miércoles, 26 de marzo de 2014

Adiós al viejo IDEAL del Poblenou


Tras haber sido toda una institución del barrio del Poblenou, lo que antaño fue la sala de cine Ideal ha bajado definitivamente las persianas. Después de haber albergado unos estudios cinematográficos durante los últimos treinta años, los planes urbanísticos obligan a su definitiva desaparición. Los terrenos que ocupa están afectados por el PERI del Sector Eix Llacuna, y el edificio tiene el grado de protección D según el catálogo del Pla Especial de Patrimoni Històric de la Ciutat de Barcelona del año 2006, que permite su derribo tras una previa documentación fotográfica y planimétrica. La misma suerte tiene toda la manzana donde se ubica, comprendida entre las calles del Doctor Trueta, Llacuna, Taulat y Roc Boronat, a la espera de mejores tiempos para ser derribada y reedificada con nuevas edificaciones que acojan nuevamente los estudios Ideal, además de un vivero de empresas.
Los orígenes de este cine son algo desconocidos. La mayoría de las fuentes de información explican que el viejo edificio del Ideal se construyó en el año 1916 en el número 196 de la calle de Wad-ras (actual Doctor Trueta) y con salida posterior en la calle del Taulat, inicialmente pensado como una cubierta para almacén de mercancías o talleres industriales, si bien algunas fuentes de información aseguran que su primera utilización fue como pista de patinaje de barrio. Arquitectónicamente era funcional, formado por dos naves de planta baja.


Sin embargo, el diario La Vanguardia fechado el 3 de agosto de 1913 hace referencia en un breve sobre la celebración de un mitin obrerista en el cine Bohemia (Rellisquín) de la calle de Wad-Ras número 198, fundado por un tal Joan Torras. Si no se trata de un error informativo por parte de este periódico, antes del Ideal existió efímeramente otro cine de barrio en ese mismo lugar que además ya era popularmente conocido como Rellisquín. Lamentablemente no se han hallado más datos al respecto para terminar de verificar esta versión.
En diciembre del mismo año, el empresario Josep Antonín hizo la petición para reconvertir este espacio en una sala de cine, o en una de mayores dimensiones en caso de haber existido esa sala Bohemia. Por ello presentó un proyecto del arquitecto Josep Pujol i Brull que proponía levantar una cubierta central sobre las dos naves de planta baja y variar la apertura en los dos cubiertos contiguos, propiedad de Pere Bosch, situados en la misma calle de Wad-Ras. Tras el visto bueno de los Servicios Técnicos Municipales y de la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Barcelona, se procedió a efectuar las obras de reconversión en sala de proyecciones cinematográficas. Finalmente, el nuevo cine Ideal abrió al público el 7 de abril de 1917.


El interior constaba de un vestíbulo de no muy grandes dimensiones con barra de bar y servicios. Éste espacio daba paso a través de dos puertas centrales al gran patio de butacas, con platea estructurada en dos pasillos y tres cuerpos de butacas, más un anfiteatro. Tenía capacidad para 800 espectadores, si bien la revista Arte y Cinematografía de aquella época indicaba que era para 1600. Una vez más, las fuentes informativas se contradicen.
Este cine tuvo la particularidad que desde siempre fue popularmente conocido como El Rellisquín, o simplemente El Rellis debido a que antes de su reforma, como se ha indicado anteriormente, la cubierta albergó o previó acoger una pista de patinaje, por lo que nunca tuvo usos industriales. Algunas fuentes aseguran que al menos dos veces por semana la platea se usaba para tal finalidad, algo factible gracias a que los asientos, entonces sillas de madera, no estaban clavados en el suelo y eran plegables. El nombre de Rellisquín vendría de los resbalones (relliscades) por parte de quienes no sabían patinar. Otra versión, que niega la existencia del citado equipamiento, lo atribuye al hecho de que los niños solían orinarse en el suelo de la platea, el cual hacía cierta pendiente y era resbaladizo, por lo que a veces alguien solía resbalarse y caer al pisar desafortunadamente los orines. Desde sus inicios, el Ideal ya se concibió como sala de barrio con programas dobles de reestreno, generalmente acompañados de varietés entre película y película.


