jueves, 1 de diciembre de 2011

Por qué emisoras de radio y televisión solo en lengua propia


En relación con la polémica sobre el uso preferente y exclusivo de lenguas propias de cada comunidad autónoma en los canales de televisión y radio autonómicos y la petición de algunos colectivos sobre la incorporación de la lengua castellana en dichas emisoras me permito hacer una reflexión personal.
Poniendo el ejemplo de Cataluña, tras la muerte de Franco y el inicio de la transición democrática, se acordó que TVE Sant Cugat introdujera emisiones regulares en lengua catalana para Cataluña y Baleares en unas determinadas franjas horarias, algo que entonces fue muy bien recibido porque era la primera vez que se emitía públicamente y de manera oficial en la lengua propia. Aún así, el catalán se encontraba en los medios de comunicación en una clara situación de desventaja con respecto al castellano, y por ello era necesario colocarlo en una nueva posición más relevante, dentro de una política de normalización y de corrección que garantizara el reconocimiento de una realidad social y cultural muy importante.
En definitiva, para que la lengua catalana dejara de tener una presencia minoritaria se creó en 1983 el canal autonómico TV3 que emitía únicamente en esa lengua, de modo que se generó un equilibrio real entre el catalán y el castellano, se satisfacía un derecho y una reivindicación ciudadana que clamaba su derecho a disfrutar de un medio de comunicación en su propia lengua y permitía plena y absoluta libertad de elección lingüística. Lo mismo se puede decir con la creación de la emisora radiofónica Catalunya Ràdio. En los años posteriores hasta llegar a la actualidad, la irrupción de numerosos canales privados y la TDT ha propiciado nuevamente una mayor presencia de la lengua castellana en la televisión, y encuestas recientes demuestran que la mayoría de catalanes prefieren consumir medios de comunicación en castellano, tanto de televisión, como de radio y prensa.


Dada, pues, la situación actual y vista la realidad social, la pregunta a formular es qué sentido tendría, como dicen algunos, la incorporación de cuotas en castellano en TV3 y en Catalunya Ràdio, lo que contribuiría a hacer del catalán una lengua todavía mucho más minoritaria de lo que ya es en los medios de comunicación audiovisuales. Quienes dicen ser defensores del bilingüismo hablan siempre del derecho a elegir libremente, pero tal solicitud de cuotas lo impediría. Si realmente creen en esa libertad, es necesario que comprendan la necesidad de que exista alguna emisora de radio y televisión únicamente en la lengua propia para quienes así lo deseen, porque hay una demanda ineludible que no se puede ignorar y que debe de ser respetada. En Cataluña se pueden ver muchos canales de televisión y escuchar diversas emisoras radiofónicas exclusivamente en castellano como para tener que pedir además cuotas en dicha lengua para TV3 y en Catalunya Radio, entre otras. No se trata de prohibir la presencia del castellano en las citadas emisoras, pero es muy aconsejable, volviendo a insistir, que continúen emitiendo solo en catalán porque existe una demanda que así lo desea y porque es un derecho democrático que nada tiene de nocivo para la convivencia. La oferta en castellano es notablemente superior, lo que no supone discriminación alguna para la comunidad castellanohablante. Sin embargo, ello no debe impedir en absoluto que algún canal privado tenga la iniciativa de fundar un canal de televisión o emisora de radio autonómicos que emitan solo en castellano o incluso en bilingüe con un 50% de cuota en ambas lenguas, pero igualmente la presencia de canales de emisión exclusivamente en catalán jamás puede ser suprimida, como tampoco en gallego o euskera porque son realidades de nuestro país que no se pueden ignorar.


Creer que el monolingüismo en TV3 y Catalunya Ràdio es conflictivo, discrimina el castellano o se trata una imposición del nacionalismo catalán es completamente absurdo y alejado de la realidad. No es cierto que una emisora de radio o televisión, por el mero hecho de emitir solamente en catalán, sea enemiga de España o de la comunidad castellanohablante. Otra cosa es que los gobiernos nacionalistas hayan hecho uso pervertido y tendencioso de esos canales para hacer propaganda, adoctrinamiento, manipulación o campaña, que es algo completamente distinto al debate lingüístico porque se trata de una politización y eso ha dañado la buena imagen de toda emisora en lengua catalana, contribuyendo a ofrecer una idea equivocada de nosotros fuera de Cataluña a su vez alimentada por sectores anticatalanistas. Es por ello que debe defenderse la imparcialidad e independencia de los medios de comunicación de titularidad pública para no relacionarlos como los portavoces de unos partidos políticos y enemigos de otros. Son muchos los catalanohablantes que consumen en castellano así como los castellanohablantes que ven y escuchan programación de televisión y radio en catalán, y ello es aceptado con absoluta normalidad, porque salvo muy pequeñas excepciones, la realidad social, lingüística y cultural de Cataluña es aceptada por la mayoría de su ciudadanía con independencia de las manipulaciones efectuadas por algunos políticos y periodistas empeñados en enfrentar las comunidades como un negocio rentable. No veo, pues, razones para introducir cuotas lingüísticas en castellano en TV3 y Catalunya Ràdio.


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