sábado, 1 de febrero de 2014

El cabaret Barcelona de Noche (1936-1990), el harén de la "Barcelona canalla"


"Pista-escenario: pista cuadrangular adosada a un minúsculo escenario. Mesas al entorno. Una larga barra a un lado. Palcos en un primer piso. Local y decoración: paredes y techo negros, con iluminación roja. Algunas manchas de luz verde. Música: una orquestina. Al comenzar el espectáculo, grabación. Precio y forma de pagar: trescientas cincuenta pesetas. Se pagan en el vestíbulo. Concurrencia: en día laborable, muy poco público. No llega al 20 por ciento de la capacidad. Tipo de público: clientela de sexo dudoso. El resto, grupos que van a hacer broma. "Grises" apoyados en la barra del bar. Características del espectáculo: travestis. Añoranza, a menudo deprimente, de los atributos femeninos. Grado de destape: busto de las dos señoritas que intervienen en el espectáculo." Así era como el Dominical del Brusi del Diario de Barcelona del 21 de marzo de 1976 describía la que posiblemente fue la sala cabaret más emblemática de la llamada "Barcelona canalla" del Barrio Chino barcelonés.


En el número 5 de la calle de les Tàpies, el empresario José Márquez Soria, conocido como Pepe el de La Criolla fundó junto con su amigo Saborit en marzo de 1936 el cabaret Barcelona de Noche. Su experiencia tras haber trabajado como encargado y vigilante en el cabaret La Criolla le llevó a abrir un nuevo local donde antaño hubo unos antiguos establos pertenecientes a una vaquería que había acogido hasta 45 vacas. Exteriormente, la fachada carecía de decoración y se asemejaba a una fábrica. En sus inicios, el interior era muy sencillo y funcional. Constaba de de una sala principal rectangular, una barra de bar situada a mano izquierda, una mesa de juego, los lavabos y un servicio de guardarropía situado a mano derecha atendido por unas chicas vestidas de seda negra. En una tarima elevada se sentaban los músicos que formaban la orquesta, vestidos con una americana de tono rojizo. La decoración, a cargo del ilustrador de novelas de aventuras Umbert Vallmitjana, constaba de un mural pintado que reproducía las imágenes de unos papagayos tropicales y dos mujeres desnudas que se mecían con una hamaca sobre un fondo anaranjado. Otro elemento destacado de la decoración eran las columnas-palmeras que trepaban por las paredes e invadían el techo. El tronco, de color azul y plata, era de palmera; las hojas, en cambio, eran de plátano y los frutos de cocotero. Del techo colgaba una lámpara monumental del año 1925.


La pista, cuadrada y cerrada mediante unos gruesos cordones procedentes de una parada de la Feria de Muestras, estaba iluminada por un foco móvil muy potente procedente de un buque de guerra. El público se sentaba en unos taburetes góticos y disponían de unas mesas de madera para tomar algo. Durante el espectáculo circulaban unos camareros de chaqueta blanca. La apertura del nuevo cabaret supuso la revitalización de la calle de les Tàpies, de modo que una parte del ocio nocturno se trasladó desde la calle del Arc del Teatre hasta este nuevo local. Sin embargo, el Barcelona de Noche, cuando todavía no hacía ni dos meses de su apertura, ya se hizo desgraciadamente famoso por el asesinato en extrañas circunstancias de su dueño y fundador José Márquez Soria, el 29 de abril de 1936. A las 5 de la madrugada, tras efectuar la liquidación de los camareros, dirigiéndose a su domicilio situado en el número 6 de la calle de Santa Madrona, una vez había entrado dentro de la portería, le dispararon siete veces. La víctima llevaba encima unas joyas y 3625 pesetas. Probablemente el crimen fue una venganza. Pepe el de La Criolla tenía 64 años de edad, dejando inacabado su ambicioso proyecto de transformar el barrio en un gran centro de ocio y diversión. Su mujer, Cayetana Hibraind, continuó como propietaria del negocio.


El cronista de Barcelona Sebastià Gasch, en referencia a los artistas que allí actuaban, decía en un artículo publicado en la revista Destino del 6 de abril de 1963: "¿Artistas? Mujeres y más mujeres. Ocho o diez. Las que estábamos hartos de ver en el Apolo o en el Sevilla, en el Gran Kursaal o en La Criolla. Pero con traje recién estrenado. Y algunos imitadores de estrellas. La indispensable sal y pimienta de estos locales. Greco, aquel muchachito inquietante de la época heroica del Gran Kursaal. El "Diamante Blanco", "claquetista" elegante y distinguido, delicuescente y con una sonrisa forzada pegada en el rostro. Olivet, con su alegría anormal y su blanca voz de sopranista. Wander, seudónimo tras el cual se ocultaba aquella "Chinita" de los buenos tiempos de "Cal Sagristà". Y, por último, los "Chavalillos sevillanos", un chiquillo y una rapazuela, en cuyo baile bullía la gracia fresca y espontánea de los quince años, la gracia andaluza perfumada de limón, de canela, de naranjo en flor. Este chiquillo y esta rapazuela no tardaron en cruzar el Atlántico y se hicieron celebérrimos con el nombre de Rosario y Antonio".


Tras la Guerra Civil, la calle de les Tàpies pasó a ser el nuevo eje central del Barrio Chino. El Barcelona de Noche, con la intención de recuperar su popularidad inicial, cambió temporalmente su nombre por el de La Nueva Criolla, aunque nunca consiguió estar a la altura de la mítica sala La Criolla, destruida en 1938 por una bomba. Fueron años muy difíciles en los cuales aquellas calles estaban llenas de prostitutas y de miseria extrema. A menudo se hacían actuaciones de flamenco. No fue hasta finales de la década de 1950 que el local empezó a remontar gracias a que se convirtió en un singular reclamo turístico, especialmente por parte de los marines norteamericanos de la VI Flota que asiduamente venían por el Barrio Chino a la búsqueda de fiesta y placer, que para ellos era muy asequible. Económicamente hablando fueron años "dorados" que permitieron la supervivencia del negocio. A partir de las 12 de la noche se decía que no cabía "ni un alfiler" de la gente que había.


