martes, 29 de junio de 2010

Breve historia de Nou Barris VI: el “desarrollismo”

A partir del año 1959, con la aprobación del Plan de Estabilización se inició un proceso de recuperación económica. El abandono de los postulados autárquicos significó una importante transformación de la ciudad. Fue el periodo conocido como "desarrollismo". El crecimiento demográfico aumentó notablemente por el continuado alud inmigratorio de toda España atraído por el desarrollo industrial. En el territorio de Nou Barris, la nueva década de 1960 se caracterizó por la edificación masiva de viviendas sobre espacios libres excluidos de cualquier morfología y de escaso desarrollo urbano. Muchas de las construcciones existentes se respetaron, sin superponerse a la trama existente. Hubo una adaptación a aquello que ya había, ocupando contiguamente piezas de suelo, llenando espacios vacíos y evitando cualquier roce con el sistema morfológico existente. Ello generó una urbanización desfavorable a cualquier ordenación u ordenamiento.
El final de la autarquía para dar paso al llamado “desarrollismo” culminó con el asesinato por parte de la guardia civil del maquis Josep Lluís Facerías, el 30 de agosto de 1957, en la confluencia del paseo del Doctor Pi i Molist con el paseo de Verdum, un suceso que alertaba de la existencia de un autoritarismo gubernamental que no cedía y que continuaba vigente a pesar del desarrollo económico y de un presunto bienestar que no pudo satisfacer las necesidades fundamentales de buena parte de la población del territorio de Nou Barris.

El resultado de las viviendas construidas entre 1953 y 1956 tuvo consecuencias negativas, especialmente en los bloques del Governador, de la Obra Sindical del Hogar y del Patronato Municipal de la Vivienda, tres ejemplos de lo que se denominó como “barrquismo vertical”. Los edificios se hicieron con materiales baratos y deficientes. El exceso de edificabilidad formó barriadas de elevada densidad de población. Incluso, en algunos casos esta masificación se tradujo en barraquismo y en casas de autoconstrucción, sobre todo en barrios como Roquetes, Torre Baró y Vallbona. Muchas calles estaban sin urbanizar y había insuficiencia de servicios y de infraestructuras básicas. Por ejemplo, entre 1964 y 1967, el vecindario de Roquetes, cansado de esperar soluciones prometidas por el Ayuntamiento, decidió por su cuenta construir la red de alcantarillado. Participó gente de ambos sexos y de todas las edades. Las obras las hicieron los días que no se iba al trabajo o a la escuela, o sea los domingos y días festivos.
El año 1957, uno plan parcial promovido por el Ayuntamiento de Barcelona, Rosa Valls y Manau Balag legalizó todas las construcciones del barrio de Roquetes. Al año siguiente lo mismo sucedió en la Trinitat Nova.

Se aprobaron diversos planes parciales: en 1959 la Inmobiliaria de Transacciones Urbanas (de Román Sanahuja), el Ayuntamiento de Barcelona y unos propietarios de terrenos aprobaron la construcción de grandes bloques de viviendas en el regazo del Turó de la Peira; entre 1960 y 1966 se desarrolló el Plan Parcial de la Guineueta con diversos bloques de viviendas de la Obra Sindical del Hogar y de varias empresas como La Puntual, DARSA, FECSA, Catalana de Gas y Telefónica; en 1963 se aprobó el plan parcial de Font Magués sobre unos terrenos descartados para ubicar un nuevo cementerio debido a la humedad, de donde nacería en 1967 Ciudad Meridiana, obra de la empresa Urbanizaciones Torre Baró; en 1964 la Comisión de Urbanismo adquirió terrenos para la edificación del polígono de Canyelles, y la empresa SADIS adquirió parte de los terrenos de Can Ensenya para construir la primera fase de la promoción de viviendas de Barcinova; en 1966 se finalizó el polígono de viviendas de Porta, promovido por Román Sanahuja y el Obispado de Barcelona, de mayor densidad en la prevista para compensar la cesión de un solar destinado a la futura plaza de Sóller, que entonces no se hizo, como tampoco las zonas verdes ni los tres colegios prometidos; y en el año 1969 se inició la construcción de la segunda fase de Can Ensenya, la urbanización Calinova, a partir del derribo del ala derecha del Instituto Mental de la Santa Cruz.
La especulación se tradujo a menudo en estafas, como por ejemplo las realizadas por el señor Llobet, propietario de las viviendas inacabadas del solar de la calle de Santa Engracia (futura plaza de Ángel Pestaña) y que vendió un mismo piso a varios compradores. Como resultado, el señor Llobet fue condenado pero los compradores se quedaron sin dinero y sin vivienda, lo que dio a la proliferación de un núcleo de barracas.

