domingo, 9 de febrero de 2014

La Bodega Bohemia (1940-1998), "donde nacen los artistas"


"Donde nacen los artistas y usted puede ser uno de ellos", "Donde el arte es eterno", "El mejor local para olvidar tus preocupaciones", "Si le gusta nuestro servicio dígalo a sus amigos. Si encuentra deficiencias nos lo dice y las corregiremos", "Única en Europa", "De aquí salieron Mari Alda, ¡Oh, Gran Gilbert! y 100 más que triunfan"... Así es como se solía anunciar el templo del arte y la cultura popular más importante de Barcelona. Sus inicios se remontan en 1920, cuando en el número 11 de la calle del Conde del Asalto (actual Nou de la Rambla) esquina con la calle de Lancaster, abrió el Celler Bohemi como colmado y charcutería de cierto renombre por la calidad de sus productos. Se ignora quien lo fundó. Sin embargo, tras el establecimiento comercial una puerta conectaba con una sala de ese mismo local (la trastienda) donde se hacían amenas actuaciones por parte de artistas aficionados que cantaban zarzuelas, realizaban trucos de magia, imitaban artistas famosos de la época y recitaban poemas. Todos ellos gozaban de un público fiel que disponían de un lugar para el entretenimiento. En 1935, en plena Segunda República, el propietario de la bodega, un tal Alavedra, encargó a los pintores Antoni Clavé y Salvador Ortiga la decoración del local, un trabajo de gran formato que por lo visto jamás llegaron a cobrar pero que nunca se lo tuvieron en cuenta al dueño.


Tras finalizar la Guerra Civil, en 1939 el gobernador civil Wenceslao González Oliveiros obligó al cambio de nombre por el de Bodega Bohemia. Sin embargo, ello no afectó en absoluto la rentabilidad del negocio como tampoco los altercados debidos a la habitual presencia policial para detener a aquellos aspirantes a artistas que actuaban sin contrato infringiendo el reglamento de espectáculos vigente. La mayoría de artistas "legales" eran supervivientes de antiguos cafés cantantes y nuevos emergentes del flamenco y la canción ligera. Francisco Prió Bochaca era entonces el propietario del local, el cual consiguió vender los grandes cuadros de Clavé y Ortiga antes mencionados por un alto precio a un galerista parisiense llamado Beno d’Incelli.


A partir de 1945 tanto personajes de la burguesía barcelonesa como artistas e intelectuales de renombre visitaban ocasionalmente el local para tomarse una copa y ver los espectáculos. Ya en los años cincuenta, coincidiendo con la llegada de los marines norteamericanos de la VI Flota, estos se convirtieron en clientes habituales hasta el punto de traer allí a su propia orquesta y cerrar el local para su propio disfrute. Como consecuencia fueron años económicamente fructíferos. A ello habría que sumar la presencia de un artista que se convirtió en el personaje más famoso del local: Joan Massó i Gilbert, conocido artísticamente como ¡Oh, Gran Gilbert!. Nacido en Figueres en 1885, este actor, chansonnier y humorista que se autodefinía como fantasista, se inició como peluquero en una peluquería femenina de Barcelona pero muy pronto pasaría a ser artista de music-hall, viajando por Francia y a varios países latinoamericanos hasta su regreso a Barcelona. En la Bodega Bohemia su especialidad fue la imitación de artistas famosos como Raquel Meller, Maurice Chevalier, Mistinguet, Fornarina y Maria Barrientos, entre otros. Su uniforme característico siempre fue un frac chaplinesco con un crisantemo blanco en el ojal, botines y un tupé femenino. En sus actuaciones le acompañaban las artistas Mari Alda y Carmen Iglesias. Su popularidad llegó hasta tal punto que personalidades como por ejemplo Carmen Franco y su marido el marqués de Villaverde, el ministro Manuel Fraga Iribarne pasaron por el local para ver sus actuaciones. También pasó por allí el guitarrista de jazz, cantante y compositor francés Sacha Distel y el pintor Salvador Dalí acompañado de su esposa Gala.


A mediados de la década de los sesenta se introdujo un nuevo perfil de público joven de la llamada Gauche Divine barcelonesa, formada por nuevos artistas e intelectuales emergentes con ideales izquierdistas. En reuniones de artistas, además, actuaron ocasionalmente Sara Montiel, Marcos Redondo y Augusto Algueró.
En 1966 ¡Oh, Gran Gilbert! protagonizó Juguetes rotos, una película de Manolo Summers que contenía escenas rodadas en la bodega. Un año después el artista apadrinó en el mismo local la presentación del primer disco de Jaume Sisa titulado L'home dibuixat. En 1971, contando con 86 años de edad, en plena actuación empezó a encontrarse mal, viéndose obligado a marchar hacia su domicilio, muriendo al cabo de unos pocos días.
Tras este fuerte golpe, la Bodega Bohemia continuó su actividad como lugar de actuación de artistas viejos y decadentes que se resistían a retirarse y que allí tenían un lugar donde poder sentirse que eran algo y alguien. Entre los artistas que actuaron durante la década de los setenta había Carmina Farguell, Gilda Love, Mary Blayton, Ocaña o Maruzella.