En el año 1920 se hizo una ampliación del local diseñada por el arquitecto Manuel Joaquim Raspall i Mayol, que permitió pasar a una capacidad para 2600 espectadores en una superficie de 2500 metros cuadrados. En 1925 se instaló un nuevo sistema de alarma antiincendios de la casa Guardián.
En aquellos tiempos, junto con el cine Monumental de la calle de Sant Pau en el barrio del Raval, era el salón de cinematografía más grande de Barcelona, si bien al cabo de pocos años ya fue superado. Ya en esta misma década, los empresarios Antoni Solé i Serra y Francesc Xicota i Cabré, titulares del cine Alianza sito en el número 12 del paseo del Triunfo (actual rambla del Poblenou), se encargaron de la gestión del Ideal. Como acostumbraba ser en la gran mayoría de salas cinematográficas de barrio, la programación se ofrecía únicamente durante tres días a la semana: jueves, sábados y domingos, permaneciendo cerrado en los restantes.
Además de la exhibición de películas, durante aquellas primeras décadas llegaron a celebrarse actos sociales, políticos y culturales, algo frecuente en un barrio obrero muy movilizado como el Poblenou. Así, por ejemplo, el 17 de junio de 1917, ante 600 personas, gremio de cilindradores y estampadores organizó un mitin; el 17 de diciembre de 1922 la sociedad de contramaestres El Radium celebró una asamblea; y el Orfeó Gracienc interpretó en varias ocasiones sesiones musicales.


El perfil del público habitual solía ser gente del mismo barrio del Poblenou, aunque también lo frecuentaban los habitantes de las barracas del Somorrostro y de otros núcleos barraquistas de la costa, lo que provocaba un cierto recelo por parte de algunos cinéfilos.
En 1928 el cine Ideal fue adquirido por la empresa Cinematográfica Nacional Española Sociedad Anónima (CINAES), constituida el 28 de julio del mismo año por los empresarios Vicenç Montal i Comelles y Ernesto Carpi Gentilli, y en cuyo Consejo de Administración había personajes destacados como Mariano de Foronda, marqués de Foronda y director de Tranvías de Barcelona. Esta sociedad tenía la titularidad de salas de cine barcelonesas como el Condal, el Bohemia, el Royal, el Excelsior, el Cataluña, el Goya, el Tívoli, el Diana, el Kursaal, el Triunfo, el Walkyria y el Padró, entre otras.
En aquellos años y durante la Segunda República se celebraron actos de tipo político, tanto organizados por entidades como por los propios partidos. El 29 de julio de 1930 a las 21:30h. se celebró un festival en favor de unos presos políticos mediante la exhibición de espectáculos variados. La entrada valía 1,75 pesetas y contó con la numerosa asistencia de vecinos del barrio. Otro evento fue el 26 de junio de 1931, cuando Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) celebró un mitin con la participación de Roc Boronat (fundador de la ONCE), Ventura Gassol (Conseller) y el presidente de la Generalitat Francesc Macià.


Debido a los problemas económicos, el 28 de noviembre de 1932 la empresa CINAES abandonó la titularidad del Ideal.
Al estallar la Guerra Civil, la proyección de películas y documentales de propaganda en favor del bando republicano fue bastante habitual, como también la celebración de mítines y actos benéficos. La estrecha relación social y cultural con la Cooperativa Flor de Maig, situada justo enfrente del cine, era evidente.
Ya en plena posguerra, el Ideal continuó con su exhibición cinematográfica de programas dobles, aumentando progresivamente el número de espectadores. Su trayectoria no difirió de otras salas de reestreno barcelonesas, en tanto que sus circunstancias fueron muy similares. Así, en un barrio industrial degradado como el Poblenou donde una parte de las asociaciones y entidades habían desaparecido y la falta de servicios era evidente, las calles no eran un espacio atractivo para el paseo y el cine era el principal centro de ocio y entretenimiento popular. Las sesiones, diarias, eran continuas desde las 16:00h. de la tarde, de películas cuyas copias a menudo llegaban deficientes o cortadas para ajustarlas a los horarios establecidos. Prácticamente como el único medio de espectáculo y distracción que había, gracias a la llegada de población del resto de España, el Ideal se benefició de una nueva demanda de espectadores hasta el punto de formar grandes colas de gente los fines de semana, llegando al extremo de que algunos espectadores, por falta de localidades, veían las películas de pie.


