasta quedar definitivamente enterrado. El 18 de noviembre de 1968 se hicieron obras de modernización de las galerías, destacando en especial la renovación de la iluminación.
Durante los años setenta la degradación empezó a acusarse, con el cierre de locales que jamás reabrirían ni serían sustituidos por otros, a su vez que aumentó la suciedad, la sensación de abandono y la inseguridad, siendo además refugio de numerosos vagabundos. A pesar de todo, el 1 de enero de 1972 entró en vigor un nuevo sistema de arrendamiento de revisión quinquenal entre la empresa Avenida de la Luz S.L. y Ferrocarriles de Cataluña. 
En 1974 se produjo un incidente en el cine Avenida de la Luz, al morir un espectador durante la proyección de la película Los que deben morir. A partir de 1979 el arriendo de las galerías subterráneas pasó a hacerse con Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), la nueva compañía que sustituía a la anterior tras el traspaso de competencias de gestión de la línea ferroviaria a Cataluña. A pesar de su degradación, el espacio sirvió de escenario para el rodaje de algunas escenas de la película Bilbao, del director Bigas Luna.


Durante los años ochenta prosiguió esta decadencia que parecía irreversible. El numero de visitantes diarios era cada vez más escaso por la sensación de miedo e inseguridad de las galerías. El 7 de junio de 1984, el cine Avenida de la Luz se transformó en una sala X para la exhibición películas pornográficas, reduciendo las localidades a 200. En ese mismo año el Gremio de Artesanos presentó un proyecto de renovación de las galerías subterráneas para convertirlas en la Avenida de la Artesanía, de modo que los comercios pasarían a albergar talleres de artesanos. La propuesta no tuvo ninguna trascendencia y quedó en vía muerta. A modo de curiosidad, también en dicho año el cantante José María Sanz Loquillo rodó en este espacio un videoclip correspondiente a una canción de su disco ¿Dónde estabas tú en el 77?. En 1988 se contabilizaron 38 locales, todos ellos en mal estado, de los cuales 27 funcionaban, siendo la mayoría bares, unos billares y el cine.

Foto: Els cinemes de Barcelona, de Joan Munsó Cabús

Ante la situación, la Asociación de Comerciantes de la Avenida de la Luz expresó su malestar solicitando una rehabilitación de las galerías subterráneas para poner punto y final a la degradación e inseguridad. El 2 de febrero de 1988 el mismo Ayuntamiento de Barcelona y FGC presentaron un proyecto en el llamado "triángulo de la vergüenza" para la construcción de un nuevo complejo hotelero y comercial que supondría la conversión en aparcamiento de la Avenida de la Luz. El Consistorio municipal puso como condición a la empresa ganadora del proyecto contemplar el futuro de la avenida y una indemnización a los comerciantes todavía existentes. Paralelamente, el mismo Ayuntamiento reclamó como suya la avenida a FGC y ésta, a su vez, solicitó a Avenida de la Luz S.A. la devolución de los locales en desuso para sus instalaciones ferroviarias. Finalmente, un protocolo municipal junto a FGC acordó una indemnización de los comerciantes de las galerías subterráneas que debían cerrar sus negocios. Solo resistieron diez locales que se negaron a cerrar, además de reclamar ser reconocidos como los verdaderos arrendatarios de aquel espacio que ocupaban. Pero la sentencia judicial les obligó a ser desahuciados recibiendo una baja indemnización.
El 21 de mayo de 1990 la Avenida de la Luz cerró definitivamente. Solo sobrevivió el cine, que en vistas de las circunstancias y los proyectos aprobados para el "triángulo de la vergüenza" terminó cerrando el 22 de noviembre de 1992.

Foto: mtvo-lasmentiras.blogspot.com.es

Tras permanecer completamente cerrado y abandonado a la espera de un futuro mejor, el 12 de noviembre de 1998 abrió el Centre Comercial el Triangle, con oficinas de alquiler y locales comerciales, además de reconstruir lo que fue el antiguo Café Zurich. Ello supuso la recuperación parcial de la antigua Avenida de la Luz, integrada en el nuevo complejo y reconvertida en una perfumería de la firma Sephora. Años después, con motivo del 150 aniversario del tren de Sarrià, el 8 de junio de 2013 se recuperó el antiguo cine reconvertido en una sala de exposiciones. El resto de instalaciones, tapiadas o escondidas, han quedado integradas en los vestíbulos de la estación de Plaça Catalunya de los FGC.

Foto: Kedin.es (Sephora)

10 comentarios:

richy dijo...

Ricard. Como siempre !!! del 1 al 10...... 11 !!! Gracias

Anónimo dijo...

El meu pare em portava a les matinals dels diumenges a veure las pel.licules d'en Walt Disney.
L'ultima que vaig visionar va ser Odessa els ans 70.
Quan vaig reconeixer les columnes de la "Avenida..." en les barrades en blanc i negre de Séphora vaig tenir una gran impressió de retrobament amb un pasat desaparegut.
Josep Mª

Ricard dijo...

Muchas gracias, Richy. Un abrazo. Gràcies per la teva aportació, Josep Maria. Una abraçada.

richy dijo...

os acordais del olor aquel a garrapiñadas ??

Chordi dijo...

Muy buen reportaje me recuerdo de las galletas que mi padre me compraba antes de cojer el tren para Vallvidriera y de unas vitrinas entre columnas que anunciaban Thailandia...me parecía algo inalcanzable .....Ah y los lavabos cercanos a la salida de Balmes....por no decir de los futbolines y máquinas (algunas antiquísimas) de la zona de juegos recreativos.....
Lo dicho , gracias por retrotraerme estos recuerdos !!

Canet Bernat dijo...

No em quadra: Si l'avinguda de la llum estaba soterrada (ho recordo bé) com poden estar ara els columnes del Sephora a l'alçada del carrer i orientades cap a Pelai?

Anónimo dijo...

Hola

Josep Colmenero dijo...

Hola soy Josep. Buscando información sobre la ciudad de la luz he dado con este blog. Leyendo los comentarios he visto que a Canet Bernat también le bailan un poco los metros del subsuelo. A mi tampoco me cuadra. Recuerdo perfectamente que la avenida estaba a varios metros bajo tierra...por tanto, cómo es posible que el Sephora esté a ras de calle y en dirección Pelayo...??? Para colmo la información que buscaba ha sido motivada por un "thriller" que se ambienta en la avenida/ciudad de la luz...no sé...esto dá que pensar...

Eric Valverde dijo...

El Sephora tiene dos pisos, uno de ellos subterraneos que es el que se aprecia en la fotografia y queda justo encima del andén de via 1 y 2.

Anónimo dijo...

Efectivamente, la tienda Sephora ocupa el antiguo espacio de la Avenida de la Luz, bajo el carrer Pelai. Entrando desde el Triangle, se baja por unas escaleras mecánicas. Actualmente la empresa CultRuta (www.cultruta.com) hace un recorrido histórico por la línea de Sarrià y se visitan espacios de la Av. de la Luz (Tienda Sephora y antiguo cine, incluídos).