A finales de los años setenta el local pasó a manos de Manuel Puga, el cual organizó todos los viernes por la noche una entrega de premios de honor otorgados a personalidades del mundo de la farándula como Matías Colsada, Juanita Reina, Juanito Valderrama, Carmen Sevilla o Lola Flores, hasta llegar a un total de 170. Los panfletos publicitarios anunciaban "Hágase socio del club de los bohemios". Algunos de los artistas que actuaban regularmente en aquellos años fueron Mario del Valle, Maruja Villarreal, Juan José Vara del Rey, Carmen de Mairena, Gilda Love, Cabiria la Dulce, Da Costa, Concha Marcos, Jordi Soler, La Manuela y Mónica.


Con un ambiente más populachero y paternalista, organizaba cafés-tertulia, exposiciones de pintura, pases de modelos, y espontáneamente participaban artistas, incluyendo un concurso de aficionados. Durante fiestas señaladas como el Carnaval, Sant Medir, Navidad o el Día de la Madre se organizaban actos especiales. La entrada siempre se mantuvo muy económica. En los años ochenta los pensionistas y jubilados pagaban solo 100 pesetas, los estudiantes 150 y el resto de clientes 200. El interiorismo del local apenas cambió en cuarenta años. Paco Villar en su libro Historia y leyenda del barrio chino lo describe así: "Un universo de fotografías y retratos de viejos músicos y artistas, decoran la mayor parte de la sala. Junto a éstos, cacharros sin destino, farolas de gas, pinturas, dibujos y carteles de toda clase, le confieren un aire especial, algo así como el de una seudogalería de arte. Las vigas del techo están repletas de máximas y versos, de banderines y farolillos de papel. A través de una escalera de caracol bastante estrecha, se llega al único palco de la casa. Un gran mural del polifacético artista Ocaña preside la estancia. En una pared colindante cuelgan unos abanicos y castañuelas utilizados por el Gran Gilbeert en sus números. Las reformas han sido mínimas".


En 1985 Jaume Sisa volvió a actuar en la bodega convertido en Ricardo Solfa. Durante los años posteriores el local fue perdiendo público debido a un progresivo cambio de gustos y a las nuevas pautas de comportamiento por parte de unas generaciones que deseaban otro tipo de ocio y entretenimiento. Se decía que algunos días solo había una persona o incluso nadie entre semana, pero ello no evitó la excepcional actuación del cantante Julio Iglesias el 11 de agosto de 1997, consiguiendo que la sala se abarrotara de público como en los viejos tiempos.


A pesar de los montajes de los lunes bajo la dirección de Carles Flavià, desgraciadamente la Bodega Bohemia cerró puertas a mediados de abril de 1998. Tras su cierre, al cabo de un año volvió a abrir para el rodaje de la película Yo soy así, dirigida por Sonia Herman Dolz, donde se hizo un retrato de los artistas del local y un reportaje de los antiguos locales concierto en desaparición. Después volvió a cerrar sus puertas. Finalmente, a pesar de las protestas vecinales y la recogida de más de 800 firmas entre las cuales había las de Ángel Pavlovsky, Carles Flavià, Enric Majó, Javier Gurruchaga y Joel Joan, el Institut Català del Sòl, dueño del solar, terminó derribando el edificio en enero de 2002 para edificar en su lugar un funcional e impersonal bloque de pisos. Los últimos arrendatarios, David Sagarra y Frederic García, que habían comprado las acciones de la Sociedad Limitada Bodega Bohemia a su titular Enrique Martí, querían reabrir la bodega bajo el nuevo edificio, pero la normativa urbanística municipal impidió su apertura por hallarse en unas calles estrechas.

5 comentarios:

Enric H. March dijo...

Bon article, Ricard. No parlaré d'enyorança, però sí que tinc un record molt viu de la Bodega Bohemia i de llocs semblants com la Bodega Apolo. Tot un món desaparegut.

richy dijo...

hola ricard. Hace años me explicaron que en esta bodega triunfo Carmen Amaya. Es cierto ?.
saludos
richy

Ricard dijo...

Efectivament, és un món que ja no es pot contemplar en l'actual Raval. Una part hauria merescut ésser conservada.

Richy, efectivamente, Carmen Amaya llegó a actuar. Incluso se ha dicho de Lola Flores y Juanito Valderrama.

Rosa Regas dijo...

Desde Mendoza-Argentina. Soy Rosa Regàs. mi padre Salvador Regàs Ortiga, mi abuela Julia Ortiga Casas,hermana de Salvador y de Marìa-Mis abuelos y sus 2 hijos vinieron a argentina en setiembre 1914. Tengo documentaciòn, fotos y tarjeta de presentaciòn de Salvador Ortiga Casas, tambièn algunos recuerdos. Podrìan conectarme con algùn familiar? o conocido? Tengo 70 años. mi mail es: pekyregas@gmail.com Desde ya, muy agradecida por alguna informaciòn.

Anónimo dijo...

Hola Bon dia,

El meu fadrí era en Joan Massó Gilbert, el gran Gilbert, ell va morir quan jo teniu 4 anys, el recordo però, amb molt de carinyo, era una persona entranyable, la meva mare i jo vam sentir molt la seva pèrdua. Estic fent alguna gestió amb l Ajuntament per a que si més no, al carrer on va viure fins el seus últims dies, li posin una placa, bé que s´ho mereix. Una abraçada, Josep Àngel