Probablemente durante los años sesenta, la sala fue adquirida por la empresa Pedro Balañá, titular de muchos cines barceloneses tanto de estreno como de reestreno. Ello supuso su modernización para adaptar el diseño del edificio a los nuevos tiempos. La fachada principal de la calle de Wad-Ras fue reformada mediante la cobertura de las paredes con losas de mármol y la construcción de una visera y en la parte superior un muro que ocultó las dos antiguas cubiertas contiguas a dos aguas. El vestíbulo, los servicios y el bar también se modernizaron, igual que la platea y el anfiteatro, con la instalación de butacas mullidas fijadas en el suelo. Se cuenta que en dicha década, mientras se exhibía la película "Agente 007 contra el doctor No", el aparato de aire acondicionado situado en el techo se estropeó, expulsando chispas que ocasionaron un pequeño incendio en la sala obligando a la evacuación de los espectadores. Casualmente coincidió en el momento en que la actriz Ursula Andress salía espectacular de la playa ante la mirada de Sean Connery, tal y como cuentan algunos testigos. Reparados los daños, los usuarios afectados pudieron regresar al cine para ver la película gratis.
A partir de los años setenta, los nuevos hábitos de ocio y consumo propiciaron un descenso continuado del número de espectadores que derivó a su clausura. El domingo 13 de mayo de 1984 fue el último día que funcionó como sala de cine, con la proyección de las películas "Psicosis II" y "Paco el seguro". Al día siguiente cesó definitivamente su actividad cinematográfica.

Foto: Clot TV

Tras el cierre, muy pronto este local vivió una segunda etapa. A iniciativa del Institut Català de Cinema (ICC) se planteó la construcción de unos estudios cinematográficos para el desarrollo de producciones catalanas tanto de cine como de seriales o incluso spots publicitarios. Para ello era necesario encontrar un espacio alejado del centro de Barcelona pero a su vez integrado en el espacio urbano, bien comunicado y arquitectónicamente apto para la instalación de servicios. Tras diferentes opciones, se optó por aprovechar el edificio del antiguo cine Ideal para reformarlo y adaptarlo al nuevo equipamiento.
Tras unos meses de obras, el 25 de julio de 1984 se inauguraron los nuevos Estudis Ideal, explotados por la empresa Plató Ideal S.A., con la participación de Pere Balañá (propietario del edificio) y el ICC, además de socios varios. El acto, celebrado por la noche, contó, entre otras personalidades, con la asistencia de Joan Granados (director de la CCRTV), Enric Canals (director de TV3), Josep Maria Forn (director del ICC), Jordi Maluquer (director general de Música, Teatre i Cinematografía de la Generalitat), Joan Rigal (conseller de Cultura) y Gilbert López Altaya (uno de los arquitectos).

Foto: Clot TV

El plató constaba básicamente de un única nave de 750 metros cuadrados de superficie y 7 metros de altura insonorizada, la segunda más grande de España; una instalación eléctrica capaz de soportar 300 Kw. de potencia; salas de vestuario, maquillaje y peluquería; camerinos; despachos, espacios para el montaje y almacenamiento de decorados y de atrezzo; talleres de carpintería y de pintura; un almacén de material eléctrico y de iluminación; y el servicio de bar. Los arquitectos encargados de la reforma fueron Gilbert López de Atalaya y Susana Borzone, los cuales tomaron como referencia los estudios cinematográficos de las ciudades de París y Londres y también los de Televisión Española en Madrid.
La explotación del plató, cuyo coste se acercó a los 100 millones de pesetas, se garantizó gracias a un precontrato de colaboración con TV3, que alquiló los estudios para la grabación de varios programas de televisión.

Foto: Marta Domínguez Sensada

Tras treinta años en funcionamiento, los Estudis Ideal se someterán a un profundo proceso de remodelación, de acuerdo con las afectaciones del Districte 22@BCN. Aunque ahora permanecen cerrados, no desaparecerán sino todo lo contrario, pero la actual manzana, una vez derribadas todas las antiguas fincas, acogerá un conjunto de modernos edificios singulares que permitirán dar continuidad a los estudios cinematográficos, además de albergar empresas de nuevas tecnologías. Quienes sean nostálgicos del viejo paisaje industrial del Poblenou, que aprovechen durante estos días para inmortalizar las antiguas naves y casas bajas que escribieron una época en la historia del barrio.

Foto: 22@BCN

4 comentarios:

richy dijo...

Ricard. Perdona por ponerte este comentario aqui. Tienes alguna foto del cine besalu ?? De la calle besalu de barna ...???

Ricard dijo...

Buscaré a ver si puedo dar con alguna imagen de este cine.

Anónimo dijo...

Como siempre el ayuntamiento conservando el patrimonio ...

Nora Corta Zabala dijo...

Alguien sabe dónde puedo encontrar los planos de los estudios ideal? Gracias de antemano.