A nivel económico, el aparentemente creciente sector industrial enseguida entró en declive. Aunque se inauguró la nueva factoría Autocesorios Harry Walker en el paseo de Valldaura, dedicada al sector auxiliar de la automoción, y el nuevo edificio de la compañía Telefónica, en cambio, cerraron otras industrias importantes, como la Hispano Villiers (1968) y los talleres ferroviarios de RENFE-Meridiana. El sector del comercio recibió un fuerte impulso, con la apertura de nuevos establecimientos y la inauguración de nuevos mercados municipales. Ello otorgó una nueva vida y un nuevo ambiente en las calles de la mayoría de los barrios. En 1960 abrió sus puertas el mercado de Nuestra Señora de Montserrat (en la Trinitat Nova), en 1961 lo hizo el de Nuestra Señora de la Merced (en Santa Eulàlia de Vilapicina), en 1965 abrió el de la Guineueta y en 1966 el de Nuestra Señora de Nuria (en Ciutat Meridiana).

En el ámbito pedagógico, destacó especialmente la escuela Ton i Guida, abierta en el año 1962 por iniciativa de la pedagoga Maria Antònia Canals, en un barracón emplazado en medio de la futura Vía Favencia, entre las calles de Almansa y de Batllori. Este centro se caracterizó por haber desarrollado un sistema pedagógico moderno e innovador para aquellos tiempos. Fueron varias las escuelas que se crearon durante aquellos años, pero en relación con el total de la población la oferta era inferior a la demanda. Un caso esperpéntico fue el de los llamados “escuelones” de Torre Baró, que no eran otra cosa más que viejas carrocerías de tranvías retirados del servicio urbano, interiormente reformados y habilitados como aulas para alumnos.
Durante aquellos años abrieron, entre otras, las escuelas Canigó (en Turó de la Peira), Felipe II y Francisco Franco (en Guineueta), Calderón de la Barca y Timbaler del Bruch (en Santa Eulàlia de Vilapicina), Juan Maragall (en Torre Llobeta), Tibidabo, Víctor Catalá, Cardenal Cisneros (en Prosperitat), Mío Cid (en Verdum), Onésimo Redondo, San Antonio María Claret (en Roquetes), Ramiro Ledesma, Roger de Flor, San José Oriol (en la Trinitat Nova), Font dels Eucaliptus (en Torre Baró), Ciudad Condal (en Vallbona), Elisenda de Montcada y Maestro Morera (en Ciutat Meridiana).


A nivel de infraestructuras, el año 1964 se inició la construcción de la avenida Meridiana en el tramo comprendido entre el paseo de Fabra i Puig y Montcada i Reixac y que tendría la función de autopista urbana. Sólo el paseo Valldaura permitía ir de un lado a la otra a través de un paso inferior. La carretera de Ribes dejó de ser la principal vía de comunicación con las comarcas vallesanas, se derribó la antigua Torre del Baró en el año 1967 y las vías del ferrocarril se soterraron. Por otra parte, en octubre de 1969, se inició la conversión de la rambla del paseo de Fabra i Puig en una avenida para los automóviles. Ello comportó la tala de todos los plátanos, la supresión del paseo central y la ampliación de las aceras laterales, dejando una calzada central de seis carriles de circulación.

Y en el ámbito de los transportes urbanos, la llegada del metro el 21 de julio de 1959 fue decisiva y muy importante para mejorar las comunicaciones con el resto de Barcelona. El 1 de julio del mismo año el tranvía de la línea 47 llegó hasta la plaza de Llucmajor, y el 30 de noviembre de 1965 lo hicieron las líneas 48 y 50. Sin embargo, paralelamente se inició un proceso de supresión de la red de tranvías en favor de la de autobuses, la cual se extendió mediante servicios de aportación al metro para comunicar con este sistema de transporte las nuevas barriadas surgidas durante aquella década, habitada mayoritariamente por gente de clase trabajadora procedente del resto de España.

3 comentarios:

Ana Tiñena dijo...

Me gusta este blog en el que me trae tantos recuerdos, soy nacida aquí en el barrio del Verdum y me gustaría si podríais decirme cuál es la calle en la que se vé al señor con el burrito.

Muchas gracias!!

Ricard dijo...

Hola. Creo que es la calle de las Torres, en Roquetes.

Josefina Garcia dijo...

Vivi en verdun desde el año 1955 al 1965 y fui a la escuela cuya directora se llamaba Ramona, no recuerdo el apellido ni como se llamaba la escuela y eso es lo que me gustaria saber, llevabamos un uniforme negro con cuello blanco de plastico y lazo rojo, gracias.