Durante la década de los años sesenta hicieron sus pinitos como artistas emergentes en este local personajes del mundo del espectáculo como Moncho, Antonio Gades y Encarnita Polo. Existe constancia de que famosos de talla nacional e internacional como el pintor Salvador Dalí, el jugador del Barça Ladislao Kubala, el periodista Federico Gallo, la actriz Ingrid Bergmann y el actor David Niven llegaron a visitar el cabaret. Ello no era de extrañar, pues se sabía muy bien que a menudo gente de la alta burguesía barcelonesa, tras salir de la ópera del teatro del Liceu, se dirigían al Barcelona de Noche a desintoxicarse de la hipocresía moral conservadora para desfogar sus instintos primarios en los bajos fondos de la ciudad.
Un artista destacado de aquellos años en este local fue Francisco Morera García, conocido como Paco España, el primer transformista español, pionero y transgresor en su época, que tras emigrar desde Gran Canaria a Barcelona logró hacerse famoso con sus espectáculos.


A partir de la década de 1970 el Barcelona de Noche tuvo una segunda vida, con una oferta de espectáculos renovada y más atrevida, acorde a los nuevos tiempos de mayor permisividad, pues se convirtió en lugar de concentración de transformistas y transexuales. Allí fue donde comenzaron sus carreras algunos artistas que con el paso del tiempo alcanzarían un importante grado de reconocimiento, como Madame Arthur, Ángel Pavloski, Christa Leem, Christine, Bibi Andersen, Nicol, Violeta la Burra, Mimí Pompón, Pierrot y Dolly Van Doll. Todo ello fue gracias a su nuevo director, el empresario Caballé, quien posteriormente abrió una sala de espectáculos en Madrid. Durante la segunda mitad de aquella década, se organizaron los primeros concursos de Chico Party organizados por una de las primeras revistas de homosexuales editadas en Barcelona.
A principios de la década de 1980 el local estaba regentado por Ana Lúpez, quien trajo como vedettes para las funciones nocturnas a las travestis Shamanta y Cristín. Otra incorporación fue la de Denisse Zambrana y el ballet dirigido por Alberto Aurenti. La sala abría a partir de las 23:00h. y se ofrecían dos espectáculos diarios salvo los martes o bien los miércoles que cerraba por descanso del personal, uno a las 23:45h. y otro a la 1:30h. Durante un tiempo colaboró el grupo Racó de l'Arnau en la organización de cenas-espectáculo al precio de 3700 pesetas. En sus últimos tiempos, ver un espectáculo con derecho a una consumición costaba 1500 pesetas.


Finalmente, poco antes de celebrarse en Barcelona los Juegos Olímpicos de 1992, se aprobó un plan de reforma en el barrio del Raval que lo llevó durante los años posteriores a una lenta y progresiva modernización cuyo precio a pagar fue la pérdida parcial de la personalidad e identidad de sus calles. Muchos tablaos flamencos, bares, cabarets, pensiones, meublés y tiendas de "gomas y lavajes" fueron clausurados bajo el implacable imperio de lo "políticamente correcto". De forma muy discreta, el 16 de septiembre de 1990 el Barcelona de Noche cerró definitivamente sus puertas. El último espectáculo previsto, ante la inminente ordenanza municipal de clausura obligatoria, obligó en plenos ensayos a su propietaria Ana Lúpez a establecer un acuerdo con la empresa de Matías Colsada para estrenar la nueva función en el teatro Apolo. Temporalmente los periódicos anunciaban un cierre temporal del local por gira de la Compañía. Pero jamás regresarían.
Tras el derribo de las antiguas edificaciones, allá donde una vez hubo el Barcelona de Noche posteriormente se construyó una comisaría de policía. Actualmente, ya nada queda de lo que una vez fue la calle de les Tàpies ni del aroma canalla de antaño.


*Algunas de las imágenes utilizadas para ilustrar el presente artículo proceden de los blogs amigos http://mtvo-lasmentiras.blogspot.com y http://barcelofilia.blogspot.com, de los cuales reconozco sinceramente su labor y pasión por recuperar y difundir la historia local de Barcelona.

3 comentarios:

Manel Dalgó dijo...

La ultima parte no es del todo correcta....UN DESPLUME DIFERENTE se estrenó en el Barcelona de Noche y en la temporada de verano del '86 Matias Colsada a través de su cuñada Mercedes Allepuz la cual tenia un gran cariño por Ana Lupez le propuso llevar el ya estrenado espectáculo al teatro Apolo donde se simultáneo con el espectáculo en el local del Barcelona de Noche...tarde noche en el Apolo y a partir de la 01:00h de la madrugada en el Barcelona de Noche

Después salimos de gira y volvimos a Barcelona de Noche...años mas tarde Ana ya se desentendió del local y lo regentaron hasta su final Adrian Tanquía y Ricardo Rodriguez que fueron socios junto a Ana Lupez

Yo estaba allí pues fue mi escuela antes de irme a Alemania....
https://www.facebook.com/manel.dalgo

Afectuosamente
Manel Dalgó

Ricard dijo...

Hola Manel:
Muchas gracias por tu aclaración y por tu testigo. Procederé a corregir esa parte e indicaré que ello ha sido posible gracias a tu aportación.
Un cordial saludo y Felices Fiestas.

juan fernando latorre dijo...

Tienes toda la razon Manel